Juan Ordóñez de la Barrera
El 3 de noviembre de 1699 firma en Sevilla la “Aprobación del Licenciado D. Juan Ordóñez de la Varrera Presbítero, y Socio de la Veneranda Tertulia Hispalense, Sociedad Médica-Química, Anatómica, y Matemática”, al libro de D. Miguel Melero, Médico Revalidado, y Familiar del Santo Oficio, cuyo título es Examen pacífico de la Alegación Apologética Médico-Física, que publicó contra unas dudas el Doctor D. Cristóbal Ruiz de Pedrosa y Luque, Catedrático de Prima de Medicina en la Universidad de Sevilla.
«Lcdo. D. Juan Ordóñez de la Barrera, Pbro. Médico y Cirujano de Cámara de S. M», aparece inscrito en cuarto lugar entre los diez fundadores, el 7 de junio de 1700, de la “Sociedad Médica de los Revalidados de la Ciudad de Sevilla”, cuyas ordenanzas había aprobado Carlos II nueve días antes, en Madrid el 29 de mayo de 1700.
Con fechas 22 y 24 de noviembre de 1701 están firmadas la aprobación y la licencia eclesiástica de este librito por él firmado: «Progresos de la Regia Academia Sevillana, y Enquiridión de advertencias, en que se manifiesta el estado, que tenían todas las Ciencias, y Artes liberales en sus infancias, y lo adelantadas que están hoy por la industria, y trabajo de los Modernos. Escribíalos el licenciado Don Juan Ordóñez de la Barrera, Presbítero, Socio, Fundador de la Regia Academia Sevillana. Impreso en Córdoba, en la Imprenta del Eminentísimo Señor Cardenal Obispo de Córdoba, por Diego de Valverde y Leiva, y Acisclo Cortés de Ribera.» (9h + 24 págs.)
Se da la circunstancia de que existen dos versiones conocidas de ese librito, en las que tan sólo varía la Memoria de Socios que aparece en sus páginas iniciales. En la primera versión, “Memoria de los Socios que hasta hoy componen la Regia Sociedad de Sevilla, en todas facultades. Van puestos según su antigüedad de entrada en ella”, aparece en cuarto lugar: “Licenciado Don Juan Ordóñez de la Barrera, Presbítero, Socio Fundador, Médico Cirujano de Cámara de su Majestad.”. En la segunda versión, “Memoria de los Socios que componen la Regia Sociedad de Sevilla, así vecinos, como ausentes”, simplemente su nombre ya no aparece. Además, el ejemplar que ofrece esa segunda versión (conservado por la Universidad de Sevilla), lleva tachada con tinta, en la Aprobación y la Licencia, su condición de Cirujano de Cámara de su Majestad; lo que no sucede en el ejemplar la primera versión (conservado por la Universidad Complutense).
Compare el facsímil de la primera página de la Memoria de Socios en ambas versiones


→ Dos versiones de la Memoria de los Socios que componen la Regia Sociedad de Sevilla en 1701
★ Sobre Juan Ordóñez de la Barrera
Esta antología de entradas dedicadas a Juan Ordóñez de la Barrera, ordenadas cronológicamente, ofrece información positiva de lo que se va diciendo de este señor a lo largo del tiempo en obras generales, y sirve también para que el lector pueda advertir la decadencia repetitiva de autores que se limitan a libar de los anteriores (y no buscan, por ejemplo, sus fechas vitales: López Piñero en 1983 escribe con buen criterio que el autor fl.[oruit] 1697; por lo que otros, vulgopedia por supuesto, adoptan tal fecha como la de su muerte). Pueden seguir la pista del camaleón, localizar “préstamos” y errores: por ejemplo, citan el discurso de Gabriel Sánchez de la Cuesta, en la apertura del curso 1967-68 en la Universidad de Sevilla, donde dedica las páginas 79-84 a glosar “La Regia Sociedad de Medicina” (Ordoñéz sólo aparece ahí al transcibirse los primeros nombres del libro fundacional de socios); uno confunde la paginación y dice pp. 85-90 (que corresponden al momento estelar “Federico Rubio y Gali”, págs. 85-89, que la 90 está en blanco), otro repite ese error, mientras que un tercero asegura que tal discurso lo fue del curso 1969-70 y se publicó en 1969, cuando quedó impreso en 1967.
