Filosofía en español 
Filosofía en español

Guillermo de Torre Ballesteros  1900-1971

Guillermo de Torre

Periodista, ensayista, poeta y profesor español nacido en Madrid el 27 de agosto de 1900 y radicado en Buenos Aires desde 1927, con esporádicas visitas a España, muerto en Buenos Aires el 14 de enero de 1971. Sus restos reposan en el bonaerense Cementerio de la Recoleta, junto con los de su esposa Leonor Fanny Borges (a) Norah (1901-1998) y sus suegros Jorge Guillermo Borges (1874-1938) y Leonor Acevedo Suárez (1876-1975). En efecto, el 17 de agosto de 1928 matrimonia en Buenos Aires con Norah, hermana de Jorge Luis Borges (1899-1986), naciendo el 3 de enero de 1937, en Buenos Aires, su primer hijo, Luis Guillermo, al que sigue Miguel Jorge de Torre Borges en 1939. El 19 de febrero de 1942 adopta la nacionalidad argentina.

Sólo tiene dieciséis años cuando su precocidad ya tiene alerta al adulador agitador vanguardista Rafael Cansinos Assens (1882-1964):

«Poesías (extraordinario de “Los Quijotes”), por Jaime Ibarra. Con esta parca colección de poesías nos ofrece su primera palabra lírica un joven de los más jóvenes, nuncio de toda una generación aún desconocida, que estudia y trabaja y se afana por encontrar una orientación nueva, aunque, en general, no haga sino repetir los tonos líricos de los predecesores. En esta generación novísima figuran los nombres de Eladio Prieto, Paulino Fernández Vallejo, Guillermo de Torre y otros; en cada uno de los cuales pudiera señalarse el influjo de algún maestro del ciclo novecentista, salvo en el último que, es, en realidad, un epígono de Gómez de la Serna: porque ya han empezado a fructificar las acres semillas del fundador de “Prometeo” y una cohorte de dispersos discípulos imita las audacias líricas y los dédalos verbales de su Libro Mudo.» (R. C-A., “La semana literaria”, La Correspondencia de España, Madrid, domingo 26 de noviembre de 1916, pág. 4.)

Estudiante de Derecho en Madrid, antes de cumplir los 17 es uno de los firmantes, en calidad de secretario del Comité Estudiantil Central de la Liga Antigermanófila, de las instrucciones que esos aliadófilos dirigen “A los estudiantes españoles” en mayo de 1917.

«Simultáneamente al estallido del último obús –septiembre de 1918– en los agros de batalla, donde algunos intelectuales europeos, representantes de las más nuevas y prometedoras generaciones, se truncaron heoicamente –desde Charles Peguy a Ernst Stadler, pasando por Rupert Brocke y Umberto Boccioni–, afloró en el campo intelectual de España una audaz, juvenil y potencialísima tendencia de superación literaria ilimitada: el Ultraísmo.» (Guillermo de Torre, “El movimiento ultraísta español”, Cosmópolis, noviembre 1920, nº 23, pág. 473.)

«Simultáneamente al estallido del último obús –septiembre de 1918– en los campos de batalla, donde algunos intelectuales europeos, representantes de las más nuevas y prometedoras generaciones –desde Charles Peguy a Ernst Stadler, pasando por Allan Seeger, Rupert Brocke y Umberto Boccioni–, se truncaron heroicamente, afloró en el campo intelectual de España una audaz, juvenil y potencialísima tendencia de superación literaria determinada: el Ultraismo.» (Guillermo de Torre, Literaturas europeas de vanguardia, Caro Raggio, Madrid 1925, pág. 38.)

El “manifiesto literario ULTRA”, firmado por ocho jóvenes sumisos a Rafael Cansinos Assens, su vanidoso autor, entre ellos Guillermo de Torre (que no sabía nada), lo publica la sevillana revista Grecia en marzo de 1919, y en abril Cosmópolis en versión con algunos cambios, título confuso y reajuste de firmas: “Una nueva escuela literaria. El manifiesto de los novecentistas”. En junio publica Grecia su poema ultraísta “Reflector”, que aparece en la página siguiente al comentario que Isaac del Vando Villar (1890-1963) rotula “Manifiesto ultraísta”, donde arremete nominalmente contra Valle-Inclán, Azorín y Ricardo León (los dos primeros, aliadófilos; Ricardo León, germanófilo).

