Filosofía en español 
Filosofía en español

cubierta del libro

 
Antorcha filosófica,
luz, que ahuyentando las medrosas sombras
de entes fantasmas, o imaginadas cualidades ocultas, informa al conocimiento de la verdad,

y saca a luz,
L. D. Juan Ordóñez de la Barrera.

Presbítero, vecino de la Ciudad de Sevilla,
en Respuesta a sesenta Erotemas, que trae en su Libro de los Príncipes Ilustrados el Doctor Don Alonso López Cornejo.

y dedica a
Don Gabriel Fernando de Ortega y Viso

Amigo del Autor.

 
Con licencia en Córdoba, por Diego de Valverde y Leiva,
y Acisclo Cortés de Ribera año de 1699.

 

Tabla


Dedicatoria a Don Gabriel Fernando de Ortega, y Viso.

Señor mío, aunque las escaseces de la fortuna no tienen a Vmd. colocado en el lugar que corresponde a su ilustre sangre, no obsta para que yo reconocido a tantos, y a tan continuados favores, no busque en Vmd. el asilo, para que segura esta obra corra sin el peligro, que le amenazan los Censores acres, pues viendo que sale a luz con el amparo de Vmd. se templará el más sangriento orgullo, y no pasará de los amagos por el riesgo conocido, que podrá considerar el más ciego en sus arrojos. La obra es pigmea, porque mi caudal no pudo concebir con sus polifemos deseos mayores frutos: Vmd. la reciba con el engaste de mi buena voluntad, que si en mi torno se pudieran labrar más preciosas turquesas, con más gloria quedara yo en mi reconocido tributo: estas, y mayores ofrendas debo yo tributar a Vmd. por lo mucho que le debo, y por quien es, pues aunque abochorne su modestia no puedo excusarme de dejar de acordarle, que es natural de la Ciudad de Lucena y originario del Valle de Mena en las Montañas, descendiente por línea recta de Varón de la Casa, y solar de los Ortegas, que están en dicho Valle debajo de la peña, que llaman de la Magdalena, inmediata a la de Salazar, y a la Torre de Juan Velasco de Cezañas: es Vmd. hijo legítimo, y natural del Señor D. Antonio de Ortega, y Viso, y de mi señora Doña María Zamora de las Cuevas, y Galván, vecinos, y naturales, que fueron de dicha Ciudad de Lucena.

Es Vmd. nieto de D. Melchor Ortega Fernández, y de mi señora Doña María del Viso, y Nieto, vecinos, y naturales que fueron de dicha Ciudad: es Vmd. biznieto de Alonso de Ortega de la Peña, y de mi señora Doña María Ortega natural de la Villa de Guzmán en el Ducado de Bejar: es Vmd. rebiznieto de D. Alonso de Ortega el Mayor, y de mi señora Doña Isabel Velázquez de la Peña, naturales, y vecinos que fueron de la Villa de Guzmán, quienes litigaron Ejecutoria de Nobleza en la Real Chancillería de Valladolid en posesión, y propiedad en el año de mil cuatrocientos y noventa y cuatro.

Por la línea paterna, y de esta Casa Solariega desciende D. Francisco Ortega Familiar que fue del número del Santo Oficio de la Inquisición, y Escribano Mayor que fue de Cabildo de esta muy Noble Ciudad de Sevilla, a quien, y a D. Tomás de Ortega su hijo Veinte y cuatro que fue de esta Ciudad, se le volvió la blanca de la carne por Caballeros Hijos-Dalgo de sangre.

Desciende el Doctor D. Pedro de Ortega Fiscal que fue del Santo Oficio de la Inquisición de esta Ciudad en el año de mil seiscientos y treinta y dos, y los descendientes de esta Casa se han avecindado en la Villa de Torralba en el Obispado de Cuenca en Carrión, de los Condes en la dicha Villa de Guzmán, en la de Medina del Campo, en Rodilana, Úbeda, y Baeza, y unos, y otros han gozado, y gozan de conocida Nobleza, actos positivos, y distintivos de limpieza, y Nobleza.

Por la línea materna es mi señora D. María Zamora de las Cuevas, y Galván prima segunda del señor D. Pedro de Zamora, Hurtado Regente, y Asistente que fue de esta Ciudad en el año del levantamiento de ella, y fue electo Presidente de Castilla, que por haber fallecido no tomó posesión de este empleo. Tuvo mi señora Doña María el mismo parentesco con el señor Don Francisco de Zamora Arzobispo que fue de la Ciudad de Lima, en el Reino de Tierra firme.

Con estos, pues, reconocidos realces tendrá esta obra después de tan seguro asilo, la fianza en los aplausos, y yo la gloria de haber logrado este obsequio para mi más seguro desempeño, quedando siempre con la deuda del tanto monta de mi cariño, y amistad.

Menor Capellán de Vmd.

Lic. D. Juan Ordóñez.

[ páginas iii-v ]



Auto del Señor Provisor.

En la Ciudad de Córdoba en diez y ocho días del mes de Lulio de mil y seiscientos y noventa y nueve años, su merced el señor Licenciado Don Juan Antonio de Victoria Canónigo de la Santa Iglesia Catedral desta dicha Ciudad, Provisor, y Vicario General en ella, y su Obispado, habiendo visto el libro ante escrito, intitulado Antorcha Filosófica, mandó se ponga en poder del M. R. P. M. Fr. Francisco de Barnuevo del Orden de N. Señora de las Mercedes extramuros desta Ciudad, para que lo vea, y reconozca si tiene cosa alguna contra N. S. Fe Católica, y buenas costumbres, y sobre ello ponga su censura al pie de este Auto, por el cual, así lo proveyó, y firmó,

Lic. D. Juan Antonio de Victoria.

Andrés Martínez Valcárcel.

[ páginas vi ]



Parecer del M. R. P. M. Fr. Francisco Barnuevo
Comendador que ha sido de los Conventos de Baza, Córdoba, y Granada.

De orden, y comisión del señor Lic. D. Juan Antonio de Victoria, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de esta Ciudad de Córdoba, Provisor, y Vicario General en ella, y fu Obispado, por su Eminencia el Eminentísimo Señor Cardenal Salazar, Obispo de Córdoba, del Consejo de su Majestad &c. He visto, y leído un papel, que con muchas, grandes, y curiosas noticias, animó luz, lo que nació sombra, D. Juan Ordoñez de la Barrera, Presbítero, vecino de la Ciudad de Sevilla, cuyo título es: Antorcha Filosófica, mas ¿cómo no había de ser Antorcha el Título del papel, llamándose Ioan. cap. 5. Juan el Autor, epíteto que da el Evangelista al Bautista Juan apellidándolo Antorcha, luz, y ardor?: Ille erat Lucerna ardens, & lucens.

Comienzo, pues, por lo que en todos es natural destino, porque nada desean más los hombres que saber: Omnis homo naturaliter scire desiderat, proverbio tan común, que aún estoy a decir que tuvo su principio en Adán: Eritis sicut Dii scientes. Génesis cap. 3.Pero no sé si es desgracia de la naturaleza, o engaño de la fantasía, el que empeñada la curiosidad de algunos en el estudio de las ciencias, se guste más de un chiste, fábula, o mentira, que injuria la ciencia, que aun de la verdad sólida que la califica: que es lo que condenó la Filosofía de Diógenes, según Jenofonte, y Estobeo. Engaño fue del Demonio decirles a nuestros Padres primeros, que gustando el fruto del árbol de la ciencia, habían de abrir los ojos Ibidem cap. 3.: Aperientur oculi vestri, a buen seguro que si antes de comer abrieran los ojos, conocieran el engaño de los sentidos Ibid. cap. 3.: Quod bonum esset lignum advescendum, & pulchrum oculis, aspectuque delectabile.

Por eso sin duda saca a la común luz el Autor este papel intitulado Antorcha, para declarar con esta similitud la máxima, e intención de su obra Lauret. Sylv. Alleg. Verb. Lucerna.: Lucerna corporis (dice Laureto en sus Alegorías) est intentio operis; y para ello se vale el Author de los ojos, porque como los ojos sean luz para evitar los tropiezos del cuerpo, así esta Antorcha, es luz para no caer en las oscuridades del asunto, tan arduo en la ciencia de las cosas naturales, que aun lo que certifica la razón mirando las causas, niega la admiración, considerando sus efectos: intentio operis.

