Filosofía en español 
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En el primer día de la vista de la causa contra José María Álvarez Rodríguez


26 de enero de 1932a
La Nación (Madrid), 26 de enero de 1932

 
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La administración de Justicia

La prueba testifical contra el Sr. Álvarez Rodríguez

Esta mañana continuó en la Sala segunda de lo Criminal del Tribunal Supremo, presidida por el señor Ruz, la vista de la causa contra don José María Álvarez Rodríguez, que comenzó en la mañana de ayer.

El interés de la prueba creció en la sesión de hoy, y a la vista acudió enorme cantidad de público, que siguió con avidez las incidencias de los interrogatorios.

Comenzó la prueba testifical, y desfilaron hasta nueve testigos, sin que ninguno aportara datos de calidad para el fin de la causa. Únicamente uno mantuvo durante unos minutos la atención de cuantos presenciaban la prueba. El Sr. Guillén, querellante y testigo a petición de la defensa del Sr. Álvarez Rodríguez, a cargo, como es sabido, del culto letrado D. José Antonio Primo de Rivera.

Don Julio Guillén es un comerciante de Valladolid, que fue procesado cuando ocupaba el cargo de gerente de una Sociedad Anónima. Esta Sociedad impuso una multa de 200 pesetas a un abonado porque defraudaba en el consumo de la luz. El Juzgado estimó que la multa era excesiva, y entonces se procedió al procesamiento del gerente y algunos consejeros. El Sr. Guillén declara que viviendo en Madrid y no teniendo intervención directa en el asunto le parecía injusto.

El letrado Sr. Núñez le interrogó:

Abogado. – ¿Se levantó acta de la inauguración de las obras del ferrocarril que partía de Simancas?

Testigo. – Sí.

A. – ¿Asistió el Sr. Alba?

T. – No.

A. – ¿Dio usted cuenta al Estado y entregaron la fianza?

T. – Sí.

A. – ¿Se repartió después esa fianza?

T. – Sí, en partes proporcionales.

A. – ¿Declararon que habían llevado a cabo obras distintas a las realizadas?

T. – No.

 
Un interrogatorio que causa hilaridad

Seguidamente, el letrado defensor del Sr. Álvarez Rodríguez, Sr. Primo de Rivera, procede a tomar declaración al testigo D. Julio Guillén.

Defensor. – ¿Se trasladó usted el día 8 de julio de 1913 a Simancas, con obreros y autoridades, a clavar unas estacas en el terreno donde iba a comenzar a construirse el ferrocarril?

Testigo. – Sí. Con unos obreros y con las personas que creímos conveniente.

D. – ¿No se les olvidó a ustedes ningún detalle?

T. – No.

D. – ¿No se les olvidó a ustedes el pequeño detalle de expropiar el terreno, y se presentó el dueño del mismo y los echó?

T. – Sí. Por eso se interpuso interdicto.

D. – ¿Por qué no siguieron ustedes las obras?

T. – Porque vino la guerra europea.

D. – Bueno, pero yo tengo entendido que la guerra europea comenzó en el verano de 1914, y ustedes cesaron de efectuar obras en 1913. ¿Es que presentían ustedes la conflagración? (Grandes risas)

T. – No. Es que tardamos bastante tiempo en encontrar material.

D. – En definitiva: ¿las obras existían?

T. – Sí.

D. – ¿Y los materiales?

T. – Sí.

D. – ¿Puede determinar los que había?

T. – No exactamente, no.

D. – Y las expropiaciones, ¿existían?

T. – Verbalmente las teníamos concedidas. (Nuevas risas. La Sala comenta el cómico interrogatorio)

D. – ¿Se hizo entrega al Estado de todo lo necesario, según la ley?

T. – Sí. Al Estado y a los agentes del mismo.

D. – ¿Y del proyecto?

T. – También. Lo entregué yo en Fomento.

D. – Entonces no tengo más que preguntar.

Mientras el testigo abandona la Sala, el público comenta las incidencias del original interrogatorio, en el que todos hemos pasado un rato muy divertido.

Terminado el desfile de testigos, se procedió a la lectura de la prueba documental, y, una vez concluida ésta, el presidente suspendió la sesión, para reanudarla mañana, a las once de la mañana. Entonces emitirán su informe el fiscal y dos acusadores, y pasado mañana informarán el tercer acusador y la defensa.


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a  Causa seguida contra José María Álvarez Rodríguez, magistrado de la Audiencia Provincial de Alicante que antes de finalizar el año 1923 se desplazó a Valladolid, actuando contra los seguidores del liberal izquierdista Santiago Alba. Entre sus actuaciones figuró el procesamiento contra Francisco Zorrilla Arroyo, Julio Guillén Sáenz, Emilio Gómez Díez y otros, que constituyeron en 1913 una sociedad para efectuar las obras de tendido del ferrocarril entre Salamanca y Zamora a su paso por El Cubo de Tierra del Vino (Zamora), propósito que incumplieron, causa que fue finalmente sobreseída en 1926. Los citados promovieron después querella contra dicho magistrado, actuando como acusación los abogados Enrique Gavilán Almuzara, Manuel Núñez de Arce y Fernández de la Reguera y el propio Emilio Gómez Díez.