Lápida colocada en Burgos el 18 de abril de 1937 por su Ayuntamiento, en el paño intramuros del Arco de Santa María (en la Plaza del Rey San Fernando, frente a la Catedral), para conmemorar a las víctimas burgalesas de la guerra de la Independencia. Se remonta a 1908 el proyecto de recordar en Burgos con una lápida a las víctimas locales del frustrado intento de Francia por anexionarse España, el año en el que se conmemoró en todo España el centenario del inicio de la gloriosa y decisiva guerra que le permitió mantener su independencia nacional. Pero la lápida, que en 1909 había ya quedado aprobada y diseñada, quedó sin realizar. En febrero de 1935, por iniciativa de su alcalde, acordó el Ayuntamiento de Burgos culminar tal proyecto. El Cronista de la Ciudad, entonces don Eloy García de Quevedo, volvió a redactar el texto (desde 1909 se había producido la importante novedad de haberse recuperado los nombres de los tres primeros españoles víctimas entonces de los franceses, asesinados en Burgos el 18 de abril de 1808), y en julio de 1935 el escultor don Valeriano Martínez tenía ya el encargo de realizar la placa conmemorativa (por un presupuesto total de 750 pesetas). La lápida estaba dispuesta para haber sido descubierta el 18 de abril de 1936, pero la delicada situación política que atravesaba entonces la República aconsejó posponer la ceremonia. Fue colocada justo un año después, en plena guerra civil, sin ceremonia alguna dadas las circunstancias. En el mes de septiembre de 1937 el Ayuntamiento de Burgos publicó en un opúsculo los artículos con los que el Cronista de la Ciudad glosó en la prensa, en torno al 18 de abril de 1937, los hechos conmemorados. El 18 de abril de 1808 muestran los franceses sus verdaderas intenciones en Burgos «18 de Abril de 1808. Para tal día hacía ya muchos que Burgos se veía invadido por los ejércitos de Napoleón sin que nadie supiese, a ciencia cierta, el motivo de su llegada a España. En las altas esferas del Poder se creía que venían como amigos y que iban de paso para Portugal; que tal vez, pensaban algunos, traían el propósito de robustecer la autoridad del recién proclamado Fernando VII. El pueblo, con instinto admirable, recelaba que algo se tramaba contra España; observaba que los extranjeros se portaban más como invasores que como huéspedes; veía sus peticiones crecientes, su conducta poco amistosa, y un malestar sordo y callado dominaba en las gentes. El 2 de abril de 1812 ahorcan los franceses a cuatro miembros de la Junta de Burgos «2 de Abril de 1812. Ejecución de la Junta de Burgos. Entre los muchos españoles que, durante la gloriosa guerra de la Independencia dieron su vida por la patria, merecen un puesto de honor D. Pedro Gordo, vicepresidente, D. Eulogio Josef Muro y D. José Ortiz de Covarrubias, vocales, e intendente interino, el último, y D. Pedro Velasco, tesorero, que con otros constituían la Junta de Burgos, y fueron ahorcados por los franceses en Soria el día 2 de Abril de 1812. 1908-1937: treinta años tardó en gestarse esta placa conmemorativa Reviste interés, como muestra de las dificultades que puede conllevar la realización de un proyecto aparentemente sencillo (como pueda ser el recordar a unos héroes con un monumento), ofrecer los documentos que se conservan de los treinta años, entre 1908 y 1937, que tardó en gestarse esta placa conmemorativa, documentos que sólo ofrecen, por supuesto, una parte de esa realidad. Obsérvese la persistencia de los errores en un proceso de este tipo (el más significativo, que advertimos entre corchetes, que los franceses no fusilaron en Soria a los junteros, pues aquellos héroes beneméritos fueron ahorcados: «fueron aquí alevosamente asesinados por los bárbaros satélites del vil Napoleón...», dice el monumento colocado por la ciudad de Soria –Modesto Lafuente, en un párrafo que