Filosofía en español 
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Nicolái Dubinin

Teoría del reflejo. Lo casual y lo necesario

Para los éxitos de la Genética una gran importancia tiene la teoría básica de la dialéctica sobre el reflejo como una propiedad universal de la materia. Toda la organización evolutiva de lo vivo es un proceso activo del reflejo a través de la interacción entre los organismos y las condiciones del medio ambiente. El método histórico del reflejo para los sistemas vivos es la información genética codificada en las moléculas de DNA, la cual dispone de los datos sobre la historia de la influencia del medio. ambiente y sobre los procesos del autodesarrollo de las especies. La acción de los genes en el sistema vivo abierto es la señal de dicha información, lo que garantiza su actividad vital y desarrollo en la presencia de determinadas condiciones del medio ambiente. Estas ideas forman la base de la importantísima tesis sobre la unidad dialéctica del organismo y el medio ambiente.

Una gran importancia para la Genética adquieren las categorías de la casualidad y la necesidad. El curso de los acontecimiento se determina no sólo por la naturaleza de las cosas. Surgen no sólo acontecimientos necesarios, sino aleatorios cuya causa es la coincidencia de las circunstancias exteriores. El conocimiento científico moderno aplica ampliamente la categoría de la casualidad (teoría de las probabilidades) en la comprensión del mundo objetivo y elaborando teorías científicas.

El empleo de las categorías de lo casual y lo necesario para el conocimiento de la evolución de los organismos significa el desarrollo y la concretización de la idea expresada por C. Marx en el “Capital” al señalar que por cuanto la realidad se forma de la diversidad de procesos y fenómenos que se interaccionan entre si, entonces la necesidad en estas condiciones no se realiza en forma unívoca, sino que actúa en forma de “ley–tendencia”., Esta dialéctica de lo casual y lo necesario conforma el alma de la evolución orgánica. La teoría actual de la genética de poblaciones es la expresión concreta de la acción de la “ley–tendencia”.

Las mutaciones surgen como alteraciones causales en la información genética a cuya base se forman nuevos torrentes de la necesidad a través de la influencia creadora del medio ambiente, lo que se realiza gracias a la selección natural. Con los grandes cambios del medio, el rol de la casualidad crece extraordinariamente, por cuanto el organismo exige nuevas formas de adaptación. Por lo regular nuevos caracteres surgen a base de las mutaciones no dirigidas, o casuales en este sentido.

Sólo por apoyarse en la concepción sobre la unidad de lo casual y lo necesario, la Genética puede acercarse a la solución de dos grandes tareas de la Biología: la primera de ellas consiste en comprender y reproducir el enigma del paso del mundo inorgánico al orgánico. Este acontecimiento ocurrió hace más de 4 mil millones de años y estuvo vinculado con la creación del sistema abierto basado en la interacción entre las sustancias en forma de proteínas y ácidos nucleicos, la energía, dependiente del mundo exterior y de los torrentes de información que determinan la específica del metabolismo y del camino de la autorreproducción del sistema. A pesar de la complejidad colosal del hecho de la aparición de la vida, en éste debe tenerse en cuenta la realización de la unidad de lo casual y lo necesario. Es conocida la aparición abiogénica de las proteínas simples y los ácidos nucleicos simples. Estos flujos de síntesis abiogénicas tienen cursos independientes. El vínculo DNA–proteína, al parecer, surgió casualmente cuando en condiciones favorables los elementos del DNA o RNA pudieron utilizar la influencia de las proteínas en forma de una futura polimerasa para la realización de la autorreproducción primitiva. Los procesos energéticos y la síntesis del DNA, podrían realizarse cabalmente sólo en el sistema abierto delimitado del exterior lo que sirvió para la creación de la célula. Estos acontecimientos resultaron únicos. Toda la vida sobre la Tierra es uniforme en cuanto a sus sustancias, formas de energía y esencia de la información.

Una importantísima misión que se plantea ante la Biología consiste en comprender el enigma de la conciencia que se originó con la aparición del ser humano. Es bien conocido que el Homo sapiens se formó gracias a las relaciones sociales y de trabajo. Sin embargo, el misterio de la procedencia del hombre aún no se ha descubierto. El único camino para la solución del problema es a través del análisis de lo necesario y lo casual, puesto que el establecimiento de las propias relaciones sociales y de trabajo es imposible sin la presencia de los elementos de la conciencia. Estas crearon al hombre racional, mientras que en el animal, que fue antecesor del ser humano, las mismas no podían aparecer. Los elementos del trabajo no sistematizado, la elaboración de los instrumentos laborales y los actos de comportamiento, característicos para la vida en las comunidades, son conocidos para toda una serie de animales y, en particular, para las especies de los monos. Sin embargo, todas estas formas de comportamiento están privadas de conciencia.

El surgimiento de la posibilidad de la conciencia es un salto que separó al hombre del reino animal. La conciencia es una propiedad de la materia de una organización muy superior. V. I. Lenin escribió1 que la conciencia “...es una función de ese fragmento particularmente complejo de materia que se llama cerebro humano”.

Las relaciones sociales que se forman en el proceso laboral son la causa del establecimiento de la conciencia. A raíz de esto un gran papel para el hombre ha jugado el surgimiento del habla. El desarrollo de la conciencia atravesó una serie de etapas antes de que surgiera la conciencia del hombre actual. Desde el mismo principio de su historia, la conciencia resultó ser un producto social. No obstante, las relaciones sociales y de trabajo exigen para su formación una organización biológica especial del cerebro para que se desarrollan las relaciones sociales y de trabajo. En este caso fueron necesarias tales formas del reflejo biológicamente condicionadas que encierran en sí la posibilidad de la conciencia.

De esta forma, antes de que comenzara el progreso del hombre a base de las relaciones sociales y de trabajo, su antepasado debió diferenciarse por particularidades biológicas de todas las demás especies. En el mismo tenía que surgir una nueva forma de la actividad del cerebro que creare la posibilidad de la conciencia. La intersección de la nueva forma del reflejo de esta especie con la actividad sin sistema del instrumento y laboral propia de los animales, creó un progreso interdependiente no corriente de la conciencia y el trabajo. De esta forma surgió lo social, y el hombre adquirió una esfera espiritual, superbiológica.




{1} V. I. Lenin Obras Escogidas, Tomo IV pág. 224.


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