Filosofía en español 
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Manifiesto Ultraísta Vertical

por Guillermo de Torre

Madrid, noviembre 1920

Manifiesto Ultraísta Vertical

Perspectiva meridianaSimultaneísmo nunista
 

Un Sol tentacular irradia luminosos reóforos vibrátiles a través del multiedrismo cósmico.

Dardeantes rayos térmicos que rasgan el Orto Novidimensional Estético, vivifican las fibras sensoriales e intelectivas de los Lucíferos Ultraístas.

¡Y una polarización triunfal de impulsos dinámicos hipervitalistas, acelera la hélice de nuestras inquietudes pugnaces!

Índice de sensaciones, visiones y cerebraciones

VERTICAL: De Cenit a Nadir: Un luminoso rayo perpendicular incide las novísimas regiones estéticas: Y la rosa polipétala aflorada en la más alta cima tórrida se destríe en llamaradas sintéticas:

Dirección nórdicaCumbre ártica
 

¡Palabras incendiarias!
¡Muecas burlescas!
¡Intenciones nihilistas!
¡Gestos rebeliosos!
¡ESPASMOS HIPERESPACIALES!
Trayectorias espiralizantes en los agros zodiacales.

Introspecciones mayéuticas.
Raras cerebraciones hiperconscientes.
¡Mis miradas perforan la región del cuarto espacio!
Iluminación roëntgénica de los cerebros porveniristas.
Sístoles superatrices.
Circunvoluciones arácnidas.
Acrobacias líricas.

Descoyuntación tipográfica: Las linotipias sufren un ataque de histeria: rrrjllmodlkaaabocccttlpzzevsssssfff.

Vertebración atlántica de las figuras y los paisajes fundidos en una compenetración espacial de los volúmenes flotantes.

Ritmizaciones geométricas.
El séptuplo corazón de la hélice vibra al ritmo ortal.
¡Impetus ascensionales de Psiquis velivolante!
Y un arco-iris heptacorde musicaliza la armonía enespacial.
Los ríos sangran fuego.
En el paisaje contorsionado fluye la hemorragia solar.
Dehiscencia del verticilo heptacromista.
Meridio plenisolar.

Y, ante los ojos resurrectos, un fragante PANORAMA ULTRAESPACIAL.

Síntesis panorámica

APOTEOSIS DE HOY: Vibración concéntrica del momento poliédrico, al ritmo de las hélices cosmogónicas.

En el vórtice de nuestro instante ultráico, se plasma una hipervitalista apoteosis antiliteraria de las cerebraciones maquinísticas, los orgasmos aviónicos y los paroxismos líricamente centrífugos…

¿Cómo vislumbramos la síntesis afranjada de esta hora multiédrica, polirrítmica y multánime? Yuxtaposición policromática de las perspectivas intermundiales. Escuchad la polifonía intraoceánica en los auriculares telefónicos. El Hombre Vertical se despliega alado abrazando los continentes. Los vocablos truncados, se abaten velivolantes sobre las antenas radiotelegráficas. Albatros e hidroaviones logaritmizan la pizarra marina, y planean sobre los faros del oleaje astral. Los corazones aterrizan en un periscopio emergente.

Panorama multitudinario de las ciudades contorsionadas en su mecanicismo eufóricamente veloz. ¡Oh, los gestos luminosos de los carteles formados por bujías astrales en el horizonte nocturno! Y en el aire, el grito virgen de los trolleys –que dice un cantor fraterno de la profundidad sinfrónica.

Circuitos perihélicos: Viajes en la planitud pura del espacio isótropo: Anhelos antropocéntricos: Vibracionismo de los colores impolutos y de las palabras abstractas: Hay un ciclón sensual en el cráter erótico: Exaltaciones phálicas: Los sexos subvertidos deambulan insurrectos: Y las visiones leticias se transforman tras las introyecciones metafóricas.

Un friso de núbiles coritas se sumerge en el lago de su espejo lésbico. Féminas cygneas, en la ribera nostálgica, punzan su endocárdio, ablucionándose en sangre sentimental. En el museo hay un cuadro anacrónico: campesinos de égloga exprimen la ubre de un sol que transmonta vesperal. Y en el estadio: adolescentes púgiles cultivan su musculatura mental al pasear a través de un laberinto ideológico y verbalizar abstractamente.

