Filosofía en español 
Filosofía en español


Santiago Carrillo

Rueda de prensa en Madrid: Llegaremos a la ruptura democrática

El camarada Santiago Carrillo abrió su contacto con la prensa con una declaración en la que, entre otras cosas, dijo:

¿Por qué nos abstenemos?

"Porque la reforma no es la democracia ni la soberanía del pueblo. Ya lo dice uno de los slogans con que nos abruma la televisión: sólo se reforma lo que se quiere conservar. Tomado al pie de la letra: se reforma el franquismo para conservarlo... Yo no niego que entre los actuales gobernantes y sus colaboradores, algunos de verdad quieran un cambio. Pero eso no basta para dar un voto en blanco al Gobierno. En política no valen las palabras y los susurros; valen los hechos. Si el Gobierno hubiera restablecido las libertades para todos, si todos hubiéramos podido actuar libremente, sin otra cortapisa que el respeto civil hacia los derechos de los demás, piensen como piensen, los comunistas, y creo que el conjunto de la oposición democrática, hubiéramos podido votar sí en el referéndum. Porque... la promulgación de libertades políticas habría dado garantías de que las elecciones van a estar rodeadas de un mínimo de libertad y que las Cámaras próximas iban a reflejar, con más o menos imperfecciones, la voluntad popular, y dar, por consiguiente, la posibilidad de aprobar una Constitución que, aunque no modélica, sirviera para que jugásemos todos. Pero ni ha habido libertades, ni negociación con la oposición, ni existe certeza alguna de que las vaya a haber para las elecciones"

La libertad es indivisible

"O existe para todos o no es libertad. Porque incluso aquellos a quienes se le otorga —insisto en el término otorgar— no pueden ejercerla plenamente si a su lado quedan en la clandestinidad partidos con un peso real en el país. Tal es el caso del Partido Comunista. Se sigue afirmando que no participaremos en las elecciones, o que, a lo más, se nos dejará asomar, leve y vergonzantemente, a través de algún camuflaje, que desde ahora rechazamos de manera terminante.

Como rechazamos con energía la afirmación de que es el Ejército quien se opone a nuestra legalización. Es demasiado cómodo cargar sobre las Fuerzas Armadas una responsabilidad que corresponde exclusivamente a los dirigentes políticos y a las instituciones que éstos deben asumir...

Se aduce también que el Código Penal nos prohíbe. Yo no dudo que ésta fuese la intención de los que votaron las modificaciones al artículo 172. Pero, en todo caso, lo hicieron tan torpemente que, según la letra de lo aprobado, están fuera de la ley los afiliados a una Internacional o los que propugnan un sistema totalitario. En España están afiliados a una Internacional los demócratas; cristianos, los liberales y los socialistas. El Partido Comunista no pertenece a ninguna Internacional... Y en este país, los que han practicado un régimen totalitario, y en el fondo aspiran a continuarle, son los partidos ya legalizados, los que usan todavía el monopolio de la televisión.

Con esa ley, aplicada al pie de la letra, nosotros podríamos ser legalizados mañana mismo, si no fuera porque hay un precepto, tan inaceptable para nosotros como para cualquier otro partido democrático, incluso el más tibio, que obliga a prometer acatamiento a las leyes franquistas".

La responsabilidad del poder

"Si se condena al Partido Comunista y a otros grupos políticos de izquierda al papel de una oposición extraparlamentaria, no habrá ninguna posibilidad de establecer un consenso político nacional para afrontar las consecuencias de dicha crisis (la económica). La clase obrera, la intelectualidad avanzada, se considerarán marginadas de la comunidad nacional y actuarán en consecuencia. No es ninguna amenaza, es una deducción lógica.

Que los que tienen responsabilidad por la suerte de este país lo piensen serenamente. Tan serenamente como procedemos nosotros, que, al igual que en el Pleno de Roma, afrontando riesgos, salimos a la luz para demostrar nuestra voluntad de "participar en la democracia, en la primera quincena de enero haremos públicas las candidaturas que el Partido Comunista presenta en todas las provincias, tanto al Congreso como al Senado, y habremos designado los 15.000 interventores del Partido en las mesas electorales. Con ello, si se comete la insensatez de colocarnos en situación de una oposición extraparlamentaria, papel en el que actuaríamos con todas las consecuencias, el pueblo español, los trabajadores, las fuerzas de la cultura, los empresarios, así como la opinión pública internacional, constatarán que la responsabilidad no recae sobre el Partido Comunista".

