Filosofía en español 
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San León IX

León IX (San). Papa (12, II, 1049-19, IV, 1054); lorenés; llamado Bruno; de los condes de Egisheim-Dagsburg; nacido en 1002. Abrazó la carrera eclesiástica y fue sucesivamente canónigo, y después obispo, de Toul (19 de septiembre del 1026).

Durante 21 años, Bruno desplegó su acción episcopal en la Lorena, donde pudo darse cuenta, por su contacto entre la Francia y la Alemania de entonces, de la situación eclesiástica en los dos países y de la necesidad de una reforma, cuyo programa, el llamado Programa lorenés, había sido ya esbozado por Baterio de Lieja y más recientemente por Vasone de Lieja (1041-1048), y patrocinaba el retorno de las antiguas reglas de elección episcopal por obra del clero y del pueblo; la anulación de las ordenaciones simoniacas y la liberación total de la Santa Sede de las injerencias del Imperio, especialmente en cuanto a la elección de obispos y del Papa: ideas profesadas también por Bruno y que dan a conocer la disposición espiritual con que subió al Trono Pontificio.

De momento, el obispo Bruno se limitó a extender a los monasterios en su diócesis la reforma cluniacense, y cuando en diciembre de 1048, su primo Enrique III, en la Dieta de Worms, lo eligió sucesor del papa Dámaso II, León exigió la condición precisa de ser elegido libremente por el clero y pueblo romanos. Después de celebrar en Toul la fiesta de Navidad, emprendió en traje de peregrino su viaje a Italia, acompañado del monje Hildebrando. Al llegar a Roma, repitió la declaración que había hecho en Alemania, puesto que este santo varón no tenía ninguna aspiración egoísta. Pero la votación fue unánime en su favor.

Durante los cinco años de su Pontificado desplegó gran actividad en pro de la reforma; se rodeó de excelentes colaboradores que habían intervenido en el programa lorenés, entre ellos Humberto de Moyenmoutier, Hugo de Silva-Candida, Odón de Toul, Federico de Lorena e Hildebrando, que fue nombrado subdiácono y tesorero de la Iglesia romana; viajó por Francia y por Alemania; convocó al menos once Concilios (importantes sobre todos son los cuatro Concilios de Roma: 9 abril 1049; abril 1050; Pascua 1051; Pascua 1053; y los de Reims, 3-4 octubre 1049; Maguncia, octubre 1049, y Vercelli, septiembre 1051). La acción reformadora de León IX obtuvo solamente pleno éxito en Francia, consiguiendo imponer su voluntad a Enrique I; pero, con todo, logró que tal acción revistiera carácter universal y fue querida y dirigida con unidad de intención, no sólo por la Santa Sede, sino también por el emperador, y además encontró su confirmación teórica en la publicación (hacia 1050), inspirada directamente por León, de la Collectio septuaginta quatuor titulorum, cuya rúbrica De primatu Romanae ecclesiae contiene una serie de textos reivindicativos de los privilegios y los derechos de la Santa Sede; se esforzó también en extirpar la simonía, en imponer el celibato eclesiástico y en difundir en los monasterios la reforma cluniacense. La obra reformadora de León IX, bien que de carácter plenamente moral, procedió con mucha cautela en el aspecto eclesiástico-político, influido por el episcopado italiano, favorable a la concordia entre el Papado y el Imperio.

León IX, en los últimos años de su pontificado hubo de fijar su atención en los asuntos temporales del sur de Italia, donde los normandos de Aversa y de Melfi, que el emperador Enrique III había tomado bajo su protección (1047), eran causa de continuos disturbios entre las ciudades, con lo cual intentaban afianzar su dominio, sin respetar ni los derechos de la Santa Sede. El Papa pidió socorro al emperador, el cual llegó a poner en camino fuerza armada, pero la influencia de consejeros desafectos al Pontífice y el temor de levantamientos en Baviera y en Flandes le hicieron retroceder, y entonces León IX, al frente de un ejército de voluntarios italianos y alemanes, emprendió las operaciones contra los normandos en la primavera del 1053, pero fueron derrotados por los normandos cerca de Civitate, y el Papa hecho prisionero y conducido a Benevento, donde permaneció hasta el 12 de marzo de 1054, en que cedió su feudo a los condes normandos, todos los territorios ocupados en el principado de Benevento, aunque éste siguió perteneciendo a la Santa Sede. El 3 de abril del mismo año, León volvió al palacio de Letrán, y allí murió dieciséis días después.

Durante su prisión en Benevento, llegó al punto culminante el conflicto entre la Iglesia latina y la griega, provocada por el patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario. Conflicto que, a pesar de la buena disposición del emperador Constantino Monómaco y de la fina diplomacia del cardenal Humberto de Moyenmoutier, no pudo ver solucionado León IX, y que terminó con la excomunión de Miguel Cerulario en 16 de julio de 1054, siendo el preludio del cisma oriental.

En los comienzos de su pontificado se fundó la Orden hospitalaria, cuyo origen fue un hospital de Jerusalén dedicado a san Juan Bautista, fundado hacia 1050; esta Orden, a su vez, constituyó el primer origen de los Hospitalarios (Caballeros Hospitalarios de San Juan).

Entre los colaboradores de León IX, así como de otros Papas, hay que mencionar muy especialmente al ya anotado Hildebrando, luego Gregorio VII, bajo cuya inspiración inmediata León IX dio, como se ha dicho, en un Sínodo de Letrán, medidas rigurosas contra la simonía y el concubinato de los clérigos, las cuales medidas renovó y completó todavía en otros sínodos.