Filosofía en español 
Filosofía en español

Zeferino GonzálezHistoria de la Filosofía, Madrid 1886


Filosofía novísima

§ 41
La filosofía de Lamennais

Sabido es que la vida intelectual de Lamennais abraza dos períodos muy diferentes. Durante el primero, su doctrina filosófica coincide en el fondo con la cristiana, bien que dejando vislumbrar ideas y tendencias poco conformes con la misma. Durante el segundo período, o sea después de su ruidosa apostasía, este genio profundo, pero sombrío y orgulloso, se concentra más y más en sí mismo, y en 1840 dio a la estampa su Bosquejo de una Filosofía, que contiene la expresión y el resultado de sus meditaciones filosóficas, si bien el cuarto volumen de la obra no salió a luz hasta 1846.

Indicaremos más adelante, y en ocasión oportuna, el lugar que corresponde al autor del Ensayo sobre la indiferencia en materia de religión en el movimiento filosófico cristiano realizado en Francia, y aquí nos limitamos a exponer la doctrina contenida en el Bosquejo citado, doctrina que constituye una concepción relativamente completa y sistemática, y que entraña la expresión de su último pensamiento filosófico.

El autor del Bosquejo de una Filosofía divide su obra en tres partes. En la primera y principal, como que sirve de fundamento a las otras dos, trata de Dios y el universo; trata del hombre en la segunda, y en la tercera, que no llegó a publicarse, debía tratar de la sociedad. En la parte referente al hombre, además de las cuestiones propiamente filosóficas acerca del origen, naturaleza y destino humanos, Lamennais expone sus teorías acerca de la industria, del arte y de la ciencia, teorías que representan acaso la parte más notable y desde luego la menos errónea de su doctrina o concepción filosófica.

Entremos ahora en la exposición sumaria de esta doctrina.

La Filosofía, considerada en su sentido más amplio y general, es el esfuerzo o trabajo de la razón humana para concebir las cosas y el producto de este trabajo; en este sentido abraza todas las ciencias con sus desenvolvimientos (sous ce rapport, elle embrasse toutes les sciences et les développements de toutes les sciences, ainsi que les relations qui les unissent entre elles) y relaciones recíprocas. Tomada la Filosofía en sí misma, es decir, en este sentido absoluto y general, es preciso renunciar a ella, porque esta Filosofía es la concepción absoluta de todas las cosas, es la ciencia infinita, y, por consiguiente, está fuera del alcance de la razón humana.

Pero no sucede lo mismo si se trata de la Filosofía en sentido más restringido, considerada como la ciencia de las generalidades (la science des généralités), o de aquello que hay de común en las diferentes ramas del humano saber: Dios, la creación y sus leyes, constituyen el objeto propio de la Filosofía considerada en este sentido: Son objet propre est Dieu, la Création et ses lois.

La Filosofía no puede descubrir o entrar en posesión de la verdad, ni por medio del análisis, que es impotente para llegar a la causa o ley general de los fenómenos, ni tampoco por medio de la síntesis puramente racional, porque arranca de una hipótesis gratuita, y sólo puede conducir a conclusiones condicionales, en atención a que la base única necesaria de toda prueba racional, de toda legítima demostración, es lo absoluto, el ser infinito, el cual no es ni puede ser objeto de prueba científica, ni está sujeto a demostración, sino que sólo es percibido y afirmado por medio de la fe{1} o creencia transmitida y afirmada por la tradición perpetua y universal del género humano.

En general, se dice verdadero aquello a que asiente la razón humana; pero esta definición no debe entenderse del asentimiento de la razón subjetiva e individual, sino más bien de la razón objetiva y universal, de manera que en realidad, y hablando en rigor filosófico verdadero, se debe decir aquello a que asiente la generalidad de los hombres o la razón común siempre y en todas partes (Le vrai est ce à quoi la raison de la généralité des hommes ou la raison commune acquiesce toujours et partout); de donde se infiere que este asentimiento de la razón común, este consentimiento general, constituye para el hombre el carácter o criterio definitivo de la verdad: Lorsque la raison commune a prononcé, son assentiment est pour l’homme le caractère definitif de la vérité.

