Filosofía en español 
Filosofía en español


Juan Rejano

Elegía en llamas

Desprendido de ti,
madre, tan lejos
de tu regazo inmemorial,
yo siento
que habito tus entrañas todavía
lleno
de tu pulso y de tu sangre,
y me estremezco
con tu dolor, combato con tus brazos
con tu esperanza y tu agonía aliento,
y como tú, como tu heroica tierra;
prometo
o vencer o morir si no eres libre,
unirme al corazón del guerrillero,
volar con la bandera de la patria,
encenderme en la llama del obrero,
no respirar más aire
que el que alimenta el fuego
de tu ira, brotar una centella
que borre la traición sobre tu suelo.

Vendida has sido, madre,
patria mía,
en almoneda, a cachos entrañables
cedida
al gangster de los dólares
para nutrir la negra alcantarilla
donde
se planifica
el nuevo crimen.
Ya no había
más tormentos que darte,
más heridas
para tu cuerpo, y te han vendido
como carroña despreciable.

Patria, mira
tu pecho taladrado de cadenas,
tus glorias convertidas
en despojos,
tu risa
en congoja de hiel.
¡España mía!
Otra vez el traidor abrió tus puertas
y por ellas entrando está la lívida
muerte, con una bomba
atómica en las manos homicidas.

Pero no dejaremos que estrangule
la ignominia
tu resplandor materno. No habrá tregua
para la lepra imperialista.
Se encenderán las piedras y los hombres,
crecerán las montañas,
los ríos fulgurantes, en el viento,
se alzarán como espadas,
habrá un temblor geológico de límite
y entrañas
y un perpetuo relámpago y un puño
de cólera y de rabia.
Toda España será una inmensa
llama.
De una orilla a otra orilla,
desde la piel al hálito del alma,
la enardecida sangre, la semilla iracunda
ganará, será ímpetu, zarpazo, dentellada.
Allí donde los nuevos hitlerianos
pongan la planta
la tierra se abrirá como una boca
desesperadamente amarga
y saldrán de la selva popular
corazones y garras
a defender la independencia, el surco
de la vida, la paz y la esperanza.
¡Toda España –sabedlo–
toda España!
Yo la veo levantarse, erguir los hombros
como un monte de rocas asediadas,
la oigo crepitar, lengua de hoguera,
contra los invasores y la casta
podrida de traición
de los jerarcas.
¡Españoles ausentes,
una llama!
Mi cuerpo ya lo es, arde mi cuerpo
de amorosa pasión hacia la patria
escarnecida,
deshojada.
Enciéndete también tú, hermano mío,
que vives lejos de la tierra amada,
enciéndete también,
prende tus ansias:
van a llegar los días de centella,
las horas de furor iluminadas.
¡Fuera de nuestro suelo
la muerte yanqui, sus sangrientas alas!
¡A luchar y ganar ese tesoro
que el mercader nos arrebata!
¡España quiere ser sólo española
y libre y española será España!