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8 de junio de 1931.
Querido José María:
¡Un millón de gracias por tu magnífico regalo! Un paseo por el barrio de Santa Cruz con la guía de tus versos –algunos de los cuales son quizá los mejores que has escrito– es un buen descanso en estos días de agitación. Tengo ganas de charlar contigo. ¿Qué haces? ¿Qué piensas? ¿Qué se prepara ahí para las Cortes Constituyentes? Créeme que siento verdadera preocupación. Pero, en fin, la aplazo por ahora y vuelvo a tus versos…
“¿Fue una mujer la Pimienta?”…
¡Quién viviera en un país habitable, donde hubiera mayor número de buenos poetas y muchísima mayor cantidad de buena educación!
Un abrazo,
José Antonio