Nuestro sentido de la responsabilidad nos lleva —y lo anuncio por primera vez— a decir, a través de ustedes, a los Partidos Comunistas que ocupan el poder en los países del este de Europa, y también a nuestros amigos mexicanos, que, a partir de este momento, el Partido Comunista de España retira su oposición al establecimiento de relaciones diplomáticas entre dichos países y el nuestro. Con ello reafirmamos nuestra confianza en que, pese a los obstáculos que aún se oponen al respeto pleno de los derechos humanos y a las libertades, situación de la que somos las primeras víctimas, el pueblo español logrará conquistar la democracia, a la vez, estimamos que el establecimiento de relaciones plenas entre los países ya citados y España puede contribuir a impulsar las relaciones comerciales y a facilitar la superación de las graves dificultades que confronta, y va a confrontar, nuestro país en el terreno de la economía. Al proceder de esta manera, el Partido Comunista ofrece nuevamente un testimonio de su voluntad de realizar una política constructiva en lo que debiera ser el comienzo de una nueva etapa de convivencia y reconciliación en la vida nacional.

Ante las elecciones

Por el momento, la posición de nuestro Partido, teniendo en cuenta las que podemos discernir en los otros partidos, es presentarnos en las elecciones solos, con la bandera de nuestro Partido. Lo que no desmiente la posibilidad de que si se creasen condiciones favorables para ello el Partido se presentase en alianza con otras fuerzas democráticas.

El carnet del Partido

Es el único documento de identidad que poseo. Mi carnet tiene el número 100.004. Como ustedes saben la numeración de los carnets en estas condiciones no tiene ninguna relación con la veterania, salvo los tres mil primeros que han sido entregados a los militantes del Partido de antes de la guerra. Y como yo no lo era no tengo ese privilegio. La distribución del carnet, y en general toda la actividad que nuestro Partido está haciendo públicamente en estos días, afrontando gran cantidad de detenciones y procesamientos, está enderezada justamente a demostrar nuestra voluntad de jugar el juego democrático y de actuar en nuestro país a cara descubierta.

Pacto Constitucional

Si la posición del PSOE de un Pacto Constitucional significa que los partidos democráticos deben comprometerse desde ahora a colaborar en las Cortes hasta que se establezca una Constitución en el país, debo decir que esa posición coincide con la nuestra desde el mismo momento en que se fundó la Junta Democrática de España. Ya entonces nosotros pensábamos que el compromiso político de las fuerzas democráticas no debía romperse en las elecciones ni en vísperas de las elecciones, sino que debía mantenerse en las constituyentes hasta que el país poseyera una Constitución que diese la posibilidad de organizar el juego político de la manera más adecuada y conveniente.

Crisis y pacto social

Yo no atribuyo la responsabilidad de la crisis a este Gobierno. La responsabilidad la tiene el conjunto de la política económica del régimen franquista, y también la coyuntura internacional que estamos viviendo particularmente en el Occidente. Lo que digo es que el Gobierno tendría una gran responsabilidad, en la imposibilidad de realizar una política constructiva para hacer frente a la crisis, si deja fuera del juego político, deja en la ilegalidad, a los partidos representativos de los trabajadores en nuestro país, o concretamente al nuestro, que es representativo, sin duda alguna, de una parte importante de los trabajadores españoles. Los que hablan de "pacto social" se olvidan de que en los países donde lo hay es porque los partidos que tienen la confianza de los trabajadores o están en el poder o son una opción legal de poder. En España no existe nada de eso. Nosotros no hablamos de pacto social, porque el término mismo está profundamente desacreditado. Pero creemos que hace falta un acuerdo de las fuerzas obreras y de las fuerzas capitalistas en nuestro país (por lo menos las más inteligentes, las más progresivas), para elaborar un plan económico de tres o de cuatro años, que permita dar una solución progresista a los problemas de la crisis económica. Aún con ello, la solución de esos problemas no será fácil. Sin eso, es decir, si a la clase obrera se le niega la posibilidad de jugar —yo no amenazo a nadie, porque no me gusta amenazar, porque estamos en un momento en que, sobre todo, debemos esforzarnos por hacernos comprender y comprender a los otros— es evidente que la clase obrera no jugará y la situación de este país puede ser muy, muy grave, porque ahora no hay la prosperidad europea que nos ha salvado con el turismo, con las remesas de emigrantes y con las inversiones extranjeras durante los años pasados.