Y así es la intención responder a sesenta Erotemas Apud Calep. Verb Erotem.(dicción Griega, que en nuestro común idioma equivale a pregunta) las cuales propone al Autor el Doctor D. Alonso López Cornejo, en dudas tan dificultosas, como lo han sido siempre, y lo son las de los problemas, y enigmas, con cuya voz se equivoca cualquiera cosa que se pone en cuestión, o disputa Apud Bibl. max.quæ vox (entiéndase del enigma, o problema) generatim significat quicquid in disceptationem, & quæstionem vocatur. Conque luego se me ofreció aquel enigma, o problema que en el convite de sus desposorios, propuso Sansón a lo Filisteos Iudic. cap. 14. Pagnin.: Proponam vobis problema, un problema; Pagninos: ænigmatice nunc loquar vobis ænigma, un enigma; el Arabigo: proponam vobis summum abstrusum, una cosa muy escondida; la Biblia máxima Arab. apud Bibl. Max.: Proponam idest Verbum dubium, & oculum, una palabra que es duda, y una cosa oculta, a que el Francés llama divinación, quod Gallice dicitur devinaille, todo lo parecen las Erotemas que se contienen en el papel.

Cuyo número de Erotemas, corresponde al premio que ofreció Sansón al que descifrase el enigma del León, y el panal de miel, que fueron treinta sindones, o capas, y otras tantas túnicas, Ibid. v. 13.que unas, y otras cumplen el número de las sesenta Erotemas: dabo vobis triginta sindones, & totidem tunicas; y estando en la túnica exterior Lauret. Alleg. Verbo tunica. ideada la ciencia de las cosas naturales, que dijo Laureto en sus Alegorías: Tunica vero exterior, varia, sapientiam humanarum, & encyclopediam, significando esta voz enciclopedia lo mismo que universalidad de ciencias Apud Big. Nosum.: encyclopedia, seu scientia universalis. A sesenta Erotemas, que son el Sacramento escondido a los ingenios: Summum abstrusum, el velo de las cualidades ocultas, efugio, y sagrado de los que no alcanzan a penetrar, y saber las naturalezas de las cosas: verbum dubium, & ocultum, ver cómo reeponde el Autor con tantas, y tan grande universalidad de noticias, es muy para notar lo fundado de ellas, y las soluciones que da a las dudas.

Dije muy para notar, porque no todas veces en todos, como en el Autor, se dan tan estrechamente la mano armas, y letras, que es como querían Silv. Epist. 4. Camer. 3. to. pag. 185 & 242.Eneas Sylvio, y Camerario a los hombres, y con especialidad a los Príncipes; noble maridaje conque a Pallas con el nombre de Minerva veneraron los Antiguos por Diosa. Y así el Cesar hizo esculpir su imagen con una espada en la una mano, y en la otra un libro con este Mote: Ex utroque Cesar; Fue el Autor Alférez, y Teniente de caballos.como también Federico tercero Emperador de Romanos por símbolo de su gobierno, ponía un brazo armado con una espada desnuda sobre un libro, de quien dijo un ingenio grande:

Solorz. Embl. 26.

Ensiferam spectate manum, quæ comprimit Orbem
Artamen in solo nititur illa Libro;
En se valet sophia, & sophia protegit enses,
Hiferiunt, illos ista ferire docet.

A que alude el eruditísimo Saavedra Empres. 4.Don Diego de Saavedra en sus Empresas Políticas, donde en amigable unión de letras, y armas, pinta una pieza de Artillería con una escuadra en la boca, y esta letra Fue también el Autor Gentil hombre de la Artillería de Cádiz.: Non solum armis, esto en los Príncipes, y Reyes para mantener sus Estados, y en los hombres particulares para la valentía en saber defender sus estudios. Bien que estos, no tienen más esfuerzo que el que les da la razón, y la verdad, y a veces la complacencia de la lección: sabido es el caso que refiere el Panor. Lib. De dict. & fact. Alfons. I.Panormitano, de que estando enfermo en Capua el Rey Don Alfonso de Aragón el Primero, tanto le deleitaron el ánimo las varias Historias de Quinto Curcio, que cual si se pusiera a fuerzas la Medicina contra la dolencia, así la leyenda de la historia venció la enfermedad, que se restituyó el Rey a su entera salud, y dijo: Valeat Avicena, valeat Hippocrates, & vivat Curtius restitutor sanitatis.

Y si de estos milagros sabe hacer la varia lección de las Historias, ¡qué no hará (por lo que me han informado) el infatigable estudio del Autor en la investigación de naturalezas, causas, y efectos de las cosas! Válgome, cumpliendo con la obligación de Censor, Proverb. cap. 16.de aquel texto de los Proverbios, en que hablando de Salomón, en lo literal le da ciencia divinatriz: Divinatio in labiis Regis, in iudicio non errabit os eius. Y siendo las Erotemas, problemas, o enigmas, como lo noté de la Biblia máxima, unas como divinaciones: Divinatio in labiis; juzgo no solo no errar el Autor en sus decisiones, y respuestas: In iudicio non errabit os eius, sino el ser adecuadísimas, fundadas, verdaderas, e ingeniosas, y en nada contravenir a nuestra Santa, y Católica Fe, ni menos a las buenas, y loables costumbres. Por lo cual volviendo al título del papel, si es Antorcha, y como Antorcha, luz, y quien dijo luz, dijo bondad, equivocando la voz. Luz con aquella primera que en el exordio del mundo salió de los labios de Dios, digo que apruebo la obra por buena Genes. cap. 1.: Vidit Deus lucem, quod eset bona, y que así se puede dar a la Estampa. Así lo siento en este Convento del Real Orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos, extramuros de esta Ciudad de Córdoba en 21 de Julio de 1699.

Maestro Fr. Francisco Barnuevo.

[ páginas vii-x ]



Licencia del Ordinario.

Nos el Lic. D. Juan Antonio de Victoria Canonigo de la Santa Iglesia Catedral de esta Ciudad de Córdoba, Provisor, y Vicario General en ella, y su Obispado por el Eminentísimo, y Reverendísimo Señor Don Pedro por la Divina Misericordia de la Santa Iglesia de Roma Presbítero Cardenal Salazar, mi Señor, del Título de S. Cruz en Jerusalén, Obispo de este Obispado, del Consejo de su Majestad &c. Habiendo visto el Libro antescripto, intitulado Antorcha Filosófica, compuesto por el Lic. D. Juan Ordóñez de la Barrera, Presbítero vecino de la Ciudad de Sevilla, y vista asimismo la censura dada en él, en virtud de comisión nuestra, por el M. R. P. M. Fr. Francisco Barnuevo, del Real Orden de N. S. de la Merced, Redención de Cautivos, extra muros de esta Ciudad, Comendador que ha sido de los Conventos de Baza, Córdoba, y Granada, y que no tiene cosa alguna que desdiga de nuestra S. Fe Católica, y buenas costumbres; damos licencia para que se pueda dar, y de a la estampa en cualquiera de las Imprentas de esta Ciudad. Dada en Córdoba en treinta días del mes de Julio de mil y seiscientos y noventa y nueve años.

Lic. D. Juan Antonio de Victoria.

Por mandado del Señor Provisor:
Andrés Martínez Valcárcel.

[ página xi ]



En alabanza de la ingeniosa
obra del Lic. Don Juan Ordóñez Cirujano de Cámara de nuestro gran Monarca Carlos Segundo, y venerando compañero de nuestra Tertulia Médico-Física Sevillana, de un su aficionado, amigo, y compañero.

SONETO.


 Vive oculta la perla más preciosa,
Y el oro de la Arabia está escondido,
Y uno, y otro descubre, el que atrevido,
Hasta gozar sus frutos no reposa.

 Así Don Juan, o Tu, a la perezosa
Antigüedad, que solo en el descuido
Los efectos más raros dio a el olvido,
Hoy descubres su causa misteriosa:

 Que fuera error vivir en su porfía,
Aquel, que en la ignorancia busca asilo,
Cuando respuestas das tan elocuente,

 Que dejas convencida a la osadía
Con lo dulce, y suave de su estilo,
De tanto preguntar impertinente.