El Ser, el Ser infinito, el Absoluto, Dios, la Substancia una, son términos sinónimos en el fondo, puesto que el Ser, el Absoluto, Dios, son concebidos por el hombre como una esencia o substancia una, con unidad la más absoluta (une de la unité la plus absolue), la cual, aunque contiene en su misteriosa esencia el principio de la distinción, lo que hay de substancial en las existencias finitas, considerada en sí misma nada ofrece o contiene determinado y distinto (elle n'offre rien de déterminé, rien de distinct), pudiendo decirse que Dios o el Ser, en este concepto, coincide con la noche divina, con las tinieblas brillantes de que nos hablan las antiguas tradiciones del Oriente: Cette nuit divine, ces ténèbres brillantes qu'on trouve au commencement de toutes les traditions, de tous les systèmes de l’antique Orient.

El Ser infinito, o Dios, considerado en su substancia, sin dejar de ser uno con unidad absoluta, contiene tres propiedades esencialmente distintas entre sí, a saber: el Poder, la Inteligencia y el Amor, las cuales, como que especifican y determinan la substancia o esencia de Dios, forman y constituyen la Trinidad divina. En otros términos: la substancia infinita, considerada en su primer momento, considerada como esencialmente una e indistinta, constituye la esencia divina, o sea lo que llamamos Dios. Esta misma substancia, considerada en cuanto que es necesariamente un Poder infinito, constituye la primera persona de la Trinidad y se llama Padre; en cuanto que contiene y es Inteligencia infinita, constituye al Hijo, y en cuanto contiene y es Amor infinito, constituye y se llama Espíritu Santo. De aquí resulta que Dios es uno por razón de la substancia una que constituye el fondo de su ser, y trino por razón de las tres propiedades expresadas que especifican o determinan esta substancia: Dieu est donc essentiellement un par la substance qui est le fonds de son être, et trin par les propriétés qui se spécifient dans la substance une.

Este dogma cristiano de la Trinidad, que es resultado o producto de la razón humana en su progresivo desarrollo, es el punto más alto a que ésta puede llegar en la ciencia de Dios y la base inmutable de esta ciencia para siempre.

La existencia de Dios es de suyo indemostrable, porque es un hecho absolutamente primitivo, anterior a todo pensamiento humano, el cual presupone necesariamente la existencia del Ser como noción primordial sobre la cual descansan todas las demás.

Lo mismo debe decirse del Universo, cuya existencia es también un hecho primitivo e indemostrable.

El objeto de la Filosofía no es probar o demostrar la existencia de Dios y del Universo, sino concebir y explicar sus propiedades, y sobre todo sus relaciones. El problema fundamental que debe resolver la Filosofía, es el que se refiere a las relaciones entre Dios y el Universo: lo que la Filosofía debe investigar y explicar es la unión de lo infinito y de lo finito. Y como quiera que esta unión y las relaciones entre el Universo y Dios tienen su base y su razón suficiente en la Creación, bien puede decirse que del concepto exacto y verdadero de la Creación depende en cierto modo toda la Filosofía.

La producción o creación del universo no puede explicarse: a) ni por la emanación del panteísmo antiguo, que hacía del mundo una colección de fenómenos pasajeros, o un sueño de Dios, como decía la Filosofía índica; b) ni por el arreglo de una materia preexistente, como dijeron los dualistas; c) ni en el sentido de que Dios, al crear, saca de la nada una substancia nueva.

La creación es el acto por medio del cual Dios realiza o pone fuera de sí lo que antes sólo tenía existencia en la inteligencia divina, pero de manera que el ser que Dios da o comunica a la cosa creada, lo saca no de la nada, sino de sí mismo (en créant, Dieu donne l’être, cet être qu'il donne, il le tire de soi), o sea de su propia substancia. En la creación no hay, pues, producción de un nuevo ser o substancia (il n'en resulte aucune production d'être ou de substance, laquelle est impossible en soi), porque esta producción es imposible; el efecto o término de la creación es la existencia de la misma substancia, o sea de la substancia divina bajo dos estados simultáneamente, uno finito y otro infinito, por más que esto sea incomprensible para nuestra razón, como que es precisamente lo que constituye el misterio de la creación: Il reste sans doute à concevoir comment la même substance peut subsister simultanément à deux états divers, l’un fini, l’autre infini: c’est là le mystère de la création.

