|
Camilo Torres Restrepo 1929-1966
Nació Jorge Camilo Torres Restrepo en Bogotá, el 3 de febrero de 1929, en el seno de una familia burguesa (hijo del afamado médico Calixto Torres Umaña y de Isabel Restrepo Gaviria). Vive sus primeros años en Europa (entre 1931 y 1934), y a partir de 1937, tras el divorcio de sus padres, en Bogotá con su madre, junto con su hermano Fernando Torres Restrepo [quien llegaría a ser reconocido médico, Profesor de Neurofisiología de la Universidad de Minnesota]. Realiza los estudios primarios en el Colegio Alemán, y los de secundaria en la Quinta Mutis de Bogotá. En 1946 se gradúa de bachiller en el Liceo Cervantes, y tras iniciar los estudios de derecho en la Universidad Nacional de Colombia, una firme vocación tardía –fenómeno casi epidémico en los años siguientes al final de la Segunda Guerra Mundial– le determina a abrazar el estado eclesiástico, ingresando en el Seminario Conciliar de Bogotá, donde permanece siete años, hasta ordenarse sacerdote católico en 1954. Enviado a la Universidad Católica de Lovaina, cursa allí estudios de Sociología (se gradúa en 1958 como sociólogo con el trabajo Una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá, publicado en 1987 como La proletarización de Bogotá), y entabla en Bélgica relaciones con la Democracia Cristiana, en los años previos al Concilio Vaticano II, mientras menudeaban los debates sobre las virtudes y los riesgos del diálogo cristiano marxista, cuando en plena Guerra Fría se fraguaba el Conflicto chino soviético. Vuelto en 1959 a América es nombrado Capellán auxiliar de la Universidad Nacional de Colombia. En 1960, junto con Orlando Fals, instaura en esa Universidad los estudios de Sociología, de los que fue profesor. Funda el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROC), y ejercita la acción social en barrios populares y obreros de Bogotá, como el barrio Tunjuelito. Como Capellán universitario fue activo defensor de las reformas revolucionarias que introdujo el Concilio Vaticano II, como que el sacerdote actuara en la misa de frente al público, sin dar la espalda a su rebaño, o decir la misa en español, una vez consumado el abandono del latín buscando una mayor participación de los católicos en sus rituales. Colabora con el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA) y con la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) de Colombia. Pero al Arzobispo de Bogotá, recién creado Cardenal, Luis Concha Córdoba (1891-1975), le parece excesivo el activismo del Capellán Camilo Torres, y le pide que renuncie a sus actividades en la Universidad Nacional, encomendándole en 1962 la cura de almas en la Parroquia de Veracruz. En 1963 preside el Primer Congreso Nacional de Sociología, celebrado en Bogotá, al que presenta su estudio La violencia y los cambios socioculturales en las áreas rurales colombianas. En 1964 publica La desintegración social en Colombia está gestando dos subculturas. Es relevado oficialmente de su puesto de vicario-coadjutor de la parroquia de Veracruz. Participa activamente en el VII Congreso Latinoamericano de Sociología y se reincorpora a la Facultad de Sociología en calidad de profesor asociado. Promueve la creación de la Cooperativa de Desarrollo Comunal del Yopal. A comienzos de 1965 su Cardenal Arzobispo le nombra miembro de la Comisión Arquidiocesana de Sociología Religiosa. En una intervención en Medellín propugna la unión y organización de la juventud mediante una Plataforma para un movimiento de unidad popular. Presenta en la Universidad de Bogotá la Plataforma del Frente Unido del Pueblo colombiano y pide a los estudiantes organizarse para luchar «con armas iguales» contra las fuerzas del orden, encabezando una marcha silenciosa hasta el Cementerio Central en homenaje al estudiante caído. Logra una vertiginosa presencia política: conferencias en Manizales, Cartago, Pereira, Ibagué, Medellín y Bogotá. Participa en Lima en el II Congreso Bolivariano de desarrollo de la comunidad. En julio de 1965 viaja clandestinamente a Santander y toma contacto con Fabio Vázquez Castaño, máximo dirigente del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que inspirado en el M-26 cubano se había levantado en armas en 1964, procedente de la Juventud del Movimiento Revolucionario Liberal (JMRL), del Movimiento de Obreros, Estudiantes y Campesinos (MOEC) y residuos de grupúsculos armados liberales anteriores. (El cura Camilo Torres prefirió acercarse al ELN y no al revolucionario Bloque Sur del Partido Comunista de Colombia –marxista materialista ateo, no dialogante con cristianos–, que había constituido poco antes, también en 1964, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.) Renuncia a sus compromisos clericales orgánicos (pero no al sacerdocio, por supuesto) y en agosto de 1965 inicia la publicación del semanario Frente Unido, en cuyo primer número (Bogotá, 26 de agosto de 1965, página 3) inserta un «Mensaje a los Cristianos» absolutamente significativo: |