transcribimos al tratar del monumento de Soria, había dado por supuesto que fueron fusilados antes de ser ahorcados–). En la sesión del Ayuntamiento de Burgos de 4 de diciembre de 1908, el concejal don Tomás Alonso de Armiño propuso, de palabra, «que se coloquen dos lápidas en el Arco de Santa María, hacia la parte de la antigua plaza Sarmental, conmemorativas de la Guerra de la Independencia», iniciativa que quedó recogida por el Secretario en el acta con que se inició el correspondiente expediente (transcribimos el documento manuscrito, registrado con el número 107 y fecha de entrada 15 de diciembre de 1908): «Ayuntamiento del 4 de diciembre de 1908. El Señor Armiño manifestó que los actos públicos conmemorativos del centenario de la guerra de la Independencia celebrados en Burgos no fueron de la iniciativa peculiar del Ayuntamiento y por lo mismo consideraba conveniente que antes de expirar el corriente año se recordaran dos hechos de aquella épica lucha que son honra del buen nombre de esta histórica capital. Uno de ellos es la trágica muerte que sufrieron varios vocales de la Junta de Burgos, mártires de su deber y de la crueldad del General Dorsene, el cual deseando desenojar al Emperador Napoleón de quien recibió una carta reprendiendo su conducta como Jefe superior porque envalentonaba a los Castellanos, hizo prisioneros en 12 de Marzo de 1812 a D. José Ortiz de Covarrubias, D. José Nava, D. Pedro Gordo y D. Eulogio José Moreno, y les obligó a seguir a su columna, camino de Soria, en cuyo punto y antes de entrar en dicha Ciudad les mandó fusilar bárbaramente. [fueron ahorcados] En su sesión del 13 de mayo de 1909, «la Comisión de Gobierno acordó que la precedente moción pasara a su Autor Sr. Alonso de Armiño para que indique la leyenda que han de llevar las dos placas que desea que se coloquen en el Arco de Santa María». Con fecha 30 de mayo de 1909 responde «el Autor» de la propuesta a la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Burgos: «El Concejal que suscribe tiene el honor de proponer a la Comisión que si juzga que debe informarse al Excmo. Ayuntamiento de acuerdo con lo que en la moción se indica encargue la redacción de las inscripciones, que se han de grabar en las lápidas, al Sr. Cronista de la Ciudad, que por su cargo y por sus conocimientos históricos y literarios es persona muy indicada para ello.» El 7 de junio la Comisión acuerda que «pase esta moción al Sr. Archivero municipal a fin de que redacte las inscripciones que se han de grabar en las lápidas de conformidad con lo propuesto anteriormente por el capitular Sr. Alonso de Armiño». El Archivero municipal, y Cronista de la Ciudad de Burgos, don Anselmo Salvá, cumplió el encargo recibido, aunque en su escrito de 12 de junio de 1909 expresa, con toda prudencia y razones, la dificultad del cometido: «Comisión de Gobierno. Por obediencia debida a la orden que en la anterior providencia del Sr. Presidente se expresa, el que suscribe ofrece a la Comisión, por él redactadas, las inscripciones que podrían esculpirse en las lápidas a que el Sr. Alonso de Armiño se refiere; pero se permite manifestar que, careciendo como carece de competencia en lo que pudiéramos llamar literatura epigráfica o lapidaria, y no teniendo tampoco dotes para inventar frases de esa forma rotunda y ese gusto clásico que exigen las públicas conmemoraciones, cree firmemente que la Comisión no podrá aceptar, quizás ni en una sola palabra, las inscripciones que ofrece, por lo que, con el mayor encarecimiento, ruega se le dispense, y sin embargo de lo cual está y estará siempre dispuesto a hacer lo que la Comisión o el Excmo. Ayuntamiento le mande. Las inscripciones de que se trata son las siguientes: para conmemorar el fusilamiento [fueron ahorcados] de los individuos de la Junta de Burgos, ésta: 'En el año 1812, durante