Ante la OTAN

El Partido Comunista de España piensa que cualquier opción de política internacional, tan grave y tan importante como ésa (entrada en la OTAN), debe ser tomada por un Parlamento democrático. Y en ese caso, incluso nosotros pensaríamos que habría que someterla a un referéndum en el que hubiera garantías. Nuestra posición es favorable a una política de no alineamiento a ninguno de los bloques militares. Y si estuviéramos en el Parlamento votaríamos contra la entrada en la OTAN, como votaríamos contra la entrada en el Pacto de Varsovia en el caso hipotético, e inverosímil, de que tal eventualidad se planteara. Pero si la mayoría de los españoles en el Parlamento, y en un referéndum verdaderamente democrático, piensan que España debe entrar en la OTAN, es evidente que nosotros nos inclinaríamos ante la voluntad de la mayoría.

Presiones USA

Pienso que si hay un Gobierno que acepta, para una cuestión de política interior tan importante como ésta, la legalización del PCE, las presiones de no importa qué país y las obedece, ese gobierno es indigno de llamarse gobierno de España v los ministros que le componen obran como servidores de una potencia extranjera. Por otro lado, parece ser, según he leído en la prensa estos días, que la nueva Administración americana, en contraste con las posiciones de Kissinger, tiene una actitud distinta hacia el fenómeno que se ha llamado el eurocomunismo, e incluso se dice que la nueva Administración no se opondría a la participación de los partidos del eurocomunismo en los Gobiernos. Si eso es así, incluso en el caso de que hubiera ministros que mirasen hacia el extranjero a la hora de decidir la política interior de España, espero que cambiarían su actitud hacia el Partido Comunista.

El papel de Juan Carlos

Todo el mundo sabe que nosotros no aprobamos la forma en que el rey ha ocupado el trono. Pero el rey está ahí. Es una realidad. A la hora de elaborar una Constitución, nosotros votaremos por la República democrática. Pero si la mayoría del pueblo se pronuncia por una monarquía constitucional y parlamentaria, los comunistas acataremos como siempre el fallo del pueblo español. Porque creemos que el único juez que tiene derecho a sentenciar es el pueblo español.

—¿Aceptaría el PC participar en un Gobierno de coalición nacional presidido por Juan Carlos?

Sin ningún género de dudas, si la monarquía es confirmada por el sufragio popular y por las Cortes, o si el rey Juan Carlos considerara en estos momentos que es necesario un gobierno de amplia composición para garantizar la limpieza de las elecciones, el Partido Comunista no tendría ninguna vacilación en participar. Yo he dicho públicamente, naturalmente puede tomarse eso, en las condiciones en que lo estoy diciendo en España, por un rasgo de humor, que estoy dispuesto a entrevistarme con el rey para explicarle cuál es la posición del Partido Comunista de España.

Las amenazas fascistas

El Partido Comunista es, yo creo, el único partido que todavía no ha hablado de porcentajes electorales. En este país hay partidos que van a tener dificultades para reunir los 350 candidatos al Congreso y que ya están hablando de que van a ser los partidos hegemónicos en la próxima situación. Nosotros somos mucho más modestos. Tenemos los 350 para el Congreso, los 200 para el Senado, podríamos tener muchísimos más, y además muy buenos candidatos. Podemos designar, y los vamos a designar en los próximos días, los 15.000 interventores, podríamos designar más, pero sin embargo, en cuanto al porcentaje no queremos marcarnos faroles. Que el pueblo diga. Y si le dejan hablar con libertad, sin que yo pretenda que vamos a ser un partido hegemónico ni mucho menos, en las próximas Cortes, probablemente vamos a dar algunas sorpresas a los que consideran que el Partido Comunista representa muy poco electoralmente en la vida política del país.

