José Ferrater Mora · Diccionario de filosofía [sexta edición]
Alianza Editorial · Madrid 1979
 
tomo segundo
páginas 1274-1275

Formalismo

Este término puede entenderse en varios sentidos.

1. En sentido muy general, 'formalismo' designa la tendencia a ocuparse principalmente, si no exclusivamente, de «caracteres formales». La naturaleza de tales «caracteres formales» puede ser muy diversa. Usualmente puede determinarse de qué caracteres se trata si se sabe lo que en cada caso se entiende por 'forma' (Véase). Si el término 'forma' tiene el sentido que puede llamarse «clásico», el formalismo equivale entonces a prestar atención preponderante, o exclusiva, a la «forma» de lo real frente a su «materia» o frente a su «virtualidad». De este sentido procede la expresión 'existencia formal', que en la literatura fílosófica clásica, y especialmente en la escolástica (pero también en Descartes y Spinoza), quiere decir aproximadamente lo mismo que hoy designamos mediante el término 'existencia objetiva'. Si, en cambio, el término 'forma' tiene el sentido que puede llamarse «moderno», el formalismo equivale a prestar atención preponderante, o exclusiva a los aspectos ideales de la realidad. El uso de «formalismo» en uno y otro sentido debería ser evitado por la ambigüedad que arrastra en su empleo corriente el vocablo 'forma', a menos que se especificara cuidadosamente en cada caso a qué forma se refiere la consideración «formalista».

2. En un sentido también general, pero menos ambiguo que el anterior, se emplea el vocablo 'formalismo' como caracterización de varias disciplinas filosóficas. Es lo que ocurre con las expresiones 'lógica formal', 'ética formal' (como la kantiana), 'sociología formal' (como la de Simmel), &c. En todos estos casos el uso del término 'formal' se atiene a su definición moderna, y la consideración formal como estudio de las estructuras generales de un objeto o de una ciencia se contrapone a la consideración material como estudio del contenido del objeto o de la ciencia.

3. Por ser la lógica una disciplina estrictamente formal, puede decirse que su característica más general es el formalismo. El vocablo 'formalismo' aplicado a la lógica es, sin embargo, o demasiado preciso o demasiado vago. El sentido demasiado preciso del término 'formalismo' aparece cuando, con algunos autores, se distingue entre lógica formal y lógica formalista. Es demasiado preciso, porque toda lógica formal puede ser formalizada y, por lo tanto, no hay lugar a establecer una distinción demasiado tajante entre lógica formal y lógica formalista. El sentido demasiado vago del término 'formalista' aparece cuando se [1275] dice que toda lógica es formalista. En tanto que toda lógica puede formalizarse (véase Formalización), toda lógica es formalista, pero entonces se dice muy poco al indicar que el rasgo general de toda lógica es el formalismo.

4. Formalismo es también el nombre que se da a una de las tres principales direcciones de la filosofía matemática. Ha sido representada sobre todo por D. Hilbert, y a ella nos hemos referido en Matemática y otros artículos. Hay que tener presente que el llamar «formalista» a esta matemática no significa negar el formalismo de las demás direcciones contemporáneas de la filosofía matemática: la logicista y la intuicionista. Todas ellas están penetradas por la idea de la formalización y, por lo tanto, en un cierto sentido todas ellas se pueden calificar de formalistas. Al usar el vocablo 'formalismo' en el sentido en que lo tratamos en el presente párrafo hay que especificar, por consiguiente, la diferencia con respecto al sentido anterior.

5. Se ha llamado asimismo «formalismo» a cierta dirección de la estética y de la crítica literaria que ha sido representada por muchos autores, pero en particular por estéticos y críticos rusos y checoslovacos en los comienzos de la tercera década de este siglo: B. Eijenbaum, V. Sjlovski, B. Tornasevski, R. Jakobson, &c. Entre los checos se destacaron los miembros del llamado «Círculo de Praga», D. Cyzevsky, R. Wellek y el citado Jakobson (véase Estructuralismo). Dichos autores afirmaban que la comprensión de la obra de arte no requiere el auxilio de la psicología, de la sociología, de la historia y, en general, de ninguna ciencia que se refiera al artista mismo, al contemplador de la obra de arte o a la situación social e histórica de ambos. La obra de arte es para los formalistas un lenguaje que posee su propia autonomía y que puede, por lo tanto, examinarse «internamente». Al principio, los formalistas estéticos subrayaban los aspectos «sintácticos» de la obra artística, prescindiendo de la relación entre los signos y los objetos designados. Poco a poco, sin embargo –y paralelamente a la tendencia que llevó a muchos positivistas lógicos de la pura sintaxis al estudio de la semántica–, los formalistas se interesaron cada vez más por los aspectos semánticos. Se ha hecho notar que en su etapa sintáctica los formalistas estéticos estaban muy próximos a las teorías que distinguen radicalmente entre el lenguaje emotivo y el lenguaje cognoscitivo, lo cual parece estar en contradicción con su formalismo, por cuanto es difícil aceptar la obra de arte como lenguaje emotivo y a la vez destacar que lo único que importa en ella es el orden sintáctico. Pero justamente por reparar en tal contradicción los formalistas abandonaron la distinción citada, aun cuando en ningún momento dejaron de afirmar que el lenguaje artístico no es cognoscitivo. Ahora bien, al pasar de la dimensión sintáctica a la semántica, los formalistas estéticos descubrieron que lo característico del lenguaje artístico (y especialmente del poético) no es su ausencia de significados, sino la multiplicidad de ellos. Tratamos con más detalle este problema en el artículo sobre la obra literaria (Véase).

Ha sido muy común entre autores marxistas soviéticos o seguidores de ellos combatir el «formalismo artístico», al cual han opuesto el llamado «realismo socialista». Tal formalismo no se reduce, empero, al anteriormente reseñado, el cual sería, en todo caso, un aspecto de un formalismo más amplio que, según los autores marxistas, caracteriza la cultura occidental y burguesa y es el resultado de una desvitalización, así como de una oposición a considerar la realidad social a la luz del «desenmascaramiento ideológico» propugnado por el marxismo.

6. Finalmente, se ha llamado a veces «formalismo» a la doctrina de los partidarios de la distinción (v.) formal, los cuales han sido calificados en la literatura escolástica de formalistas.

Véase: Melchior Palágyi, Der Streit der Psychologisten und Formalisten in der modernen Logik, 1902. - L. E. J. Brouwer, «Intuitionism and Formalism», Bull. Am. Math. Society, 20 (1913). – Richard Baldus, Formalismus und Intuitionismus in der Mathematik, 1924. – Jean Cavaillès, Méthode axiomatique et formalisme, 1938. – Jean Ladrière, Les limitations internes des formalismes: Étude sur la signification du theoreine de Gödel et des théorèmes apparentés dans la theorie des fondements des mathématiques, 1957 (trad. esp.: Las limitaciones internas de los formalismos, 1971). – Véase también la bibliografía de los artículos Intuicionismo; Matemática; Psicologismo.

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