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El que deja que se le injurie en el Parlamento –dice el señor Primo de Rivera– permite también la injuria en la calle
Al salir a los pasillos el joven e ilustre diputado D. José Antonio Primo de Rivera, numerosísimos diputados de todas las minorías se le acercaron para expresarle su sincera adhesión después de su noble conducta.
Ante un grupo de ellos, decía el Marqués de Estella:
–Oí la ofensa, y reaccioné en el acto. Estoy dispuesto a no tolerar calumnias ni ataques injustos. Entiendo que quien se deja injuriar en el Parlamento se autovacuna de una predisposición que permite también recibir las injurias en la calle. Por tanto, con la misma serenidad que me lancé a castigar a quien había proferido la injuria, obré después, al hacer uso de la palabra en mi breve intervención. Que nadie crea en mí un sentimiento de matonismo, sino la reacción que sentiré en todo momento contra aquel que intente lanzar una injuriaa.