Sin embargo, los seres que componen el Universo no son puros fenómenos o modificaciones internas del ser divino, sino que son realidades externas, verdaderas y substanciales. Lo cual se concibe fácilmente por dos cosas: 1.ª, que son seres limitados, seres que entrañan éste o aquel grado de limitación con respecto a la substancia infinita: 2.ª, que lo que llamamos materia, considerada en sí misma o en su esencia propia, se identifica con el límite (la matière en soi est ce qui limite, rien de plus), de manera que materia de un ser y limitación del mismo son una misma cosa. Así se comprende que el ser o la substancia una y primitiva, considerada en su modo de ser absoluto y necesario, es Dios: la misma substancia, considerada en cuanto limitada, o, lo que es lo mismo, en su modo de ser relativo y contingente, es la criatura: L’être, la substance, subsiste sous deux modes, l’un absolu et nécessaire, qui est Dieu; l'autre, relatif et contingent, qui est la créature.

Todo ser creado, desde el ínfimo hasta el supremo, se compone de dos elementos, uno positivo y espiritual, que es la substancia una e infinita que constituye el fondo de todas las cosas que se dicen creadas, y otro elemento negativo y material, que es la limitación concreta de la substancia en cada ser; porque lo que llamamos materia no es más que lo que limita cada ser, y limitándolo lo distingue, no solamente de Dios, que es la substancia ilimitada, sino de los demás seres particulares.

La materia no existe como realidad distinta del espíritu (il n’existe point de puré matière; l'idée même est contradictoire), y los cuerpos son substancias idénticas en el fondo con lo que llamamos substancias espirituales, las cuales sólo se diferencian de los cuerpos, ya por el modo o grado de limitación, que es diferente en los seres creados, ya porque, como substancias más sutiles, no pueden ser percibidas por nuestros groseros sentidos, incapaces de percibir todas las realidades exteriores: Se dérobent à nos sens grossiers ou à nos moyens présents de percevoir les réalités exterieures.

El pensamiento de Lamennais sobre este punto puede condensarse en las siguientes proposiciones:

1.ª Lo que llamamos materia, cuerpos o substancias materiales, no existe realmente, en el sentido o significación general de estas palabras.

2.ª Todos los seres que constituyen el Universo, llámense cuerpos o espíritus, substancias orgánicas o inorgánicas, pueden denominarse y son a la vez espirituales y materiales: espirituales o inmateriales, por razón de la realidad substancial que encierran y que es su elemento positivo; materiales, por razón del límite que encierran, y que representa su elemento negativo, dependiendo de la forma y grado de este límite la distinción y diversidad que percibimos en los seres creados.

3.ª Luego, hablando propiamente o en rigor filosófico, no hay ni puede haber más que un solo ser verdaderamente inmaterial, que es Dios, porque Dios sólo es ilimitado: Il suit encore de ce qui précède que Dieu seul est immatériel, puisque lui seul est illimité.

Lamennais dice y repite que la creación fue libre, que el acto de Dios al crear el Universo fue soberanamente libre; pero la libertad proclamada aquí es una libertad nominal. Porque la libertad de la creación que reconoce el autor del Bosquejo de una Filosofía, no es la facultad de producir o no producir el mundo, de producir este mundo u otro diferente, sino que la creación se dice libre porque el motivo inmediato, o, mejor dicho, el efecto de ésta, que es el Universo, no es ni puede ser infinito, lo cual equivale a decir que Dios se dice libre al crear, porque la creación, es decir, el mundo considerado en cuanto existe fuera de Dios, es finito y contingente, y no infinito y necesario como Dios.

Para reconocer que esta libertad lo es sólo de nombre y no una libertad real, no una libertad de elección, según la mente del filósofo francés, bastará recordar que para éste la creación debe concebirse como la manifestación progresiva de todo lo que está en Dios, y según el orden mismo con que existe en Dios (comme la manifestation progressive de tout ce qui est en Dieu, et dans le même ordre qu'il existe en Dieu); de donde se infiere que en esta materia no existe, ni puede imaginarse siquiera, lo que se llama elección: Il est évident, dès-lors, que tout ce qui peut être devant être, il n'y pas même lieu à imaginer un choix.

En general, conocer es ver (connaître c’est voir), y todo conocimiento entraña tres cosas: a) el objeto de la visión cognoscitiva; b) el sujeto que conoce o ve el objeto; c) el medio que hace posible la visión, relacionando o uniendo de alguna manera el objeto con el sujeto. Este medio abraza dos cosas que son un órgano apropiado para el conocimiento, y una luz en relación con este órgano y con el objeto cognoscible.

