Filosofía en español 
Filosofía en español


Discurso en Jerez de la Frontera (Cádiz)


28 de febrero de 1932a
La Nación (Madrid), 29 de febrero de 1932

 
[ 125a ]
 

En Jerez de la Frontera

Don José Antonio Primo de Rivera disertó acerca de J. J. Rousseau

[…]

Comenzó diciendo que era aquel momento el de mayor emoción de su vida, por hablar en Jerez, ciudad que tanto cariño demostró siempre a su padre.

Hizo notar que la conferencia ni tenía carácter político, puesto que su actuación en tal sentido no la encaminará nunca más allá del terreno en que la sitúe su ineludible deber de defender la memoria de su progenitor.

Añadió que sólo iba a exponer unas notas de un estudiante de Derecho, que venía a darlas por si se atisbaba alguna verdad que pudiera servir a los que tienen dotes de caudillo.

Estudió a Rousseau, su doctrina y su crítica positivista.

Afirmó que el positivismo hizo objeto al dogma de la soberanía nacional de una crítica implacable; pero no tuvo la virtud de substituirla por ninguna otra, limitándose a contemplar la vida social como una serie de fenómenos sin otras leyes permanentes que las de su propia conveniencia.

Añadió otras consideraciones de carácter jurídico y doctrinal en tonos elevados, mereciendo del numeroso auditorio grandes aplausos. – (Mencheta)

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La Unión (Sevilla), 1 de marzo de 1932

 
[ 125b ]
 

Información de Jerez

La conferencia del domingo, del Sr. Primo de Rivera

[…]

Dirige primero unas frases de sincero afecto al pueblo jerezano, con el que dice tener una deuda de gratitud, y explica cómo, sin ser político, quiso un día optar a uno de los escaños del Congreso para defender la memoria de su padre de ataques que se le han dirigido después de su muerte.

Alrededor del tema: «Otra vez hacia la verdad», objeto de su conferencia, explana las teorías de Juan Jacobo Rousseau y otros filósofos en materia de Derecho Político para combatirlas y demostrar que el Derecho Político nació en el siglo XII en el seno de las órdenes religiosas, entonando un himno en honor del angélico doctor santo Tomás de Aquino.b

[…]

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La Correspondencia Militar (Madrid), 1 de marzo de 1932

 
[ 125c ]
 

En Jerez

Una conferencia de Primo de Rivera

Fue aclamado con entusiasmo

Jerez de la Frontera. – En el teatro Eslava, bajo la presidencia del Decano del Colegio de Abogados y el presidente de la derecha de dependientes [sic], señor Riveroc, dio ayer una conferencia D. José Antonio Primo de Rivera, que fue presentado por el presidente de la Juventud derechista, Sr. Pemartín Floridad, el cual enalteció la figura del marqués de Estella.

El orador, al adelantarse a la tribuna, fue ovacionado y con gran emoción agradeció las frases del Sr. Pemartín, diciendo que el hablar en Jerez le deparaba las mayores emociones de su vida, y agregó que la conferencia no sería política, pues no pensaba actuar, sino que únicamente pretendía defender la memoria de su padre y someter a los auditorios sus notas de estudiante por si se atisbaba alguna verdad que pudieran servir a los que tienen dotes de caudillos.

Examinó la doctrina de Rousseau, y afirmó que el positivismo hizo al dogma de la soberanía nacional objeto de crítica implacable; pero no lo susttuyó por ninguna otra forma absoluta, contemplando la vida social como una serie de fenómenos, sin otras leyes permanentes que las de su conservación. Terminó diciendo que el pensamiento jurídico en nuestros días busca fatigado por el camino de la Metafísica y de la Teología nuevos estudios escolásticos, deduciendo la consecuencia de que muchos padecen burlas porque no creen en la soberanía nacional; pero que están mucho más altos que los que les zahieren.

El orador fue ovacionadísimo por el público.