|
«Mensaje a los Cristianos |
|
El segundo número del semanario Frente Unido (Bogotá, 2 de septiembre de 1965) ofrece, como era de esperar tras el mensaje a los cristianos del primer número, su «Mensaje a los Comunistas»: |
|
«Mensaje a los Comunistas |
|
Los «mensajes» semanales del cura Torres irán destinados, en los siguientes números de Frente Unido a los Militares (nº 3, 9 de septiembre), a los No alineados (nº 4, 16 de septiembre), a los Sindicatos (nº 5, 23 de septiembre), a los Campesinos (nº 7, 7 de octubre), a las Mujeres (nº 8, 14 de octubre), a los Estudiantes (nº 9, 21 de octubre), a los Desempleados (nº 10, 28 de octubre), a los Presos políticos (nº 12, 18 de noviembre) y a la Oligarquía (extraordinario del 9 de diciembre de 1965). En septiembre de 1965 recorre Colombia propugnando la abstención en las elecciones y participando en manifestaciones antigubernamentales en Cúcuta, San Gil, Barrancabermeja, Cali, Palmira, Buga, Ocaña, Bucaramanga, Medellín, Ibagué, Barranquilla... hasta la gran manifestación de octubre celebrada en la Plaza de Bolívar en Bogotá. Ese mismo mes, el «Mensaje a los Campesinos» que el cura Torres publica en el nº 7 de Frente Unido, contiene un curioso argumento de autoridad que permite mostrar el afrancesamiento ideológico (antiyanki, por supuesto) en el que se movían: |
|
«El Gobierno dice que los campesinos iniciaron la violencia. Los campesinos dicen que fue el gobierno. En Francia intelectuales de todas las corrientes, después de haber investigado, dicen que los campesinos tienen la razón. |
|
En noviembre de 1965 decide trasladar su sacerdocio católico de la teoría revolucionaria a la práctica guerrillera, uniéndose al ELN (formado entonces por unos 60 miembros), en una decisión que sirvió para consolidar temporalmente el prestigio de los elenos frente al resto de las organizaciones insurgentes. En el número extraordinario del periódico Frente Unido que lleva fecha de 9 de diciembre de 1965 publica un «Mensaje a la Oligarquía» que termina con este párrafo que no deja lugar a dudas sobre el lugar que el autor se atribuye como voz autorizada del «Pueblo» (colombiano): |
|
«Como último grito de alarma quiero decirles: Señores oligarcas, el Pueblo ya no les cree nada a ustedes. El Pueblo no quiere votar por ustedes. El Pueblo está harto y desesperado. El Pueblo no quiere ir a las elecciones que ustedes organicen. El Pueblo no quiere a Carlos ni Alberto Lleras ni a ninguno de ustedes. El Pueblo está sufriendo y resuelto a todo. El Pueblo sabe que ustedes también están resueltos a todo. Por eso les pido que sean realistas y que si quieren engañar al Pueblo con nuevas componendas políticas, no vayan a creer que el Pueblo les va a tener fe. Ustedes saben que la lucha irá hasta las últimas consecuencias. La experiencia ha sido tan amarga que el Pueblo ya está decidido a echar el todo por el todo. Desgraciadamente los oligarcas aislados, ciegos y orgullosos parecen no querer darse cuenta de que la revolución de las masas populares colombianas no parará ahora sino hasta lograr la conquista del poder para el Pueblo.» |
|
Y en enero de 1966, ya «desde las montañas», se difunde su «Proclama al Pueblo colombiano», que alcanzó amplia difusión: |
|
|
|
En pleno lanzamiento como icono revolucionario, más en la línea prochina que en la prosoviética, de la figura de este cura guerrillero colombiano, al cumplirse un año de su muerte, el primer número de la revista cubana Pensamiento Crítico se abría, en febrero de 1967, con un largo artículo de Camilo Torres Restrepo, «La violencia y los cambios sociales», con el que la Cuba exportadora de la revolución procuraba incorporar a su agitprop al violento presbítero católico, glosado de este modo: |
|