Los espectadores son arrollados por las calles que desfilan cinemáticas. Sinfonía motorística de las sirenas y klassons en las avenidas arteriales. Itinerario noviespacial del paisaje al volante de un 60 HP. Hay billetes de circunvalación lunaria, tarifa especial, para los poetas delicuescentes. Anuncio: «Se ofrece un gran stock de figuras orientalistas decorativas –Schahrazadas, Salomés, Judiths– como señoritas de compañía en los paseos lésbicos de morfinómanas irredimibles.»

Pesquisas nouménicas en los laboratorios de radioactividad. Y en contraste, precipitados alquímicos en las páginas de libros noviestructurales: Ved aquí un puzzle de las arduas y dinámicas alegorías occidentalistas: Kaleidoscopio imaginativo del complexo noviespacial: Mi manifiesto traza cabriolas caprichosas en el éter abstracto, rehuyendo las citas matemáticas, y dibuja una espiral de alucionaciones sugerentes. Ritmos plurales acompasan los instintos nómadas. Y la urgencia innovadora justifica la erección vertical.

Actitud verticalista

Tras la bélica convulsión europea, en el panorama ideológico, artístico y literario del Occidente resurrecto, se ha iniciado una transmutación vertebral: El gran error, tendido como una noche opaca –preñada de sangre, entre los años 1914-18–, ha abortado una generación juvenil e innovadora que polariza sus nihilismos burlescos paradójicamente simultáneos a sus esfuerzos reconstructores o renacentistas. Y, en el orden ético y estético, destruye las viejas y topificadas «ideas-madres», los crasos «conceptos fundamentales», generadores de falsedades y aberraciones mortíferas –cuyo reciente ejemplo sangra aún. Allende las fronteras capturadas, al derrocar burlescamente las normas vigentes, y sentirse reciennacida ideológicamente, e ingrávida en el espacio, la nueva generación ultraísta ha ascendido a un medio día luminoso, pluralmente henchido de inéditas y sugerentes perspectivas mentales.

En la nueva planimetría estética, de un área ultradimensional y de una altitud hiperbórea, frutece un meridio plenisolar verticalmente simbólico. Los electrodos –aniones y cationes– del voltaico globo solar suscitan un luminoso circuito porvenirista, rompiendo el brumario caótico. Electrolisis lírica. En los búcaros aéreos, que contienen los nepenthes atmosféricos, fluye una potente endósmosis que galvaniza la caquexia petálea de las rosas astrales. Y vigoriza la musculatura de los pugilistas polémicos.

En la pleamar celeste del intenso azul esdrújulo, un apolíneo sol de Occidente irisa y refracta el aleteo tornátil de los espíritus aviónicos. Bajo la bautismal aspersión solar nuestros ojos-antorchas de lucíferos ultraístas perforan o iluminan las inéditas perspectivas verticales. Fluye un «simoun» que vaporiza atmosféricamente las bellezas ortales. (¡Todo, protagonistas y ambiente, recíprocamente interpenetrados, vibran erectos en un escorzo avanzativo!) En el laboratorio cerebral ultraísta, se efectúa un precipitado barroco de emociones y sensaciones vorticistas. Nuestros músculos discobólicos adquieren una tensión eléctrica de infinitos watios. Y se extienden, en un ademán pugnaz, hacia los horizontes dinámicos de un área enespacial.

Ideario estético

Mis concepciones estéticas ultraístas están situadas, y logran su más perfecta proyección, en la planimetría noviespacial, en la región del Espacio Absoluto: En cuyos dintornos resalta sugeridoramente el enoeama geométrico de la cuarta dimensión: Y se abren las perspectivas ilimitadas del Hiperespacio, donde se desarrolla la introspección espiritual y la mayéutica crítica de las novísimas direcciones estéticas.

Los apotegmas cubistas –en el sector literario– de la pura sensación integral, más allá de su realidad objetiva, auguran un Arte de creación abstracta. Y ya las primeras poematizaciones creacionistas, han plasmado el ansia de retorno sensorial hacia un primitivismo recreador que descubre emociones impolutas y paisajes noviespaciales.