1845 Anastasio Chinchilla [1801-1867], Anales históricos de la medicina en general, y biográfico-bibliográfico de la española en particular, Imprenta de D. José Mateu Cervera, Valencia 1845, tomo 2, página 483:
Juan Ordóñez de la Barrera, presbítero, médico cirujano de cámara de S. M., calificador de la salud pública de la ciudad de Cádiz, gentil hombre de la artillería, y fundador de la sociedad médica de Sevilla.
Escribió la obra siguiente:
Clava de Alcides con que se aniquila la vindicta de la verdad que dieron varios ingenios. Respóndese a los excesos de la vindicta, y se corroboran las doctrinas de Oliveres Aldovando. Córdoba 1700.
Habiendo publicado D. Cristóbal de Pedrosa un libro titulado Alegación apologética, que versaba sobre las cualidades ocultas, como, v. gr., era cualidad oculta el que el avestruz digiriese el hierro, lo era también el que la fuente Idumea mudaba sus aguas de color cada cuatro meses; la mudanza de colores del camaleón, &c.
Nuestro autor desentendiéndose de las ideas de los antiguos filósofos, trató de explicar estos fenómenos por causas naturales. Al hablar del camaleón desmiente, por medio de la disección que de él hizo, la idea de que se mantenía del aire, pues encontró moscas y otros insectos en su estómago: dice que este reptil tiene una infinidad de escamas diáfanas, ligadas a la segunda membrana de su cuerpo, perceptibles por solo el microscopio: que el animal moviéndolas en dirección circular, espiral, diagonal, curva y de otras figuras, las hace vibrar de tantas maneras, que cuando se ve acometido de un enemigo del que no puede librarse, después de haber deslumbrado por la diferencia de colores, toma el color de tierra oscuro, valiéndose de este medio para librarse de él.
De este hecho y explicación deduce, que no hay causas ocultas y sobrenaturales; y que las que parezcan tales es por no entretenerse en estudiar la naturaleza (pág. 93). Es digno de consultarse.
1850 Antonio Hernández Morejón [1733-1836], Historia bibliográfica de la medicina española, obra póstuma, Biblioteca escogida de Medicina y Cirugía, Madrid 1850, tomo VI, páginas 223-224 y 358-359:
Juan Ordóñez de la Barrera{2}
Presbítero, médico cirujano de cámara de S. M. y socio fundador de la sociedad médica de Sevilla. Escribió:
Acasos de D. Ulises de Androbando, &c.{3}.
No he visto esta obra, que salió anónima; pero según la impugnación que de ella hizo D. Pedro Ossorio de Castro, combatiéndola párrafo por párrafo, se reduce a responder a Fr. Juan de S. Bernardo, acerca de las cualidades ocultas de ciertos entes y cosas, como por ejemplo la virtud de algunas aguas, la propiedad de ciertos cuerpos, las facultades de varios animales, &c., asegurando Ordóñez que todo tenía su explicación en la naturaleza de las cosas y que era fácil comprenderlas estudiándolas bien.
Este anónimo fue contestado, descubriéndose el nombre de su autor, por D. Pedro Ossorio de Castro en su Vindicta de la verdad; el cual se propuso defender a Fr. Juan de San Bernardo, al mismo tiempo que a D. Cristóbal de Pedrosa, del modo que más adelante veremos. Sin embargo, Ordóñez no enmudeció, convencido como estaba de que no había cosas ocultas en la naturaleza sino para los ignorantes, replicando a Ossorio con el siguiente folleto:
Clava de Alcides con que se aniquila la Vindicta de la verdad que dieron varios ingenios. Respóndese a los excesos de la Vindicta, y se corroboran las doctrinas de Ulises de Androvando, &c. Córdoba 1700, en 4.º
El objeto principal de esta obra, prescindiendo de las explicaciones y réplicas de las cualidades de ciertos animales que el autor expone con buena crítica y conocimientos en historia natural, se reduce a defender las doctrinas espagíricas, impugnadas por Ossorio. El análisis de la obra de este autor nos acabará de enterar de semejante controversia. También Ordóñez imprimió otra obra cuyo título es:
Progresos de la Regia Academia sevillana y enchiridion de advertencias, en que se manifiesta el estado que tenían todas las ciencias y artes liberales en sus infancias, y lo adelantadas que están hoy por la industria y trabajo de los modernos. Escribíalos el licenciado D. Juan Ordóñez de la Barrera, presbítero, socio fundador de la Regia Academia sevillana. Córdoba, por Diego de Valverde, 1701, en 4.º
Puede considerarse esta obra como un compendio de la historia de la Sociedad académica sevillana, de sus trabajos literarios, prerrogativas e individuos que la compusieron. El autor rebate en este escrito los argumentos que se hicieron a dicha academia por haber tomado sus socios el nombre de espagíricos, separándose de la escuela galénica.