«Camilo Torres. El héroe colombiano nació el 3 de febrero de 1929. Estudió en un liceo laico. Fue licenciado en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Bogotá, haciendo estudios de post-graduado en las universidades de Lovaina y Minnesota. Por la simpatía que gozaba en los medios estudiantiles recibió el nombramiento de Capellán de la Universidad Nacional de Bogotá en marzo de 1959. Fue retirado de ese cargo en febrero de 1961, cuando se hicieron notorios sus primeros encuentros ideológicos con la jerarquía eclesiástica. Llegó a ser profesor de Metodología de la Investigación Sociológica y de Sociología Urbana en esa misma Universidad. A mediados de 1965 se incorpora el frente guerrillero del E. L. N. Muere en combate el 17 de febrero de 1966. Entre otros trabajos, dejó escritos los siguientes: Estudio de la Realidad Estadística y Social de Bogotá, La Asimilación del Inmigrante Rural a la Sociedad, &c. Una selección de sus mensajes y artículos políticos será publicada próximamente por Edición Revolucionaria.» (Pensamiento Crítico, La Habana, nº 1, febrero de 1967, pág. 158.) |
|
El 16 de abril de 1967 un suplemento especial de la revista Tricontinental publicaba el famoso mensaje de Ernesto Che Guevara (que organizaba entonces en secreto la guerrilla en Bolivia): «Crear dos, tres... muchos Viet-Nam, es la consigna», en el que puede leerse: «En el marco de esa lucha de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios, pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del Comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del Comandante Fabricio Ojeda, de los Comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda, figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.»
En enero de 1968, entre las conclusiones que alcanzaron unos sacerdotes católicos delegados al Congreso Cultural de La Habana, leídas el 12 de enero por el mismísimo comandante Fidel Castro en su discurso de clausura, se declararon convencidos «de que el sacerdote Camilo Torres Restrepo, al morir por la causa revolucionaria dio el más alto ejemplo de intelectual cristiano comprometido con el pueblo» (Nosotros, sacerdotes católicos...). Si notable y hasta cierto punto sorprendente –vistos los resultados para el marxismo de su diálogo con los cristianos– fue el ensalzamiento de Camilo Torres Restrepo en Cuba (abriendo la revista Pensamiento Crítico en 1967; dando su nombre al «Seminternado de Primaria Camilo Torres Restrepo» de La Habana, en cuya inauguración el Comandante Fidel Castro pronunció su discurso «La escuela del comunismo»; dando su nombre al «Policlínico Camilo Torres» en Santiago de Cuba, inaugurado por Fidel el 5 de enero de 1969, &c.) y en los entornos de la «revolución latinoamericana», no fue menor el interés que este cura guerrillero anticomunista suscitó, no sólo en los Estados Unidos de América del Norte, sino en los ambientes católicos progresistas de los atormentados germanos y en los de la España del tardofranquismo preautonómico, sobre todo en Barcelona: en 1968 la católica revista El Ciervo le dedicó un número extraordinario, y la editorial Nova Terra [la misma que publicaba ese mismo año el opúsculo de Manuel Sacristán, Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores, 38 págs.] un par de libros: Camilo Torres, el cura que murió en las guerrillas. El itinerario del padre Camilo a través de sus escritos, su acción y su palabra, y la traducción al catalán de La revolucio, imperatiu cristia (edición de 1968 que prueba que bajo el régimen de Franco podían publicarse y se publicaban no sólo libros en catalán, sino hasta libros «revolucionarios»). Ofrecemos una selección bibliográfica de obras de y sobre Camilo Torres, ordenada cronológicamente, que podrá servir a un lector perspicaz para advertir una pequeña parte de los episodios que, tras el traspiés sufrido con el despistado Albino Luciani en 1978, lograron cuajar bajo el reinado del Karol Wojtyla, el Papa polaco que vio desmoronarse la Unión Soviética (otros puntales del anticomunismo triunfante, por ejemplo, entre los receptores del Premio Nobel de la Paz: Sajárov en 1975, Amnistía Internacional en 1977, Lech Walesa en 1983, Mijail Gorbachov en 1990, Rigoberta Menchú en 1992, &c.) |
Textos de Camilo Torres Restrepo en el Proyecto filosofía en español: |
|
|
R
|
| Proyecto filosofía en español © 2004 www.filosofia.org |
Averiguador | ||