 
D. S. FL. M. R.

[ página xii ]



Carta del Lic. Andrés Ramírez Calderón, y Cumplido,
en respuesta de otra de su Venerando Consocio de la Tertulia Médico-Física Sevillana el Lic. Don Juan Ordóñez de la Barrera, Médico Cirujano de Cámara de nuestro Monarca Carlos Segundo, y Autor de esta Antorcha.

Muy Señor mío, y mi amigo, mándame Vmd. por su carta de 14 de Julio dé a la Prensa esta Antorcha, con la precisión, de que se omitan Encomios, y Epítetos: (es verdad, que fuera eclipsar sus flagrantes rayos, y entenebrecer sus espléndidas luces porque el que con ideadas, si fingidas colores pretende reducir a dibujos las Phæbeas Guedejas, mientras más las afecta, más las ofende;) pero nos ha sido muy extraño, y duro este precepto a los Socios de esa Veneranda Tertulia, por quedar con él nuestra voluntad opresa en la mestísima carcer de la violencia, siéndole innato el ascender hasta escalar el convexo de la esfera de los Elogios de Vmd. llevada del magnetismo de sus admirables prendas, no bastantemente conocidas, ni suficientemente alabadas.

Reparando, pues, mi ardiente cariño, que la doctísima antigüedad, como tan sabia, a aquellos Varones, que menospreciando opulencias, mundanas glorias, y regalos, y huyendo del detestable ocio, minera de todos los males, con infatigable celo peregrinaron el mundo (círculo breve a su deseo) por saber, y atesorar arcanos de la naturaleza, en su intelectual Erario, dio (aunque con error mirado a buena luz) rendimientos, y cultos de Deidad; quisiera imitarle en parte, tributando a Vmd. los debidos Elogios, siendo mi afecto la sonora metálica voz de su perenne fama, porque si contemplo con atención las largas, y provechosas sendas, que llevado de la gran perfección, que es el saber, ha corrido su animoso corazón, hallo no haber sido fin el admirable fruto del conseguir en lo Matemático la Perspectiva, la Óptica, la Catóptrica, Teledióptrica, la Geometría, Altimetría, Planimetría, Profundimetría, Trigonometría; la Geografía, Hidrografía, Centrografía, Corografía; la Aritmética, la Astronomía, la Música en lo Médico, lo Dogmático, Quirúrgico, Hermético, Químico, Teórico, y Práctico, Químico, y finalmente con excelencia lo Anatómico, con cuyas admirables noticias en esta obra nos fabrica un desmesurado Gigante, desde cuyos hombros descubriremos a poca costa los más remotos, y íntimos sucesos de la naturaleza, y sus rumbos. Y llevando la voladora fama la noticia de tan insigne erudición a los Reales oídos de nuestro gran Monarca Don CARLOS II (que Dios guarde) en la triste, y lamentable ocasión del mortal accidente de la Reina Madre, N. Señora, que en Tronos de Gloria descanse, envió orden al Excelentísimo Señor Duque de Alburquerque, para que remitiese a Vmd. a Madrid, a ver si podía dar algún alivio en tan penoso, como mortal achaque; pero resistiéndose su modestia, fue preciso viniese a su Excelencia segundo Real Orden, y también el que Vmd. obedeciese, como fiel vasallo, y como quien ha sabido hacerlo en los más arduos empeños Militares, que como testigo ocular puedo asegurar; y llegando a la Real presencia de nuestro Gran Monarca, vio ser luz, lo que había oído sombra, por lo cual honró a Vmd. con el dignísimo ejercicio de Médico Cirujano de Cámara, dándole en esa Ciudad la renta necesaria para su pasar, que hoy día goza, empleándose en el adelantamiento de la Filosofía experimental, para cuyo glorioso fin pido a nuestro Señor, me le guarde los dilatados siglos, que deseo. Córdoba, y Agosto 8 de 1699 años.

Hermano, y Consocio de Vmd. Q. S. M. B.

Lic. Andrés Ramírez Calderón, y Cumplido.

[ página xiii-xv ]



Domini Francisci Antonii de Herrera Paniagua
Cordubensis, in Philosophia & Medicina Baccalauri, ac Matheseos Professoris, in laudem Operis Domini Ioannis Ordoñez de la Barrera Presbyteri, Potentissimi nostri Hispaniarum, ac Indiarum Regis Caroli II a Cubiculo Chyrurgi, ac eius Regalis Familiæ Medici, nec non Venerandi Catus Hispalensis, vulgo Tertulia, Socii meritissimi.

CARMEN GRATULATORIUM.


Fœlix, qui potuit rerum cognoscere causas,
Appolinique sacer, (cui telica laurea gestit
Tempora completi) ac radiatæ crysea fronti
Stemmata, censetur meritus, præcingere sudæ.

Technice, sed quisnam prodet progogia rerum,
Abdita quisque Physis doctæ penetralia pandet?
Indomitas undis, quisnam, quid misceat flammas,
Quidque elementa liget concordi lite sub uno
Coniugio libero, ac urgeat quis corpora motus
Respexit tandem, cunctis abstrusa priorum?
Ecce solus Barrera gnophis glosemata reddit,
Atque solus Veterum tentans evertere gerrhas
Dogmata naturæ graphice hostiet intima doctus,
Erge iam follers, custode potentior omni,
Quæ ignavo capta hypno, brutaque, iners que manebat,
Accendet pro more faces, Medicina, Hymeneas,
Et firmo, ac stabili, quæ ante infans, robore crescet.

Interea volucris, magnarum nuncia rerum,
Fama volet Barrera tua, & iam præpete penna
Parva metu primo capur inter nubila condat.

[ página xvi ]



Al lector.

Discreto Lector, para que te enteres primero en el motivo, que he tenido para placear estas cortas noticias, que instado de los amigos las doy a la Estampa, te haré capaz del hecho, para que después entre tu censura piadosa, haciendo en el Tribunal de la verdad la Justicia, que te pareciere más recta, y si te mereciere alguna gracia mi rendida humildad, dejarás mis buenos deseos consentidos para mover mi pluma a asunto de más remontado vuelo: y siendo digno de severo castigo, no lo publiques apasionado, ejecútalo discreto, y verás que con las quejas del tormento te agradezco la advertencia.

Habiendo colgado las armas del cansancio Militar, y Literario en la armería de las conveniencias, que me dio nuestro Católico Monarca, me retiré a esta Nobilísima Ciudad de Sevilla, donde para desterrar el ocio, busqué los primeros hombres de ella, y habiendo encontrado en varias Tertulias muchos Caballeros, que el menor en el talento podía leer la Cátedra de Prima, así en política, en la aplausible historia, y en todas buenas letras humanas, pasé después a comunicar a algunos Héroes de la familia Médica, donde descubrí los primeros consejeros de la salud humana, y dándome noticia que entre los Médicos Revalidados se celebraban muy sazonadas Tertulias, así en lo Anatómico, como en lo Físico, y Matemático, y en lo demás de las doctrinas nuevas. Fueron servidos de admitirme en su plausible Consorcio, donde en pocos días logré con la variedad de las continuas demostraciones, y experimentos el destierro de muchas ignorancias, de las que había heredado de muchos hombres, que por vivir ciegos en la aprehensión de las cualidades ocultas, no fueron doctos.

A uno de los ingenios de esta Veneranda Tertulia le pareció acción piadosa participar a un señor Catedrático ciertas advertencias sobre las cualidades ocultas, que había leído, y leía en su Cátedra, y habiendo recibido como ofensa, lo que fue celo Cristiano, dio a luz su desempeño, con el cual hizo notoria su peregrina literatura, la cual fue aprobada de los primeros Varones de esta Ciudad. Condenóme la Tertulia a que yo hiciese públicas las noticias, que había adquirido en ella para el mayor desempeño de sus seguros dictámenes. Di a luz los acasos de Ulises de Aldrovando, y solo se lastimaron con ellos aquellos ingenios, que los tomaron por el corte, y no por la empuñadura: fueron tratados con cariño de los hombres doctos; pero los apasionados, con el mismo desprecio intentaron su mayor exaltación, abominando con voces indecorosas la doctrina Espagírica, y al Autor poniéndole de prueba el sufrimiento. Diose después a la Estampa la obra, que con afanes continuados sacó a luz el docto, y erudito Don Alonso López Cornejo Doctor en Medicina, Maestro en Filosofía, Catedrático de Prima, que fue de la insigne Universidad de Sevilla, Médico de los Reales Alcázares, y Alcalde de la Villa de Salteras, Lugar conocido en este contorno, cuyo título es Galeno, y Hipócrates Ilustrados, obra digna de admirar, y de mirar con cuidado por ser hija de tal Autor, en quien concurren las prendas de erudito, y docto.

