Filosofía en español 
Filosofía en español

Zeferino GonzálezHistoria de la Filosofía, Madrid 1886


Filosofía novísima

§ 44
Movimiento positivista. Littré

El término natural, la consecuencia última de la concepción positivista de Augusto Comte, es el materialismo, cuyas premisas se encuentran sobrado explícitamente en los escritos de Comte, como se acaba de ver. Empero Robin, el médico y amigo de Comte, y sobre todo Littré, se encargaron de establecer relaciones más directas entre la tesis positivista y la tesis propiamente materialista. En realidad, cuando se afirma que el espíritu no es más que una propiedad, una fuerza de la materia o substancia organizada (l'esprit est la propriété ou la forcé de la substance organisée), como afirma M. Littré, y cuando se añade que para la ciencia positivista no hay más que materia y propiedades de la materia, es difícil mantener la línea de separación y distinción entre el positivismo y el materialismo.

«La grande ciencia de los seres vivientes, nos dice el discípulo de Comte, la biología, sucede a la química. De esta sola aprende que los tejidos organizados están compuestos de elementos inorgánicos diseminados en la naturaleza; que la nutrición, la cual junto con la reproducción es la base de todo lo demás en el animal, no es más que un trabajo inmenso de composición y descomposición química.»

Para Littré, como para la generalidad de los positivistas, la idea de un ser teológico, es decir, la existencia de Dios, es una hipótesis inútil: L'idée d’un être théologique quelconque, c’est, comme le disait Laplace, una hypothèse désormais inutile.

La libertad de los actos humanos, según la conciben y explican los hombres, es una verdadera ilusión, y en su virtud la historia de la humanidad viene a ser una evolución natural y necesaria, un desenvolvimiento determinado por las condiciones de la naturaleza cerebral del hombre, y por la manera de ser del mundo: un développement déterminé par les conditions de la nature cérébrale de l’homme et par la maniere d’être du monde.

La constitución y origen de las sociedades, lo mismo que la constitución y origen de las religiones, la teología, las profecías, las revelaciones, lo mismo que los gobiernos, los imperios, las artes, las ciencias, todo depende y procede de las fuerzas propias del hombre en combinación con los diferentes medios ambientes, con exclusión de toda acción divina, de toda voluntad sobrenatural: quienquiera que esto reconoce o afirma, ha entrado en posesión de la verdad, ha realizado su emancipación mental: quiconque accède à cette vue a plainement accompli le cycle de l’ émancipation mental.

Excusado es añadir que la concepción psicológica del discípulo de Comte está en perfecto acuerdo con estas ideas. El alma humana no se distingue de las funciones morales e intelectuales que se verifican en el cerebro (l’ensemble des fonctions morales et intéllectuelles devolues au cerveau): en otros términos, el alma es el conjunto de las facultades del sistema nervioso central: Il faut reserver le hom d'âme à l’ensemble des facultés du système nerveux central.

Como se ve por lo dicho, la distancia que separa a Littré de los materialistas contemporáneos es muy escasa o nula. Es justo recordar, sin embargo, que renegó de estas doctrinas, convirtiéndose a la fe católica antes de morir.

A los nombres de Robin y Littré, principales representantes del positivismo en Francia, pueden añadirse el de Wirouboff, colaborador de Littré en la revista rotulada Filosofía positiva, y el de Blignières, autor de una Exposición abreviada y popular de la Filosofía y de la religión positivas.

El movimiento positivista realizado en Francia tuvo resonancia en Italia, como la tuvo también en otras naciones, según veremos en su lugar. Entre los positivistas italianos merece figurar en primer término Ardigò, el cual, en su Psicologia come scienza positiva, reduce la ciencia psicológica, o, mejor dicho, la Filosofía toda, al conocimiento experimental de los fenómenos de la conciencia y de sus leyes. Según el filósofo italiano, para el hombre de la ciencia el absoluto o Dios, lo mismo que el yo y el no-yo, el hombre y el mundo externo, no existen como seres substanciales, y, caso que existan, son absolutamente incognoscibles como tales para la razón humana. Para la ciencia no existen más objetos que el hombre, pero no el hombre substancial, nouménico, sino el hombre fenoménico, o sea una colección de fenómenos sujetos a ciertas leyes y que presenta una doble fase, una fase física y otra fase psíquica.

Al nombre de Ardigò puede añadirse el de su compatriota Angiulli, el cual, en su libro La Filosofia e la ricerca positiva sustenta, al menos en lo substancial, las mismas tesis e ideas que Ardigò.