Filosofía en español 
Filosofía en español

Francisco Gutiérrez LasantaLa Virgen del Pilar, Reina y Patrona de la Hispanidad, Zaragoza 1943


Preliminares


Para conmemorar los trescientos años de la proclamación oficial de la Santísima Virgen del Pilar Patrona de Zaragoza, el Excmo. Ayuntamiento de esta capital ha abierto un concurso sobre el tema “La Virgen del Pilar es la Reina de la Hispanidad”. Determinación acertadísima, que acusa un espíritu altamente religioso y patriótico en la Corporación que lo propone; además de ser prueba de una superación espiritual inasequible al olvido de los valores ultraterrenos, en medio de sus constantes preocupaciones materiales.

A su vez la Excma. Diputación, no queriendo ser menos en este noble pugilato espiritual, pilarista e hispánico, se compromete a editar por su cuenta el trabajo que se estime premiado. Y por último, el Excmo. Sr. Arzobispo, al coronar con su bendición tan loables iniciativas, sella con la máxima autoridad en la Diócesis el acierto de tan beneméritas corporaciones.

Estimulado por estos ejemplos de alta trascendencia religiosa y patriótica, y aunque sin pretensiones de éxito, sino con el único fin de ser uno más en este honroso concurso, nos lanzamos resueltamente a su ejecución, aprovechando unas coyunturas de tiempo y documentos que poseemos.

Y al plasmar en realidad nuestro anhelo, sale al encuentro otro ejemplo dignísimo en la historia de las prerrogativas marianas.

Cuando aquel gran Cardenal, redactor de la Bula “Ineffabilis Deus”, que definía el dogma de la Inmaculada Concepción, hubo dado cima a su cometido, dejó estampada su voluntad que fue esta: “Quiero que este texto sea enterrado conmigo, para que él me sirva de pasaporte seguro, rumbo a la eternidad…” Así digo yo: Sea cualquiera la suerte de mis afanes, quisiera que mi humilde trabajo descansase sobre mi pecho, para que él me sea el más valioso salvoconducto, rumbo al trono de María, que es la gloria de Dios en los cielos, y rumbo al trono de la gloria que es el cielo de la Hispanidad en la tierra…

Aun nos restan nuevas y más prolijas confesiones. Entramos en este estudio sobre la Virgen del Pilar y sus relaciones con la Hispanidad, con el paso decidido y la mirada serena; como aquel que baja del monte al llano, no con el frenesí apremiante y forzoso de aquel que sube del llano al monte. Queremos decir, que nuestra obra, en su parte fundamental, histórica y pilarista, no es improvisada. Responde a estudios realizados hace ya años, desde que en nosotros nació la afición a estos temas. Cual fuera esta ocasión creemos necesario consignarlo, en honor a la objetividad de nuestro trabajo.

Corría el año 1932, y dábamos de mano a la etapa humanística de nuestra carrera, para internarnos en los estudios filosóficos. Por aquel entonces, acababan de lanzar las imprentas la monumental “Historia Eclesiástica de España”, debida a la pluma del infatigable investigador P. Zacarías García Villada, S. J. Este libro se puso de lectura en el refectorio. Sus primeros capítulos causaron en los oyentes una admiración impresionante. Nosotros quisimos conocer el asunto más a fondo. Tomamos el libro en las manos, lo estudiamos con detención. y desde entonces no lo hemos dejado. Y eso es todo…

Como el primer historiador de España, Juan de Mariana, pudo escribir su consabido epígrafe “ira me fecit historicum”, nosotros, en un sentida más reducido y modesto, podemos asegurar también, que una cólera santa nos hizo amantes del estudio y conocimiento de nuestras tradiciones.

De entonces acá, volvemos a repetirlo, no hemos dejado este asunto de las manos, y han desfilado a nuestra vista cuantos libros hemos podido alcanzar, de toda índole, favorables o adversos, dedicados a este tema.

Por eso podemos asegurar también, que sin la oportunidad de este certamen, nuestros estudios hubieran encontrado plasmación, pues presentimos ya cierta gravedad en nuestras convicciones alrededor de las glorias pilaristas y sus derechos sobre la Hispanidad, siendo la presente convocación una prueba más de ello.

Han venido a corroborarlas a lo largo de nuestros estudios, juiciosos y consumados escritores de quienes hemos recibido orientación, y ¿por qué no decirlo?, rectificaciones y enmiendas. Por eso van como larvadas con el sello de la irresponsabilidad muchas de nuestras afirmaciones, según se deduce de las notas y transcripciones ajenas con que con frecuencia apostillamos nuestras líneas.

Entre otros el insigne escritor mariano y defensor de las glorias pilaristas P. Nazario Pérez nos ha brindado con lo más exquisito de sus opúsculos, fruto de modernísimas investigaciones y recientes consultas. También hemos consultado, y por cierto con fruto, al eximio hispanista P. Constantino Bayle, de quien hemos tenido el honor de escuchar la última palabra en asuntos de relaciones entre la Virgen del Pilar y la Hispanidad, proponiéndonos su documentado estudio escrito el año 1940 como la fianza más plena en esta materia.

Igualmente estarán aquejados por nuestras consultas los profesores de la Universidad Pontificia de Comillas a quienes nos hemos dirigido varias veces; no pocos cronistas de Ordenes misioneras y amigos consagrados a estos temas. Y saben, sobre todo nuestros rebuscos los archivos de Zaragoza, las bibliotecas de Logroño y Vitoria y el ya citado centro de Documentos modernamente enriquecido de Comillas, cuya Biblioteca fue enteramente nuestra en el último año de la carrera.

Cambios de impresiones con estudiosos y amantes de estos temas hispanoamericanos y más en concreto pilaristas, nos han cerciorado de convicciones que, a nuestro juicio, no estaban bien fundamentadas; y un broche de oro eficacísimo, el de la disputa diaria, el de la polémica cuotidiana nos ha obligado a bucear, en lo más obscuro y hondo de la historia a la vez que en lo más intrincado del raciocinio. No se tome, pues, a vanidad y jactancia si afirmamos que ofrecemos en nuestras páginas puntos de vista originales, hasta ahora que sepamos, por nadie tratados. Y es que los asuntos y cuestiones de materia eclesiástica, aunque por un lado participen en algo de la inmovilidad de la Iglesia, están, por otra parte, sometidos al flujo y reflujo de las opiniones de los hombres, variables notablemente, según la luz de los acontecimientos, ¡ah!, pero también pegados a prejuicios de pasión y ceguedad. Las comentes opuestas y muchas veces contrarias de que nos hablan las historias de Filosofía, tienen su lugar, y bien marcado también, en la Historia eclesiástica.

De ahí que a los siglos pasados, excesivamente nimios en admitir noticias no confirmadas racional e históricamente, han sucedido los años presentes en los que se niegan y se discuten las cosas por un prurito de moda, por parecer hombres de mucha fortaleza intelectual.

Esperar su término medio es lo lógico. Mientras ese día llega, nos esforzaremos en comprobar y tratar las cuestiones según el gusto de la época, sin renegar de lo pasado pero también sin cerrar el espíritu a las innovaciones fecundas que traen consigo los tiempos.

Nuestra obra, escrita al parecer sin ninguna delimitación, va encuadrada en tres partes. Forman la primera los capítulos que tratan de la Hispanidad en general, enunciando su concepto, naturaleza y límites; su origen apostólico y desarrollo creciente, como una espiral, en torno a Zaragoza, y mediante Zaragoza, a España, y, por medio de España, al Mundo Hispánico.

En estos capítulos incrustamos la Tradición sobre la Virgen del Pilar, no con el espíritu crítico de quien se propone probarla sino con la mirada serena y amplia de quien tiene por blanco otros fines y horizontes, y camina hacia su meta, llevando en una mano el hilo de la tradición, cada siglo más pujante y esplendoroso y en la otra los jalones de la Hispanidad, plantados allí mismo donde llegan los influjos de Zaragoza y España. La segunda parte, que comprende los capítulos medios, alcanza la plenitud de la verdadera hispanidad con el Descubrimiento y Evangelización de América y Filipinas. Qué lugar ocupa la Virgen del Pilar en estos acontecimientos, y la siembra de imágenes, capillas, iglesias, y hechos relacionados con Ella, es asunto primordial en esta segunda parte.

Afortunadamente, el XIX Centenario que acabamos de celebrar, ha dado margen a alguna investigación en estos campos de la Hispanidad, y aun cuando otra cosa no se haya hecho que lo escrito por el P. Constantino Bayle{1}, bien vale la pena de haberse celebrado tal acontecimiento en honor de tan valiosos documentos. Porque hemos de entenderlo bien: los datos ofrecidos por el P. Bayle tienen un valor relativamente eminente. No satisfacen si se consideran los hechos encuadrados en las circunstancias de hoy, cuando ya la Virgen del Pilar ha alcanzado dimensiones hispánicas y nuestra fantasía aplica métodos de inducción sobre la Historia. Pero son altamente satisfactorios si se tienen en cuenta las observaciones del mismo escritor sobre la relativa ausencia de aragoneses en el Descubrimiento; y de una manera especial son importantes, comparadas con las escasas noticias que hasta el presente contábamos sobre la intervención de la Virgen del Pilar en la colonización de América. De ahí la gratitud que nosotros expresamos por tales documentos.

Su publicación nos ha evitado emprender esas mismas tareas de investigación, realizadas ya por el sabio hispanista en archivos de Madrid y, sobre todo, en el clásico de Indias. Porque, cuando el autor de “Santa María en Indias”, “España en Indias” y “La educación popular en Indias”, &c., &c., certifica que ha dicho sobre esta materia todo cuanto sabe, es inútil husmear nuevos datos en pos de él. Por eso nos atrevemos a asegurar que le debemos la participación en el presente certamen, ya que nadie podrá negar la relativa premura de tiempo impuesta por sus promotores en asunto de tanta envergadura. Sin embargo, a partir del siglo XVII creemos que los documentos están muy lejos de agotarse y vocaciones consagradas a tan importante materia lograrían multiplicarlos. Algunas cartas que nosotros transcribimos, recibidas de Comunidades religiosas, a las que hemos consultado, dan indicios de lo que acabamos de decir. De provincias monásticas consagradas a la Virgen del Pilar y conventos que son veneros de misión salen apóstoles para América y demás países hispánicos llevando en sus corazones prendidos, junto con los amores de Cristo, los fervores por la Virgen del Pilar. Sobre estos misioneros y sus provincias hay crónicas escritas y tan hermosas fuentes de investigación están esperando manos diestras y pacientes.

Finalmente, la tercera parte es señal de la sinceridad con que hemos procedido en este trabajo, ya que exponemos en ella las dificultades que se oponen a la proclamación de la Virgen del Pilar por Reina de la Hispanidad.

Como es natural, todas las empresas tienen sus fallos e inconvenientes, y esta grandiosa, que llevamos entre manos, no podía dejar de tenerlos. Existen dificultades, sí, para la proclamación de la Virgen del Pilar por Reina de la Hispanidad, y serias, pero no tanto que ni una sola pueda quedar sin solución. Mucho menos que constituyan un tropiezo inamovible en el camino. Nosotros las presentamos con toda su fuerza, y las resolvemos también, según creemos, satisfactoriamente.

En resumen: estas tres partes de nuestra obra responden a los siguientes conceptos difundidos a través de ella: Respecto a la Hispanidad, su siembra y germen, nacido y desarrollado en la unidad española, transformada muy luego en nacionalidad y desparramada después a lo largo y ancho del mundo y de la Historia, dando cuerpo a la Hispanidad.