Es el blanco de su asunto el papel, que dio a luz el Bachiller Don Salvador de Flores, Médico Revalidado, el cual (como docto en ambas doctrinas) está respondiendo a dicho libro con su acostumbrada prudencia, y suficiencia. Encárgame la Tertulia responda al señor Doctor a las Erotemas, que trae en su libro folio 61, porque les ha parecido, que vienen dirigidas al Autor de Don Ulises: en ellas promete el señor Doctor, que si le responden, apostatará de la aprehensión, que tiene hecha de que hay cualidades ocultas: y aunque tengo por cierto, que de tan estrecho vínculo, ni aun las demostraciones Matemáticas no lo han de separar, porque el señor Doctor está bien casado, y tan bien hallado con su gran dictamen, que solo parece en lo que le parece, y que solo es verdad lo que a sus solas pudo aprehender: mas no obstante como el señor Doctor no ha de sentenciar este pleito, ni yo, porque somos partes, quedará sujeta la verdad a la censura de los hombres doctos, los cuales darán la sentencia como desapasionados, y le darán la justicia al que la tuviere. Y así te suplico Lector, que con cuerda sindéresis consideres, que es mucho asunto para mi mal cortada pluma, y para tan corto volumen. Debate mi rendimiento la templanza del castigo, porque son atrevimientos hidalgos los arrojos en los empeños temerarios, que a fuer de tropiezos se han descubierto los climas más remotos.

[ páginas xvii-xix ]



Preludio.

Antes de entrar en golfo tan erizado, me es preciso ejecutoriar primero la nobleza de la Espagírica, en quien halla el Señor Doctor bastardías indignas de su nobleza, cuando sus armas están colocadas en las puertas de las primeras Universidades del Orbe. Intenta el señor Doctor casar estas dos doctrinas con su Pontificia autoridad, dando a entender, que algunas de las ideas Espagíricas salieron del vientre de sus Maestros: en unas partes las abona, en otras las vitupera: en unas pone sus remedios en el vértice de la estimación; en otras en la falda del desprecio: unas veces las bautiza con la canícula de los incendios; otras en el agua de las frialdades, y este andén, y téngase, no acredita subsistencia en un ingenio, que lo colocó la estimación en tan alto lugar. Y para que el señor Doctor conozca lo que han dicho de la Espagírica muchos de los antiguos, y modernos débale yo la fineza, y la templanza, de que necesito, para que sin bochornos pase los ojos por esas mal delineadas noticias, que ha podido adquirir mi desvelo en tan largas, y prolijas peregrinaciones. Pedro Andrea Matiolo en la Epist. 10, dice: que no solo puede ser buen Médico, ni aun mediocre, quien no es docto en la Química, porque sin la guía de este Arte, es caminar en la Medicina a ciegas: y trae la autoridad de Artmanno Médico Galenista en el lib. 2. cap. 4. donde dice: Medicina sine Chimia haud immerito exilem possidet in die æstatem, nam hac una Dianæ lampade Medicus plus cernit, quam vulgares Medici aperto Sole.

Con haber Galeno ignorado este Arte da a entender, que si le supiera, le usara, pues en el capítulo de el Castoreo hablando de la síncope dice del vino: Nam tenuissima illa pars vini efficacissima fuisset: esto es del aguardiente, y da después la razón en el lib. 12. de simplic. medic. Quæ renuium sunt partium medicamenta iis, quæ sunt crassarum partium plus habent efficaciæ, etiam si parem sortita fuerint facultatem, nimirum, quia melius penetrent.

Sobre la presteza con que obran los medicamentos Espagíricos, discurren los Médicos Cualitativos sin norte, y tropiezan en el escollo del poco conocimiento, donde náufragos se anegan en el mar de la aprehensión, de que los remedios Espagíricos son todos un Etna, sin advertir que su presteza en el obrar es hija de la desecación, que llevan dichos remedios, y no del calor que le atribuyen, porque lo que había de trabajar la naturaleza en desecarlos, lo hace el Arte, para que con más brevedad transiten por los poros a las partes morbosas. La misma definición nos lo enseña: Chimia est ars corpora naturalia mixta solvendi, & soluta coagulandi ad medicamenta gratiora, salubriora, & tutiora concinnanda. Y que los medicamentos deben administrarse desecados, solo lo puede ignorar el Médico, pero no el Médico Médico, que sabe ser Médico. Roderico Fonseca cons. 19, de sufocatione dice: aliquid faciendum esse existimo, præsertim remedia nuper inventa, & arte Chimica magnæ efficaciæ solent esse, & mira operari. Reparo, que parece precepto Divino (según se observa) el curar todas las enfermedades por sus contrarios: no se debe entender con tanto rigor estos preceptos, y aunque Valles interpretando a Galeno dijo: nam si morbus est calidus qualitas medicamenti frigida debet esse, & similiter de omnibus qualitatibus: y para que se vea, que en esta autoridad no se ha de tirar la cuerda con tanto rigor al arco, oiga el docto al Príncipe, pues en el lib. 5. Aph. 24. dice: non igitur ob igneam febris caliditatem purgationem adhibemus (haduc enim scimus sui ratione nocituram) sed propter humores illam efficientes, quare maiorem oporter noxiorum humorum evacuatione fieri vtilitatem, quam (id quod necessario consequitur) expurgantibus medicamentis detrimentum. De donde sale lo poco que importa, que el medicamento sea caliente, y que se aplique a enfermedad caliente, como sea específico. Mesue en su Canon universal cap. 1. dice: Propterea medicamentum purgans calidum salubrius frigido. Y declarándose más dijo: nam ficcum, neque humidum, neque calidum, neque frigidum, neque aliud quid ex his hominem magnopere lædere: hactenus nos docuit divinus noster Cous S. 24. sed e contra inest in homine, & lædit, & amarum, & falsum, & dulce, & accidum, & acerbum, & fluidum, & alia infinita ommigenas facultates habentia.

Siendo Hipócrates el primer Luminar de la Medicina Galénica dio en muchas partes de sus Obras a entender, que supo la doctrina Espagírica, pues se dejó decir en el libro de Veteri Medicina: partim inventa, partim deinceps invenietur. Muchos de los doctos modernos lo presumieron, y no solo lo fundan en las luces, que salen de sus doctrinas, sino que haciendo corejo desde que floreció en Egipto por los años de 2454 en el tiempo de Hermes Trimegistro, que fue el primer inventor de este Arte, la cual cerca de los años de 3537, que vivía Hipócrates, fue introducida en Grecia por Demócrito, que la aprendió de los Egipcios, los cuales la apreciaban tanto, que no se le permitía a todos que la usasen, porque se reputaba por uno de los más preciosos tesoros, que tenían, solo se permitía la estudiasen los Príncipes, y Sacerdotes, y los que la supieron la ocultaron con voces enigmáticas. Nótese del modo que se explica Hipócrates en lo de flatibus cap. 3. Spiritus compastus in aquam transmuratur, & permeatus penetrans extra prorumpit, eodem plane modo quod a ferventibus aquis vapor elevatur: si obstaculum habeat ad quod impingere oportet, pingue fit, ac condensatur, guttæque distillant ab his vaporibus, quibus vapor iste fuit impactus. También en el libro de Dieta dice: aurum operantes tundunt, lavant, mali igne liquant, forti autem non conslatur: de estas palabras infiere Juan Fabro, que Hipócrates entendió la verdadera solución del oro.