Congreso del PSOE

No conozco más que lo que ha dicho la prensa hasta ahora. Por lo que ésta dice, considero positivas en general las conclusiones del Congreso del Partido Socialista Obrero Español. Y además debo decir, porque no solemos proceder ni por envidia ni por celos, que me siento muy satisfecho de que el PSOE haya podido celebrar su Congreso legalmente Y que espero que ese mismo derecho nos sea reconocido a los demás porque, como yo decía en la carta de saludo a los camaradas del PSOE, debemos ir a una democracia sin privilegios ni discriminaciones.

Representante en las negociaciones

La persona que representa al Partido en la Comisión negociadora soy yo. Simón Sánchez Montero, que podría ser perfectamente un gran representante del Partido, ya que lo haría tan bien, si no mejor, es mi reemplazante. Eso significa que en cuanto yo pueda ir a las reuniones, sin peligro de que me detengan, es natural que quien asista sea yo. Quizá la representación del Partido perderá, pues repito que Sánchez Montero es un gran negociador y un hombre político de excelentes cualidades, pero esa es la decisión de la dirección del Partido.

Pasaporte

Puedo precisar la fecha en que me he establecido en Madrid: el 7 de febrero de este año. Después, por las obligaciones de mi cargo, he tenido que salir tres o cuatro veces, la última fecha no me interesa decirla y ustedes lo comprenderán bien. Lo que si ha cambiado es que antes yo salía de la misma manera que entraba y ahora he decidido que no volveré a salir hasta que el Gobierno me de un pasaporte. Por eso no he estado en las solemnidades de la toma de posesión del nuevo presidente de la República Mexicana.

Negociadores e interlocutores

No conozco bien todavía el discurso de Felipe González, por eso mi respuesta no va aludir tanto el discurso, como al fondo de la cuestión. Si alguien piensa que el Partido Comunista va a estar en la comisión de negociación como el convidado de piedra, se equivoca. Si nosotros no participamos directamente en la negociación con el gobierno, abandonaremos la comisión negociadora y salvaremos nuestra responsabilidad en una negociación que, por el solo hecho de aceptar la imposición de nuestra ausencia, colocaría a la oposición democrática en condiciones de debilidad, ya desde el principio, y pondría en entredicho el primer punto de las siete condiciones aprobadas por los partidos democráticos unánimemente, que concierne a la igualdad de posibilidades, a la libertad política para todos los partidos sin excepción. Si nosotros, con una fórmula o con otra, observamos que se trata de excluirnos de la negociación directa, entonces nos vamos de la comisión negociadora y allá los otros con su responsabilidad. Ya hemos hecho bastantes concesiones aceptando nombrar un sustituto en la comisión de negociación y no haremos ninguna más.

Antecedentes penales

¡Claro que tengo antecedentes penales! He estado en la cárcel un año y medio durante la República. He estado procesado tres o cuatro veces, también bajo la República, por consiguiente, soy un hombre con antecedentes penales. Ahora, lo que usted quiere saber es otra cosa. Usted es representante de un periódico francés (—"No, belga"—) pero en fin, usted sabe muy bien que en su país, lo mismo que en Francia y en los países ocupados, los resistentes eran considerados como asesinos, como bandidos, y se les trataba sin cuartel. En este país, yo he sido durante 36, 37 años, durante 40 si incluimos la guerra, un resistente, y todavía hay gente, afortunadamente una minoría ya, que no se da cuenta de que ha terminado el franquismo, que siguen empleando la misma terminología del período de la resistencia, y que me llama asesino, bandido, todo lo que ustedes quieran. Pero al lado de eso, yo pienso que a pesar de esa propaganda, que hoy hacen exclusivamente "El Alcázar" y algunos de sus epigonos en las redacciones de ciertos periódicos de derecha, la realidad es que la mayor parte de la prensa y la opinión democrática, no tiene hoy esa visión de mí, porque si no hemos llegado a la liberación, como llegaron los franceses, de todas maneras estamos acercándonos a ella.

¿Será candidato?

Eso tendrán que decirlo mis camaradas (Santiago Alvarez: ¡Seguro! ¡Y en varias circunscripciones, para asegurar su elección!). Si el Partido Comunista decide que yo sea candidato, claro, lo seré.