{2} A este autor le nombra el Dr. D. Pedro Ossorio de Castro, Juan González Ordóñez; pero él mismo se nombra en sus obras Juan Ordóñez de la Barrera. También el mismo Ossorio no le hace más que cirujano, como igualmente los médicos que aprobaron sus obras; pero en la memoria de los socios de la academia sevillana se le hace médico-cirujano.
{3} Véase a Ossorio de Castro cuya obra impugnó.
* * *
Juan Ordóñez de la Barrera
Presbítero y licenciado en medicina y cirugía; cirujano de cámara de S. M. y socio fundador de la regia academia sevillana. Escribió:
Progresos de la regia academia sevillana y enchiridion de advertencias, en que se manifiesta el estado que reina en todas las ciencias y artes liberales en sus infancias, y lo adelantadas que están hoy por la industria y trabajo de los modernos. Córdoba, por Diego de Valverde y Leiva y Acisclo Cortés de Rivera, 1702, en 4.º
La sociedad regia sevillana tuvo muchos émulos en un principio, y entre ellos lo fueron algunos de los doctores de la universidad de Sevilla. Sostuvo con estos polémicas y controversias literarias, y después verdaderos pleitos sobre la primacía en la presidencia de las consultas. Los clamores de una y otra corporación llegaron hasta el trono; la decisión real recayó a favor de la academia sevillana, y este fue el objeto del escrito de Ordóñez de la Barrera, como también desvanecer la horrible calumnia que sobre los académicos pesaba, de que los remedios nuevos de que hacían uso, llamados entonces espagíricos, eran verdaderos venenos y mataban a los enfermos a los seis meses o al año.
1858 «En 1697 tiene origen la sociedad de medicina de Sevilla, siendo sus fundadores Muñoz y Peralta, médico de Cámara de S. M., Leonardo de Flores, Melero Giménez y Auregui, doctores, y los licenciados Ordoñez de la Barrera, presbítero, médico y cirujano de la reina D.º Mariana de Austria, Delgado farmacéutico, Reyes y Zapata: a pesar de las diatribas de las universidades que comenzaron a creer serían sus trabajos de insignificante mérito, fueron aleccionados por los monarcas: al ver su ardiente deseo por su estudio, y al palpar los adelantos que hicieron en física, medicina, cirugía y botánica, colmó de honores, privilegios y rentas a dicha corporación, con lo que consiguió colocarse al nivel de las más esclarecidas sociedades de Europa.» (“Cuadros histórico-cronológicos de los médicos españoles”, en La España Médica, Madrid, 10 de octubre de 1858, nº 145, pág. 447.)