Por medio de la luz física o fluido luminoso que está en relación con el órgano físico de la visión, se nos revela y manifiesta el mundo físico, es decir, el mundo finito y contingente, el mundo de los fenómenos, pero no su esencia íntima, ni su causa, ni sus leyes necesarias, ni las ideas arquetipas del mismo. Para percibir o conocer todo esto, que es lo mismo que percibir el Ser, la infinita substancia, necesita el hombre una luz divina, que no es más que una refulgencia de la forma una e infinita (n'est que l'effulgence de la forme une et infinie), es decir, de la Inteligencia infinita o del Verbo, una luz increada y esencial (la lumière incréée, la lumière essentielle), la cual, uniéndose a la inteligencia humana, la eleva hasta la visión de Dios y de la verdad en Dios. De manera que la función propia y específica de la razón humana, en virtud de la luz divina que viene al hombre por medio del Verbo, y forma en aquél la palabra interna que se identifica con el pensamiento (la lumière divine qui forme en lui cette parole intérieure, identique avec la pensée), es la percepción intuitiva del infinito, o, mejor, la visión directa del Ser uno que contiene en sí, junto con los eternos ejemplares de las cosas, las leyes, la razón o esencia y la causa substancial de las mismas: L'apperceptión de l’infini ou la visión directe de l’Etre un qui renferme en soi, avec les éternels exemplaires des choses, leurs lois, leur raison, leur cause substantielle.

El alma del hombre se dice y es inmortal, en el sentido de que, después de la muerte, experimenta una transformación que la pone fuera del alcance de nuestros groseros sentidos (cette transformation échappe à nos sens grossiers), de manera que su inmortalidad en la vida futura consiste en la continuación indefinida de su existencia en nuevos organismos: La continuation indefinie, dans un organisme nouveau et profondement modifié, de son existence présente.

La industria, el arte y la ciencia contienen y representan las tres esferas fundamentales de la actividad humana. Lo útil es el objeto de la primera; lo bello es el objeto del arte, y lo verdadero constituye el objeto de la ciencia.

La Industria es el conjunto de fuerzas innatas y de medios adquiridos, por medio de los cuales el hombre desarrolla y perfecciona su organismo, luchando contra la naturaleza y sus fuerzas, hasta dominarlas y vencerlas, convirtiéndolas finalmente en elementos de su propia utilidad y bienestar.

El Arte, cuyo objeto, como se ha dicho, es lo bello, es la expresión o encarnación de lo ideal en lo real, o, en otros términos, de lo infinito en lo finito, de la forma arquetipa divina e inteligible en una forma exterior y sensible.

La Ciencia es la contemplación de lo verdadero en sí, es decir, de Dios en su esencia eterna por medio de una vista inmediata (le contemple, d’une vue immediate, dans son éternelle essence), de una intuición directa del mismo.




{1} El pasaje en que el autor del Bosquejo expone esta doctrina, puede considerarse como una reminiscencia y aplicación de las ideas tradicionalistas que defendió antes de su caída, y que algo contribuyeron a ésta. Después de rechazar la síntesis racional por la razón indicada, añade: «Á moins qu’on ne remonte jusqu’a l’infini, l’absolu, le nécessaire, l’on n’affirme point, l’on suppose. Or, le nécessaire, l’absolu, l’infini, sans lequel nulle preuve ne sauroit lui-même être prouvé, on y croit, voilà tout; et ainsi la demonstration a sa racine dans la croyance pure.

»Il faut donc, pour arriver a une philosophie solide, apuyer la synthèse sur la foi, dont la tradition perpétuelle et universelle est, comme nous l’avons expliqué, l’expression; car alors, au lieu d’hypothèses que rien n’autorise, qu’on peut également affirmer ou nier, on a pour point de départ des verites certaines, et une règle pour apprecier la justesse des déductions.

»Toutefois ces deductions demeurent contestables jusqu’à ce qu’elles n’aient réçu de l’assentiment général un caractère de certitude qui les élève au-dessus des simples conceptions particulières: et c’est ce que nous prions de ne pas oublier, lors même que nous paraîtrions le plus affirmatif.» Exquise d’une Philos., tomo I, cap. II.