Respecto a la Virgen del Pilar: su Antigüedad, Maternidad, Universalidad y Hegemonía sobre todas las advocaciones de España y del mundo hispánico. Prerrogativas solemnes y atributos sublimes que Ella solamente, la Virgen del Pilar, reclama para sí en España y el mundo entero, actualmente y a lo largo de la Historia{2}. Todos estos conceptos se explanan y desarrollan a lo largo de nuestro estudio, con unos u otros títulos, en sus treinta y tantos extensos capítulos y sus 400 nutridísimas y repletas páginas.

El sentido en que atribuimos a la Virgen del Pilar el dictado de “Reina de la Hispanidad”, lo exponemos en el capítulo I. Sin embargo, queremos adelantar aquí unos conceptos, para mejor comprensión de algunos capítulos. Dice San Agustín, hablando de la Virgen María, que es Madre de la Iglesia porque es Madre de Jesucristo, Cabeza de este Cuerpo Místico que es la Iglesia. Pues así, decimos nosotros, la Virgen del Pilar es Madre y Reina de la Hispanidad, porque es Madre y Reina de España, que es la Cabeza, el corazón y el centro de este gran cuerpo místico que es la Hispanidad.

De ahí que todos los capítulos de nuestro libro no se refieran precisamente a comprobar la Maternidad y relaciones de la Virgen del Pilar con América y los demás países hispánicos, sino que muchas veces precisa concentrarse en el corazón y centro de todos estos miembros de la Hispanidad, dispersos y dependientes de la cabeza, que es España, y demostrar el afianzamiento y progreso de la veneración y culto en esta parte vital y céntrica de la Hispanidad. Consecuencia inmediata es el crecimiento y progreso de la devoción a la Virgen del Pilar en todos los miembros de la Hispanidad, en América, en Filipinas, África, &c.

Porque, ¿quién duda que todos los sucesos de España, repercuten de una manera pronta y directa en América y demás países hispánicos? Pues si estos sucesos y hechos, como las olas del mar, llegan allí impregnados de savia y protección pilarista, claro está que las naciones hermanas se tienen que dejar influir de esta savia vivificadora. De ahí el lugar que damos en nuestro estudio a sucesos exclusivamente nacionales, como la Reconquista, la Guerra de la Independencia, la Cruzada Española… hechos todos estos saturadísimos de pilarismo.

Nuestras naciones hermanas, al conocer tales hechos al través de la historia, de los mares y de las ondas, no podrán menos de admirar una influencia que se aspira con el aire y llena los ámbitos de nuestro ser moral e histórico.

Muchas veces no es la Virgen del Pilar concretamente la que habita y se transmite en los acontecimientos; es Zaragoza con sus hombres, sus instituciones, sus acontecimientos, pero tan extraordinarios en sí, que no es preciso ser lince para distinguir la sombra maternal que sobre ellos se cierne. Pues bien; cuando esto sucede, lo señalamos así, y nunca nos extasiamos ante simbolismos aéreos, ni dejamos volar nuestra pluma con tiernos lirismos.

Téngase en cuenta igualmente que muchas veces precisa probar el concepto o sentido de Hispanidad que preside una obra, acontecimiento o personaje, y pasar después a observar sus relaciones con la Virgen del Pilar. Así no se extrañará la extensión de ciertas citas y lo largo de algunos capítulos. Esto sucede, precisamente, al tratar del gran proyecto de unión hispano-americana expuesto por el colombiano Padre Bernardo Merizalde, en medio de cuyo proyecto, recuerda y aduce que aún existe un Pilar en Zaragoza, para fundamentar sobre él la pretendida unión. Y lo mismo sucede en el capítulo titulado: “La Virgen del Pilar en los centros de Hispanidad”. Primero probamos que realmente son centros de Hispanidad los que nosotros denominamos así; y después el lugar que ocupa la Virgen del Pilar en ellos.

También somos largos en aducir los documentos históricos que honran y enaltecen a la Virgen del Pilar. Y esto por el carácter serio y monumental que damos a nuestro trabajo y por la importancia apologética que tales documentos encierran para la Virgen del Pilar. ¡Cuántos labios audaces se hubieran cerrado, si la Pastoral de D. Pedro Librana y la Bula de Gelasio II se conociesen en toda su extensión y no en los ridículos extractos que se aducen, omitiendo encabezamiento y firmas, o por decirlo con más rigor técnico, no sólo respecto a estos documentos sino a otros de Reyes y príncipes, haciendo caso omiso de los protocolos!

Y ¡que convicción más firme existiera ya sobre el derecho de la Virgen del Pilar al reinado de la Hispanidad, si el hecho de la colocación de las banderas americanas se conociese en toda su amplitud, con las cinco partes que nosotros distinguimos, y no tan escueta y pobremente como se conoce!

Estas observaciones que vamos haciendo nos obligan a exponer nuestra opinión sobre los límites de la obra. Dos extremos se deben evitar en esta clase de trabajos. Huir, por una parte, de la pequeñez, indigna del asunto, en que se puede caer haciendo un libro de bolsillo con la enumeración de cuatro hechos más o menos elocuentes: y evitar, por otra, la excesiva extensión que haga de la obra, cebo exclusivo de pacientes lectores con detrimento de la clase media ilustrada, que constituye la gran mayoría del pueblo hispánico.

Una obra monumental, con aportaciones de documentos inéditos, juiciosos estudios sobre los ya existentes, exposición teórica y detallada del argumento arqueológico, descripción minuciosa y severa de la verdadera iconografía pilarista, con fijeza de fechas, tamaños y dependencia de las imágenes… una obra monumental de este género, digo, hubiere encuadrado magníficamente en el XIX Centenario… Pero una obra así, no se improvisa, ni se puede sujetar al plazo y condiciones de un concurso, ni es quizá proyecto de un solo hombre. Requiere la consagración de vidas integras y laboriosas con la colaboración activa de íntimos y dinámicos instrumentos.

Esta obra monumental sobre la Virgen del Pilar constituye una necesidad. Hay que hacerla con tanta urgencia, o más si cabe, que la que presidió la restauración del templo. Y hay que hacerla, porque una necesidad, ha dicho Balmes, más o menos tarde, de un modo o de otro se satisface.

Y lo más halagüeño en esta empresa es que nos augura el éxito. Pues basta atender a los resultados obtenidos por dos o tres investigadores que consagraron un rato no más, unos días, una ocasión a algún proyecto sobre la Virgen del Pilar, y ¡vaya resultados! Pues ¿qué sería consagrar varias vidas integras e ir todos a una en esta gran empresa?

Así, por ejemplo, ¿qué luz no derramó el P. Fita con la aportación de los documentos ofrecidos, según la ocasión se le presentaba?{3}. ¿Y qué matiz más luminoso no difundió el P. Corro sobre el himno de Prudencio a los dieciocho Mártires de Zaragoza, aun admitiendo solamente una cuarta parte de sus conclusiones?{4}. ¿Y qué aureola más refulgente ha ceñido alrededor de la Columna Santa el P. Constantino Bayle en su moderno y documentado estudio sobre la Virgen del Pilar y América?{5}. Pues figurémonos a media docena de investigadores de esta clase, cada uno técnico en su ramo, pegados y prendidos a la Virgen del Pilar en su tradición, historia, argumento arqueológico, iconografía, diplomática y difusión hispánica… ¿cuál sería el resultado de sus estudios? Figuraos amarrados a la Santa Columna, con la obsesión y esfuerzo empleados en cuestiones de inferior importancia, a arqueólogos como López Férreiro y Ricardo del Arco, investigadores como Fita, historiadores como G. Villada, pilaristas y escritores marianos como N. Pérez y L. Aina e hispanistas como C. Bayle… figuraos a estos colosos del tecnicismo científico moderno empleados en el asunto de que tratamos, ¿no es cierto que el éxito superaría los cálculos más optimistas? Pues esto debemos pretender, sin temor al tiempo, al trabajo ni al dinero… Esta obra monumental histórica será el complemento de esa otra gran empresa de la restauración del templo con su gran ornamentación y avenida. Creemos que la convocación del certamen es el paso más importante dado hasta el presente, ya que se trata de aprestar inteligencias y voluntades de eruditos a la magna obra del Pilar. Mas, como la empresa es tan grande, por lo que a nuestro trabajo respecta, y creemos podrá decirse lo mismo de cualquiera otro, no pretendemos ver en él la obra consumada y perfecta que ambicionamos, sino un punto de partida para nuevas y nuevas realizaciones, como punto de partida es también la obra del P. Nazario Pérez{6}, del Dr. Aina y otros escritores pilaristas.{7}

Por último, titulamos nuestro trabajo “LA VIRGEN DEL PILAR, REINA Y PATRONA DE LA HISPANIDAD”, y esto no sin pensarlo detenidamente. En primer lugar, porque concebimos el tema del Certamen, como la enunciación de una tesis que se debe probar con los argumentos que estén al alcance, ya inéditos, ya conocidos, ya de orden histórico y documental, ya de orden especulativo, si caben en algún concepto.

En segundo lugar, porque el derecho de la Virgen del Pilar a este patronato y reinado de la Hispanidad constituye en nosotros una convicción. Y una convicción profunda, inveterada y desinteresada. Las razones hemos de verlas a lo largo de la obra. Pero no estará de más anticipar, en honor a la imparcialidad, que no somos aragoneses, que comenzamos nuestros estudios mucho antes de conocer visiblemente la imagen de la Virgen del Pilar, su Templo y ciudad, el carácter de los naturales de Aragón, y que por tanto ningún vínculo, relación o compromiso nos ha ligado nunca con estos nombres; que sólo en virtud de principios religiosos y patrióticos exponemos nuestros conceptos, manifestamos nuestros esfuerzos y damos cima a nuestras convicciones, y que, si de algún interés hubiéramos de dejarnos llevar, confesamos con la misma sinceridad que la provincia en que somos nacidos y aún el pueblo donde vimos la luz se honran con unas advocaciones de la Virgen eminentemente españolas e hispánicas y jugaron un papel importantísimo en los descubrimientos y colonizaciones de América… pero ¡no! Los documentos, los hechos y el buen juicio nos certifican, que por encima de nuestros intereses pequeños, está la realidad, y ésta atestigua que la Virgen del Pilar y solo la Virgen del Pilar merece el dictado de Reina y Patrona de la Hispanidad.

Y finalmente al derecho sobre el reinado, añadimos también la exigencia del Patronato de la Hispanidad por parte de la Virgen del Pilar: porque el primer concepto lo juzgamos algo teórico, y nosotros queremos algo práctico y real. No basta enunciar su reinado, el reinado de la Virgen del Pilar sobre la Hispanidad y quedarse extasiados ante esta pura teoría. Es necesario que a tal conclusión siga la consecuencia práctica e inmediata; luego debe proclamarse a la Virgen del Pilar Patrona de la Hispanidad; luego debe ejercer en los países hispánicos hegemonía de Reina y Señora; luego deben ponerse en práctica las conclusiones que al final ofrecemos… Por último, anticipando conceptos, queremos dejar consignado, que la convocación de este Certamen es una prueba más de la lealtad, nobleza y sinceridad de sus promotores, personificados en el Excmo. Ayuntamiento y más en concreto en su ilustre Alcalde don Francisco Caballero, en el autor de la ponencia don J. Bautista Bastero, juntamente con el Excmo. Cabildo Metropolitano y su dignísimo Arzobispo el Excmo. Sr. D. Rigoberto Doménech, ya que, aparte hechos de más antiguo sabor histórico, la providencial coincidencia de la fiesta de la Virgen del Pilar en el mismo día de la Hispanidad; la enumeración de varias peregrinaciones venidas de América a Zaragoza; la colocación de las banderas americanas en el Templo del Pilar; el Mensaje a la Hispanidad lanzado por el Caudillo desde el Pilar ante el Cuerpo Diplomático acreditado de Portugal, América y representación de Filipinas; el Decreto del mismo Caudillo proclamando a la Basílica del Pilar “templo nacional y santuario de la Raza”, la petición, por parte de América, de un trozo del Pilar, que de haber sido concedido, hubiera trasplantado a América el fervor pilarista de España en torno a la santa Columna… todos estos hechos, decimos, hacen ya de la Virgen del Pilar, práctica y ciertamente, “LA VERDADERA REINA Y PATRONA DE LA HISPANIDAD”.