Vigilancia policial

No he notado ninguna vigilancia policial. Creo que el Gobierno sabe que yo estoy en España, y hace unos dias, en una nota de la D.G.S, se decía que en los últimos 20 días, en todo caso, yo no había estado en Madrid, pero que podía estar en otro sitio de España. Ahora bien, no creo que el Gobierno conozca ninguno de mis domicilios. No creo que haya estado en peligro de caer en manos de la policía, por lo menos yo no lo he sentido. He tenido, si, algunos encuentros que pueden dar lugar a momentos de humor desde febrero aquí, y que quizá algún día contaré, cuando tenga el carnet de identidad, además de el del Partido.

Voy a evitar, en la medida de lo posible, las apariciones públicas, porque, como he dicho, no tengo ningún interés en que me detengan. Yo he venido a España a trabajar lo más tranquilamente posible con mis camaradas, y en la cárcel poco podría hacer. Por eso no voy a hacer actos públicos (cuando el Gobierno me autorice, sí) y el primer acto público que a mí me gustaría hacer sería precisamente en mí pueblo, Gijón, que no veo desde hace ya muchos años.

Dolores Ibárruri

No entrará de manera clandestina, no porque ella no desee tan fervientemente como yo venir, aunque sea en la clandestinidad, a pesar de su edad, sino porque Dolores Ibárruri es una persona que tiene ya una edad avanzada, y no queremos exponerla a las molestias y las dificultades de una vida clandestina. Si fuera por su voluntad, ella estaría ya aquí. Esperamos que el Gobierno español, éste u otro, tendrá por lo menos la elegancia espiritual de permitir que Dolores Ibárruri pase los últimos años de su existencia en el país que la vio nacer y al que ella ha permanecido fiel a través de estos años de exilio.

¿Pactar la dirección?

El Partido no pacta con nadie su dirección ni su política, porque entonces no seríamos un partido independiente, seríamos una especie de "movimiento nacional". El Partido nombra sus dirigentes, y no tolera que otros se inmiscuyan en esa cuestión. Por otro lado, yo estoy plenamente convencido de que si no fuera el secretario general del Partido, hace años que estaría paseándome tranquilamente por Madrid, como otras personas, porque la campaña en la que se me presenta como un malhechor ha empezado hace muy poco tiempo, cuando el Partido ha pesado en la vida política española y a consecuencia de ello mi personalidad ha saltado a una actualidad lógica; si no, repito, estoy seguro de que me pasearía tranquilamente por Madrid, como se han paseado y se pasean antiguos dirigentes que han tenido responsabilidades tan grandes como yo en el pasado.

Legalización del Partido

Para nosotros hay una cosa que es clara: si no nos legalizan antes de las elecciones, después de las elecciones tampoco nos van a legalizar. Ese es un subterfugio para mantener al Partido Comunista ilegal. Pero, además, yo me pregunto, ¿con qué cara un gobierno que se dice democrático, puede añadir que va a legalizarnos después de las elecciones, si donde los partidos tienen que actuar es en las elecciones? Nosotros no aceptaremos ningún plazo, exigimos como los demás partidos, poder participar en las elecciones y si, además, somos tan poca cosa y nuestro porcentaje de votos va a ser tan ínfimo, ¿por qué tienen miedo de que el Partido Comunista participe en las elecciones? Incluso aunque nuestro porcentaje sea mayor de esos cálculos, ¿por qué tienen miedo al Partido Comunista? Es evidente que el Partido Comunista no va a tener la mayoría en las próximas elecciones, por muy libres que sean, es evidente que el Partido Comunista no va a poder ser un partido hegemónico en esa Cámara, ¿qué temen? En realidad, es el espíritu del 18 de Julio lo que sigue animando todavía esas discriminaciones contra el Partido Comunista.