la gloriosa guerra de la Independencia, perecieron los esforzados patriotas burgaleses, miembros de la Junta defensora de la ciudad, Don José Ortiz de Covarrubias, Don José de Nava, Don Pedro Gordo, y Don Eulogio José Moreno. La Cabeza de Castilla, en el año 1908, ofrece la memoria de estos héroes a la veneración de los españoles.' Y para recordar el levantamiento de los burgaleses en el año 1808, esta otra: 'Al Pueblo de Burgos, que en 18 de Abril de 1808, se alzó heroicamente, contra el intento de dominación extranjera, por él solo descubierto [esta frase está tachada y sustituida por esta otra: 'sagazmente por él advertido'], dedica la Ciudad, a los cien años de tan gloriosa hazaña, perpetuo testimonio de adhesión y reconocimiento.'» Resuelve rápidamente la Comisión de Gobierno, y sólo un día después, el 13 de julio de 1909, informa lo siguiente: «Al Ayuntamiento: la Comisión de Gobierno se ha enterado de la moción del Capitular Señor Alonso de Armiño, relativa a que se coloquen dos lápidas en el arco de Santa María, hacia la parte de la antigua plaza de la Sarmental, con una leyenda breve y concisa que recuerden al pueblo Castellano los hechos conmemorativos de la Guerra de la Independencia; y es de opinión que V. E. acuerde se coloquen las lápidas citadas en el sitio que se indica en dicha moción, con las inscripciones redactadas por el Señor Archivero Municipal. V. E., sin embargo resolverá otra cosa si la considerase más acertada.» Y en su sesión de 21 de julio de 1909 «la Corporación aprobó el precedente dictamen de la Comisión de Gobierno». En el Expediente se conserva una hoja suelta con otro borrador para la lápida conmemorativa de los sucesos de 1812: 'En el año 1812, víctimas de la perfidia del enemigo, durante la gloriosa guerra de la Independencia, perecieron los esforzados patriotas burgaleses, miembros de la Junta defensora de la provincia, Don José Ortiz de Covarrubias, Don José de Nava, Don Pedro Gordo, y Don Eulogio José Moreno. La ciudad Cabeza de Castilla, en el año 1908, ofrece la memoria de aquellos héroes a la veneración de los españoles.' Pero aunque el 21 de julio de 1909 el Ayuntamiento de Burgos había acordado colocar aquellas lápidas conmemorativas, no se ejecuto el acuerdo... pasaron los años, se recordaban de vez en cuando las lápidas pendientes, incluso se proclamó en España la República, hasta que, más de un cuarto de siglo después, el propio alcalde de la ciudad, entonces don Manuel Santamaría, removió este y otros asuntos semiolvidados mediante un escrito fechado el 4 de febrero de 1935: «Al Excelentísimo Ayuntamiento: Con bastante frecuencia el Ayuntamiento adopta acuerdos que luego por diversas circunstancias no llegan a ejecutarse por quedar pendientes de algún trámite, en ocasiones tan dilatorio que da lugar a que la resolución de los mismos caigan en olvido y no lleguen nunca a cumplirse salvo el caso de que por cualquier motivo se remueva y ponga en marcha nuevamente el expediente que a ello se refiere. Como ejemplos podemos citar los siguientes casos: Un mes más tarde, el 5 de marzo de 1935, la Comisión de Gobierno pidió su parecer al entonces Cronista de la Ciudad, don Eloy García de Quevedo y Concellón: «Mi distinguido amigo: Este Ayuntamiento acordó en 21 de Julio de 1909 colocar dos lápidas conmemorativas de la guerra de la Independencia en el Arco de Santa María en la parte que da a la Plaza del Duque de la Victoria, y a pesar del tiempo transcurrido no se ha llevado a cabo la resolución adoptada. Y el 19 de marzo de 1935 respondió el Cronista de la Ciudad, mediante la siguiente carta manuscrita que transcribimos: «Sr. D. Manuel de la Cuesta. Presidente de la Comisión de Gobierno del Excmo. Ayuntamiento. Mi querido amigo: Agradezco mucho la confianza que en mí se pone, por esa Comisión, que acertadamente presides, pidiéndome