Y que esto es así, que la Virgen del Pilar es proclamada ya popular y difusamente Reina de España y de la Hispanidad, nos lo acusan los hechos y documentos. Primero Reina de España, porque sin este título fundamental no encajaría el segundo, y después Patrona de la Hispanidad. He aquí, a guisa de prólogo, unos ejemplos:

En el año 1939 se celebró en Roma un Congreso de Acción Católica Femenina, y, al desfilar ante el Papa 32 representantes de otras tantas naciones con sus respectivas banderas y la Imagen más venerada de la nación, la representante de España ofreció a Su Santidad la Imagen de la Virgen del Pilar, quien tomándola en sus manos, la colocó en su trono mientras besándola decía: “Ya sé, ya sé, la Virgen del Pilar, ES LA PATRONA DE ESPAÑA…” Y continúan los testimonios:

“…Pero la Virgen española por antonomasia es la del Pilar. Su santa Imagen es venerada en todo rincón de España. La conciencia de los españoles la señala COMO MADRE DE LA FE EN NUESTRA PATRIA. Hoy mismo confluyen ante Ella de toda la Península millares de españoles agradecidos. Es que este Pilar santo ha sido como el árbol maestro de la resistencia de nuestros ejércitos y el soporte de la protección divina que les logró la Victoria.” (Cardenal Gomá, Cuartillas para El Noticiero, 12 de Octubre de 1939).

“Se dice que en el Templo del Pilar van a levantarse las Torres de la Victoria. Idea feliz… Estas torres, para lograr la plenitud de su simbolismo, deberán tener sus cimientos profundos, más que en el suelo santo del Pilar, EN EL CORAZÓN DEL PUEBLO ESPAÑOL… Allá veamos la gloria radiante de la MADRE que no se desdeñó un día de visitar a España en carne mortal.” (Cardenal Gomá, ibid.).

“…La última de sus razones es este plebiscito nacional en favor del Pilar sagrado. Ha sido un voto lleno, categórico, clamoroso por el que se ha proclamado una vez más a la Virgen del Pilar como MADRE DE LA FE DE ESPAÑA… Españoles, seamos agradecidos y fieles a la MADRE DE ESPAÑA…” (Cardenal Gomá, Pagina dedicada a la revista Reinaré, de Valladolid, Enero-Febrero de 1940).

“…Quiera el Señor, por mediación de la santísima Virgen del Pilar, NUESTRA MADRE Y PATRONA, en cuyo día iniciamos solemnemente este Concilio, concedernos esa gracia.” (Card. Segura, Primado en Toledo, clausura del Concilio provincial 1929).

“…Y que el Santuario Nacional del Rey divino de Valladolid sea un foco potentísimo de irradiación de la Realeza divina de Jesucristo, como el Santuario nacional del Pilar es de la devoción a la Virgen Santísima, MADRE Y REINA CELESTIAL DE ESPAÑA.” (A. García, A. de Valladolid. Discurso “La Realeza maternal de María”, C. M. de Zaragoza 1940).

“La Virgen del Pilar es la VIRGEN ESPAÑOLA, ES LA REINA DE ESPAÑA, y debe ser coronada y festejada por los españoles.” (P. Vilariño, El Mensajero, Mayo de 1905).

“Coinciden felizmente la fiesta de la Virgen del Pilar y la Fiesta de la Raza, la fecha eminentemente religiosa y la fiesta eminentemente patriótica. Hay entre ellas tal enlace espiritual y sentimental, que pudiera decirse que quien vitorea a la Virgen del Pilar vitorea a España y que en las almas sacudidas por el sentimiento patriótico hay una invocación fervorosa a la Virgen del Pilar. No es ésta una advocación meramente aragonesa, ES NACIONAL. En todos los hogares españoles se le rinde culto y en todas las ocasiones, más en las grandes en que la Patria reclama el sacrificio de la sangre de sus hijos, se la invoca fervientemente porque es Madre y Capitana, luz celestial y clarín guerrero, oración e himno, altar y campamento, voz suave de plegaria y grito recio de combate… Por eso creemos que la festividad religiosa del 12 de Octubre debiera celebrarse en las iglesias españolas, si el ritual lo permitiera, ostentando los sacerdotes vestiduras con los colores nacionales; que la Virgen del Pilar evoca todas las glorias de España, y la bandera de la Patria ha sido desplegada a los cuatro vientos del combate henchida con los vítores a la Virgen del Pilar.” (Vázquez de Mella, “El Pensamiento Español”, tomado de Reinaré, Extraordinario de 1937, p. 287).

“¿Y quién ha de ocupar el escusón de nuestras armas heráldicas, reservado hasta ahora para las flores de lis de la dinastía borbónica? ¿Quién sino la Imagen de “Sta. María, Patrona e Amparadora de España”, en frase del celebrado historiador de las Navas de Tolosa, siendo como es nuestra historia especialmente mariana, hasta el punto de que si arrancásemos las páginas en que interviene de una o de otra manera la santísima Virgen, nos quedábamos sin Historia? Pero, ¿cuál de las imágenes de “Santa María” debe resaltar en ese sobreescudo, sino la del Pilar, QUE ES LA PRIMERA, LA FUNDAMENTAL, LA MÁS GLORIOSA Y COMO UN RESUMEN DE TODAS, cimiento de nuestras tradiciones, base de nuestra fe, IMÁN DE TODAS LAS RAZAS PENINSULARES, alrededor del cual se reconocen hermanas, como hijas de tan misericordiosa Madre?…” (Antolín Gutiérrez, ibi).

“¿Y no dejó escrito Sardá y Salvany que la fiesta del Pilar puede llamarse la “Dedicación de la Iglesia Española” y debe como tal celebrarse? Y sobre todo, ¿no concedió a la Virgen del Pilar, en el Centenario de los Sitios, el Gobierno de la Nación, estimándolo altamente patriótico y muy en consonancia con los sentimientos del pueblo, los honores de Capitán General, es decir, los honores de la suprema jerarquía de la Milicia Española? Pues ¿por qué no subir a la Virgen del Pilar a la altura del blasón nacional, SIENDO ELLA LA VIRGEN DE LA PATRIA, como lo expresa de mil modos la musa popular, que dice entre otros cien cantares:

La Virgen del Pilar lleva
encima de la corona
dos claveles del color
de la bandera española?
    (id. ibi).

“Oh santísima Virgen hispana, la capitana del pilar famoso, la del insigne Montserrate, la Macarena sevillana, la de Madrid –Paloma y Almudena–, la gaditana del Rosario, la de los Reyes vencedores, la extremeña de Guadalupe, la de la Victoria de Málaga, la granadina de las Angustias, la de los Desamparados de Valencia, la del glorioso Covadonga, la Bien Aparecida de la Montaña… Mas sobre todos esos santuarios se yergue el santuario de la raza, el Templo del Pilar, donde la Virgen quiso fundar, como sobre piedra angular, el edificio secular y triunfante de la Hispanidad, aquel Pilar alzado sobre aquella tierra aragonesa, circo de martirio, campo de hazañas sin par, coso de tragedias y de heroísmos, aquel Pilar confiado a la custodia y amor de aquel Pueblo aragonés:

“Pueblo que firme y tenaz
a sus costumbres se aferra;
la Salve para la paz
la Jota para la guerra.”
(“Iris de Paz”, Mayo de 1943, Ricardo León-Félix Ugalde).

“…Siento verdadera satisfacción en acceder a su ruego, por ofrecérseme tan magnífica oportunidad de desbordar mis personales sentimientos y mi profunda veneración a la Virgen del Pilar, patrona de España.” (Gaetano Cicognani, Nuncio de Su Santidad en España. Número extraordinario de La Milagrosa).

“Como la Virgen del Pilar es de España, España es de la Virgen del Pilar. Nuestro Ejército, nuestras fábricas, nuestros campos, nuestros mares, nuestros centros de cultura y de Piedad, nuestras colonias… toda España le pertenece, como todo hijo pertenece a la madre de quien toma vida, idioma y costumbres.

España sin la Virgen del Pilar, no sería España: porque la Virgen sintetiza lo más puro y más recio del espíritu español. De ahí que la Virgen del Pilar tenga un cuadro en cada hogar, un altar en cada iglesia, una medalla en cada pecho y un beso en cada boca… El pequeño altar de la Capilla Angélica es el altar mayor de la iglesia española.” (Generalísimo Franco, ibi. p. 13).

“Acabo de visitar España y por consiguiente Zaragoza. Sobre el cúmulo de recuerdos e impresiones que me saturan el alma, flota, nítido e imborrable, el de los momentos que pasé celebrando Misa ante la Virgen del Pilar. Fue una “Realidad” tan grande y divina lo que sentí emanar de su Imagen y la devoción concentrada de tantos siglos del pueblo español me compenetraba el alma de tal modo, que no he de necesitar en adelante acudir a la crítica histórica para creer firmemente en Ella. La Madre, desde ese Pilar, como desde un trono, guio por siglos y siglos y sigue guiando los destinos de España.” (Excmo. Sr. Arzobispo de Santo Domingo, Primado de Indias. No entendemos su firma. ibi. p. 26).

“Aun cuando en las múltiples y variadas advocaciones de la Virgen María Madre de Dios, conocidas y veneradas por el pueblo cristiano, esta Virgen María sea siempre la misma sin que en nada cambien ni su Persona ni su Posición en la economía sobrenatural, siendo más bien nosotros los que cambiamos y los que por esas varias advocaciones nos dirigimos a un mismo objeto… el hecho es que la Providencia ha señalado a los españoles esta advocación de la Santísima Virgen del Pilar, como la vía especial por que nos hayamos de dirigir a la mediadora de todas las gracias” (Fidel, Obispo de Calahorra).

“Los socios de la Medalla Milagrosa creemos en tu Venida en carne mortal a Zaragoza. Las doscientas mil familias asociadas a la Visita domiciliaria de la Milagrosa en España se postran reverentes en espíritu ante el Pilar y besan, llenos de piedad, la Santa Columna, colocando sobre ella sus corazones agradecidos, envueltos entre flores de cariño y de alabanzas a la Patrona de España…” (Hilario Horzanco, C. M. Director de las Asociaciones de la Milagrosa en España, ibi. p. 37).

“Ejemplo de confianza en estas concesiones sobrenaturales de María lo hemos dado los españoles en el curso de la cruenta guerra que para los católicos tenía el carácter de Cruzada, acudiendo a los pies de la Virgen del Pilar, Patrona de España…” (José, Obispo de Gerona, ibi. p. 40).

“Mucho debe España a Zaragoza, y ésta lo debe todo a la singular predilección de la Madre de Dios. Su visita fue al apóstol Santiago pero para Zaragoza y para España entera. En Zaragoza tiene España, desde entonces, su partida de bautismo… toda España es un inmenso templo de María; pero Zaragoza es su Altar Mayor.” (Leopoldo, Obispo de Madrid Alcalá, ibi. p. 46).