1920 Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Hijos de J. Espasa, Editores, Barcelona 1920, tomo 40, página 227:
Ordóñez de la Barrera (Juan). Biografía. Presbítero y médico español de la reina doña Mariana de Austria, que vivió a fines del siglo XVII y principios del XVIII. En 1697, en unión con otros seis médicos, fundó la ilustre Real Sociedad de Medicina y demás ciencias de Sevilla, trabajando incansablemente en ella para conducirla a su fin, que era la armonización de las doctrinas galénicas o hipocráticas con las espagíricas o químicas, de que tanto se horrorizaban los médicos mediocres. Este fin se propuso en su obra Acasos de D. Ulises de Androbando (1699), obra aparecida anónima, en la que Ordóñez de la Barrera se muestra decidido enemigo de las cualidades ocultas, asegurando que la explicación de las cosas se halla en el atento estudio de su naturaleza. Así, por ejemplo, al tratar del camaleón niega que se mantuviese del aire, como lo comprobó, haciendo su disección y descubriendo en su estómago moscas y otros insectos. También es ingeniosa la explicación que da de las variaciones de color de este animal. Dice “que tiene infinidad de escamas diáfanas unidas a la segunda membrana de su cuerpo, perceptibles por sólo el microscopio; que el animal moviéndolas en dirección circular, espiral, diagonal, curva y de otras figuras, las hace vibrar de tantas maneras que, cuando se ve acometido de algún enemigo, del que no puede librarse, después de haberle deslumbrado por la diferencia de colores, toma el color de tierra obscuro, valiéndose de este medio para librarse de él” (pág. 93). A una refutación de Pedro Ossorio de Castro, titulada Vindicta de la verdad, contestó Ordóñez de la Barrera con su Clava de Alcides... (Córdoba, 1700), en la que hace una apología de las doctrinas químicas. El demostrar las luchas que en pro de éstas debió mantener la Real Sociedad de Sevilla, y los triunfos que ya en los primeros años alcanzó, es el objeto de su obra Progresos de la Regia Academia Sevillana y enchiridión de advertencias, en que se manifiesta el estado que tenían todas las ciencias y artes liberales en sus infancias y lo adelantadas que están hoy por la industria y trabajos de los modernos (Córdoba, 1701). Bibliografía. H. Morejón, Historia bibliográfica de la medicina española; Chinchilla, Historia de la medicina española; Juan J. García Romero, Triunfo de la regia sociedad hispalense (Sevilla, 1731).
1923 Mario Méndez Bejarano [1857-1931], Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia, Sevilla 1933, tomo II, páginas 163-164, papeleta 1.860:
Ordóñez de la Barrera (Juan).
Sevillano, presbítero, licenciado en Medicina y Cirugía y cirujano de Cámara de S. M. Aunque un adversario suyo, en las controversias científicas del siglo XVIII, le llama González Ordóñez, él, en sus obras, se firma sólo Ordóñez de la Barrera.
Terciando en las discusiones que acaloraban en Sevilla a los médicos galénicos y espagíricos, publicó anónima la obra Acasos de D. Ulises de Androbando (Sevilla, 1700); pero sábese que le pertenece porque su impugnador, Ossorio de Castro, lo reveló, y Ordóñez le contestó con el folleto Clava de Alcides con que se aniquila la “Vindicta de la Verdad” que dieron varios ingenios. Respóndese a los excesos de la “Vindicta” y se corroboran las doctrinas de Ulises de Androbando. (Córdoba, 1700).
Cuéntase Ordóñez entre los socios fundadores de la Real Sociedad de Medicina de Sevilla, y el afecto que por ella sentía lo empeñó en discusiones con los doctores de la Universidad sobre la primacía en las consultas, litigio dirimido por el Rey a favor de la Sociedad. Acusada ésta por sus émulos de que los medicamentos espagíricos que sus miembros aplicaban eran tósigos que mataban a los pacientes entre los seis meses y el año, recogió lo más importante de la polémica en una compendiosa historia de la Corporación, publicada con este extenso título: Progresos de la Regia Academia Sevillana y enchiridion de advertencias, en que se manifiesta el estado que tenían todas las ciencias y artes liberales en sus infancias y lo adelantadas que están hoy por la industria y trabajo de los modernos. (Córdoba, 1701.)
1983 José María López Piñero [1933-2010], Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, Península, Barcelona 1983, volumen II, páginas 131:
Juan Ordóñez de la Barrera (fl. en Sevilla, 1697), medicina, filosofía natural.