La campaña de la “sustitución”

Esa campaña tiene unas intenciones para mi claras. Por un lado, la intención de decir: sí, Santiago Carrillo es un eurocomunista (porque parece que éso, por lo menos fuera de España, me lo reconoce todo el mundo) pero, ¿qué garantías hay de que siga dirigiendo el Partido Comunista y de que este no cambie y no adopte otra política sectaria estrecha? Otra de las intenciones es decir que el Partido Comunista está en crisis, que los dirigentes no se entienden, la prueba —dicen— es que va a ser reemplazado Santiago Carrillo. La verdad es, aunque les disguste a algunas gentes, que nos entendemos muy bien, que estamos muy identificados y que, por lo menos en cuanto a la persona que debe ser el secretario del Partido, hasta ahora nadie ha planteado que yo debo marcharme. Si un día el Partido decide que yo me vaya, naturalmente, me iré. También puede suceder que yo diga: bueno, me voy, porque me voy a dedicar a escribir, porque ya está bien de lucha política durante tantos años, y en el Partido hay muchos camaradas que pueden ser buenos secretarios generales. Yo creo que hay también otra intención, lo digo sin falsa modestia; es que, entre otras cosas, por mi edad, por el hecho de ser ya bastante viejo para haber vivido una larga experiencia política, puesto que además he empezado a militar en el movimiento obrero siendo prácticamente un niño, y por el hecho de no ser todavía lo bastante viejo para jubilarme en la dirección del Partido Comunista, uno de los hombres de más experiencia política soy yo, y sin demérito ninguno para los hombres de la política española, creo que uno de los políticos que en nuestro país tiene más experiencia política soy yo, y lo digo sin falsa modestia, y claro, algunos piensan que no estaría mal eliminar a este "animal político" que es el secretario general del Partido Comunista, a ver si el que le reemplaza es más flojo, menos capaz, menos experimentado, comete más errores y se puede de esa manera debilitar, aislar y batir más fácilmente al Partido Comunista.

Cristianos en el PCE

En el movimiento cristiano en nuestro país, y en cierta manera en todas partes, aunque con un nivel más o menos avanzado, ha surgido la corriente que se identifica con principios fundamentales del marxismo, y esa corriente se ha ido acercando al Partido, y nosotros nos hemos ido acercando a esa corriente, hasta que se ha producido la fusión con una parte de la misma. A mí me parece que para nosotros ha sido sumamente enriquecedora la entrada de los cristianos en el Partido, y no desde el punto de vista de la propaganda, sino de valores morales políticos y personales que estos hombres han aportado al Partido, y para el futuro me parece que el valor que tiene esa participación de los cristianos en el Partido es que apunta a que las contradicciones en la sociedad española del futuro no se presenten en un terreno ideológico abstracto, que ha sido el origen de muchas de las guerras civiles que ha habido en nuestro país, sino que se presenten en el terreno político y social, es decir, de una manera clara, limpia de la bruma de esas complicaciones ideológicas, porque así podrán resolverse más fácilmente.

Las nacionalidades

Nosotros seguimos siendo fieles a nuestra posición favorable a la autodeterminación y a nuestra concepción de que la democracia debería em empezar por devolver a Cataluña, a Euskadi y a Galicia los estatutos y las instituciones autonómicas. Esa es y seguirá siendo nuestra posición. Pero la realidad es que una serie de partidos políticos, catalanes y otros, en este tira y afloja de la oposición con el Gobierno han reducido ellos mismos, y se trata de partidos nacionalistas, sus demandas y han elaborado lo que ellos llaman una línea de repliegue que consiste en que, si el Gobierno no da satisfacción a la demanda de estatutos y de autonomía, de todas maneras ellos van a participar en el juego electoral y van a tratar de intervenir como tales partidos en las elecciones. Es claro que si ciertos partidos de las nacionalidades adoptan esa línea, nosotros no podemos ser más papistas que el papa, y adoptaremos también como ellos, junto a ellos y de acuerdo con ellos, una segunda línea de repliegue, con la perspectiva de replantear el problema de la autodeterminación y el problema de las autonomías en una situación democrática, pero que conste que nosotros no hemos borrado esta demanda de nuestras posiciones y que si aceptamos en un momento dado que esa demanda no sea satisfecha de forma inmediata, lo haremos siguiendo a los propios partidos de las nacionalidades.