“Si miramos el Pilar como españoles, es como la piedra angular donde se apoya el gigantesco edificio de nuestras grandezas y ha sido siempre el paladión sagrado para España, su bandera y su enseña… En una palabra, la Virgen del Pilar es el alma de nuestra fe religiosa; y el sostén de históricas glorias nacionales.” (Balbino, Obispo de Málaga, ibi. p. 47).

“Sancta María del Pilar, Madre e Sennora, viniendo en carne mortal a Çaragoça, plogo vos ondrar a Espanna sobre todos los pueblos de la tierra; ungistedes el nuestro solar con las vuestras pisadas; con las miradas de los ojos vuestros henchístedes de vida nueva a los sus habitadores; e con el suave álito de vuestra boca dexastedes perfumado nuestro aire; e ca las historias lo prueban e catanlo nuestros ojos, por ende sabemos e confesamos que Espanna solo es Espanna una grande e libre cuando es íntegramente cristiana, e otrosí, aquese vuestro Pilar, firme en su asentamiento, magüer luengos siglos, es la seguridad del afincamiento en nuestra católica Fe, e al mesmo tiempo nos asegura que mientras más mariana sea de boca, e de corazón e de obras, más cristiana a más Espanna será. Por ende, cara Sennora e Reyna D'Espanna, Non dexaremos de te clamar e dezir: Loada sea la hora en que vinistedes en carne mortal a Çaragoça!” (Manuel González, Obispo de Palencia, ibi. p. 53).

“Por otra parte, Navarra, la españolísima Navarra mira al Pilar como al trono inconmovible modelado por los ángeles para la señora feudal de nuestra patria; la que defiende nuestra integridad territorial e ideológica… Gritar “Viva el Pilar” es gritar “Viva España”, la España de la Tradición, la España de María.” (Marcelino, Obispo de Pamplona, ibi. p. 54).

“El año próximo, XIX Centenario de la Venida de María Santísima en carne mortal a Zaragoza, nos ofrece ocasión de mostrar nuestro agradecimiento a María Santísima, reina y madre de los españoles, con su templo ya totalmente reconstruido.” (Pla y Deniel, entonces Obispo de Salamanca, hoy Primado de las Españas, ibi. p. 55).

“…¿Cuál hecho de mayor influencia en nuestros destinos registran los anales de nuestra Historia? Ni ¿qué otra gesta puede señalarse más venturosa y más trascendental en la vida de una nación? Por eso, la santísima Virgen del Pilar, es ciertamente la Virgen de los aragoneses: pero es al mismo tiempo la virgen de todos los españoles, la virgen española por excelencia.” (Pérez Platero, Obispo de Segovia, ibi. p. 57).

“Cada región tiene sus Vírgenes predilectas… solo la del Pilar no es de una región, a pesar de que los zaragozanos estén de ella devotamente orgullosos, sino que es de toda España, y todos los españoles la tienen y veneran por suya.” (Valeriano, Obispo de Solsona, ibi. p. 59).

“Pero debajo de la mano de Dios está la mano de María rigiendo los destinos de España desde el viejo Pilar zaragozano que es el eje de nuestra historia.” (General Varela, ibid. pág. 68).

“Por esto, al celebrarse el XIX Centenario de su aparición, rindo fervoroso tributo al culto de tan excelsa patrona, que por inspirar los más puros sentimientos del alma española, ha merecido siempre devoción singular e inquebrantable de este pueblo, sobre el que ha extendido de modo especial su poderosa protección… La devoción a la Virgen del Pilar es, en sus fiestas anuales, el simbólico renacimiento del espíritu cristiano de nuestra raza…” (Jordana, hoy Ministro de Asuntos Exteriores, ibi. p. 74).

“Ostenta nuestra Señora del Pilar las insignias del mando supremo de nuestro glorioso Ejército español, símbolo magnífico de una nación en pie, toda entera Milicia de Cristo, que quiere tener a su Madre augusta por guía en la sublime empresa de hacer que reine Dios en el mundo, y es también nuestra divina Madre Protectora y Capitana de la heroica Legión española.” (Millán Astray, ibi. p. 76).

“El 26 de octubre de 1938, al dirigirme a Palma de Mallorca para tomar el mando de la División de Cruceros, me detuve en Zaragoza y pude, por vez primera, postrarme con gran devoción a los pies de la Virgen del Pilar, patrona de nuestra patria.” (Manuel Moreu, Almirante de la Escuadra Nacional, ibi. p. 79).

“La fe en la Virgen del Pilar es por fortuna uno de los mayores sentimientos de superación espiritual y reacción de fortaleza que más nos unen a todos los españoles.” (J. Antonio Suances, Ministro de Industria, ibi. p. 87).

“Sin tí, oh Pilar sagrado, quedaría invertebrada mi Patria amada… Haz, Señora, que vuelvan aquellos tiempos en que tenías un altar en cada pecho español y un templo en cada casa. ¡Dios te salve, España!, por tu reina y tu madre, la Santísima Virgen María.” (Excmo. Sr. Gobernador de Cádiz, ibi. p. 92).

“Como buen español, católico y falangista, creo en el milagro (ya nos lo dijo José Antonio). Yo me adhiero de todo corazón al homenaje nacional que Patrocina el Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación en honor de nuestra excelsa patrona nuestra señora del Pilar, a la que todos los españoles le estamos obligados.” (Excmo. Sr. Gobernador de Huelva).

“…Y si así lo fue siempre, no fio día ser de otra manera durante la nueva Cruzada salvadora, refrendada ya por el triunfo. Todos los corazones de España, como en otras épocas de la Historia, se volvieron hacia el Pilar bendito y nuestra Patria, bajo la protección de su santa patrona, ha sabido dar nuevamente al mundo el ejemplo más claro de la fe, del heroísmo y de la abnegación.” (Excmo. Sr. Gobernador de Segovia, ibi. p. 98).

“Basta nombrarla para tributarle el mejor elogio, Porque nombrar a la Virgen del Pilar es nombrar al mismo tiempo a la Madre de Dios y a la madre de España, y pensar que están así fundidos Dios y España en el corazón divino de María, es lo más grande y hermoso que un corazón cristiano y español puede soñar.” (J. M.ª Herreros de Tejada, Gobernador de Ávila, ibi. p. 103).

“Este extremo de España, que un tiempo fue confín de la explorada tierra, se eleva a Vos, Señora, con el mismo fervor que inspiró la Salve, y en un clamor devoto para deciros al pie del Pilar de Zaragoza: Señora… España entera, a las órdenes del Caudillo, ve resurgir su glorioso pasado en los pliegues de banderas victoriosas, es la España que vuelve. Bendícela, Señora.” (Emilio de Axpe, Gobernador de La Coruña).

“En este XIX Centenario de la Aparición de nuestra Señora del Pilar en carne mortal a Zaragoza tenemos el deber todos los españoles de venir a postrarnos a sus plantas para agradecerle sus inmensos favores…” (Moscardó, héroe del Alcázar y Teniente Genera], ibi. p. 77).

“Sea, pues, la revista “María Milagrosa” un salterio mariano que diga “Laudes” españolas a la primera advocación patria de la santísima madre de dios y madre de España” (Adolfo Tobar, Visitador de las Hijas de la Caridad, ibi. p. 4).

“…En muchas ciudades y pueblos, ya que no han podido ir a Zaragoza, han celebrado con nunca visto esplendor la fiesta de la Virgen del Pilar y muchas veces han acudido a Ella en sus imágenes en rogativa. Por el triunfo o en acción de gracias por las victorias. Así toda España, una vez más, ha aclamado a la santísima Virgen del Pilar como a su capitana y su reina.” (N. Pérez, Opúsculo “Capitana contra el marxista”).

“Sobre España pongamos solamente a la Virgen del Pilar, que fue nuestra madrina en el bautismo de la fe cristiana.” (P. Silvestre Sancho, del C. de la Hispanidad. Conferencia de Zaragoza, Diciembre de 1941).

“…Por último, habiendo querido Dios que la advocación principalísima de la Virgen santísima en España sea la del Pilar de Zaragoza, como reina y madre de los españoles, para allanar el camino hacia el reinado pleno y verdadero de Jesucristo en España, extender, fomentar más y más cada día, la devoción a la Santísima Virgen del Pilar, en conexión íntima con la devoción al Corazón sacratísimo del Rey divino…” (Conclusión 6 del discurso del Excmo. Sr. A. de Valladolid. l. c.).

“Confieso que nunca estuve ante un público ni tan cohibido ni tan satisfecho. Siento la dificultad de traducir la intensa espiritualidad que inunda las almas en unas palabras balbucientes, casi sollozantes, poco menos que mudas, ante el altar de un Dios encarnado y de una Virgen del Pilar, imagen de la que dio su sangre para la redención y ante la cual se han rendido cien generaciones. Mi querer, sin embargo, encierra el propósito de ofrecer la plenitud de mi ministerio civil ante la virgen española. Y esta ofrenda sé que interpreta la voluntad del Caudillo y de mis compañeros y su devoción para con nuestra patrona, que es la patrona de España.” (E. Bilbao. Discurso en el Congreso Mariano de Zaragoza. Octubre de 1940).

“Cristo y María, la Cruz y la Virgen del Pilar, he aquí los dos ejes que nos garantizan la vida. Frente a Europa, España proclama las dos grandes madres: la Madre Patria y la Madre de la Patria. El parto sublime del Calvario, salvar un mundo. España, madre de veinte naciones, rendida ante la virgen del Pilar, volverá a salvarlo con su Fe. Yo, como creyente, como católico, como español y como ministro, canto para terminar el “Bendita y alabada sea la hora en que la Virgen vino en carne mortal a Zaragoza” y la hora en que España vuelve al Pilar para afirmar su Imperio.” (id. ibi.)

“Y es que la Virgen del Pilar, madre y reina de España, es aquella misma Virgen luchadora y guerrera del Génesis y del Cantar de los Cantares…”

“Y entonces fue cuando la Virgen del Pilar, madre y reina de España, ya en los primeros días del Movimiento, bajó gloriosa del cielo como en aquella hora cuando vino en carne mortal a Zaragoza.”

“Y la Virgen del Pilar, madre y reina de España, era aquella Virgen de los Reyes… y la Virgen del Pilar, madre y reina de España, era aquella Santa María la Real de Pamplona… y la Virgen del Pilar, madre y reina de España, era aquella Virgen morena y extremeña de Guadalupe… y la Virgen del Pilar, madre y reina de España, era aquella Virgen del Alcázar… y la Virgen del Pilar, madre y reina de España, era aquella Virgen de Covadonga… y la Virgen del Pilar, madre y reina de España, era aquella Santa María de la Cabeza… y la de los Desamparados y la de Montserrat, y la de Begoña, y la de la Almudena… Y la Virgen del Pilar, madre y reina de España, era la que a orillas del Ebro no consiente se destruya su Basílica… ¡No cabe dudarlo! la Virgen del Pilar es especialmente madre y reina de España!!!” (M. Galiño, S. J. Artículo en Reinaré, Enero 1940).

“Con muy buen acuerdo la Junta del XIX Centenario… encargó a reputados escritores una serie de folletos populares que sirvieran para difundir entre los fieles las diversas facetas de la patrona de España.” (A. Valle, S. J. Razón y Fe, Diciembre de 1940).

“Mas no se contenta España con un año de homenaje a su reina. Quiere que el recuerdo de las recientes victorias se perpetúe con un Voto del Pilar, semejante al voto de Santiago, pero no pagado oficialmente por el Gobierno sino por el pueblo, de modo que anualmente se encargue de él una diócesis y compitan así todas las regiones españolas en honrar a su soberana.” (Sal Terrae, Junio de 1940).

“Y con qué fuerza y amor se elevan aquellos himnos de la invitación a cantar y celebrar las glorias de esta madre, reina y amparo de España.” (Reinaré, Octubre 1940).

