José Ferrater Mora · Diccionario de filosofía [sexta ediciĆ³n]
Alianza Editorial · Madrid 1979
 
tomo segundo
páginas 1014-1015

Espíritu del pueblo

Traducimos con esta expresión el término Volksgeist, tan usado por Hegel y por algunos de los llamados románticos alemanes. Podría asimismo verterse por 'espíritu nacional', si no fuese por las connotaciones políticas posteriores que ha arrastrado el adjetivo 'nacional' y que no estaban incluidas en la idea de Volk (aun cuando debe advertirse que Hegel usa algunas veces la expresión Nationalgeist en un sentido similar al de Volksgeist; ejemplos de ello se encuentran en la Filosofía del Espíritu, § 394; Glöckner, 10: 79, y en la Filosofía de la Religión, Parte 1, C; Glockner, 15: 233). Volk es entendido la mayor parte de las veces como la comunidad de un pueblo poseedor de su propio destino.

La idea del espíritu del pueblo no es, sin embargo, de origen alemán. Surgió en Francia durante el siglo XVIII –y justamente con el nombre de 'espíritu de la nación'– en aquellos instantes en que, como señala Paul Hazard, abundaron los estudios sobre 'el espíritu de...'. Así, por ejemplo, y sobre todo, en Montesquieu y Voltaire. Montesquieu habla en L'esprit des lois (XIX, 4) de «el espíritu nacional» o «espíritu de una nación» resultante de diversos factores (clima, religión, &c., &c.). En cuanto a Voltaire, la idea de un «espíritu nacional» o «espíritu del pueblo» (esprit des nations) está bien clara tanto en su Ensayo como en sus obras históricas. La relación entre Francia y Alemania al respecto está aún por averiguar con detalle; según Ortega y Gasset, un estudio franco-germano entre 1798 y 1830 mostraría hasta qué punto los alemanes son deudores de los franceses –y especialmente de Voltaire– en la idea del Volksgeist (a ello habría que agregar la posible influencia de la historiografía inglesa del siglo XVIII, especialmente la de Gibbon y Hume). En todo caso, tal como es hoy entendida, la idea está llena de resonancias románticoalemanas. En efecto, cualesquiera que fuesen sus orígenes, los alemanes insistieron más que nadie sobre este tema. Así lo vemos en Herder, quien entiende la historia como historia de la humanidad, pero quien a la vez muestra en sus Ideas que la historia humana se realiza a través de una serie de 'espíritus populares'. Lo vemos también en Fichte, no sólo en sus Caracteres de la edad contemporánea, sino también, y de un modo más concreto, en sus escritos filosófico-políticos: los Discursos y el Estado comercial cerrado. Lo vemos, finalmente, y con mayor amplitud, en Hegel, quien se refiere al espíritu de los pueblos en diferentes ocasiones (en la Propedéutica de 1808/1809; Glockner, 3: 202-3, donde define la vida interna del espíritu de un pueblo como formada por costumbres, leyes y constitución; en la Fenomenología del Espíritu, § 33; Glockner, 7: 85, en donde concibe el «Espíritu universal» como formado por la concurrencia y relación entre sí de los espíritus de los diversos pueblos a través de la historia). En esto vemos, dicho sea de paso, la estrecha relación que hay entre la idea del Espíritu del pueblo y la idea del Zeitgeist o Espíritu de la época (Véase). Vemos también tratada la noción de Volksgeist especialmente en la Introducción a la Filosofía de la Historia; Glockner, 11: 84, siguientes; en trad. Gaos, 1, 1928, 92 y sigs. Dice allí Hegel que el sentimiento que un pueblo tiene de sí y de sus posesiones, instituciones, costumbres, pasado, etcétera, constituye una entidad: es el Espíritu del pueblo. Se trata, agrega Hegel, de un espíritu determinado –y determinado por la historia–. Por eso el espíritu de un pueblo equivale a un individuo en el curso de la historia universal y por eso los espíritus de los diversos pueblos en el curso de la historia son los grados en la historia del universo, en la cual se realiza el Espíritu universal. Este espíritu universal aparece encarnado según las épocas en un pueblo determinado y hasta en un determinado individuo, que representa la conciencia del pueblo y de la época. La idea del espíritu del pueblo fue asimismo considerablemente desarrollada en la llamada «escuela histórica» alemana, aun cuando se la despojó del aspecto metafísico que tenía en Hegel para atenerse a sus manifestaciones «empíricas». De un modo o de otro la idea se infiltró en concepciones muy diversas durante el siglo XIX y hasta parte del siglo XX.

En este último siglo la idea de «espíritu del pueblo» fue empleada, después de Hegel, por autores como Moritz Lazarus (Véase) y Heymann (Heinrich) Steinthal (Véase), los fundadores de la llamada «psicología de los pueblos» (Völkerpsychologie). Aunque hay en estos autores no poco de especulación relativa a un «espíritu del pueblo», ambos subrayan los componentes psicológicos, más bien que metafísicos, de esta noción. En particular Steinthal ha llevado a cabo estudios de filología comparada, antropología comparada y psicología (colectiva) comparada que le han permitido desarrollar la idea del «espíritu del pueblo» tanto en forma de una hipótesis como (y a la vez) en forma de una conclusión que ha de probarse mediante investigaciones empíricas, psicológicas y filológicas.

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