Rasis, que fue en el tiempo de Almanzor Rey de España en los años de 560 usó la Espagírica: después trajeron de Damasco Reino de los Sarracenos, por los años de 660, a Albucasis, el cual adornó su libro con cantidad de remedios Espagíricos. También Avicena uso de esta categoría de remedios, especialmente el arsénico, y sublimato. Mesue uno de los primeros Escritores en la Medicina Galénica en lo fármaco, cuando habla en su antidotario de algunas cosas Químicas las trata como Divinas, mayormente, cuando habla del aceite, que se saca de los ladrillos con el Arte Química: pondéralo con el nombre de aceite Divino, y santo: dice pues, de él estas palabras: Oleum sapientiæ, & perfecti magisterii benedictum, Divinum, & Sanctum vocatum est. Oiga el señor Doctor de la manera que apadrinan este Arte aquellos que apostataron de la doctrina Galénica. Juan Bautista Porta en su libro de Destilaciones en el Proemio dice: Chimica murificos in Medicina effectus parit: y poco después dice: inter innumeras, & varias artes, & scientias, quas in mundo monstrifica hominum ingenia peperere, nulla est profecto arti destillationis anteferenda ad multiplices Medicinæ usus.

El docto, y peregrino ingenio de Teofrasto Paracelso, de quien cuentan los Galenistas, que hizo contrato explícito con el Demonio, sin más fundamento que haberse levantado con sus peregrinos intentos, con el lauro de Sabio, y por esto lo vulneran con palabras injuriosas, hijas todas de la ignorancia, sin advertir, que su Príncipe Aristóteles tuvo familiar amistad con el Príncipe de las Tinieblas, como lo asegura el docto, y erudito Manuel del Valle de Moura Doctor en Teología en tu Opúsculo 2. sect. 1. cap. 1. fol. mihi 89. y en ninguna Región se ha visto Epitafio tan noble sobre su Sepultura, como el que tiene Teofrasto Paracelso sobre la suya, puesto por los Católicos en Salisburgo, en el Templo de San Sebastián, donde está sepultado su cadáver, el cual se puso por memoria de su gran caridad, y cristiandad, que usaba con los pobres, y por las grandes curaciones, que hizo: oiga el docto el Epitafio: Conditur hic Philipus Theophrastrus insignis Medicinæ Dotor, qui dira illa vulnera lepram, podragam, hydropsim, aliaque insanabilia corporis contagia mirifica arte sustidit, ac bona sua in pauperes distribuenda, collocanda que honoravit: año 1541.

Pregunto, ¿se dijo tanto de Aristóteles, ni de los ilustrados Príncipes? ¿Se cuenta de algunos de sus sucesores, que hayan curado tales enfermedades con sus comunes remedios? No. Pues ¿en qué se fundan los que blasfeman de estas doctrinas?: creo del gran talento del señor Doctor, que si no se hubiera contentado con tan poco en lo que ha visto de ellas, y hubiera pasado de la falda al vértice de su elevada cumbre, lograra más que otros ingenios, que con fatigadas tareas no han podido llegar al colmo de sus deseos.

Muchos más aciertos hubiera logrado el señor Doctor, si en este Magisterio Espagírico estuviera tan adelantado, como en las doctrinas Galénicas; pues creo que hubiera puesto las dos columnas con el Non plus ultra en los fines de ambas doctrinas. De mucho carece el Médico, que ignora la Espagírica: oigamos a Teofrasto: hac enim qui caret se habet ad verum Medicum, sicuti coquus porcarum ad coquum Principum. Esto dice para distinguir a el Médico, que sabe la Espagírica del que la ignora. Oiga ahora el señor Doctor al nunca acabado de celebrar Juan Muys Doct. en Medicina, y conocido en Alemania por uno de los primeros ingenios del Imperio, que después de muchos años se retiró de las doctrinas Galénicas desengañado, y así dice en el principio de su Epilogismo Químico, hablando del método de Galeno estas palabras: Methodum, quam Galenistæ tot ab hinc fæculis asciverunt ad morborum ante occupationem, præcisionem, aut amotionem, Chimici pro comperto habent esse tædiosam, protractam, incertam, periculosam erroribus, ambagibus, & perplexitatibus obseptam raro, aut numquam nisi per accidens sanationis: difficilioris scopum attingentem, tantumque ab esse a natura promovenda, ut plerumque illam ad mala per domanda remoretur. Esto saben decir los ingenios desengañados; no aquellos que se calzaron el entendimiento al revés, que estos hacen empeño del desacierto, porque comenzaron a errar, y tienen por constancia el proseguir: acusan estos en el foro interno su yerro, y en el externo lo escusan, y podían conocer que la promesa inconsiderada y la resolución errada no induce obligación. Preguntó un Sabio a otro ¿que quién sabía del bien? Y le respondió, el que sabe del mal. Supo Muys con perfección la doctrina Galénica, franqueó después la intrincada selva de la Medicina Espagírica, supo del bien, para conocer el mal, y si el Señor Doctor la hubiera alcanzado con la perfección, que la alcanzó Muys, dijera con él en el dicho epilogismo: Ars Spagyrica Philosophica est verus genuinus, & scienter, cito, secure, suaviter, & radicaliter medendi modus, & medium, in qua si omnino deficiat Medicus, necese est ut omnes illius connatus sint mutilati, vel irriti in sanando.

Tiene este Arte la excelencia de separar lo puro de lo impuro de los mixtos, porque en ellos se hallan las partes salutíferas involucradas entre inmundas matrices, y si estas no se separan primero, no se le puede dispensar a la naturaleza el quebranto, que se le sigue de esta primera labor: oigamos a Quercetano: Nihil sane a natura creatum, quod puris, & impuris partibus non constet, bona enim commixta sunt.

Espero en Dios, que antes de muchos años se han de ver en este Reino muchos Bospiscos, Fortunatos Plempios, que en los más públicos corros han de decir con él: Primum mihi hoc inventum non placuit, sed dum postea ei refutando, & explodendo vehementius incumbo, refutor ipse, & explodor, adeo sunt rationes eius non persuadentes, sed cogentes.

¿Quién presume que sabe, y que no tiene más que saber? Por qué por mucho que trabajemos en el undoso piélago de este Océano Microcósmico (aunque todos llevemos el viento en popa, como el talento del señor Doctor en el corto viaje de nuestra vida, no hemos de llegar más que al Puerto de buena esperanza) que claro nos lo dice nuestro peregrino Séneca: Veniet tempus (dice:) quod posteriores nostri tam aperta nos nesciisse mirentur. Pues si en nuestros tiempos se saben tantas cosas, que ignoraron los antiguos; ¿qué sabrán los hombres en los venideros tiempos? Verum natura (dice el mismo) sacra sua non simul tradit, initiatos nos credimus, in vestibulo eius hæremus, illa arcana non promiscue, nec omnibus patent reducta, & interiori sacrario clausa sunt, ex quibus aliud, hæc ætas, aliud, quæ post nos subibit, aspiciet.

Siendo dolencia envejecida la discordia entre los Profesores de la facultad Médica, se abochorna el señor Doctor de que digan mal de sus Príncipes, y intenta con sus ilustraciones, sacarlos con banderillas triunfantes, al circo de las luchas literarias: creo que será más para placear los débiles fundamentos, que tuvieron en sus doctrinas, que para corroborarlas: confieso, que el Adalí es el Polifemo de estos siglos; pero dudo que pueda contrastar los membrudos brazos de la razón, y experiencia, que estas saben corregir el más ardiente orgullo de las primeras autoridades. Y para que el señor Doctor no se admire de la recíproca correspondencia, que han tenido los antiguos, y modernos en esta facultad, he de poner en su noticia, del modo que se trataban sus Príncipes.

Habiendo Galeno notado a sus antepasados de inadvertidos, muchos que después lo siguieron, lo vituperaron con palabras injuriosas, detestando de sus opiniones, dándolas por falsas, y erróneas. No se la perdonó Galeno a Hipócrates, lo trata muchas veces de oscuro, y confuso, tal vez dice, que no hablaba con propriedad. Asclepíades lo notó de enojadizo, y que sabía muy poca Lógica, y ninguna Anatomía. De Argigen dijo el mismo Galeno, que era un gran hablador; murmuró de Erofilo, llamándolo de engañoso; a Erasístrato, y a Téfalo, y a otros los afrenta con indignas voces, y hasta en esto lo quieren hoy heredar sus discípulos; pero hoy le pagan a Galeno en la misma moneda sus sucesores. Avicena trata al mismo Galeno de bachiller, y dijo, que estaban llenas de errores sus obras, como de hombre, que anduvo por las ramas, sin lograr el fruto de ellas, y que se jactó de ser Filósofo valiéndose de razones de niños, y por esto exclama Valles diciendo: Avicena in multis consulto a Galeno deviavit arroganter contradicens non solum in contemplatoriis opinionibus, sed & in practicis.