“Y al día siguiente allá marcharon, entre acordes de la banda militar, fiara postrarse a los pies de la virgen de la patria y suplicarle que la obra del Santuario de la Gran Promesa llegue pronto…” (Ibi).

También la poesía se ha ocupado de esto. Conocidísimo es este verso:

“Somos el pueblo del pilar bendito
donde la Virgen estampó su pie
por eso es como el mármol y el granito
inconmovible la española fe.”

El Mensajero de San Antonio nos dice:

“Virgen nuestra del pilar
tu eres la razón de España
,
porque contigo lo es todo
y sin Tí no fuera nada.”

Y entre las composiciones premiadas en el Certamen mariano de Lérida, tenemos la siguiente:

“¡Pues, Madre, Reina y encanto
de este pueblo libre y fuerte,
no sea estéril tanta muerte,
no sea estéril tanto llanto!
¡Siga, Señora, tu manto
sobre su España adorada
que España sin tí no es nada,
mas contigo y con tu amor
aun puede el mundo ser flor
para su Cruz y su espada!”

(Poesía: “Venciste, Señora”, del P. M. García, C. M. F.)

Queremos cerrar esta serie de testimonios que proclaman a la Virgen del Pilar, VIRGEN, MADRE Y PATRONA de España, con las autorizadísimas palabras del Prelado insigne que hoy rige la Sede de San Braulio, quien nos dice en el discurso de Clausura del Congreso Mariano de Zaragoza:

“…Si me preguntáis ahora, ¿a qué vino la Virgen Santísima a Zaragoza? os diré: a ser la ESTRELLA POLAR DE LOS ESPAÑOLES, la brújula que nos orienta, el faro que nos ilumina, el brazo que nos protege, el escudo que nos defiende, la madre que nos cría, nos educa, nos encumbra, nos engrandece y nos salva.”

“…A punto de hundirse y sucumbir el mundo actual, aparece la imagen purísima de la Virgen del Pilar que ATRAE A LOS ESPAÑOLES en torno del Pastor divino…”

“¡Levantaos, españoles! ¡Levántate, Zaragoza! ¡Sigue con paso varonil a tu REINA!”

———

Sobre estos fundamentos y testimonios –que, en lo que a España se refiere, podríamos multiplicar indefinidamente– avanzamos un paso más. La Virgen del Pilar es proclamada también, con gran difusión, casi universalmente, Reina y Patrona de la Hispanidad. Altos y bajos, sabios e ignorantes, personalidades e individuos, instituciones y organismos… proclaman, con la misma llaneza y sencillez, con que hasta ahora lo hacían de España, de la Hispanidad entera, como Reina y Señora a la Virgen del Pilar. En España y en América, en países de habla española y de idioma extranjero… en todas partes la Virgen del Pilar es llamada ya Virgen de la Hispanidad. Trataremos de probarlo textualmente.

Hoy en España la devoción al Pilar cobra auge y aureola de culto nacional. Aparece en la cúspide del imperialismo católico nuestro, cabalmente porque es espiritual y católico y quiere abrevar sus raíces en los veneros de la fe donde la tradición multisecular bebió sus energías, veneros que brotan al pie del Pilar santificados, vivificados por la sombra de la Santísima Virgen.

“Y como la fuerza expansiva de ese imperialismo católico o catolicismo imperial tiende a correrse por los cauces áureos de los siglos por donde corrió la sangre hispana y se difundió la lengua de Cervantes y de Santa Teresa y la fe que nos trajo el Apóstol y regó la mano virginal de María; como el imperio, ancho sobre fronteras políticas, que no pretende borrar, hondo hasta las almas que intenta asimilarse con el fundente de los valores espirituales, por necesidad se encamina hacia América, hacia las Españas que al otro lado del mar son carne de nuestra carne y alma de nuestra alma, bien podemos esperar que la Virgen de Zaragoza, el Pilar de nuestros amores, ha de ser igualmente la Virgen de América, la que más templos y más corazones conquiste allá, la que enseñe como ningún otro símbolo a las generaciones venturosas que América es y será la continuación de España.” (C. Bayle, C. de la Hispanidad. Razón y Fe, Enero de 1941).

“Hoy es un día, la Virgen del Pilar… Esta Capitana del Ejército, CAPITANA DEL PUEBLO ESPAÑOL…, es TAMBIÉN LA PATRONA DE LA HISPANIDAD, de esta Hispanidad que celebramos con una palabra equívoca como día de la Raza.” (E. Montes. Miembro del C. de la Hispanidad. Discurso de Zaragoza. 12 de Octubre de 1939).

“En 1940 se conmemorará en Zaragoza uno de los centenarios de la aparición de la Virgen del Pilar. Para entonces estará seguramente realizado este Proyecto del Coso de las Catedrales… Entonces vendrá toda España y todo el mundo a ese Coso, donde estará también el altar de la Patria. Y allí cantaremos el himno de la Hispanidad. Porque yo os digo que mientras contemos con el Pilar, raíz y tierra de España, y con Santiago, cielo de España, nuestra Patria vivirá por los siglos de los siglos. Amén.” (G. Sanchiz, juglar de España, que ha dado ciertamente tres veces la vuelta al mundo, y “teóricamente” diez, proclamando estas doctrinas).

“Celebramos el XIX Centenario de la Venida de la Virgen que visita a Santiago y al primer grupo de fieles de la naciente Hispanidad…

“La Hispanidad es hija de la Jerarquía eclesiástica hispana, hija ella a su vez del apóstol Santiago y de la Virgen santísima, que abandonó por breve tiempo la casa del Discípulo amado San Juan Evangelista para venir a visitar en el confín del mundo antiguo al hermano de éste, a Santiago el Mayor, y tomar posesión de España para siempre, con el símbolo visible de la propiedad territorial, que es el mojón de piedra, dejando clavado en nuestro suelo, hasta el fin del mundo, el Pilar marmóreo de Zaragoza.

“La hispanidad, en último análisis, se confunde, con el espíritu católico sembrado por Santiago, confirmado por la Virgen del Pilar e incrustado en el alma nacional desde su nacimiento por la Jerarquía eclesiástica hispana. La Hispanidad es un catolicismo recio, con padre fuerte que sabe blandir espada y montar a caballo, y con MADRE TIERNA, que viene desde muy lejos a visitar a sus hijos, traída en brazos de espíritus celestiales.

“La Hispanidad originaria estaba formada por España y Portugal, Santiago el Mayor fue el apóstol de toda la Hispanidad de su tiempo, que comprendía todo lo que hoy llamamos España y Portugal. La Virgen María del Pilar, al fijar en el suelo hispano su estela posesoria, no excluyó de su heredad a Portugal, que entonces no existía separadamente del resto de España…

“Con toda razón se quejarían desde el cielo el Padre –Santiago Apóstol– y la MADRE –la Virgen del Pilar– DE LA FE HISPÁNICA, si los ejércitos de la A. C. organizados para defenderla desdeñaran la colaboración…

“Existen veinte naciones hermanas que constituyen el mayor bloque católico del mundo. Santiago, su Padre, y MARÍA, SU MADRE, desean formar con ellas un frente unido y compacto… No seríamos dignos de nuestra gloriosa tradición católica si por desidia no procuráramos secundar los designios de la Providencia en las misiones que tiene reservadas a la gran familia de los pueblos católicos de la Hispanidad de ambos mundos…” (Zacarías de Vizcarra, creador del vocablo “Hispanidad”, Ecclesia, Enero de 1940. No creemos necesario subrayar sus palabras. Son asaz significativas).

“Justamente en los albores de la fe en España se realiza el gran principio del alumbramiento de nuestra Patria a la fe de Cristo por María… Por este primer motivo, es, pues, con todo rigor la Virgen del Pilar PATRONA DE LA HISPANIDAD. Pero si Hispanidad tiene un fundamente lógico… tiene asimismo la Hispanidad un momento histórico, el descubrimiento del Nuevo Mundo en un 12 de Octubre… Véase, pues, cómo la Hispanidad queda vinculada de nuevo al Pilar.

“Pero para que la Hispanidad fuera un hecho de dimensión universal, era necesario que antes se diera en España cima a la gran Cruzada que para defensa de la fe y del suelo patrio emprendieron contra los musulmanes nuestros abuelos… Pues bien, el 2 de Enero se consumó la gran Reconquista de siete siglos, tomando los Reyes Católicos Granada, el último baluarte musulmán. Justamente, otra vez, una fecha pilarista… Las dos fechas en que se consuma, por decirlo así, la posibilidad trascendente de la Hispanidad son las dos fechas cumbres del Pilar. Con razón sobrada, por este lado histórico, la Virgen del Pilar debe ser y ES LA PATRONA O LA VIRGEN DE LA HISPANIDAD…” (P. Altabella. Artículo en Letras, Abril 1940). 

No es de este lugar poner en su justo medio la coincidencia histórica del 12 de octubre. Lo haremos ampliamente en otro lugar.

“Conmemoramos esta nuestra, fiesta principal –la de la Virgen del Pilar– en el mes del Rosario, que tantas glorias ha traído a España, entre otras, la victoria de Lepanto y el Descubrimiento de América por Colón en el mismo día glorioso 12 de Octubre, declarada tal fecha como Fiesta de la Raza, y también nacional por el Rey D. Alfonso XIII, quien tanto desea la intensificación y cordial inteligencia con los pueblos de la América latina, hijos de España por su lengua, civilización y sentimientos cristianos, a lo cual corresponden, como testimonio vivo, las banderas que ofrendaron las 19 Repúblicas hispano-americanas, y que Nos, con estima especial recibimos y aceptamos de manos de Monseñor Jara y Juan Nepomuceno, Obispos de Ancud y del Río de la Plata.” (Cardenal Soldevila, de un artículo reproducido en Reinaré, Enero 1940).

“Señora, REINA Y MADRE DE LA HISPANIDAD… No tengo yo que deciros, amadísimos jóvenes, qué significa vuestra presencia en el Templo augusto de la Raza esta noche, en este Santuario Nacional. Venís a implorar la protección augusta de la MADRE DE LA HISPANIDAD…” (Santos Moro, Obispo de Ávila. Presentación de las Juventudes de A. C. 30 de Agosto de 1940).

“Sobre el Pilar está asentada la fe tradicional de España; sobre él descansa la PLENITUD HISTÓRICA DE LA HISPANIDAD. No menos significa para nosotros la Virgencita amada, que porque congrega a todos los corazones auténticamente españoles, crea la más sólida UNIDAD NACIONAL; porque no nos desampara, guiará a la nueva España hacia la excelsitud de sus mejores destinos, y porque –Ella que no quiso ser extranjera– ES LA PRIMERA ESPAÑOLA, protegerá y afirmará perennemente nuestra independencia, nuestra libertad…” (F. de Guezala, Gobernador de Alicante. Milagrosa, Extraordinario p. 90).

“Las grandiosas jornadas de HISPANIDAD que acabamos de celebrar en las márgenes del Ebro, donde el pueblo con certero instinto, identificado con sus gobernantes, ante los representantes de las Repúblicas sudamericanas y de nuestra hermana Portugal, ha celebrado su “FIESTA MAYOR DE TODOS LOS PUEBLOS DE ESPAÑA” a los pies mismos de la Virgen del Pilar, inspiradora de las gestas e impulsora de las GLORIAS DE LA RAZA…” (El Barón de Benasque, ibi, p. 101).

“…Y soy español, y delante del Pilar y delante del mundo entero se me dilata el corazón gritando ¡Viva la Virgen del Pilar, REINA DE LAS ESPAÑAS y Capitana General de su invicto Ejército!” (Excmo. Sr. Gobernador de Palencia, ibi, p. 96).

