Zeferino González
Filosofía novísima
§ 26
La psicología etnográfica
En el árbol de las ciencias o de los conocimientos humanos, la psicología tiene su lugar propio entre la biología, que le sirve de base y antecedente natural, y la historia, que viene a ser como su prolongación y coronamiento. Si la psicología no puede prescindir, sino que presupone el estudio de la vida en general y de sus fases principales, natural es también que se perfeccione y complete por medio del estudio de los fenómenos morales, religiosos, sociales, artísticos, científicos, &c., toda vez que estos fenómenos deben su origen y su ser en último término al alma humana.
Así como la investigación y el conocimiento científico de los fenómenos psicológicos que se verifican en el individuo constituyen la ciencia y el objeto de la psicología ordinaria, así también la investigación y conocimiento científico de los fenómenos psicológicos que se verifican en el hombre como ser social, o sea en relación con las circunstancias y condiciones de la sociedad de que es miembro, constituyen la esencia y el objeto de la llamada psicología etnográfica, de la psicología de las razas o pueblos (Völkerpsychologie), como la apellidan los alemanes, y cuyo nombre más propio sería acaso el de psicología social, toda vez que estudia los fenómenos psicológico-sociales, así como la psicología ordinaria estudia los fenómenos psicológico-individuales.
Esta psicología etnográfica o social debe su origen y su principal desarrollo a la escuela de Herbart, y representa precisamente una de las fases o ramas de la misma. El filósofo de Oldemburgo había indicado más de una vez en sus escritos que la psicología permanece incompleta si sólo considera al hombre como individuo aislado; y esta idea, cultivada y desarrollada por algunos de sus discípulos, dio origen y base a la psicología etnográfica en Alemania, y tiene también representantes más o menos genuinos entre los ingleses.
No debiendo ocuparnos ahora sino en la primera, diremos que Wastz, Lazarus y Steinthal, son los que contribuyeron en primer término a los progresos y consolidación de esta psicología.
a) Waitz, que nació en Gotha en 1821, y murió en Marbourg en 1864, fue discípulo de Drobisch, partidario entusiasta y propagador celoso de la doctrina de Herbart. Después de algunos ensayos encaminados a desenvolver y aplicar las semillas psicológico-etnográficas incubadas en las obras de Herbart, Waitz comenzó a publicar en 1859 su extensa Antropología de los pueblos en el estado de naturaleza, obra que consta de seis volúmenes, algunos de los cuales salieron a luz después de la muerte prematura de su autor.
En este libro, Waitz se pronuncia en favor de la unidad específica del hombre; pero mientras por un lado niega que haya diferencias específicas entre las razas humanas, por otro parece conceder excesiva influencia en los fenómenos psicológico-sociales a las emigraciones, a las ideas religiosas, al lenguaje, y sobre todo al clima, cuya influencia exagera evidentemente.
Por otra parte, el libro de Waitz, más bien que una psicología etnográfica, viene a ser una historia natural del hombre, una historia de las razas humanas comparadas entre sí, principalmente consideradas en sus formas y grados inferiores de sociedad y civilización.
b) Lazarus, en su libro titulado La vida del alma, y más todavía en los artículos publicados en la Revista de psicología de los pueblos y de la ciencia del lenguaje, se dedicó con preferencia a estudiar y desenvolver la psicología etnográfica o etnológica en su fase moral, o sea los fenómenos psicológico-morales que caracterizan a las sociedades.
Pero la afirmación capital de Lazarus en este terreno es la que se refiere a la existencia de un espíritu objetivo y universal, resultado de los espíritus subjetivos, o del consentimiento común de los individuos de una sociedad. Este espíritu del pueblo (Volktgeist) o universal, no es una substancia, pero sí un sujeto, una mónada que penetra y liga los individuos de una nación. El lenguaje, la religión, la poesía popular, el arte, las leyes, las costumbres públicas y privadas, la vida de familia, &c., son los elementos que integran este espíritu objetivo de cada pueblo, espíritu que constituye en cierto modo su carácter social.
c) Steinthal, cofundador y uno de los principales redactores de la ya citada Revista de psicología de los pueblos, coincide en sus afirmaciones e ideas con su colega Lazarus, pudiendo decirse que si en algo se distinguen es en la preferencia relativa que cada uno de ellos concede en sus producciones a determinados elementos psicológico-etnográficos. Lazarus atiende con preferencia a los del orden moral y literario; Steinthal cultiva con especial cuidado y con éxito los que se refieren al lenguaje, cuyas leyes psicológicas intenta descubrir y formular.
Delbrück, Cohén y algunos otros escribieron también en la citada Revista, pues Waitz, Lazarus y Steinthal, aunque son los más conocidos e importantes, no son los únicos que en Alemania cultivan y promueven el estudio de la psicología etnográfica o social.