Después vino Averroes, y no solo reprehendió a Galeno, sino que motejó a Avicena, porque había elegido por Maestro a un Griego parlero, que había formado los Silogismos de falsos principios mal formados en el Arte Silogística. El docto Juan Baptilta Vanhelmont sintió mal de su doctrina. Muchos ingenios, que llama el señor Doctor nortistas, se han apartado de las doctrinas Galénicas, habiéndolas primero estudiado. No han faltado ingenios Españoles, que le hayan perdido el culto: Veiga, entre otros, glosando aquel lugar de Galeno, donde se vio engañado, haciendo juicio sobre un achaque suyo, así le vitupera: Galenus, qui in propriis malis cæcutivit, quid in alienis faceret? Y siendo el docto Pedro García un Varón venerado entre los Españoles, dice con su racional cordura: Cum in rebus ad examen revocandis non authoritates, sed rationum momenta constet præponderare, indeque vetus verbum (amicus Plato, sed magis amica veritas) o tum habuisse. No menos libre Pereda, cuando discurre en las calenturas ardientes, le parece Cristiano proceder apartarse de la opinión de Galeno, y así dice: Cu vero (nótese como lo dice: in hac febre non apparent signa sanguinis, non est necessario sanguinis missio, sed purgatio bilis, neque in omni putrida febre secanda est vena, ut mubri recentiores Medici cum Gal. Lib. ri, meth. volunt. Roderico de Castro habiendo desterrado su embeleso riñe à los que se hacen Sectarios, y dice: Sed quotu squisque est, qui hanc libertatem velit? Proh dolor! ingenua Philosophia servos parit: y no muy distante de este lugar dice: Neteoricorum inventa, si quæ mihi arrident, amplector, quæ displicem, relinquo. Santa Cruz, que fue el más fiel Cirineo de la Cruz Galénica renuncia el pacto, que hizo con sus doctrinas, y le obliga la razón a decir: Mihi suspecta est Galeni doctrina: y otras veces dice: frigida explicatio. Aunque los respectos del ancianísimo Trono, tenían al doctísimo Bravo de Sobre Monte obligado con preceptos, para que no siguiese más doctrina que la Galénica, rompió la valla al respecto llevado del imán de la razón, y así dijo hablando de Harbeo acerca de la circulación de la sangre ad 2. respondetur, quod Harvei doctrina, si vera, non obstat quod nova, & ab illo noviter dicta, quia in naturalibus, non tam quis dixit, quam quid dixit examinandum. Pregunto, ¿siendo (como lo fueron) estos varones referidos en los pasados, y presentes siglos los que lograron los aplausos tan merecidos, qué Anti-Cristo fue el que los obligó a que apostatasen de tan religiosa doctrina? ¿Tuvieron otro motivo más que la libertad Filosófica? Creo, que si el señor Doctor la tuviera, supiera con perfección la doctrina Espagírica, y fuera tan docto en esta, como la otra, según la rara comprehensión, conque lo adornó la naturaleza. ¿Es razón que se diga del señor Doctor lo que dijo Cardano contra los Médicos de su tiempo? Demiror credulitatem, dementiam, & impietatem Medicorum nostræ ætatis, quorum aliqui eo deveniunt, ut obliti omnis humanitatis maline perdere homines, ut serviant pertinatiæ, quam revocari, & eos servare. Creo del señor Doctor, y de su alta prudencia, que ha de colgar con el tiempo las melladas armas de sus doctrinas en la armería del Templo del desengaño, diciendo con Andrés Laurencio: Ego enim hactenus is fui, qui nullius iurare in verba Magistri assuevi, multa prioribus sæculis incognita, & diligenti nostra observatione animadversa in apertam lucem profero.

Los ingenios de los hombres, y más siendo como el del señor Doctor, deben vivir libres en la ciencia, que profesan, porque es crudo Argel el cautiverio, que padecen atados a la dura cadena de los preceptos de los antiguos, que estuvieron sujetos a mil quiebras, y piensa mal, el que no cree que todos los mortales están sujetos a pagar el pensionado tributo de sus errores. Tomemos todos el consejo de Fernando Casani, que es tan discreto, como seguro; así empieza: semper licuit omnibus literarum Professoribus non solum contra recentiores Medicos, Philosophos, sed etiam contra Galenum ipsum, & Platonem, aliosque illustres Scriptores dicere, si quando ratio dictaverit.

Reparo que solo entre los Médicos de nuestro Reino está mal recibida esta doctrina: pregunto, ¿querrán los que la profesan tener malos sucesos con sus enfermos? No: porque están vinculadas sus conveniencias en los mejores aciertos: pregunto, ¿experimentaron en las doctrinas Galénicas, cuando las profesaban, más seguros desempeños en sus enfermos? Dirán los Galenistas que sí: pues ¿por qué las dejarían, haciendo nuevo trabajo en las doctrinas nuevas? ¿Fue por hacerse particulares en las Repúblicas? No, porque demás de que los tengo a todos por buenos Cristianos, fuera muy contra sus conveniencias; pues ¿por qué usan estas doctrinas, y no las Galénicas? Porque en ellas han encontrado la verdad; y en las otras los yerros disimulados: pues ¿cómo los demás no las siguen? Porque las ignoran, y huyen del trabajo, y algunos que presumen que las saben, solo saben que con tales, y tales caracteres, que explican los minerales, y medios minerales, la saben con perfección, contentándose solo con decir régulos, extractos, panaceas, el vaso Taburlano, el Strutio Camelino, el vaso Lau, la retorta, campana de vidrio, la Serpiente, la Hydra, vaso circulatorio, vaso digestorio, huevo Filosófico, Catinos, Crucíbulo, vaso evaporatorio, alcálicos, ácidos, disoluciones, coagulaciones, menstruos, digestión, maceración, putrefacción, circulación, fermentación, cohobación, filtración, calcinación, amalgamación, cementación, y decantación, y otras voces semejantes, de que se valen los Espagíricos para explicar sus conceptos. Con esto creen que son dignos de estar retratados entre Palmas, y Laureles en la Universidad de Hermes Trimegisto: si fueran todos como el señor Doctor, que en medio de la tarea de sus grandes ocupaciones, en que lo puso su crédito, y gran suficiencia, ha sabido cultivar muchas oficinas, consultar los primeros Maestros de este arte, haciendo varias anatomías en el Reino animal, vegetal, y mineral, contemplando las Estrellas, penetrando sus influjos; de tales ingenios sí se puede hacer casa, y caso, por lo que fructifican las tareas de sus estudios; pero de otros, que solo son sus partos hijos de la memoria, y no del entendimiento, de estos no se puede hacer casa, ni caso.

También reparo, que todos los más de los Médicos Galenistas de este Reino usan muchos remedios Espagíricos, como el láudano, el Mercurio dulce, la sal prunela, la de ajenjos, la sal de Saturno, el jarabe de coral, la tintura de coral, los espíritus de vino, y otros muchos, que omito: Pregunto, si tales medicamentos son hechos con el Arte Química, y tanto los aborrecen, ¿para qué los usan? Todos responden que los usan, porque en muchas enfermedades, que las tenían por incurables, las habían visto vencidas con tales remedios ejecutados por manos empíricas: pues qué se pudiera esperar de las manos de los que profesan las doctrinas Galénicas, si ejecutaran con fundamento tales remedios. No conocen los doctos Galenistas las veces que han sido burlados de varios saltimbanquis de los que peregrinan en el mundo con una farmacopea portátil Química, que traen consigo obrar en algunas enfermedades, que los más doctos metódicos las dejaron por incurables, en los brazos de la naturaleza, y con tales remedios los libraron de los brazos de la muerte. Yo he visto a muchos destituidos de esperanza, y desahuciados de los primeros hombres de esta Monarquía, y después los he visto libres de todos sus trabajos con harta mortificación de los doctos: pues ¡qué no se podía esperar de los doctos metódicos Galenistas, si supieran ejecutar con método estos remedios! no es justo que blasfemen los hombres racionales de lo que ignoran, que acreditan más la pasión mal fundada, que la más bien fundada razón.