«Ultraísmo era sencillamente uno de los muchos neologismos que yo esparcía a voleo en mis escritos de adolescente. Cansinos-Asséns se fijó en él, acertó a aislarlo, a darle relieve. […] El hecho es que Cansinos-Asséns se posesionó del término. Y Ultra tituló un breve manifiesto escrito por él, a cuyo pie un buen día de otoño de 1918 encontré con sorpresa mi firma –pues nada se me había anunciado o consultado–, junto con la de otros siete jóvenes, de tres de los cuales (Fernando Iglesias, Pedro Iglesias Caballero y J. de Aroca) nunca se tuvo ninguna noticia literaria, pues se limitaban a ser contertulios de las reuniones de Cansinos-Asséns. […] Cansinos-Asséns, por su parte, se inhibía como firmante, pero con el fin de destacar en primer plano su ambicionado papel de guía, nombrándose en el primer párrafo del documento, redactado con estilo de gacetilla anónima.» (Guillermo de Torre, Historia de las literaturas de vanguardia, Ediciones Guadarrama, Madrid 1971, tomo 2, págs. 210-211.)

En consecuencia decide convertirse en cronista del ultraísmo (“El movimiento ultraísta español”, Cosmópolis, noviembre 1920, nº 23, págs. 473-495) y reivindicarse como su ideólogo, al publicar por su cuenta, ese mismo mes, en la imprenta de G. Hernández y Galo Sáez de Madrid, una hoja compuesta a dos columnas e impresa por las dos caras (decorada con un esbozo de “efigie del autor” por Rafael Barradas y cuatro grabaditos, “bois ornamentales”, de Norah Borges): “Manifiesto Ultraísta Vertical”, inmediatamente reseñado por Rafael Lasso de la Vega (“Vertical. Manifiesto ultraísta, por Guillermo de Torre”, en Cosmópolis: “Guillermo de Torre, nuestro más joven, culto y apasionado pionnier ultraespacial”) y por un superado Rafael Cansinos Assens (“Vertical. Manifiesto ultraísta, por Guillermo de Torre”, en Cervantes). La revista Grecia difundió la hoja manifiesto de Guillermo de Torre junto con su número 50, pero no es correcto decir que el “Manifiesto Ultraísta Vertical” fuera suplemento de Grecia, pues su autor se cuidó mucho de disociarlo editorialmente, aunque los impulsores de Grecia buscasen incorporárselo (de hecho esa revista ya no publicó más números). Guillermo de Torre se desprendía así de cansinas ataduras.

«Los lucíferos ultraístas, los «pionniers» de avanzada, perforamos las inéditas perspectivas devanando itinerarios abstractos. En nuestro vértice equidistante desembocan las angulares corrientes estéticas de vanguardia. Comulgamos básicamente en el ideario futurista, que asimilamos al nuestro como elemento primordial de toda modernidad consciente, innovadora e iconoclasta. Usamos de la imaginación sin hilos y de las palabras en libertad. Participamos de las normas cubistas al iluminar sus perspectivas exaédricas, y situar la imagen en el espacio según la yuxtaposición y compenetración de planos. Y junto al film cinematográfico norteamericano, gran inyección vivificante, por el frenesí de sus hazañas musculares y mentales, amamos la intención de retorno hacia las primitivas estructuras y el orgasmo barroco, que implica toda esa estatuaria subconsciente, acerba e impar del Arte negro. De las derivaciones del cubismo literario hemos extraído la imagen creacionista, como célula primordial del novísimo organismo lírico. Nuestra irreverencia burlesca ante los «valores prestigiosos» y nuestra incredulidad heresiarca, mas el ímpetu disolvente y arrollador del Ultra, nos identifica parcialmente con la gesta Dadá. No obstante, resalta nuestra disimilitud al propulsar una superación literaria jocundamente afirmativa. Pues los ultraístas debemos exaltar jubilosamente las calidades pragmáticas del mundo occidental. En nuestro anhelo de un arte abstracto, exultante, dinámico, potencial e inmáculo, hemos borrado el último coeficiente de melancolía romántica que disminuía el valor de nuestra ecuación vital, deviniendo estatuariamente apolíneos y dionysiacamente optimistas. Así, hoy nuestra actitud vertical se acompasa con las orquestas negras y las polifonías motorísticas.» (Guillermo de Torre, “Manifiesto Ultraísta Vertical”, Madrid, noviembre 1920.)

