Filosofía en español 
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Declaraciones tras la apertura del archivo de su padre


La Nación (Madrid), 22 de septiembre de 1931a

 
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Los trabajos de la Comisión de Responsabilidades

Esta mañana fue abierto el archivo del general Primo de Rivera,
ante su hijo D. José Antonio y la Comisión en pleno

[…]

 
La correspondencia sostenida con el Rey no está en el archivo

[…]

–Durante la apertura –continuó el Sr. Serrano Batanerob–, el Sr. Primo de Rivera nos ha dicho que durante el mes que su padre estuvo en París, pidió a determinadas personas que le llevaran algunos documentos, lo que hicieron en varias maletas. El Sr. Primo de Rivera desconoce dichos documentos, aunque casi puede asegurar que se trata de correspondencia sostenida con D. Alfonso de Borbónc. Se expresó en estos términos: «Las cartas cruzadas entre el Señor y mi padre no están aquí, naturalmente.»

[…]

–¿Se habló de algo ajeno a la operación que se realizaba?

–Sí. El Sr. Primo de Rivera dijo algunas frases, en las que expresaba su creencia de que los ministros de la Dictadura son irresponsables. Por ejemplo, nos dijo: «Ya ven ustedes que encontraron un déficit de mil millones y cuando se marcharon existía superávit.» […]

 
Lo que ha dicho el marqués de Estella

Al salir, el marqués de Estella dijo a los periodistas:

–La Comisión ha estado conmigo irreprochablemente amable. En el fondo, la diligencia ha carecido de interés, porque casi todos los papeles de que se ha incautado la policía son de índole privada. El archivo político y diplomático de mi padre debió de ser guardado por él antes de morir en lugar diferente de su domicilio. Claro está que quien conoció durante seis años los graves deberes de la jefatura del Gobierno no iba a cometer la indiscreción, incluso con posible daño para el interés público y para la armonía internacional, de dejar abierto su archivo a la nerviosa curiosidad de estos tiempos.

–Y esos documentos políticos y diplomáticos, ¿se publicarán algún día?

–Desde luego –contestó–; aunque pese a muchas personas, incluso a las que ahora acusan ferozmente a la Dictadura. Esos documentos se deben a la Historia, y en su día debido se entregarán a la Historia.

–¿Ha hecho usted constar alguna respuesta?

–No. Pero sí un ruego, que reproduciré cuantas veces haga falta con toda energía: el de que se sentencie pronto y con toda claridad acerca de los «negocios e inmoralidades» de la Dictadura. Nada de limitarse a las responsabilidades políticas. Después de un año y medio insultando a los hombres de la Dictadura, los acusadores están en el deber de probar sus cargos. O si no los prueban, de devolver a los acusados su honra.

[…]


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a  El anterior recopilador regorganizó el texto de esta crónica para su compilación.

b  José Serrano Batanero, diputado azañista.

c  Se refiere al rey Alfonso XIII.