“No hay fecha en el calendario español que merezca grabarse con números tan grandes ni evoque recuerdos más gloriosos: El Descubrimiento de América, el más trascendental acontecimiento de la Humanidad después de la Redención; la figura excelsa de Colón que redondeó el planeta…; el Día de la Raza, “de fuertes belígeros varones, ante quien muda se postró la tierra”: la epopeya de los conquistadores…; la civilización de diez y ocho naciones, asombro del mundo; LA FIESTA DEL PILAR, DE LA VIRGEN QUE VELÓ siempre por nuestra independencia…” (Enrique R., Gobernador de Orense, ibi. p. 96). 

“Que la santísima Virgen del Pilar es el aglutinante de TODA LA RAZA HISPANA, lo proclamó con voz elocuentísima el Excmo. Sr. Obispo de Ancud (Chile), Mons. Jara, al pie del monumento erigido a los Mártires de la Independencia el año 1908 en Zaragoza. “Sí, señores, guardad la memoria de este día, porque es anillo que deja abrazados para siempre a los hijos y a los nietos de la vieja España sobre el corazón de la Virgen del Pilar.” (Página dedicada a Reinaré, Enero 1940. Manuel, Obispo de Ciudad Rodrigo).

“Así, en este año, centenario del Primer instante en el que la celestial Señora se decidió a constituirse en Protectora de nuestra Patria, junto al Pilar, símbolo de nuestra fortaleza; en que Ella, en carne mortal, quiso ser el primer aliento de nuestro evangelizador, yo también levanto mi voz y me uno al coro de tantas voces como han proclamado esta influencia mariana, en lo más profundo del corazón de nuestra Patria. Porque no he de subrayar cómo DESDE EL PILAR DE LA RAZA SE NOS HIZO LA PROMESA DE UN MUNDO NUEVO en el que ensanchar y extender la catolicidad de la fe… La felicidad futura de España depende también de nuestra fe. Fe que otra vez volverá a enfilar la ruta de su universal destino y que, con el favor de NUESTRA REINA Y CAPITANA, volverá un día a extender el poder y la gloria POR TODA LA REDONDEZ DEL PLANETA” (Romualdo de Toledo, Discurso “San José de Calasanz en la Pedagogía española”, Zaragoza, 3 de Noviembre de 1940).

“…Y este Ministerio, de conformidad a lo informado por las expresadas Corporaciones, ha resuelto acceder a lo solicitado y declarar que la Basílica de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza pueda ostentar el título y consideración de TEMPLO NACIONAL Y SANTUARIO DE LA RAZA.” (Madrid 29 de Diciembre de 1939. Año de la Victoria. SERRANO SUÑER.)

“DESDE EL MILENARIO PILAR DE ZARAGOZA YO SALUDO LA UNIDAD, LA GRANDEZA, LA LIBERTAD DE CADA UNO DE VOSOTROS, DENTRO DE NUESTRA COMUNIDAD HISPÁNICA, PERO TAMBIÉN IMPLORO DE NUESTRA VIRGEN CAPITANA LA UNIDAD, LA LIBERTAD, LA GRANDEZA DE LA COMUNIDAD HISPÁNICA EN EL MUNDO, porque ella nos podrá servir un día a todos de potencia y honor y a ninguno de vilipendio. ¡ARRIBA ESPAÑA!” (FRANCO, JEFE DEL ESTADO ESPAÑOL.)

Periódicos del día, revistas de todos los matices católicos, documentos heterogéneos repiten estas afirmaciones con tanta sencillez como frecuencia:

“El Ministro Secretario llega a Zaragoza. Visita el Templo de la Hispanidad.” (Duero, de Soria, 21 de Diciembre de 1942).

“El Jefe del Estado llegó anoche a Zaragoza, donde se registró un recibimiento apoteósico. El devoto homenaje del Generalísimo a LA EXCELSA PATRONA DE LA HISPANIDAD constituyó el acto emotivo de la jornada.” (Nueva Rioja, 21 de Enero de 1942).

“Santa María del Pilar, Madre de Dios y REINA DE LA HISPANIDAD, escucha el grito de los jóvenes de A. C. de España, que alzan sus blancas banderas…

“Al celebrarse TU FIESTA Y LA DE LA HISPANIDAD, se acuerdan del juramento y piden tu ayuda para el puesto que reclaman…

“Seguir esta trayectoria fue el orgullo de la RAZA HISPANA. Seguirla es la ofrenda que los jóvenes de A. C. de España, hacen a TÍ, REINA DE LA HISPANIDAD, en el cuatrocientos aniversario del Descubrimiento de América.” (Signo, órgano N. de la J. de A. C., 9 de Octubre de 1942).

“…España entera, en fin, os aclama, ¡oh Virgen Madre, POR REINA DE LA HISPANIDAD.”

“A medida que se va propagando la devoción y el culto a nuestra EXCELSA PATRONA DE LA HISPANIDAD, la Santísima Virgen del Pilar de Zaragoza…”

“Pilar del año de la Victoria; Pilar, preludio del año Centenario; PILAR DE HISPANIDAD, DE FIESTA DE LA RAZA, con el Jefe del Estado y su Gobierno y los Embajadores de Portugal y América.” (El Pilar de Zaragoza, fechas: 12 de Octubre de 1940; 10 de Agosto de 1940; 12 de Octubre de 1939).

“El Ayuntamiento de Zaragoza ha convocado un certamen para premiar el mejor trabajo literario sobre el tema LA VIRGEN DEL PILAR ES LA REINA DE LA HISPANIDAD. Pretende con ello dar realidad a este título tan acorde con el pensamiento DE TODO EL MUNDO HISPÁNICO, QUE CONSIDERA AL PILAR DE ZARAGOZA COMO TRONCO Y RAIZ DE LA HISPANIDAD, Y CON LA UNÁNIME DEVOCIÓN QUE A LA SAGRADA IMAGEN SE PROFESA EN AMBOS LADOS DEL ATLÁNTICO.” (Ecclesia, órgano de la Dirección Central de A. C.)

“…De todos los ojos resbalaba una lágrima de satisfacción y de todas las almas se levantaba una plegaría A LA VIRGEN DE LA RAZA, a la Virgen del Pilar, que rodeada de miles de condecoraciones y vistiendo el manto del glorioso escudo español, se presenta cada día más española y más adorable” (Juventudes Calasancias, Revista mensual de las Escuelas Pías. Noviembre de 1937.)

“La Hispanidad, fundiendo diversas razas en una, comienza con la evangelización de España AL PIE DE LA VIRGEN DEL PILAR, a la cual tuvimos siembre por PATRONA LOS ESPAÑOLES.” (Eco Franciscano, Revista editada por los PP. Franciscanos, 1942. No podemos precisar el mes.)

“A Vos, Madre y Reinar –Santa María del Pilar–, Aurora de la Cristiandad ibérica, LAZO DE AMOR DE LAS RAZAS PENINSULARES, FARO DEL NUEVO MUNDO, IMÁN DE LA HISPANIDAD, Fortaleza de la Independencia patria, Martillo del Comunismo ateo, y en todo tiempo, Columna luciente y refrigerante del Nuevo Pueblo de Dios, en el decurso de sus Cruzadas. Nuestra humilde Revista, en prenda de gratitud y amor, consagra el presente, férvido homenaje en el XIX Centenario histórico del Don Sublime del Pilar, Prenuncio de la promesa Divina “Reinaré en España…” (Dedicatoria de la revista Reinaré de Valladolid, a la Virgen del Pilar en el XIX Centenario, Enero 1940).

“La Virgen del Pilar ha sido reconocida y proclamada como REINA DE LA HISPANIDAD y la Hispanidad está obligada a reconocerle esta soberanía, a proclamarla como tal y a tributarle el homenaje prestándole las Credenciales que la acrediten ante su soberanía.” (Letras. Extraordinario, abril 1940).

“Juventudes de A. C.: Cuando juréis en Zaragoza que vais a mantener a coste de la vida la verdad de la Asunción y Mediación de María, SABED QUE HABÉIS FUNDADO SOBRE UN PILAR DIVINO LA FÁBRICA CATÓLICA DEL IMPERIO.” (Del “Pregón de Peregrinos”.)

“Bendito y alabado sea vuestro nombre (dirigido a la Virgen del Pilar) de generación en generación ENTRE TODAS LAS GENTES DE LAS ESPAÑAS… (Del Juramento de la Asunción y Mediación de los jóvenes de A. C. en Zaragoza.)

“Virgen santísima del Pilar, Reina de España, SEÑORA DEL MUNDO Y DE AQUELLOS PAÍSES QUE LA LENGUA DE NUESTRA TIERRA HABLAN…” (De la fórmula de la “Ofrenda por los jóvenes ovetenses de la Cruz de la Victoria a la Virgen del Pilar”, Septiembre 1940.)

“¡Españoles de América! ¡Americanos de nuestra raza! Ved que por designio providencial llega el Centenario de la Virgen del Pilar, precisamente en el año de nuestra gran Victoria…

En el año 1940 quisiéramos que vinieran a Zaragoza, no solamente los españoles de las diversas regiones hispánicas, sino también los españoles que viven en los países de América y los americanos que sienten como nosotros los altos ideales de la fe, del trabajo y de la Hispanidad.

No es esta la primera vez que América, ya emancipada, se acerca a España… En el año 1892, con ocasión del IV Centenario del Descubrimiento de América, españoles y americanos juntaron sus ansias y sus fervores, al evocar aquella fecha del 12 de Octubre de 1492, en que la nao de Colón arribó a las playas trasatlánticas. Precisamente el mismo día 12 de Octubre que había de ser consagrado a la devoción nacional de la Virgen del Pilar.

Algunos años más tarde, en 1908, al celebrar Zaragoza la fiesta de la Independencia, España y América se dieron el abrazo de amor y de Paz junto al PILAR santo, que era la encarnación y símbolo del alma de nuestra Patria. Allí fueron depositadas las Banderas de 19 Repúblicas americanas… y allí continúan erguidas sobre los muros de la gran Basílica Mariana.

Posteriormente, la Fiesta de la Raza, que se celebra en el mismo día de la Virgen del Pilar, junta todos los años corazones de españoles y americanos en un sentido de fraternidad y de alianza espiritual inquebrantable” (Del Mensaje de la Junta del Centenario a las naciones hispano-americanas.)

“ORACIÓN POR LA HISPANIDAD: Santa María del Pilar, CAPITANA PODEROSA EN NUESTRA MISIÓN DE HERMANAR Y ELEVAR A TODOS LOS HOMBRES. Ruega, gloriosa Reina, por España, y POR TODAS LAS NACIONES A QUE DIMOS LA VIDA CON LA FE DE TU HIJO, para que unidas en cristiandad viva, marchen por senderos de justicia, salvando al mundo con la Paz de Cristo. Que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. (Oración compuesto Para la Vigilia Nacional de la A. C. en el 11 de octubre.)