Diez meses después el cinema, tímidamente mencionado en Vertical, avanza arrollador e imperial, y Guillermo de Torre decide sustituir su ya veterana sección “Literaturas novísimas” de Cosmópolis, por otra nueva que rotula, con término acuñado en ese momento, “Cinegrafía”:

«La aclimatación del Cinema en nuestras latitudes implica el desarrollo de una nueva sensibilidad estética, más ágil y vibrante, en el público. Y el inclinarse de sus preferencias [98] hacia la exaltación de los mentales y musculares episodios cinemáticos, no supone su detención en lo folletinesco, sino que favorece su evolución comprensiva, liberándole de solemnes supersticiones respetuosas hacia gastadas fórmulas anacrónicas. El foco luminoso del Cinema rasga perspectivas insospechadas ante los artistas, acelerando y lubrificando el engranaje de su espíritu creador. Forja un nuevo módulo de teatro accional, que por su calidad plástica y su intensidad accional, suple el ornato verbal. Y sugiere audaces estructuraciones y espejamientos de la vida multiédrica y la imaginación desbordante. Pero estas directrices aun no se hallan visibles en todas las producciones cinematográficas. Ni han sido captadas por todos los directores escénicos, actores y argumentistas. Mas, afortunadamente, ya existen valiosas excepciones, comprobables en algunos films de altura, y en la posición mental que adoptan algunos sagaces críticos de este Arte –el séptimo, según Ricciotto Canudo–. La irradiación y trascendencia evolucionaria del Cinema es inminente. Con Louis Delluc –uno de los teorizantes y “metteurs en scéne” pionneers de la nueva dirección cinemática, autor de Cinema & Cie. y Photogénie– podemos afirmar que “desde el teatro griego no habíamos tenido un medio de expresión tan fuerte como el cinematógrafo.”
Mas no accedo ahora a dejarme impulsar por el entusiasmo apologético en el panorama crítico. Cada una de las fases estéticas, problemas técnicos, diferenciaciones nacionales y conexiones literarias que ofrece actualmente el Cinema, serán afrontadas en la sección de «Cinegrafía» que abre Cosmópolis. Cooperaremos así a la dignificación del este Nuevo Arte, tan falseado y aun desdeñado por todos los que carecen de sentido estético coetáneo y perpetúan su estrabismo otorgando sus preferencias a espectáculos anacrónicos. Mas, no obstante, el Cinema goza cada día de más fervorosos y autorizados escoliastas. Y si entre nuestros literatos sólo ha merecido dilectas glosas, por parte de jóvenes [99] espíritus como Gómez Carrillo, Alfonso Reyes, Mauricio Bacarisse, Tomás Borras y algún otro, en Francia, Alemania e Italia cuenta con una pléyade de turiferarios y cronistas: Delluc, Diamant-Berger, Galtier-Boissiére, Allard, Whal, Moussinac, B. Tokine, Ivan Goll, Carlo Mierendorff, Marzio, Malpasutti... Por el momento, solamente me interesa desarrollar, en una zona limítrofe, un interesante aspecto del Cinema expuesto por Jean Epstein en su interesante obra crítica: La poésie d'aujourd'hui: Un nouvel état d'intelligence –cuyas teorías más profundamente originales he analizado últimamente.» (Guillermo de Torre, “El cinema y la novísima literatura: sus conexiones”, Cosmópolis, nº 33, septiembre 1921.)

* * *

El joven activista aliadófilo antigermanófilo cuando la Gran Guerra se reviste de maduro activista anticomunista tras la Segunda Guerra Mundial, de la mano del Congreso por la Libertad de la Cultura, tan generosamente amamantado por la CIA.

