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El Sr. Tomás y Pierab: […] Mucho ha sufrido Barcelona, como Sevilla, con la Exposición; pero me complazco en manifestar, respondiendo a la manifestación del Sr. Primo de Rivera de que bromeo, que Barcelona puede resistir perfectamente cincuenta Exposiciones y cincuenta Primo de Rivera (El Sr. Primo de Rivera: Y a algunos como S. S., que ya es bastante resistir.) Cuando no pueda resistirme S. S. puede marcharse, que no le necesito para pronunciar mi discurso.
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El Sr. Tomás y Piera: Naturalmente, en mis palabras en relación con el Sr. Duque de Tetuánc (y ruego a los señores taquígrafos que las recojan con mucho cuidado) no me refería yo, por ejemplo, a aquellas que pronunció el Sr. Sánchez Guerrad cuando la sublevación de Valencia, en que le aludía el Sr. Sánchez Guerra en su proclama a los soldados que tenían que levantarse en Valencia, cuando decía que habían muerto veintiún Ministros de la Monarquía pobres y que acababa de morir un Ministro de la Dictadura, extraordinariamente rico. (El Sr. Primo de Rivera pronuncia palabras que no se perciben.)
El Sr. Presidente: ¡Orden, Sr. Primo de Rivera! Ya hablará S. S. y podrá decir lo que quiera.
El Sr. Primo de Rivera: Con bastante poca frecuencia interrumpo yo; pero en este momento me creo obligado a interrumpir.
El Sr. Presidente: No tiene derecho su señoría; ya hablará.
El Sr. Tomás y Piera: Como constan mis palabras, yo siempre seré responsable de ellas; no me refería a las el Sr. Sánchez Guerra en su alusión al Sr. Duque de Tetuán, y allá el Sr. Sánchez Guerra con su responsabilidad; yo me refería a una nota de la Dictadura. (El Sr. Primo de Rivera: Esa nota debe darla en el acto.) […]
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