Apuntamos también los muchos sermones que se van Predicando con este título, “LA VIRGEN DEL PILAR, REINA Y PATRONA DE LA HISPANIDAD”. El autor de estas líneas tuvo ocasión de hacerlo el año Centenario en la Universidad Pontificia de Comillas –Santander–, el primer centro hispánico de nuestra Patria, por designación de los superiores; don Santos Moro Briz, Obispo de Ávila, presenta a los jóvenes de A. C. en la grandiosa peregrinación, bajo ese mismo título; don Hernán Cortés ocupa la cátedra sagrada en la Misa de Pontifical celebrada con motivo de esta misma peregrinación y traza el “Arco de la Hispanidad”; don José María Sánchez Marqueta, Penitenciario de Zaragoza, titula la oración sagrada del 2 de Enero de 1943 “La Virgen del Pilar es la Reina de la Hispanidad”… La simpática “Obra de Propaganda Mariana”, que dirige el P. Nazario Pérez, S. J., desde Valladolid, tiene por abogada a la Virgen del Pilar bajo este título, según reza la dedicatoria: “NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, REINA Y MADRE DE LA HISPANIDAD, Patrona de nuestra Obra de Propaganda Mariana” (Almanaque de Propaganda Mariana para 1943, Valladolid). La Academia Mariana de Lérida, en el Certamen de 1941 dedicado a la Virgen del Pilar, recibe las siguientes composiciones poéticas: “Luz de la Raza”; “Milagrosa Patrona de la Raza española”; “Hispanidad”…; J. San Nicolás Francia, escribe su “Poema lírico de la Virgen del Pilar Reina de la Hispanidad”, del cual son estos versos:

¡Salve, Reina, tesoro, luz Patrona
de toda nuestra histórica grandeza
y todo nuestro Imperio! se solaza
en Tí, y nuestra sustancia: tu corona
relumbra como faro de verdad;
aplaca el orbe en guerra devorante
y, en paz todos los pueblos, que te cante
el mundo a Tí, gloriosa Capitana,
sol de España y de América cristiana…
¡¡REINA PERPETUA DE LA HISPANIDAD!!

(Del “Poema lírico a la Virgen del Pilar”, publicado en Anales de la Escuela de la Jota aragonesa, núm. 2, Enero 1943.)

En el Certamen nacional de Seminaristas de 1940 se propone igualmente este tema: “LA VIRGEN DEL PILAR, CENTRO DE UNION PARA LOS SEMINARISTAS HISPANO-AMERICANOS”…

Creo que es Pemán el que ha compuesto para la música del Himno Nacional esta letra:

“Siempre en España
tendrás un altar
porque hacen guardia
una Espada y un PILAR.”

En el homenaje rendido a los Jesuitas hispanoamericanos con motivo del IV Centenario de la Compañía en la ciudad de Burgos, se cantó un Himno a la Hispanidad, al que puso el P. Ramón Cué, S. J., esta letra:

“Rosa de la Hispanidad
que España lleva en su pecho…
Rosa que en sus desposorios
le regalaron los cielos.
Castilla germina el tallo
Colón le trajo los pétalos,
LA VIRGEN HIZO LA ROSA CON SUS MANOS
JUNTO AL EBRO…”

(Programas publicados con motivo del acto. Burgos 24-4-1941.) 

Recientemente se ha publicado el auténtico Himno a la Hispanidad, una de cuyas estrofas dice:

“HISPANIDAD ES SANTUARIO
CIMENTADO EN UN PILAR
QUE NADIE PODRÁ BORRAR.”
(Signo, 10 Julio 1943.)

Pero nuestros discretos lectores dirán: Muy bien está todo esto; mas nosotros quisiéramos testimonios de allende los mares. Nos pica la curiosidad de saber, si nuestros hermanos de America, los nacidos allá, y los que, procedentes de España, allí residen, piensan del mismo modo que nosotros en este asunto… Pues vamos a tratar de complacerles, ofreciendo algunos testimonios, restringidos necesariamente, por la fuerza de las circunstancias, que coartan nuestras relaciones. Helos aquí:

“…Asociados con esos viejos españoles que fueron nuestros padres, marchemos, señores, a ese santuario bendito del Pilar, donde todos ellos, al amparo del mayor de los Santiagos, el padre de nuestra fe cristiana, alzaron sus plegarias y encomendaron sus empresas antes de lanzarse a dilatar los dominios de Jesucristo en las almas… Obispos y americanos aquí presentes, sigamos nuestra jornada, hasta dejar suspendidas nuestras banderas, a manera de una imperial diadema sobre la frente de María.

Y vosotros, pastores de la Iglesia hispana, magistrados y pueblo de la ciudad de Zaragoza, sed testigos de la entrega que hago por honrosa comisión, del acta de esta ofrenda suscrita por el Episcopado de la América española, en manos del dignísimo Arzobispo de esta Sede, heredero del báculo que empuñaron los Braulios y los Valeros, como delegado que es en este instante del Eminentísimo Cardenal de Toledo Primado de España y Patriarca de las Indias.

Sí, señores: guardad la memoria de este día, porque es anillo de oro que deja abrazados para siempre a los hijos y a los nietos de la vieja España sobre el corazón de la Virgen del Pilar. Y cuando nuevas generaciones se levanten y os pregunten qué significan esas banderas enlazadas sobre los muros de la Basílica zaragozana, decidles, señores, que son los fúlgidos diamantes de UNA CORONA QUE LA AMERICA HA CEÑIDO A LAS SIENES DE LA UNICA REINA QUE NO MUERE, como justo pago de otras joyas que dejó caer sobre la cuna de este Nuevo Continente la Soberana de Castilla; decidles que estos pabellones son rayos de luz, que vienen de otro mundo para aumentar el brillo del sol que alumbra el Pilar de Zaragoza: decidles que son notas de un nuevo canto añadido al poema inmortal de las grandezas de María…” (Del discurso de Monseñor Ángel Jara, Obispo de Ancud (Chile) al hacer entrega de las Banderas en el Pilar, 1908.)

“…También es cierto, que al poner (María) sus divinas plantas sobre este Pilar, se constituyó paladión y defensora invencible de nuestra ciudad gloriosa y de la fe de Cristo en las Españas…

“Esta fue la excepción, gloriosa para los favorecidos, pero que no convenía pregonar a la faz de la Iglesia universal, y, por este motivo, a Santiago y a sus discípulos se ha proclamado apóstoles de España, y no a María, que fue la principal y constante predicadora, la que desde el Pilar primero, y después desde los otros santuarios en que le plugo morar, convirtió las Españas a la fe de su divino Hijo…

Parece que la Virgen del Pilar repitió cuando sonó la hora propicia, las palabras de Jesús a la Samaritana: Vendrá tiempo en que manifestaré mi poder y amor a los hombres, no sólo en este templo sino en otros santuarios: y en el viejo y en el nuevo mundo, vendrán de todos lados a adorarme en mis sagrados alcázares… “Nationes de longinquo venientes offerent gloriam et honorem in illam…” La antigua Liturgia del Pilar cantaba estas estrofas. Hoy más que nunca podemos repetirlas, hoy que en este Congreso internacional tantas naciones han venido a glorificar y honrar a la PATRONA DE LAS ESPAÑAS…” (Del sermón pronunciado en el C. I. M. de Zaragoza por don J. M. Ignacio Montes de Oca, Obispo de San Luis de Potosí).

“…Y ¿sabéis lo que salvaría la lengua, la raza, y principalmente la Religión, que es lo que a nosotros interesa? La verdadera unión hispano-americana, no ideal y sólo de discursos como hasta ahora, sino real y firme, con la debida libertad para gobernarse cada nación y todas unidas para el mutuo desarrollo y defensa; algo así como los Estados Unidos de España y América… No olvidéis lo que lograron las Cruzadas en la Edad Media ni lo que fue la unión de Castilla y Aragón para humillar al moro en Granada; ni la triple alianza que detuvo el paso de la Media Luna en Lepanto… Todavía no se han roto las cadenas de Navarra ni los recios palos de Valencia y Aragón; aún son inexpugnables los castillos de Cáceres y Álava y bufan los alazanes de Guadalajara; todavía tienen temple de acero las barras de Cataluña; AUN HAY UN PILAR EN ZARAGOZA, una Cruz en el escudo de Oviedo y una Custodia en Lugo; todavía no ha muerto el León de la España grande, y aun se remonta a los más altos cielos el Cóndor de los Andes”… (Mons. Merizalde, Prefecto Apostólico de Tumaco (Colombia), en su discurso del C. Misional de Barcelona, Septiembre de 1929). Es cierto que no dice textualmente que la Virgen del Pilar sea la Reina de la Hispanidad, pero ya es bastante con recordar su Pilar, como primer elemento espiritual para la pretendida y por nadie tan intensamente expuesta y defendida Unión Hispano-Americana.

“Las fiestas de la Hispanidad han tenido en Zaragoza un escenario incomparable. El significado profundo de las fiestas fue la compenetración interna del homenaje a la Raza y la devoción de Nuestra Señora del Pilar, es decir, EL SÍMBOLO DE LA UNIÓN CADA VEZ MÁS ESTRECHA DE AMÉRICA Y ESPAÑA.” (Germán Vergara, Encargado de Negocios de Chile. Comentarios a los actos del 12 de Octubre de 1939, Letras, Abril 1940.)

“Lima 2 de Septiembre de 1939.– R. P. Enrique Arbiol, C. M. Zaragoza.– Felicito a V. por la iniciativa de conmemorar el XIX Centenario de la Aparición de nuestra Señora del Pilar. Nunca mejor que ahora para conmemorar tan fausto acontecimiento. ESE PILAR SOSTIENE LA FE DE ESPAÑA, SOSTIENE LA FE DE AMERICA ESPAÑOLA. Este Arzobispo había deseado vivamente celebrar un Congreso Eucarístico americano en Zaragoza a raíz de la Victoria; pero las circunstancias mundiales no favorecen. ¿Cuándo será? De todo corazón me adhiero a estas fiestas y bendeciré sus labores. Affmo. en X.º Firmado y rubricado. Arz. de Lima.” (No entendemos la firma. Número extraordinario de la revista Milagrosa, 1940, p. 19.)

“Me es muy grato acceder a la invitación que me hace el R. P. Director de la egregia revista mariana María Milagrosa, expresando en sus páginas, a mi paso por Zaragoza, la simpatía que siento por todo lo español y particularmente por la devoción que España Profesa –y yo con España– a la santísima Virgen del Pilar, MADRE DE ESPAÑA Y DE AMERICA.– Fr. FELIPE SANTIAGO, Obispo de Cuzco (Perú). (Ibi. p. 39.)

“Mientras yo escribo estas líneas para el número extraordinario con que María Milagrosa conmemorará el XIX Centenario de la visita personal de María Santísima a España, trabaja activamente en Montevideo una Junta constituida para celebrar dignamente en Uruguay la misma conmemoración gloriosa. ESTO PRUEBA QUE LAS NACIONES HIJAS DE ESPAÑA PIENSAN, SIENTEN Y AMAN COMO SU MADRE. España es un planeta que gira alrededor del Pilar zaragozano; Y LAS REPUBLICAS CATÓLICAS DE AMERICA SON ASTROS QUE LA ACOMPAÑAN EN CORTEJO DE LUZ Y DE AMOR.– Alfredo Viola, Obispo Coadjutor de Salto (Uruguay), Titular de Bitilio.” (Ibi. p. 55.)

“Nuestra Señora del Pilar ha protegido visiblemente en la pasada guerra civil a la ciudad de Zaragoza. Ha mostrado su amor de Madre sobre toda esta tierra española, que tanto ha enseñado a amar a la Madre de Dios en nuestro Continente Americano, descubierto por Colón precisamente el 12 de Octubre, día dedicado a honrarla con el título de Nuestra Señora del Pilar. Anhelamos con todo nuestro corazón que la devoción a Nuestra Señora del Pilar se extienda por España y por toda la América española COMO SÍMBOLO DE SAGRADA UNIÓN Y COMO PRENDA DE PERPETUA PREDILECCIÓN Y AMPARO.– J. M.ª Caro, Obispo de La Serena (Chile).” (Ibi. p. 58.)