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Textos inéditos y epistolario. Madrid : Ediciones del Movimiento, 1956, p. 99-100e

 
[ 125d ]
 

El señor Primo de Rivera fue ovacionado calurosamente al adelantarse a hablar.

Agradeció las frases del señor Julián Pemartín al hacer su presentación, diciendo que era la única vez que lo había engañado en su vida, pues ignoraba que fuese un orador de tan altos vuelos.

Dice que el hablar en Jerez es para él todo un recuerdo y le dejará una de las mayores emociones de su vida. Anuncia que su conferencia no va a ser política ni piensa actuar más de esa manera, sino en cuanto sea preciso para defender la memoria de su padre.

«Lo que me propongo es someteros mis notas de estudiante, por si en estas notas se atisba alguna verdad que pueda luego servir a los que tienen dotes de caudillo».

Añade que en la ciencia política, como en toda ciencia, se pasa por épocas de fe en una verdad central, absoluta, eje y explicación de todas las normas, y por épocas que van presididas por la duda de Pilatos: «¿Qué es la verdad?»

«Nuestro tiempo –continúa– es el paso de una de estas épocas a la otra. El mundo, convaleciente de la doctrina de Rousseau y de la crítica positivista, vuelve los ojos hacia el afán de una verdad de validez permanente, que sirva para medir la justicia o la injusticia de todas las normas.»

En la construcción de Rousseau, el soberano (la voluntad general, prácticamente, la mayoría) no necesitaba tener razón para que fuesen legítimas sus decisiones.

Lo justo dejaba de ser una categoría de razón para ser en cada instante una decisión de voluntad.

No había, por consecuencia, una norma permanente de justicia. Así se ha podido llegar, en sistemas inspirados en la construcción rousseauniana, a la negación de todo derecho para las minorías.

El positivismo hizo objeto al dogma de la soberanía nacional de una crítica implacable, pero no lo sustituyó por ninguna otra norma absoluta.

Contempló la vida social como una serie de fenómenos sin otras leyes permanentes que las de su conservación.

«En nuestros días, el pensamiento jurídico, fatigado de dudar y afanoso de principios invariables, busca otra vez la verdad por el camino de la Metafísica y por el de la Teología en los nuevos estudios escolásticos. He aquí cómo muchos que padecen burlas porque no creen en la soberanía nacional están mucho más a la altura de los tiempos que los que les zahieren.»

Al terminar su conferencia, el señor Primo de Rivera fue aplaudido con gran entusiasmo. Después fue obsequiado con una comida íntima en el hotel Los Cisnes.


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a  Conferencia organizada por la Juventud de las Derechas Independientes –entidad dirigda por Julián Pemartín Sanjuan– en el Teatro Eslava. El acto estuvo presidido por Carlos Rivero Gordón –presidente de las Derechas Independientes y decano del Colegio de Abogados de Cádiz–, mientras que el orador fue presentado por el poeta Julián Pemartín Florida. En ocasiones, este texto ha sido titulado “Otra vez  hacia la verdad” o “El dogma de la soberanía nacional”.

b  A partir de aquí, añadió el anterior recopilador en Textos biográficos y epistolario. José Antonio íntimo: «Afirmó que el positivismo hizo objeto al dogma de la soberanía nacional de una crítica implacable; pero no tuvo la virtud de sustituirla por ninguna otra, limitándose a contemplar la vida social como una serie de fenómenos sin otras leyes permanentes que las de su propia conveniencia. – Terminó dicutiendo que el pensamiento jurídico en nuestros días busca fatigado por el camino de la Metafísica y de la Teología nuevos estudios escolásticos, deduciendo la consecuecia de que muchos padecen burlas porque no creen en la soberanía nacional; pero que están mucho más inspirados que los que les zahieren.»

c  Referencia a Carlos Rivero, decano del Colegio de Abogados de Cádiz y presidente de Derecha Independiente.

d  Se trata, por error, de Julián Pemartín.

e  Reproduce lo supuestamente publicado por el Diario de Cádiz, 29 de febrero de 1932.