Fijó su residencia en Sevilla en los últimos años del siglo XVII. Había sido militar, pero entonces, además de presbítero, tenía los títulos de médico y de cirujano. Fue uno de los fundadores, en 1697, de la «Veneranda Tertulia Hispalense» que se reunía en el domicilio de Juan Muñoz y Peralta (v.), núcleo inicial de la Regia Sociedad de Medicina de Sevilla. Escribió varias obras, polemizando con los seguidores de la filosofía natural y de la medicina tradicional. En ellas atacó la doctrina de las “cualidades ocultas” como interpretación de las propiedades de seres vivos e inanimados, considerándolas “imaginadas” y “entes fantasmas” y enfrentándolas con explicaciones científicas de carácter moderno. También criticó el galenismo desde una posición renovadora, basada sobre todo en la iatroquímica. Por otra parte, publicó el primer libro consagrado a recoger la labor de la Regia Sociedad sevillana (1701), que acompañó de un “Enchyridion de advertencias, en que se manifiesta el estado que tenían todas las ciencias y artes liberales en sus infancias, y lo adelantadas que están hoy por la industria y trabajo de los modernos”. Editó asimismo un texto del protomédico Andrés de Gámez favorable a los novatores sevillanos. Ordóñez fue cirujano de cámara de la reina Mariana de Austria y, más tarde, de Carlos II.
Bibliografía
I. Fuentes. Acasos de D. Ulises de Androbando (escrito de Ordóñez que seguramente no fue impreso, pero que criticó el galenista Pedro Ossorio de Castro en su libro Vindicta de la verdad a exámenes de la razón..., Sevilla, J. F. de Blas, s. a. (1700). Antorcha Philosophica..., Córdoba, D. de Valverde y Leiva y A. Cortés de Ribera, 1699. Clava de Alcides con que se aniquila la Vindicta de la verdad..., Córdoba, D. de Valverde y Leiva y A. Cortés de Ribera, 1700. Progressos de la Regia Academia Sevillana, y Enchyridion de advertencias..., Córdoba, D. de Valverde y Leiva y A. Cortés de Ribera, s. a. (1701). Carta pacífica en el que el Doct. D. Andrés de Gámez... desengaña a los Professores Médicos, defensores de su Príncipe Galeno..., Madrid, 1701.
II. Literatura secundaria. H. Morejón, vol. VI, pp. 223-224; 358-359. Gabriel Sánchez de la Cuesta, La Regia Sociedad de Medicina, Momentos estelares de la medicina sevillana, Sevilla, 1967, pp. 85-90. Antonio Hermosilla Molina, Cien años de medicina sevillana (La Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias, de Sevilla, en el siglo XVIII), Sevilla, C. S. I. C.
1998 Gonzalo Díaz Díaz [1931-2023], Hombres y documentos de la filosofía española, CSIC, Madrid 1998, volumen VI, páginas 46-47:
Juan Ordóñez de la Barrera
Médico sevillano que vivió en la segunda mitad del siglo XVII y primeros años del XVIII. Fue en su juventud militar llegando a alcanzar el grado de gentil hombre de artillería y más adelante presbítero, médico y prestigioso cirujano que lo fue de D. Mariana de Austria y después de su hijo Carlos II. En 1697 fue uno de los fundadores de la “Veneranda Tertulia Hispalense”, núcleo germinal de la Regia Sociedad de Medicina de Sevilla, y como los demás miembros de aquella institución, decidido defensor de las nuevas doctrinas médicas y científicas en general, frente a la ciencia y medicina tradicionales refugiadas en las aulas universitarias.
Terciando en esta polémica escribió en forma anónima Acasos de Don Ulises de Androbando, a la que replicó Pedro Osorio de Castro con su Vindicta de la verdad a examen de la razón y que obtuvo la contrarréplica por parte de nuestro autor con Clava de Alcides con que se aniquila la “Vindicta de la verdad”…
En efecto, en Acasos de Don Ulises de Androbando Ordóñez de la Barrera defiende decididamente la ciencia moderna basada en los progresos obtenidos por la experimentación y refuta todo género de supercherías sostenidas por los antiguos, tomando pretexto para ello en una obra publicada por Cristóbal de la Pedrosa titulada Alegación apologética y en la que se recogían las llamadas “cualidades ocultas”, tales como que el avestruz digiriera los metales o el camaleón se alimentara del aire. A este respecto nuestro autor mostró mediante la disección de un camaleón la falsedad de aquel aserto con los diversos restos de insectos que este animal conservaba en su intestino.
J. Ordóñez, que también se esforzó por introducir en la praxis médica los fármacos de origen químico o espagíricos, fue una de las figuras que más contribuyeron en la Andalucía de su tiempo a la difusión de la nueva filosofía natural.
