Filosofía en español 
Filosofía en español


Discurso en Callosa del Segura (Alicante)


22 de julio de 1934a
La Nación (Madrid), 23 de julio de 1934, p. 4b

 
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En Callosa del Segura

Falange Española de las JONS celebra un acto de afirmación de su ideario

[…]

Habréis podido observar –dice– que en los actos públicos de propaganda política, los oradores por regla general vienen a pedir algo, a hacer al público promesas halagadoras o a excitar sus pasiones; nosotros, por el contrario, donde vamos con nuestra cruzada, sufriendo molestias, venciendo obstáculos, y aun arrostrando peligros, sólo hablamos de nuestra fe en España y su destino, y sólo aspiramos a infiltrar esa fe y esa creencia en quienes nos escuchan. Porque es triste y angustioso ver cómo los españoles consumen sus energías en luchar unos contra otros, pensando sólo en solventar entre sí odios y rencores, con olvido de España, a la que tratan de rendir y aniquilar. (Grandes aplausos.)

Por fortuna, esto no es posible lograrlo en una nación de muchos siglos de existencia y cuyo sentido de unidad ha perdurado siempre, aun en épocas de fragmentación territorial, en las cabezas de nuestros reyes, santos y pensadores, ni con una nación de tal contextura espiritual que, al descubrir para la humanidad un nuevo continente, lejos de abusar de su poderío y explotar a los indígenas, empieza por declararlos iguales a los españoles. (Ovación)

Mas España comienza a perder su propio estilo y personalidad cuando por obra de las doctrinas rousonianas [sic] y de la revolución francesa surgen las divisiones en territorios y regiones; cuando, por no mirarse de frente a España, abarcándola total y absolutamente, sino desde un punto de vista particular de clase o de interés, nacen los partidos políticos; esto es, cuando se niega la existencia de ciertas verdades permanentes, se admite la teoría absurda de que las sociedades políticas son consecuencia de un pacto expresado mediante un sufragio.

Además, estas teorías, al proclamar también la libertad económica hacen creer ilusoriamente a los obreros que son libres para contratar con el patrono sus condiciones de trabajo, cuando en realidad lo que hacen es sancionar la mayor de las injusticias al dejar frente a frente al fuerte contra el débil, obligando a éste, por sus necesidades, a aceptar las imposiciones de aquél. (Ovación.)

De esta situación injusta, y por un espíritu de legítima defensa en la clase trabajadora, surge el socialismo, que bien pronto sus dirigentes le hacen perder sus primitivas características para convertirlo en un medio de ventajas y medros personales. (Muyc bien.)

Se nos tacha de que no somos obreros, y precisamente ese es nuestro mayor mérito: el de combatir un Estado como el actual, en el que por nuestras condiciones sociales solamente hemos de disfrutar de beneficios, y defender la implantación de otro Estado, en el que la vida para nosotros habrá de ser mucho más dura.

Nosotros no podemos consentir que los obreros continúen envenenados por odios y rencores, ni podemos resignarnos a vivir en una España sin fe, dividida en ideas, partidos y clases; por eso predicamos la creencia en España, en su inmortalidad y en su universal destino.

También se nos critica y se nos acusa de emplear procedimientos y doctrinas de otros países, tachándonos de imitadores, y se nos tilda de fascistas.

A los que tal dicen hemos de contestar que si por fascista[s] se entiende[n] aquellos hombres que tienen una fe y una creencia en sí mismos y una fe [y] una creencia en su patria como algo superior a la suma de individuos, como una entidad con vida propia, independiente, y con una empresa universal que cumplir, efectivamente lo somos. Pero rechazamos tal calificativo si se cree que para ser fascista basta la parte externa, los desfiles, los uniformes, los actos espectaculares más o menos decorativos. (Grandes aplausos.) Por eso la salvación de España está en nosotros mismos directamente, sin mediaciones de los partidos políticos, ni de los diputados, ni de nadie más que nuestro esfuerzo y voluntad.

Termina diciendo que se tacha de asesinos a unos hombres que no hacen otra cosa que predicar su amor a España; lo que sucede es que predicamos y entendemos ese amor no de una manera blanda, suave, sino resuelta, enérgica y viril, estando dispuestos por ese amor a ofrecer el sacrificio de nuestra sangre.

[…]


⎯⎯⎯

a  Aunque en la fuente se dice que el acto tuvo lugar en la Plaza de Toros «esta tarde», la fecha correcta es la del día anterior.

b  Además de José Antonio, hicieron uso de la palabra los falangistas Francisco Parra y Ximénez Conder, presentados por el jefe de la JONS de Callosa, José María Macía.

c  Una errata en la fuente modifica esta palabra: «Mul».