Y he aquí la actitud hiperconsciente, sinfrónica y vertical del nuevo lírico: Desde su atalaya anténica, oye rimar sus diástoles líricas con las vibrátiles hélices cosmogónicas. Al desgajarse totalmente de las sombras pretéritas, en un viril impulso superador, se ha desprendido de toda secuencia anacrónica y toda superstición ritualista, deviniendo libre, incontaminado y ortal. Su manumisión y desnudez le coloca en un estado de amnésico candor mental y de purificación óptica ingenuista, que le hace afrontar todos los panoramas con una sensibilidad dehiscente, extrayendo de su dintorno nuevos módulos de belleza intraobjetiva. Pues hastiado del eterno espectáculo, que al reflejarse en los lisos espejos literarios, ofrece el orbe marchito, el nuevo lírico perfora vías potentes de insólitas perspectivas enespaciales. Y este anhelo es simultáneamente unánime. Así, en todos los poetas contemporáneos de vanguardia, sinfrónicamente enlazados por idearios consanguíneos, surge, como el vértice más cardinalmente buído de sus cerebraciones superatrices el anhelo divino o demiúrgico de crear líricamente un orbe de imágenes o representaciones impolutas. O sea, vivificar, re-crear intraobjetivamente –al fundirse en el crisol lírico sus emotivos subjetivismos abstractos con las concrecciones externas– los elementos nucleales del Kosmos, para componer una nueva totalidad frutal estética.

De ahí la actitud ingenuista ante la anhelada reviviscencia de la poma cósmica, que adoptan los novísimos poetas, deseando captar módulos primigenios. Y en el espasmo augural, el lírico abre los ojos extasiado ante la naturaleza taumatúrgicamente transmutada, y ante la vida henchida de matices, ritmos y sugerencias insólitas a través de sus imágenes polipétalas. Tras los arcos-iris augurales surgen las perspectivas inmaculadas, frescas del rocío sensorial. Todo adquiere, ante sus miradas noviespaciales. un ritmo dehiscente, un miraje ortal y una gracia alboreante. ¡Lírica hora creatriz y demiúrgica!

En sus minutos, el poeta ultraísta lanza su evohé augural con palabras fragantes, y poseso del espasmo nunista, imbibido de la nueva belleza en torno, va dibujando inconexamente, en rasgos expresionistas, sus rápidas percepciones, con un lenguaje límpido y barnizado de metáforas audaces e imágenes noviestructurales: En cuadros esquemáticos que vibran simultáneamente, por la superposición de planos visuales y múltiples sensaciones centrípetas. La imagen –protoplasma primordial del nuevo substratum lírico– se desdobla y se amplía hasta el infinito en los poemas creados de la modalidad ultráica. El poeta aspira a construir un orbe distinto en cada poema, sintetizando en él la esencia depurada del lirismo enespacial.

Innovaciones y subversiones

En nuestro plano ultraísta, ya han surgido inicialmente los síndromes frutales de estas teorizaciones innovadoras, con sus escolios subversivos. Los aristos críticos de vanguardia afirman su intención de rectificar, previamente, los errores sensoriales e intelectivos, para modificar las estructuras pictóricas y líricas, y construir nuevos módulos auténticos de Belleza n espacial.

Todas las pugnaces corrientes estéticas de vanguardia abocan hoy al mismo lema unificador: Creación. El Arte Nuevo apellidase ultraísta, creacionista, cubista, futurista, expresionista, comienza allí donde acaba la copia o traducción de la realidad aparente: allí, en aquel plano ultraespacial donde el poeta forja obras inauditas y creadas que no admiten confrontación exterior objetiva.

Bajo la influencia cósmica del subversivo nihilismo mental, las raigambres primievas y las frondas milenarias, se han estremecido en un volcánico paroxismo de estratos removidos. Todo se desarticula y aparece inconexo, como en la apoteosis deslumbrante de un Caos o de una nueva Creación. Han girado los conmutadores lumínicos de la vetustofobia nihilista y del filoneísmo ultráico. Los alaridos antiliterarios del anthropopiteco resurrecto –encarnado en cualquier poeta dadaísta– desvastan los recintos museales y truncan los iconos dormidos. Y una gavilla de relámpagos verbales ilumina las rutas exaédricas, donde los púgiles poetas adámicos viven la vitalidad de cada instante cultivando la antifilosofía de sus acrobacias espontáneas.

Ultraísmo abstracto

¡Barroquismo!, ¡Verticalismo!, ¡Vorticiano! Ultra: Vértice de fusión e irradiación donde convergen y se ramifican todas la intenciones superatrices que propulsan los aristos vanguardistas.

Ved la perspectiva sintética de una trayectoria rebasadora. Los poetas ultraístas, tremantes en el espasmo nunista y poseídos de la emoción intelectual sinfrónica, propendemos a la integración literaria del hoy y a la descomposición electrolítica de sus nuevos elementos peculiarizantes: A la ritmización multánime del latido renacentista: De las sístoles maquinísticas: De las velocidades vitales: De las ascensiones eróticas: Del vibracionismo cinemático: Del hambre hiperespacial: De las proyecciones ultravioletas: Y del aviónico vértigo intelectual.