informe acerca de las lápidas que van a colocarse en el Arco de San María conforme a un acuerdo tanto tiempo olvidado y cuyo cumplimiento yo pedí alguna vez en la prensa. Corresponderé a esa confianza lo mejor que pueda, aunque el asunto tenga sus dificultades. Dos meses más tarde la Comisión de Gobierno tenía ya dispuesto su dictamen, que elevó al Ayuntamiento el 25 de mayo de 1935: «Al Excmo. Ayuntamiento. Pareció conveniente a la Comisión que suscribe el asesoramiento del Cronista de la Ciudad para todo cuanto se refiere al cumplimiento del acuerdo municipal de 21 de Junio de 1909, que es el primer apartado de la proposición firmada por el Sr. Alcalde en 4 de febrero de 1935; y con tal asesoramiento de constancia en el expediente se propone: En su sesión de 29 de mayo de 1935 la corporación aprobó, por unanimidad y sin discusión, el dictamen, continuándose esta vez el proceso. Se conserva en el expediente el presupuesto presentado en julio de 1935 por «Talleres de Escultura de Valeriano Martínez, Puebla 37, Burgos (España)»: «Presupuesto para ejecución de una placa conmemorativa que el Exmo. Ayuntamiento de Burgos desea colocar en el arco de Santa María, recordando dos hechos ocurridos con motivo de la guerra de la Independencia. La placa sería labrada en piedra de Hontoria, en dimensiones aproximadas de 2,10 x 1,30 metros, con las inscripciones que se ha servido redactar el cronista de la Ciudad, grabada en retundido policromado y el escudo de Burgos en relieve, colocado en la parte superior de la referida placa. El coste a que ascendería esta, incluido el picado del muro para empotrar la misma, y en general todos cuantos gastos pudiera originar la colocación, ascendería a la cantidad de setecientas cincuenta pesetas 750. Burgos, Julio de 1935. El Escultor. Valeriano Martínez [rubricado].» El 15 de abril de 1936 el entonces alcalde de Burgos, don Luis García Lozano, se dirige por escrito tanto al Cronista, Eloy García de Quevedo, como a quien había propuesto la lápida en 1908, Tomás Alonso de Armiño, ahora Director del Instituto de Burgos: «Sr. Don Eloy García de Quevedo. Presente. Mi distinguido amigo: en cumplimiento del acuerdo adoptado unánimemente por el Ayuntamiento en sesión celebrada el día 29 de Mayo del pasado año y con arreglo a las indicaciones hechas por V., se ha llevado a cabo la ejecución por Don Valeriano Martínez, de una placa conmemorativa para colocarla en el Arco de Santa María, recordando dos hechos sucedidos con motivo de la Guerra de la Independencia, asunto del que V. ha venido tratando con insistencia desde el libro y desde la Prensa. Según me indica el escultor la lápida estará completamente terminada y colocada ya en el correspondiente muro del Arco de Santa María el sábado próximo día 18 de los corrientes, habiendo quedado dicho señor Martínez en ponerse de acuerdo con V. para ultimar algunos detalles, y como según veo en la propuesta origen del acuerdo se tenía intención de invitar a V. como Cronista de la Ciudad y dado sus conocimientos en la materia para que previamente y de acuerdo con la prensa publicase unos artículos recordando al pueblo burgalés los hechos de referencia, me tomo la libertad de recordárselo a fin de que cuando V. quiera nos podamos poner de acuerdo para ultimar los detalles que falten e incluso señalar una fecha exacta si hubiera necesidad de retrasar el acto del descubrimiento por cualquier causa.» «Sr. Don Tomás Alonso de Armiño. Ciudad. Mi querido amigo y compañero: con referencia a la conversación mantenida con V. respecto a la colocación de unas lápidas en el Arco de Santa María recordando dos hechos sucedidos con motivo de la Guerra de la Independencia, tengo el gusto de comunicarle que según me indica el escultor Don Valeriano Martínez aquellas estarán completamente terminadas y colocadas para el próximo