Ya es tiempo de responder al señor Doctor a sus Erotemas, dejando algunas por haberlas visto con admiración tocadas en el papel, que da a luz el Bachiller D. Miguel Melero Médico revalidado, y Familiar del Santo Oficio, uno de los ingenios reformados en la doctrina Galénica, ingenio conocido, y adelantado en nuestra veneranda Tertulia, el cual escribe con Altanería Magistral, el modo como obra la Piedra Imán, y el Torpedo Marino, y otros particulares magnetismos, donde podrá ver con admiración manifiesto lo oculto el señor Doctor, y también verá cómo se declaran en el potro de los experimentos las embozadas fabulosas quimeras, que nos dejaron los antiguos en muchas cosas naturales, por no haber hecho experimentos Físicos, Químicos, y Matemáticos.

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EROTEMA 1.
 
Pregunta el Señor Doctor, ¿por qué el Diamante lo molifica la sangre del Cordero, y no otra cosa?

¡Oh Gran Maestro Aquel que comenzaba a enseñar desengañando! Su primera lección era de ignorar, que no importa menos que el saber. Encargaba Antístenes a sus Tirones desaprender siniestros, para mejor después aprender aciertos: ¡cuántos sin observar estos preceptos se presumen admirados, y después se hallan reídos de todos! Pregunta es esta, como otras, que trae el señor Doctor en su Interrogatorio indignas de su maduro talento, y conocida literatura, y si el señor Doctor no hubiera creído todo lo que ha leído en lo natural, no hubiera dado al público esta Erotema, porque es tilde, que afea su obra: porque si el señor Doctor hubiera preguntado al más ignorante Lapidario, cómo se labraban los Diamantes, ahogara en el mar del silencio la pregunta, antes que darla a luz. El docto Francisco Redi en el libro que escribió en lengua Toscana sobre la generación de los Insectos, trae este Proverbio Arábigo: Chi sa esperienze accresce il sapere, chi e credulo aumenta le errore. ¿Será digno, que un ingenio como el del señor Doctor le de crédito al docto Vives, que escribe en el lib. 2. de Civit. cap. 4. coloq. 28 donde afirma, que el Príncipe Rabastacio tenía Diamantes, que parían otros Diamantes, y que en Inglaterra hay montes donde se hallan Diamantes preñados de otros? ¿Manescal no dice en el Tratado 1. de Apparit fol. mihi 203. que una Señora de la familia de Lucemburg tenía dos Diamantes vinculados en su casa, los cuales le producían, y le parían Diamantes, especialmente en el Verano? ¿Y el docto Vicencio en el lib. 8. cap. 9. no refiere de una piedra llamada Luna, que se fecunda poniéndola en lo alto de los Árboles? ¿Alcazar en el lib. 10. no dice que la piedra del Águila es fecunda? Castillo en su Magia natural, fol. mihi 189, ¿no dice que en la Provincia de Macedonia, dejando enterrado en cuatro hoyos cantidad de oro, después de algún tiempo hallaron que había crecido más de un palmo? ¿No dice también, que en Filipos de Macedonia hay metales que encerrados en tierra crecen, y el uno de ellos es el oro? En otra parte ¿no dice que en Chipre hay metal, que cortado a pedazos, y sembrado crece mucho y da abundantes cosechas, si llueve luego, y que sucede lo mismo con el hierro, si lo riegan? ¿También dice que en Filipos de Macedonia, si siembran raeduras de oro, nacen? ¿Pedro Mártir no dice también, que en las Indias se halló un Árbol de oro? Estefano Roderico ¿no dice que los cabellos de Absalón eran de oro, y crecían? ¿Será razón, que un hombre como el señor Doctor, dé asenso a tan apócrifas noticias? Como presumir por haberlo oído, que la sangre del Cordero ablandaba el Diamante: cierto (por lo que estimo, y venero al señor Doctor) que me corro de que un hombre de sus prendas sea tan fácil en el creer fabulosas Historias. Fue la sangre del Cordero Divino la que ablando los diamantes corazones de algunos mortales; no ablandó las piedras; si, a encuentros las deshizo, haciendo brotar de sus entrañas muestras de sentimiento, viendo espirar al Autor de su creación. Si preguntara el señor Doctor, cómo siendo el Diamante una de las piedras más duras, que tiene el Reino mineral, cómo se deja rendir de una rueda de estaño, o de plomo, yo le dijera el modo: y porque no puedo faltarle a la obligación en que me pone, me es preciso el responder a esta duda. Es el modo de labrar los Diamantes, como se sigue: Tómase el Diamante, y se une con un tenaz betún a la punta de un puntero de palo, después se arrima, o asegura a la columna, después se rocía la rueda de Estaño con las limaduras de los Diamantes, y con el esmeril, después mueven la rueda, y como el polvo del Diamante se une con la colisión en el plano de la rueda, y solo toca la superficie del Diamante a los dichos polvos, que están entrapados en la superficie de dicha rueda, de aquí nace el que la rueda no se rinda, y queden los planos formados con la figura, que intenta labrar el artífice: después en otra rueda con el tripul le dan a los planos la perfecta politura: esto lo averiguará el señor Doctor en la casa de cualquiera Lapidario.

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EROTEMA 16.
 
Pregunta, ¿por qué al que trae consigo un corazón de perro, huyen de él los otros?

Todo cuanto entra por las puertas de los sentidos en este Emporio del alma, va a parar a la Aduana del entendimiento, y al registro del corazón: allí se quilatean el valor de los géneros, y se da el aprecio que merece. Pregunta es esta que se le dará el aprecio merecido, haciéndole mucha gracia a su Autor.

Es muy proprio entre los animales de una especie huir de los cadáveres de su misma especie, y no de otros: y así lo experimentamos en todo el Reino animal. El Caballo se llena de pavor cuando encuentra un Caballo muerto: lo mismo le sucede al Perro, que siendo de su especie el cadáver, no le devora; y siendo de otra especie, se alimenta de él: lo mismo le sucede a todos los demás animales. El hombre le tiene pavor a los cadáveres de su especie, y a los de los otros no.

Pasemos a averiguar el origen de esta antipática virtud. Todos los vivientes del Reino animal continuamente están exhalando efluvios por sus poros, hijos de la natural, y continua fermentación, con que se perficionan luego que se introduce en ellos la forma cadavérica, se empiezan a fermentar los cadáveres con una fermentación preternatural, conque se desatan las partes de su estrecha unión. En este tiempo las partes sulfúreas volitan, y explican su ingente fetor. Estos efluvios, desconfigurados sus átomos en el aire, si se respiran son nocivos más que otros de los que arrojan los animales de otra especie. Esto lo experimentamos pues toleramos más el fetor de un miembro corrupto de cualquier animal podrido, que el que da de sí cualquier miembro humano putrefacto. Estos efectos son hijos de que al respirar estos átomos intentan introducirse en las matrices porosas de su misma especie, y como van desconfigurados estos átomos por la fermentación preternatural, y por haberse mezclado con el nitro sulfúreo aéreo turban toda la armonía de la república esfera de los acordes átomos de nuestra fábrica microcosínica: por lo cual induce un natural fastidio, que obliga al viviente a salir de la esfera de los destemplados efluvios.

Notorio es, que entre los animales no hay ninguno que tenga tan agudo olfato como el perro: y así huele el corazón de su misma especie, que trae consigo el hombre, y huye de él porque sus efluvios le son nocivos por la causa que dejo asignada.

Podré asegurar que hubo en esta Ciudad un pobre, que adquiría su sustento desollando perros muertos, y de sus pieles hacía agujetas, y las vendía por las calles, y a larga distancia huían los perros de él, sin hacerles daño alguno; y en cualquiera otro lugar donde pasaba a vender su obra, le sucedía lo mismo: Esto me lo aseguró varias veces. De que se debe inferir, que no vendiendo corazones, sino las pieles de estos animales, eran los efluvios que daba su ropa, y las agujetas, y no el corazón del perro, que sucederá lo mismo con cualquiera miembro de estos animales cadavérico, que con su corazón.