Obras
675. Antorcha filosófica: luz que ahuyentando las medrosas sombras de entes fantasmas, o imaginadas cualidades ocultas, informa al conocimiento de la verdad. En respuesta a los sesenta erotemas que trae en su Libro de los Príncipes ilustrados el doctor D. Alonso López Cornejo. Córdoba, Diego de Valverde y Leyva y Acisclo Cortés de Ribera, 1699, 11 hs. + 108 fols. a 2 cols. (Ejemplar en la Bibl. Nac. de Madrid y en Norman, Universidad de Oklahoma).
676. Acasos de Don Ulises de Androbando, hijo natural del marqués del Sacro Imperio, acaecido en el año de 1699. Valencia, Bernardo Nogués, 1699 (Ejemplar en la Hispanic Society de Nueva York).
677. Clava de Alcides con que se aniquila la “Vindicta de la verdad”, que dieron al público varios ingenios auxiliares. Córdoba. Diego de Valverde Leyva y Acisclo Cortés de Ribera, 1700, 11 hs. + 1 lámina + 144 pp. (Ejemplar en la Bibl. Pública de Sevilla).
678. Progresos de la Regia Academia Sevillana y Enquiridión de advertencias en que se manifiesta el estado que tenían todas las ciencias y artes, Córdoba, Diego Valverde de Leyva, 1701, 9 hs. 34 pp.
Estudios
Chinchilla, A.: Anales históricos de la Medicina… Vol. II. p. 483.
679. García Romero, J. J: Triunfo de la Regia Sociedad Hispalense y Diálogo de Medicina con un Appendix impugnatorio exterminando veinte y tres proposiciones que el Dr. D. José Gazola Veronés escribe… Sevilla. Impr. Real (1733), 20 hs. + 149 pp. + 1h.
Granjel, L. S. Hist. de la Medicina. Vol. III. p. 41: Vol. IV, passim.
680. Hermosilla Molina, A.: Cien años de medicina sevillana (La Regia Sociedad de Medicina y demás ciencias de Sevilla en el siglo XVIII). Sevilla. C.S.I.C., 1970.
Hernandez Morejón, A.: Historia de la Medicina. Vol. VI, pp. 223 y s., 358 y s.
681. Lopez Piñero, J. M.ª: Ordoñez de la Barrera, Juan. En: López Piñero, J. M.ª y otros: Diccionario… Vol. II, p. 131.
Méndez Bejarano, M.: Diccionario… Vol. II. p. 163 y s.
682. Sánchez de la Cuesta, G.; La Regia Sociedad de Medicina. Momentos estelares de la medicina sevillana. Sevilla 1967, pp. 85-90.
2022 Alfonso Vicente Carrascosa Santiago [1961], Historia-Hispánica, Real Academia de la Historia (leído de rah.es el 9 junio 2026):
Juan Ordoñez de la Barrera - Sevilla, ¿s. XVII? – ¿Sevilla?, c. 1697. Médico, militar y presbítero.
Vivió y ejerció la medicina en su Sevilla natal, en la segunda mitad del siglo XVII y primeros años del siglo XVIII. En su juventud fue militar, llegando a alcanzar el grado de gentilhombre de Artillería. Después fue presbítero de la Iglesia Católica, médico, y llegó a ser cirujano de prestigio al servicio de Mariana de Austria, y después de su hijo Carlos II. Fue uno de los fundadores en 1697 de la “Veneranda Tertulia Hispalense”, que se reunía en el domicilio de Juan Muñoz y Peralta, y que sería el núcleo central de la posterior Regia Sociedad de Medicina de Sevilla. Este organismo se caracterizó por la defensa de las nuevas doctrinas médicas y científicas, en contra de la medicina impartida en las universidades de la época, escasamente experimental.
