Filosofía en español 
Filosofía en español

Epistolario

Carta de Rufino Blanco Fombona a Miguel de Unamuno

Amsterdam 28 de febrero /901

Sr. D. Miguel de Unamuno
Rector de la Universidad
Salamanca

Muy distinguido amigo:

No intento siquiera disculparme de una cosa que no tiene disculpa, como es la de no haber respondido antes a su última carta. Sepa, sin embargo, que he andado lejos de esta querida ciudad de Amsterdam, algún tiempo. En París hablé mucho de U. con literatos americanos que viven allí. Uno de ellos me contó de U. algo que me gustó mucho. Para nosotros es U. de los nuestros. Lo que oí que le censuraron un poco fue cierto artículo de V., que por desgracia no conozco, sobre cierto Sr. Soto y Calvo, a quien no conozco por fortuna. Lamentaban que la pluma de U. loase mediocridades. Yo por mi parte -ya se lo dije- lamentaré siempre que U. se boletperatice. Ya sabe U. que para Bolet Pereza todo el mundo tiene talento.

Gracias, noble amigo, gracias por sus libros; no solo por la bondad que tuvo de enviármelos, sino por las horas de generoso placer intelectual que me han proporcionado.

Era justamente Paz en la guerra la obra de U. que conocía. Es sobre todo, un libro fuerte. Una grande alma palpita en esas páginas. Su obra Tres ensayos me parece la obra más original que se haya escrito en España de mucho tiempo acá. Revela un cerebro poderoso y unas alas que suben hacia la verdad y hacia el bien. Yo estoy enamorado de ese libro. Espero con ansiedad su otra novela; pero a la verdad le digo, mi curiosidad más grande es la de leer versos de U., que yo no conozco. Cómo serán sus versos de filósofo? me he preguntado. Ya U. sabe que el filósofo, en el sentido que yo lo comprendo a U., o mejor dicho, la cantidad de filósofo que en U. pueda haber en el poeta, no empece al lírico. Así eran también filósofos Lucrecio y Goethe para citarle dos muy grandes, uno viejo y uno de ahora. Filósofos así también pueden conceptuarse a Guyau, y en cierto modo, a Seliy-Prudhomme.

Sus opiniones de escritores americanos me hacen comprende, que a pesar de la distancia U. ha podido leer todo lo mejorcito de por allá, que no es mucho, y que gracias a esa misma distancia, ha hecho U. una excelente selección, librándose de las telarañas de la amistad, que impiden la vista, y de los prejuicios de lugar, que impiden la análisis. Respecto a Bobadilla no estamos de acuerdo: yo no lo juzgo poeta, sino muy buen prosador, todo lo contrario de como U. lo aprecia. Rodó sí vale mucho, como vale César Zumeta, el peruano Prada, Sanín Cano, de Colombia, Heredia, de Cuba, y Pedro-Emilio Coll. Esos me parecen los talentos críticos de nuestra América; los mejores o los únicos buenos de ese continente y de esa generación.

Pronto le llegará a U. la novela de Idolos Rotos que acaba de publicarse en París, y de que es autor Manuel Díaz Rodríguez, a quien seguramente conoce. Dígame qué le parece.

He escrito a Madrid para solicitar las obras que U. me recomienda. Gracias otra vez por la valiosa amistad del Sr. Arzadun y su libro Poesías. En su primer libro ya tiene pase para nuestro público español con la presentación de U. Bajo la palabra de honor de U. lo empecé a leer y algunas de las poesías como El Frío de Fausto me gustan mucho.

A ese Ganivet, por quien U. me ha hecho concebir interés, es al que anhelo admirar por mis propios ojos. Lo pido a Madrid.

Escribo también a esta ciudad a ver en qué condiciones me pueden hacer un libro allá. Quiero imprimir ese libro mío en España, y con ese motivo -iba a decir con ese pretexto- acaso vaya por esas tierras.

Dígame si a U. le es posible hacerme publicar algo en un periódico serio de Madrid. Por lo menos un artículo que he escrito sobre Núñez de Arce y aun alguna otra cosa quisiera publicar en Madrid; pero no escribiré en periódicos de vida efímera o de poca circulación, sino en periódico estable y apreciable. Desde luego yo no voy a hacer competencia en cuanto a pago. Aunque yo no escribo en mi país sino lo que se me paga, para ese periódico mandaría sin aceptar retribución. Si U. puede y quiere amistarme con un periódico, según le digo, yo se lo agradeceré.

Los diarios vienen llenos de noticias de España. Según puede colegirse de esas noticias un despertar borrascoso y viril tiene la conciencia nacional. No sé si usted sea republicano o si U. cree viable la República en España. Pero las revoluciones, las más grandes, comienzan por eso, por desazones, por obscuros anhelos, por cansancio de no encontrar en lo existente objeto amable a la vida. Entonces viene el cambio, o el conato de cambio. ¿De qué lado se vuelve el pueblo? Eso depende de sus directores, no de sus gobernantes. Yo desearía que la España de hoy se volviese, como dijo Sagasta, del lado de la libertad, y de ese lado brilla, en mi concepto, la imagen de la República. Créame su amigo,

R. Blanco-Fombona

[Tomada de Marcos Falcón Briceño,Cartas de Blanco-Fombona a Unamuno, Ed. Arte, Caracas 1968]