“Llevaré siempre en las pupilas de mis ojos aquel manojo de banderas americanas que vi en trofeo sobre los muros del Santo Templo del Pilar zaragozano. Son el exvoto de NUESTRA GRATITUD NACIONAL a la Santísima Virgen, QUE AMADRINÓ NUESTRA RAZA. Son la prueba de nuestra fe en la visita de María a España, QUE HIZO POSIBLE LA VISITA DE ESPAÑA A AMERICA.” (Ibi. p. 63.)

“La Virgen del Pilar, que fue llevada a España por manos de ángeles, ha sido traída a estas regiones de la India por las manos de un Obispo español, que cree en la salvación de España por María y espera la SALVACIÓN DE SU DIÓCESIS POR MARÍA TAMBIÉN. Aquí, como allí, MARÍA ES GRAN INSTRUMENTO DE APOSTOLADO, o mejor, el gran Apóstol de la Religión cristiana. Donde está María está la Iglesia, y donde está María con la advocación del Pilar ESTÁ LA IGLESIA ESPAÑOLA ENGENDRANDO PUEBLOS A LA FE DE ROMA… ¡Bendita y alabada sea también la hora en que vino la VIRGEN DEL PILAR A LA DIÓCESIS CUTTAKENSE!.– Florencio Sanz, C. M. (Ibi. p. 38.)

“Educado desde la niñez en el arrabal de Santa Cruz de Manila, QUE TIENE POR PATRONA A LA VIRGEN DEL PILAR, y enviado por divina providencia a Zamboanga, cuyos habitantes profesan singular devoción a la Santísima Virgen bajo la misma advocación, no puedo menos de unirme en espíritu a las solemnes fiestas que tendrán lugar en Zaragoza, con ocasión del XIX Centenario de la Venida de la Virgen en carne mortal, y de enviar este sentido homenaje a la revista María Milagrosa, haciendo votos porque la Madre de Dios derrame a manos llenas sus bendiciones sobre la Nueva España.– Luis del Rosario, S. J.; Obispo de Zamboanga, 25 de Octubre de 1939.” (Milagrosa, Septiembre 1940.)

Tampoco el siguiente testimonio, como los dos anteriores, son precisamente de América, pero su matiz esencialmente hispánico nos induce a incluirlos aquí. Dice así:

“Distinción singularísima fue ésta que la Augusta Madre de Dios hizo a nuestra noble España, nación escogida por María para trono y altar suyo, y este hecho constituye la gesta nacional más gloriosa de la fe y de la RAZA HISPANAS, y es el símbolo de la firmeza de nuestras creencias, el cimiento de la HISPANA GRANDEZA y la brillante ejecutoria de NUESTRA RAZA Y DE NUESTRA HISTORIA…– Fr. J. M.ª Betanzos, Obispo de Gallipoli, VICARIO APOSTÓLICO DE MARRUECOS.” (Ibi. p. 49.)

“Es muy difícil expresar en pocas palabras toda la emoción sentida por mí al llegar por vez primera a esta heroica ciudad y postrarme de rodillas ante la venerada Imagen de la VIRGEN DEL PILAR, PATRONA DE LA RAZA.” (Ramón Estella, Encargado de Negocios de Cuba. Ibi.)

“La Fiesta de la Raza, coincidiendo con el Aniversario de la leyenda española vieja de diez y nueve siglos, que evoca la presencia real de la Madre de Dios en este suelo heroico de Zaragoza, y coincidiendo también con el aniversario del glorioso Descubrimiento de América, es la Fiesta máxima de la gran familia Hispano-americana.” (F. Tudela, Embajador del Perú en España.)

Eternamente grabado quedará en los corazones españoles y americanos aquella solemne procesión religiosa y nacional celebrada en el Pilar de Zaragoza el 29 de noviembre de 1908, en que diecinueve banderas de diecinueve repúblicas americanas, juntamente con la roja y gualda de España, se desplegaron en el grandioso Templo de Nuestra Señora del Pilar, para rendir homenaje a la Patrona de España y unirse en estrecho abrazo las hijas agradecidas con su Madre Patria. Que si el helenismo consagra su culto en Grecia; si el Catolicismo es en cierto sentido un culto a Roma y al Vaticano, esa solemne manifestación del Pilar fue también una como consagración de todas las NACIONES HISPANOAMERICANAS A LA MADRE DE DIOS, LA VIRGEN DEL PILAR, Patrona de España, y aun puede decirse, que desde ahora también, PATRONA DE AQUELLAS FLORECIENTES REPUBLICAS AMERICANAS.” (E. Ugarte de Ercilla, S. J., en la revista El Pilar de Buenos Aires, Octubre de 1926.)

“De Zaragoza salieron los florines necesarios para aparejar la “Santa María”, la “Pinta” y la “Niña”, y la Virgen del Pilar, para hacer más visible su celestial apoyo a la magna empresa y recompensar la fe de los monarcas y la del piadoso Santángel, obró el milagro de que el mismo día 12 de Octubre, Colón, con el estandarte real rematado por la Cruz, en la mano, y alzando su vista al cielo, pisó la sonriente Guanahaní, atrio por donde penetró en el Nuevo Mundo la Religión del Crucificado.”

“Columna de la fe es el Pilar de Zaragoza, y sobre ella descansó España todo el peso de su católico entusiasmo POR LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA, QUE LA VIRGEN DE MODO TAN ELOCUENTE PONÍA BAJO SU PROTECCIÓN.” (R. Monner Sans, de El Pilar de Buenos Aires, Octubre de 1926.) 

La “Crónica”, que recoge los actos de homenaje celebrados en honor de las Hermanas de Santa Ana en Caracas (Venezuela), nos dice:

“Es María del Pilar
el VÍNCULO más potente
para unir la Nueva España
con el Viejo Continente.”

Otra revista americana, Horizontes calasancios (Buenos Aires, octubre 1936) en un 12 de Octubre proclama:

“Mas hoy en estrecho abrazo
en la Fiesta de la Raza
hoy América te abraza
y descansa en tu regazo;
y unidas en dulce lazo
de tu lengua en armonía
tus hijas de allende el mar
vienen de nuevo a jurar
con tu amor el de Haría
QUE ES LA VIRGEN DEL PILAR.”

Concluimos con estos versos venidos también de América, a través de la citada revista El Pilar, donde leemos:

“Por eso toda América es tu América
por eso toda América te quiere;
por eso con tu amor batalla o muere
oh, dulce Reina del amor del cielo.
Te llames de Luján, de Guadalupe,
del Valle, los Milagros o el Carmelo,
del Rosario…, te llames como quieras,
tu Pilar tapizado con banderas
de la América está; son las canciones
con que un fulgente enjambre de naciones
libres y soberanas
DICEN QUE DEL PILAR ELLAS SON HIJAS
y por eso serán siembre cristianas…”

(A. Durán, Santa Fe, Argentina, 1942. El Pilar, de Enero de 1943.)

Que en este concepto de Reina de España, de la Hispanidad y del Universo, consideran a la Virgen del Pilar en países extranjeros no hispánicos, podríamos probar también ofreciendo algunos ligeros testimonios de los personajes más conspicuos en el campo mariano. Vayan algunos:

“Con grandísima satisfacción acabamos de ver que Zaragoza será la sede del Congreso Mariano. Después de Nuestra Señora de Friburgo y de Nuestra Señora de Einsiedeln, era muy justo reunimos en Zaragoza, a la sombra de Nuestra Señora del Pilar. Precisa sentarnos en la misma CASA DE LA REINA DE ESPAÑA Y DEL UNIVERSO. Todas las naciones estarán de acuerdo… ¡Qué contento experimentarán Pío X y Su Eminencia el Cardenal Merry del Val!…” (Mons. Kleiser, Promotor de los Congresos Marianos Internacionales, de nacionalidad alemana.)

“En nuestra propia lengua, os saludamos, señores, aquí en Zaragoza, muy cerca de nuestra común SEÑORA, esclarecida en prodigios, la Virgen del Pilar… Polonia Católica saluda a la España mariana.” (Ignacy Zbirochowicz, en lengua polaca.)

“Oh, con cuantos deberes está obligada Italia a la España, ya que gracias a ella, un genovés, zarpando de las riberas de estos mares benditos de la Virgen del Pilar, donde era venerada, puso el primero su planta en la lejana tierra americana con la Cruz de Cristo y la devoción a María… He aquí por qué yo siento el deber de dar, con el saludo de Italia, las gracias más rendidas a la España.” (Clino Crista, Canónigo de Como, Italia. Ponente del Congreso M. I. de Zaragoza.)

“La Virgen adorada, que nosotros honramos en este magnífico Templo del Pilar, es bella, dulce y amante como aquella del Cantar de los Cantares…” (Mons. Bauron, Director de la Revue Mariale.)

En el Congreso Mariano de Salzburgo se cantó esta letra con la tonada de la Marcha Real española:

“España y Baviera –se dan hoy un abrazo
uniendo en un lazo– a Altontig y el Pilar…”

Y concluimos con esta apostilla puesta por L’Osservatore Romano, órgano de la Santa Sede, a la peregrinación de Juventudes al Pilar en Agosto del 1940, que titula “EJEMPLO PARA LAS NACIONES DE AMERICA”, y dice:

“A nuestros radioescuchas de la América española señalamos con admiración el ejemplo de esos bravos muchachos de España. Ayer acudieron a las trincheras cumpliendo un deber heroico. Hoy, cumpliendo otro deber no menos grave, acuden al SANTUARIO MARIANO Y CENTRO ESPIRITUAL DE LAS PEREGRINACIONES HISPÁNICAS.” (Agosto de 1940.)

Y damos por concluido nuestro prólogo. Quizá diga alguno que los testimonios son modernos. Es que moderno es también el concepto y vocablo de Hispanidad, en su sentido espiritual, que es como hoy lo entendemos, y bajo cuyo único aspecto admitimos su imperio. Volvemos a repetir que tales testimonios podrían multiplicarse… Sin embargo, creemos que para un prólogo son los suficientes. Ello es prueba de que el dictado de REINA DE LA HISPANIDAD, que atribuimos a la Virgen del Pilar, es algo social y universalmente admitido. No se impone forzosamente desde arriba, ni lo aducen autoridades partidistas. Precisamente hemos querido huir esos escollos, y sólo en gracia a un deseo de complemento y perfección van insertas algunas frases oficiales o regionalistas. Es, pues, el pretendido dictado un testimonio tan amplio como sincero, que brota de la misma sociedad ilustrada o llevada del fervor y devoción en creciente curva de ascenso, surgido de las mismas entrañas hispánicas, y coronado por ese mismo cielo hispánico, al igual que los grandes y fecundos movimientos sociales y universales. Por eso, su proclamación no sería –como ya se ha escrito– sino la expresión fiel de lo que un pueblo lleva escondido en su corazón, desde hace ya muchos años.




{1} “La Virgen del Pilar y América”. C. Bayle. Razón y Fe, Enero de 1941.

{2} Así lo reconocen teólogos como Suárez, “De Religione”, l. 2, c. VII y en el tratado “De Angelis”, l. VI, c. XXI; San Pedro Canisio, “Commentarium de verbi Dei corruptelis”, t. II. “De Beata Virgine María” y el Cardenal Aguirre, “Collectio Maxima Conciliorum Hispaniae et novi Orbis”, t. 1, p. 151, que aducen la venida de la Virgen como el primer ejemplo de apariciones marianas en el Nuevo Testamento.

{3} “B. R. A. H.”, t. 44.

{4} P. Corro, “El templo del Pilar”, folleto publicado el año 1911.

{5} Id. Nota 1.ª

{6} N. Pérez. “A. H. V. P.”, año 1930; e “H. M. E.”, año 1941.

{7} L. Aina, “E. P.”, año 1939.