Fuerzas Armadas y el PCE

Yo no me considero el representante más idóneo de las Fuerzas Armadas de este país y no soy quien puede decir cuál es la posición de las Fuerzas Armadas. He leído hace unas semanas unas declaraciones del teniente general Gutiérrez Mellado, que se han considerado, no sé si con razón o sin ella, como una exposición del punto de vista del ejército sobre los problemas de hoy. Y he comprobado que en esa declaración, muy interesante, no hay ninguna toma de posición ni a favor ni en contra de la legalización del Partido Comunista. Pero, por otro lado, ya está bien de que toda una serie de miembros de éste y del otro Gobierno, que en el fondo mantienen las ideas del 18 de Julio, las ideas de la guerra civil, le echen la culpa al Ejército de lo que ellos están haciendo. Es el Gobierno, es el poder, son ellos los responsables de lo que hacen. Claro, el Ejército no puede hablar en la prensa, porque no es un partido político, ni es un club, para decir que eso no es así. Es muy cómodo decir: el Ejército, y se quedan todos tan tranquilos; no, son los que gobiernan. Yo estoy seguro de que el Ejército aceptaría cualquier decisión que en ese sentido tomaran el Gobierno y la monarquía.

—El eurocomunismo italiano no se ha improvisado, es una larga marcha. En el caso español, ¿es una causa que afecta a todo el Partido, o sólo a su Comité Central?

En efecto, Vd. tiene razón al decir que el eurocomunismo del PCE es más reciente que el eurocomunismo del Partido Comunista italiano. Ahora, quisiera hacerle observar que el P.C.I. ha pasado a las posiciones del eurocomunismo desde una situación de legalidad, de fuerza, que le daba la posibilidad de una elaboración, de una discusión y de un debate mucho mayor que la que teníamos nosot.v., que éramos un partido comunista clandestino. Lo que puedo decir es que no hay ningún partido comunista clandestino que haya hecho la evolución que hemos hecho nosotros, con todas las dificultades de la clandestinidad, y es cierto que esa evolución no ha sido fácil, porque en la clandestinidad nos era muy difícil discutir a fondo los problemas con nuestros camaradas, y es cierto que hemos sido criticados y combatidos en las filas del propio Partido y que hemos afrontado crisis, y crisis serias. Si hemos venido más tarde, por esas circunstancias, al eurocomumcamo que el P.C.I., hemos recorrido el camino más deprisa, una vez que hemos roto las dificultades internas que existían en nuestro Partido. Yo no digo que en nuestro Partido no haya algunos militantes que todavía piensen como en el pasado, pero el conjunto del Partido, la inmensa mayoría del Partido, está identificada con esta orientación nueva que hemos adoptado.

¿Abandono del leninismo?

No he dicho nunca que nosotros hayamos abandonado el leninismo. Lo que he dicho, y digo, es que toda una serie de principios del leninismo podían ser útiles para nosotros en la década del 30, y pueden ser útiles quizá para otros partidos revolucionarios en condiciones distintas a las de los países desarrollados. Y que esas concepciones leninistas a nosotros hoy no nos sirven. Por eso preferimos decir que somos un partido marxista. Hay que añadir que a Lenin nunca se le ocurrió decir que el PC de la Unión Soviética era leninista, e incluso a Marx tampoco se le ocurrió llamar marxistas a los partidos obreros de su época influidos por él. Sin embargo, hay una serie de cosas del leninismo que incluso para nosotros son absolutamente válidas. Y una de ellas es la ruptura de Lenin con el dogmatismo marxista que representaba en una época determinada Kautski. En ese sentido nosotros nos seguimos considerando discípulos de Lenin. El marxismo es un método, una concepción de la sociedad, un análisis de la sociedad, pero, es, sobre todo, un método de análisis de la realidad concreta y de elaboración de una política concreta. Y así es como lo entendemos nosotros.