“Secretario de Relaciones” de la Asociación Argentina por la Libertad de la Cultura desde su fundación en 1955.

«Querido Ferrater: […] He de decirle, por otra parte, que con ocasión de la visita a Buenos Aires de Laín Entralgo, de acuerdo con Guillermo de Torre, se ha decidido reunir en Sur algunos de los trabajos que usted propone, más otros del número de Atlantic Monthly y varios originales en un número extraordinario dedicado a España. Sur reunirá trabajos sobre todo literario-artísticos, mientras Cuadernos se propone estudiar todos los problemas que ofrece la realidad española sin dejar, claro, de estudiar los literario-artísticos.» (Carta de Julián Gorkin a José Ferrater Mora, París, 31 de octubre de 1961.)

En 1964 responde al cuestionario del vidrioso agente Sergio Vilar en el libro Manifiesto sobre Arte y Libertad. Encuesta entre los intelectuales y artistas españoles (págs. 333-340).

En septiembre de 1965 colabora en el número 100 (y último) de Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura: «Guillermo de Torre, argentino, nacido en Madrid, crítico literario, promotor del movimiento ultraísta, cofundador de La Gaceta Literaria de Madrid, autor de Literaturas europeas de vanguardia.»

Por medio de una tarjeta postal fechada en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1966, informa Guillermo de Torre a José Ferrater Mora que se ha jubilado y que le han concedido el Premio de los Escritores Europeos, instituido por la mercenaria Comisión española del Congreso por la Libertad de la Cultura.

«Guillermo de Torre, premio de los escritores europeos. El premio de los Escritores Europeos, instituido por Ediciones Insula, de Madrid, en colaboración con el Comité d'Ecrivains et d'Editeurs por une entraide Européenne para obras de ensayo publicadas por autores españoles, ha sido concedido a Historia de las Literaturas de Vanguardia, original de Guillermo de Torre, y publicada, por Ediciones Guadarrama, S. L. Componían el Jurado Fernando Chueca Goitia, presidente; Carlos María Brú, Antonio Buero Vallejo, José Luis Cano, José María Castellet, Domingo García Sabell, Lorenzo Gómis, Pedro Laín Entralgo, José Luis López Aranguren, Julián Marías, Mariá Manent, Dionisio Ridruejo y José Luis Sampedro, vocales, y Pablo Martí Zaro, secretario. El premio se otorga en su cuarta edición. En las convocatorias anteriores fue concedido, sucesivamente, a El ser y la muerte, de José Ferrater Mora; Los judíos en la España moderna y contemporánea, de Julio Caro Baroja, y El mundo social de la Celestina, de José Antonio Maravall.» (ABC, Madrid 5 de abril de 1967, pág. 73.)

Sobre Guillermo de Torre en el proyecto Filosofía en español

1920 Rafael Lasso de la Vega, “Vertical. Manifiesto ultraísta, por Guillermo de Torre”, Cosmópolis, nº 23.

Rafael Cansinos Assens, “Vertical. Manifiesto ultraísta, por Guillermo de Torre”, Cervantes.

1927 Francisco Ayala, “Guillermo de Torre”, La Gaceta Literaria, nº 16.

1956 “Constitución de la Asociación Argentina por la Libertad de la Cultura”, Cuadernos del CLC, nº 17.

Textos de Guillermo de Torre en el proyecto Filosofía en español

1919 “Reflector. Poema ultraísta”, Grecia, nº 20.

1920 “Interpretaciones críticas de nueva estética”, Cosmópolis, nº 21.

Manifiesto Ultraísta Vertical” (una hoja impresa por las dos caras, Madrid, noviembre 1920.)

1921 “Problemas teóricos y estética experimental del nuevo lirismo”, Cosmópolis, nº 32.

El cinema y la novísima literatura: sus conexiones”, Cosmópolis, nº 33.

1927 “Madrid meridiano intelectual de Hispanoamérica”, La Gaceta Literaria, nº 8.

1965 “Generaciones en la literatura hispanoamericana”, Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, nº 100.

gbs