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EROTEMA 17.
 
Pregunta, ¿por qué el Basilisco mata con la vista, cuanto ve, y si se visten de Espejos, y él se ve, se mata asimismo?: esto se cuenta del Basilisco, llamado Régulo, y que sale de huevo del Gallo viejo.

Señor Doctor, los asuntos de la elección se deben escoger, porque acreditan el gusto, y el talento: ¡que poco tienen los crédulos, cuando oyen, y más si están ajenos de noticias! y si este lunar cae en los rostros de la presunción, no darán un paso para encontrar el desengaño, ni preguntarán, por no degenerar de las presunciones de Maestro: pasión inseparable de los de nuestra nación, que supieran más, si no presumieran, que sabían.

Entre otras muchas cosas, en que la razón me obliga para vivir al uso, es dejar correr a muchos al trato de la risa de los hombres doctos, mas no obstante hay ocasiones, que me obliga el desengaño a dar silbos s algunas Ovejas mal encaminadas, que fuera del Rebaño, las atropella la ignorancia, y las escarnia la risa. Extraño mucho, que el señor Doctor, por tantas razones aplaudido, y por tantas prendas laureado, habiendo escrito un libro, donde pueden aprender tan buenas cosas los primeros Consejeros de la facultad médica, ponga una Erotema, como esta en su libro, y da palabra de que si le responden, creerá que no hay cualidades ocultas, y se deja en el tintero la altura del Leste a veste, el movimiento continuo, el continuo, la Estatera de Arquímedes, el como, el pondus distante del Hipomoclio gravita más, y tanto cuanto más se desvía por el vecte, tanto más gravita, como en los Termómetros cuando están llenos de Mercurio, se dilata, y se comprime, pronosticando tres días antes los temporales, sin otras muchas cosas que podía traer, conque hacer examen de los ingenios de la Tertulia: es cierto señor Doctor, que a no haber visto impresa, y firmada de su nombre esta pregunta, no le hubiera dado crédito, porque de un Varón de tan alta erudición, es indigno empleo materias tan despreciables.

Y porque el señor Doctor se desengañe, oirá lo que dice Laguna sobre Dioscórides en el lib. 6. fol. mihi 609. Es vulgar opinión, y ridícula, que el Basilisco nace del huevo de un gallo viejo, y así le pintar semejante a un Gallo con cola natural de Serpiente, la cual forma de animal no se halla in rerum natura: de modo, que lo debemos tener por quimera: es el Basilisco una Serpiente larga de un palmo, algún tanto roja, la cual tiene encima de la cabeza tres puntas de carne, un poquito elevadas, y alrededor de ella un blanco círculo a manera de una corona, por razón del cual le llamaron Basilisco los Griegos, y Régulos, los Latinos, que quiere decir Reyezuelo; nace, y hallase muy frecuente en la región Cirenaica esta Fiera, cuya malignidad es de tanta eficacia, que con su resuello corrompe todas las plantas por donde pasa, y con su silbo extermina las otras Fieras: este, pues, no solamente mordiendo; pero también mirando ofende, y suele ser pestilente, y mortífero: Hasta aquí Laguna.

Omito, por no ser prolijo, lo que sienten de este Gallo fabuloso. Mercurio Trimegisto, Moses Egipcio, Héctor Boecio, Juan Genadio, Leve Gersonio, Gaudencio Merula, y otros muchos antiguos, y modernos. Y dado, y no concedido que en poniéndose un hombre vestido de Espejos delante de esta Serpiente mueva el Basilisco, luego que se ve, digo que los efluvios, que da de sí esta Fiera encaminados a el hombre, reflectando en el vidrio de los Espejos, y volviendo la Fiera a respirarlos, morirá con ellos, por volver desconfigurados los átomos a sus matrices: sirva esta paridad de prueba: el Mercurio, si se toma por la boca dos, o tres onzas no mata; si se hace solimán mata una dracma. La virtud venenosa la adquirió el Mercurio con la configuración, que tomó en la sublimación: desvanecida esta con el agua caliente vuelve a tomar el Mercurio su nativa figura, y se puede tomar de él la misma cantidad que antes, sin lesión: esto le sucede al Basilisco con los efluvios venenosos, que transitan por el aire a los Espejos: al volver retrógrados se desconfiguran con el nitro sulfúreo aéreo, y los que antes no le eran nocivos, después con la desconfiguración le quitaron la vida.

Ya estará enterado el señor Doctor con la autoridad de Laguna, que todos los Basiliscos son Régulos, y también que no nacen del huevo de los Gallos viejos, y también que es quimera.

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EROTEMA 18.
 
Pregunta, ¿por qué la Codorniz come el Veratro, o yerba de ballesteros, no le ofende: y si la comen las demás Aves mueren: y si el hombre es herido con ella muere?

De varios modos suelen matar los venenos: unas veces matan con sus cualidades primeras, otras veces matan con sus configuraciones: con las primeras con su excesivo calor, frialdad, humedad, y sequedad: con sus figuras como el vidrio, el cristal, las piedras preciosas, que no siendo venenosos solo triturándolos mediocres matan por la figura angulosa, que les deja la trituración.

Fue opinión entre los antiguos Médicos, y Filósofos, que si empezaran a criar los animales con cualquier género de veneno, que sería después pasto saludable. Esto sucede con el beleño, la cicuta, el veratro, y la mandrágora: con la cicuta, como refiere Galeno de aquella vieja Ateniense, y como otros muchos, de que hacen mención, y nos dan largas noticias las Historias.

Lo que ha motivado a muchos hombres doctos a que confiesen el error de las cualidades ocultas, es haber visto, que tal, y tal veneno mata a unos animales, y a otros no. Estaba en aquellos tiempos la Filosofía natural en sus pigmeos pimpollos, y como los doctos Agricultores de la antigua Filosofía no conocieron el saludable fruto, que podían dar estas nuevas plantas de lo moderno, las despreciaban como plantas inútiles, hasta que se fueron criando nuevos artífices Agricultores; que con el riego de nuevos experimentos la hicieron tributar sazonados frutos, para alimentar la verdad dejando los otros para alimentar la mentira.

Consiste el matar el veneno a unos, y no a otros, el que en unos encuentra el veneno con partes bien configuradas, y en otros no: para prueba de esta verdad hagamos un modelo de un hombre, o de otro cualquier animal, háganle el corazón de plata, y lo demás del cuerpo de estaño, de oro, y de plomo: llénese este modelo de agua fuerte, después ábrase, y se le hallará el corazón de plata disuelto, y convertido en polvos: y si todo él se fabricare de cualquier de estos tres minerales, no lo lastimaran el agua fuerte. Lo mismo he dicho en los acasos de D. Ulises tocando el punto de las Cantáridas: y así vuelvo a decir, que matar a unos animales un veneno, y no matar a otros no son estos hijos de cualidades ocultas; sino efectos de la configuración: y así en la Codorniz, el Estornino, y otros muchos animales les es pasto común el veratro, y la cicuta; lo que en otros es mortífero veneno, sin entibar toda la máquina de esta duda en otro punto más que en el de la configuración: y si no, pregunto, ¿el polvo de la cebada, añeja, el de las hojas de las cañas son venenosos? No: pues ¿por qué se llenan de ronchas, y de enfadosos pruritos aquellos, a quienes se pegan estos polvos? ¿Es hijo este efecto, por ser la cebada, y las hojas de las cañas calientes, y secas en tercero, o cuarto grado? ¿Tienen estos polvos alguna cualidad oculta? Pues ¿por qué producen estos efectos? Yo lo diré: tiene la cebada, y las hojas de las cañas en la superficie de sus cortezas unos átomos muy agudos: estos con el tiempo se quiebran, y se desunen, y luego que con el movimiento se levantan de entre los granos de la cebada, y de la superficie de las hojas de las cañas, volitan, por ser mucha su levedad, e introduciéndose por los poros cutáneos, causan vehementes irritaciones, y pruritos desordenados, y esta es la causa de estos particulares efectos. Y así vuelvo a decir del veratro, que no matar a la Codorniz el tal veneno, es por no hallar en ella configurados poros, y en otro sí.

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