sábado día 18 de los corrientes, día en que se cumple un año más de fecha tan memorable. En principio se había pensado celebrar el acto coincidiendo con la fecha de referencia, pero antes quisiera estar de acuerdo con V. y con Don Eloy García de Quevedo, como Cronista de la Ciudad, y a quien según el acuerdo del Ayuntamiento conviene invitar por si estimase oportuno publicar algún artículo en la prensa local recordando al pueblo burgalés los hechos a que el acto se refiere. Sin perjuicio de ultimar detalles que faltan para señalar la fecha exacta y la mejor forma de celebrar el descubrimiento de la lápida, adjunto tengo el gusto de remitirle el expediente que trata sobre el particular rogándole que una vez le haya examinado me indique cuando pueden pasar a recogerle con el fin de que obre en el Negociado correspondiente.» Al día siguiente, 16 de abril de 1936, con membrete de «El Director del Instituto de Burgos», responde Tomás Alonso de Armiño al alcalde de Burgos, don Luis García Lozano: «Mi querido amigo: te devuelvo el expediente relativo a la colocación de la lápida conmemorativa de los vocales de la Junta de Burgos inmolados en Soria y de los burgaleses que levantándose contra los franceses iniciaron la protesta contra el invasor. Sabes que en Soria existe un monumento erigido en honor de nuestros paisanos. Cuando, siendo Presidente de la Diputación, fui a presidir la asamblea que en aquella ciudad se celebró para pedir la construcción del Ferrocarril Santander-Mediterraneo, llevé una corona de flores que en nombre de la provincia deposité en el monumento y al hacerlo aproveché la ocasión para significar al Alcalde de Soria, que me acompañaba, la profunda gratitud de Burgos a la ciudad hermana que recogió amorosamente los cuerpos de los mártires, los dio honrosa sepultura, les hizo suntuosos funerales y perpetuó su memoria con aquel monumento que solícitamente viene conservando. ¿No te parece que sería oportuno invitar al acto que se va a celebrar en Burgos al Ayuntamiento o al Alcalde de Soria?» Pero «la situación política» inclinó al Ayuntamiento a aplazar la colocación de la placa en abril de 1936... y aunque «la situación política» fue a peor, un año después, el 15 de abril de 1937, en plena guerra civil, el Alcalde de Burgos, ahora don Manuel de la Cuesta y Cobo de la Torre, se dirigió a las personas e instituciones implicadas anunciando que la placa quedaría colocada, sin ceremonia alguna dadas las circunstancias, el 18 de abril de 1937 (que resultaría ser la víspera del día en el que Francisco Franco decretó en Salamanca la trascendental «unificación» de todas las fuerzas políticas que actuaban en el bando nacional): «Sr. Alcalde del Exmo. Ayuntamiento de Soria. Mi distinguido compañero: por acuerdos de este Excmo. Ayuntamiento ha sido colocada una placa en el Arco de Santa María conmemorando el hecho glorioso para la historia de Castilla del fusilamiento [fueron ahorcados] de varios vocales de la Junta Superior de Burgos por los franceses durante la Guerra de la Independencia, según ordenes dadas por el General Dorsene. El acto, dadas las circunstancias por que atravesamos se verificará sin solemnidad alguna y por este motivo nos vemos obligados a prescindir de realizarlo con asistencia de una Comisión que represente al Ayuntamiento de esa noble ciudad soriana a quien tanto debemos agradecer con este motivo especialmente, ya que recogió amorosamente los cuerpos de los mártires, los dio honrosa sepultura, les hizo suntuosos funerales y perpetuó su memoria en un monumento que solícitamente vienen conservando. Por todo ello no quiero que pase la fecha en que se va a conmemorar tan glorioso suceso sin reiterar a la Ciudad hermana el profundo agradecimiento de Burgos y a la vez testimoniar en los históricos momentos actuales que tenemos la dicha de