Filosofía en español 
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León VIII

León VIII. Papa, romano; elegido en 4, XII, 963; entronizado en 6, XII, 963; reinante hasta el 1, III, 965.

El Annuario Pontificio, aun en sus más recientes ediciones, incluye a León VIII en la lista general de los Papas, pero no sin alguna reserva, al formular la siguiente nota: “León VIII fue elegido en el Concilio romano celebrado en la Basílica de San Pedro por el emperador Otón I después de la deposición, efectuada el mismo día de 4, XII, 963, de Juan XII, el cual murió el 14 de mayo del año siguiente. ¿Fue válida tal deposición? De ser así, León VIII fue Papa legítimo. En este caso, como más tarde hacia la mitad del siglo XI, nos hallamos ante elecciones sobre las cuales, por razón de las dificultades de concordar los criterios históricos y los teológico-canónicos, no se acierta a decidir concluyentemente de parte de quien está la legitimidad, que, existiendo “in facto”, asegura la legítima continuación ininterrumpida de los sucesores de san Pedro. Pero de esto deriva una incertidumbre en algunos casos, que ha aconsejado abandonar en la serie de los Papas el número progresivo.

León VIII, pues, fue elegido por razón de la deposición de Juan XII, el cual, después de haber jurado fidelidad a Otón I y de haberle coronado emperador en Roma (2 febrero 962), había conspirado contra él y acogido en Roma a Adalberto (rey de Italia, hijo de Berenguer II). Otón, que había ya salido de Roma, retornó a ella y Juan XII huyó. Los romanos acogieron al emperador y le juraron fidelidad, añadiendo, al juramento ya formulado por Juan XII (el llamado “privilegium Othonis”), “numquam se papam electuros aut ordinaturos praeter consensum et electionem domni imperatoris Othonis Caesaris Augusti filiique ipsius regis Othonis” (Liutprando). Entonces Otón reunió en San Pedro un Concilio, o quizá mejor un conciliábulo, en el cual acusó al papa Juan de diferentes crímenes, y como éste se negase a comparecer ante el Concilio, éste pronunció la deposición y puso en su lugar al hasta entonces archivero de San Juan de Letrán, que no tenía órdenes. El archivero, cuyo nombre personal se ignora, aceptó, y se hizo llamar León VIII. El 3 de enero del 964, presente aún el emperador, estalló en Roma una sublevación contra Otón, la cual fue dominada; pero al mes siguiente, apenas el emperador había salido de Roma para Espoleto, los romanos llamaron nuevamente a Juan y arrojaron de la capital, el cual ya se había ordenado. Juan XII reunió entonces un Concilio (964), en el cual condenó al emperador Otón, a León como antipapa y a los obispos de Ostia, de Porto y de Albano, que habían ordenado a éste, y declaró privandos de sus cargos y honores a los clérigos promovidos por el propio León.

Ni aún a la muerte de Juan XII, el 14 de mayo del mismo año, los romanos quisieron reconocer a León VIII, y así eligieron al diácono Benedicto (Benedicto V). Sin embargo, las posiciones se aclararon, pues, irritado, Otón puso sitio a Roma, y los romanos, acosados por el hambre, admitieron a León, abandonando a Benedicto V. Apenas León estuvo en Roma, pronuncióse en concilio la deposición de Benedicto V, a quien el emperador llevó consigo a Alemania. Los romanos entonces lo reclamaron, y Otón se disponía a acceder, pero Benedicto no pudo volver a Roma, ya que el 4 de julio del 965 le sorprendió la muerte en Hamburgo. Poco más de un año antes, había muerto también León VIII.