Ordóñez de la Barrera se enfrentó a los seguidores de la filosofía natural y la medicina tradicional, atacando la doctrina de las “cualidades ocultas” de los seres vivos e inanimados, a las que consideró como “inventadas” o “entes fantasmas” frente a las características demostrables por observación directa o experimentación. Precisamente en esta línea escribió de modo anónimo Acasos de don Ulises de Androbando, en la que defiende la ciencia moderna basada en la experimentación y refuta las obras de la época basadas según él en supercherías, atacando la obra de Cristóbal Pedrosa titulada Alegación apologética, en la que se recogían las denominadas cualidades ocultas tales como que el avestruz digiriera los metales o el camaleón se alimentara del aire: este autor diseccionó un camaleón y mostró los restos de insectos que había dentro de él. Pues bien, esta obra fue replicada por Pedro Osorio de Castro con su obra Vindicta de la verdad a examen de la razón y a su vez contrarreplicó nuevamente Ordóñez con Clava de Alcides con que se aniquila la Vindicta de la Verdad… Criticó al galenismo y fue defensor de la iatroquímica, antecesora de la moderna farmacia.
Ordóñez también se esforzó por inculcar e introducir en la praxis médica los fármacos de origen químico o espagíricos, siendo por todo ello una de las personas más destacadas en Andalucía en tales menesteres, contribuyendo en definitiva y de manera determinante a la difusión de la nueva filosofía natural. En 1701 publicó el primer libro dedicado a recopilar la labor de la Regia Sociedad de Medicina de Sevilla, con un Enchyridion de advertencias adjunto en el que se recoge el estado de todas las ciencias y artes liberales de la época y “…lo adelantadas que están hoy por la industria y trabajo de los modernos”. También editó un texto del protomédico Andrés de Gámez en el que se recogía una postura y opinión favorable a los novatores sevillanos.
Obras
Antorcha filosófica: luz que ahuyentando las medrosas sombras de entes fantasmas, o imaginadas cualidades ocultas, informa al conocimiento de la verdad. En respuesta los setenta erotemas que trae en su Libro de los Príncipes Ilustrados el doctor D. Alonso López Cornejo, Córdoba, Diego Valverde y Leyva y Acisclo Cortés de Ribera, 1699.
Acasos de don Ulises de Androbando, hijo natural del marqués del Sacro Imperio, acaecido en el año de 1699, Valencia, Bernardo Nogués, 1699.
Clava de Alcides con que se aniquila la ‘Vindicta de la verdad’, que dieron al público varios ingenios auxiliares, Córdoba, Diego Valverde Leyva y Acisclo Cortés de Ribera, 1700.
Progresos de la Regia Academia Sevillana y Enquiridión de advertencias en que se manifiesta el estado que tenían todas las ciencias y artes, Córdoba, Diego Valverde de Leyva, 1701.
Bibliografía
J. J. García Romero, Triunfo de la Regia sociedad Hispalense y diálogo de Medicina con un Appendix impugnatorio exterminando veinte y tres proposiciones que el Dr. D. José Gazola Veronés escribe…, Sevilla, Imprenta Real, 1733.
A. Chinchilla, Anales históricos de la medicina en general, y biográfico bibliográficos de la española en particular, vol II, Madrid, Imprenta de D. José Mateu Cervera, a cargo de Ventura Lluch, 1843, pág. 483.
G. Sánchez de la Cuesta, “Momentos estelares de la medicina sevillana. Discurso leído en la solemne apertura del curso académico de 1969-70 en la Universidad de Sevilla”, Sevilla, Universidad, 1969.
A. Hermosilla Molina, Cien años de medicina sevillana (La Regia Sociedad de Medicina y demás ciencias de Sevilla en el siglo xviii), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1970.
J. M. López Piñero, “Ordóñez de la Barrera, Juan”, en J. M. López Piñero, Diccionario histórico de la ciencia moderna en España, vol. II, Barcelona, Editorial Península, 1983, pág. 131.
L. Sánchez Granjel, Historia general de la Medicina Española, vol. III, pág. 41, vol. IV, passim, Salamanca, Universidad, 1986.
F. Sánchez-Blanco, “El novator Juan Ordóñez de la Barrera y los inicios de la Ilustración”, en J. Checa Beltrán y J. Álvarez Barrientos (coords.), El siglo que llaman ilustrado: Homenaje a Francisco Aguilar Piñal, Madrid, CSIC, 1996, págs. 795-806.
★ Textos de Juan Ordóñez de la Barrera
1701 Progresos de la Regia Academia Sevillana, Córdoba 1701.