Hoy el Hombre se siente elevado –sin perder su categoría humana, y venciendo el espejismo hipnótico de Zarathustra– a su enésima potencialidad energética. Nuestras vidas polifacéticas aceleran la vibración polirrítmica del ideario ultraico. Y ebrios por el vapor del dinamismo accional, fundimos en nuestro cerebro los elementos exteriores con las más intimas inquietudes espirituales. ¡Nueva yuxtaposición de sensaciones disimiles que suscita el dualismo intelectivo-accional! De ahí nuestro apasionamiento por la literatura tentacular, que refleja o crea los henchidos panoramas dinámicos, prolongando el circuito hiper vitalista de las horas palpitantes.

Pirotecnia teórica

Nunismo: ¡Exaltemos triunfalmente la vibración simultaneísta del momento! ¡Gocemos los elementos genuinamente de hoy! ¡La esencia del minuto fugitivo es mía, no ha sido de mis antepasados ni será de mis descendientes, y por su sincera calidad atmosférica perdurará, aun en la mutabilidad devenirista, con un valor de perennidad!

Los lucíferos ultraístas, los «pionniers» de avanzada, perforamos las inéditas perspectivas devanando itinerarios abstractos. En nuestro vértice equidistante desembocan las angulares corrientes estéticas de vanguardia. Comulgamos básicamente en el ideario futurista, que asimilamos al nuestro como elemento primordial de toda modernidad consciente, innovadora e iconoclasta. Usamos de la imaginación sin hilos y de las palabras en libertad. Participamos de las normas cubistas al iluminar sus perspectivas exaédricas, y situar la imagen en el espacio según la yuxtaposición y compenetración de planos. Y junto al film cinematográfico norteamericano, gran inyección vivificante, por el frenesí de sus hazañas musculares y mentales, amamos la intención de retorno hacia las primitivas estructuras y el orgasmo barroco, que implica toda esa estatuaria subconsciente, acerba e impar del Arte negro. De las derivaciones del cubismo literario hemos extraído la imagen creacionista, como célula primordial del novísimo organismo lírico. Nuestra irreverencia burlesca ante los «valores prestigiosos» y nuestra incredulidad heresiarca, mas el ímpetu disolvente y arrollador del Ultra, nos identifica parcialmente con la gesta Dadá. No obstante, resalta nuestra disimilitud al propulsar una superación literaria jocundamente afirmativa. Pues los ultraístas debemos exaltar jubilosamente las calidades pragmáticas del mundo occidental. En nuestro anhelo de un arte abstracto, exultante, dinámico, potencial e inmáculo, hemos borrado el último coeficiente de melancolía romántica que disminuía el valor de nuestra ecuación vital, deviniendo estatuariamente apolíneos y dionysiacamente optimistas. Así, hoy nuestra actitud vertical se acompasa con las orquestas negras y las polifonías motorísticas.

Hay una metamorfosis de símbolos: Psiquis, mariposa, deviene aviadora. Laocoonte se desenlaza las sierpes de sus barrocas ideaciones. Y Ariadna marca con un hilo la brújula del laberinto ultraespacial.

VERTICAL. He ahí mi actitud literaria peculiarmente ultraísta:

VERTICAL. He ahí el erecto símbolo y la antena radiotelegráfica que irradia verbalismos sintéticos y conmociones de última hora.

VERTICAL. He ahí la línea del meridiano estético que regula el horario de los intelectuales avanzados.

Jóvenes poetas: camaradas: erguíos verticalmente, firmemente erectos como antenas señeras a bordo del trasatlántico juvenil en el océano ultraísta. ¿No percibís ya una metarrytmización lírica y cómo nuestro proyector irradia hasta la región hiperespacial henchida de gases innovadores a una presión sideral?

VERTICAL: Actitud ultraísta: Antena polar: Poma astral: Y velivolantes, en torno a la abstracción perpendicular, una escuadrilla aviónica de espíritus porveniristas que exultan impávidos en su tangencialidad solar.

Guillermo de Torre

Madrid, noviembre, 1920.

Efigie del autor, por Barradas, y «bois» ornamentales de Norah Borges.

Grabado de madera de Norah Borges


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[ Transcripción íntegra del texto compuesto a dos columnas en una hoja impresa por las dos caras en blanco y negro. ]