vivir, nuestra solidaridad y cariño por esa hidalga ciudad castellana. Aprovecho la ocasión para ofrecerme suyo affmo. amigo y compañero, q. e. s. m.» «Sr. Don Tomás Alonso de Armiño. Burgos. Mi estimado amigo y compañero: en el día de ayer la Comisión Municipal Permanente acordó por unanimidad y teniendo en cuenta las circunstancias por que atravesamos colocar sin solemnidad alguna en la parte posterior del Arco de Santa María la placa conmemorativa del Fusilamiento [fueron ahorcados] durante la Guerra de la Independencia de varios Vocales de la Junta Superior de Burgos y de la protesta en acción que muchos burgaleses llevaron a cabo el 18 de Abril de 1808 al cual se ha denominado el dos de mayo burgalés, todo lo cual propuso V. acertadísimamente el 21 de julio de 1909 [fue el 4 de diciembre de 1908] que fuese perpetuado para estímulo de las futuras generaciones. La placa ha sido ejecutada por el escultor burgalés don Valeriano Martínez de acuerdo con la inscripción redactada por el Cronista de la Ciudad, don Eloy García de Quevedo y Concellón, a quien de conformidad con los acuerdos adoptados anteriormente por el Ayuntamiento se ha invitado para que publique en la prensa algunos artículos recordando al pueblo burgalés ambos hechos. Con esta misma fecha enviamos al Alcalde de Soria una carta indicando el motivo por el cual no se invita a una representación de aquel Ayuntamiento de acuerdo con la sugerencia aceptada que V. nos hizo en carta dirigida hace precisamente un año. Sirvan estas letras de explicación y al propio tiempo de reconocimiento hacia V. como autor de la iniciativa de colocación de la placa, y sabe queda como siempre suyo affmo. amigo.» «Sr. Don Manuel Santamaría. Presente. Mi querido amigo: por fin de acuerdo con la moción que V. presentó el 4 de febrero de 1935 se está instalando en la parte posterior del Arco de Santa María una placa conmemorativa del dos de mayo burgalés y del Fusilamiento [fueron ahorcados] en Soria por los franceses durante la Guerra de la Independencia española de algunos Vocales de la Junta Superior de Burgos. Dadas las circunstancias por que atraviesa nuestra Patria, la Comisión Permanente a propuesta mía, acordó ayer celebrar sin solemnidad alguna la colocación de la placa de referencia, motivo por el cual no puede verificarse el acto como se pensó en un principio invitando a las Autoridades, al Sr. Alonso de Armiño y a V. como iniciadores de la idea para que asistiesen al descubrimiento. Con este motivo me reitero como siempre suyo affmo. amigo q. e. s. m.» «Sr. Don Eloy García de Quevedo. Presente. Mi querido amigo: por acuerdo unánime de la Comisión Permanente adoptado en el día de ayer, a propuesta mía, se acordó colocar en la parte posterior del Arco de Santa María, sin solemnidad alguna dadas las circunstancias por que atravesamos, la placa conmemorativa del hecho glorioso denominado el dos de mayo burgalés y del fusilamiento [fueron ahorcados] en Soria por los franceses durante la Guerra de la Independencia de la Junta Superior de Burgos. El prescindir de toda solemnidad para dicho acto no es obstáculo para que de acuerdo con las resoluciones adoptadas por el Ayuntamiento publicase en la prensa, si es posible, algunos artículos recordando al pueblo burgalés ambos hechos tan gloriosos para la historia de Burgos, máxime en los momentos actuales en que estamos viviendo otra época de luchas a favor de la independencia española contra las amenazas del extranjero. Quedo con este motivo, como siempre, tuyo affmo. s. s. y amigo q. e. t. m.» Sobre este monumento en el Proyecto filosofía en español:
Agradecemos a doña Milagros Moratinos Palomero, Directora del Archivo Municipal, su amabilidad al facilitarnos la documentación existente en el Ayuntamiento de Burgos sobre esta lápida. |
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