La economía de mercado

El Partido Comunista considera que la vía española al socialismo, la vía democrática al socialismo, comprende la integración en la planificación económica, no solamente de los grandes monopolios y de las fuentes energéticas, que es el grueso de la economía del país, sino también de un amplio sector de la pequeña y mediana empresa, que durante muchos años, según nuestra concepción, mientras en este país no se haya producido un desarrollo económico que haga ineficaces ese tipo de empresas, va a subsistir. Y va a subsistir porque queremos que el socialismo en nuestro país no destruya fuerzas económicas, no sea el socialismo con cartilla de racionamiento; que sea un socialismo con el consenso de la mayoría de los españoles, expresado democráticamente. Por eso, en nuestra concepción, dentro de una política de planificación democrática, es claro que el juego de la economía de mercado va a subsistir durante mucho tiempo, aunque esa planificación deberá exigir que las empresas, tanto públicas como privadas, produzcan aquello que el país necesita realmente y no, como sucede hoy en esto que se llama la sociedad de consumo, toda una serie de mercancías y productos que no son realmente necesarios, que suponen un derroche de fuerzas económicas y crean un modelo de vida que, como una serie de investigadores, sociólogos, futurólogos han previsto, pueden colocar a la humanidad en pocas décadas ante una situación muy difícil.

—¿Cuál es la actitud de Moscú hacia ustedes?

-Estoy seguro que si usted hiciera esa pregunta a algún ministro, cuyo nombre sé y no pronuncio, le daría una respuesta más calificada de la que puedo darle yo. Quiero decirle que no me preocupa demasiado la actitud de Moscú hacia el Partido Comunista de España. Nosotros hemos logrado una independencia plena. Y en definitiva, incluso algunas intervenciones adversas hacia nosotros, podrían beneficiarnos. Porque son la demostración de que no dependemos en absoluto de Moscú. Lo digo porque quizá por ahí se pudiese escuchar que los dirigentes soviéticos son partidarios de que no se legalice al Partido Comunista de España. Es uno de los rumores que corren. Repito que para nosotros la posición de Moscú directamente hacia nuestro Partido no es un problema hoy; y que para los españoles tampoco debe serlo. Los españoles debemos decidirnos, tomar las medidas que consideremos necesarias, con arreglo al interés de nuestro país.

—¿Considera usted que el PCE representa a toda la clase obrera y a toda la intelectualidad avanzada?

No, de ninguna manera. Considero que el Partido Comunista representa a una parte de la clase obrera y de la intelectualidad avanzada. Y sin inmodestia creo puedo decir o decir que representa a una parte importante. Otra parte la representan los camaradas socialistas y otros partidos y grupos políticos. Ahora, lo que yo quiero decir es que si el Partido Comunista es marginado y puesto en la ilegalidad, no son sólo los comunistas los que se van a considerar lesionados, preteridos y marginados. En esa actitud van a mostrarnos su solidaridad, sin ningún gé ñero de dudas. muchos trabajadores y muchos intelectuales que hoy están en el Partido socialista Obrero, en otros partidos. Y creo que si quedamos en la ilegalidad, lo más probable, e incluso como protesta contra esa injusticia, contra esa arbitrariedad antidemocrática, es que muchos trabajadores e intelectuales decidan venir al Partido Comunista Además, el Partido Socialista, como todos los partidos, tiene hoy interés, que yo comprendo, en marcar sus señas de identidad, diferenciándose del Partido Comunista. Yo no critico a los camaradas socialistas, ni a otros partidos, por esa manera de subrayar sus diferencias con nosotros. Claro que somos diferentes. Ahora bien, la cuestión reside en que mientras nosotros estemos marginados, preteridos y perseguidos, a ellos les va a costar mucho más trabajo poder lograr esa definición distinta a la nuestra, porque se verán obligados a defendernos, por un principio democrático, de solidaridad democrática. Y por consiguiente, se les podrá acusar más fácilmente de hacer el juego al Partido Comunista. A mi me parece que al día siguiente de la legalización del Partido Comunista, el Partido Socialista Obrero y los otros grupos políticos van a tener mucha más libertad para decir: bueno, con los comunistas hemos llegado hasta aquí y vamos a llegar hasta allá, pero somos diferentes. Mientras no se cree esta situación, esos partidos son prisioneros incluso para definir su personalidad de la falta de democracia que hay en nuestro país.

Sindicatos y Uniones de Soldados

El Partido no está de acuerdo con la creación de Uniones de Soldados. En primer lugar, porque una Unión de Soldados, si es una Unión y no un grupito, tiene que ser legal. Si no es legal, ya no es una unión. Y hoy eso es absolutamente imposible. En relación con el problema de los sindicatos, debo decir que ni siquiera nos lo hemos planteado. Nos hemos planteado otros problemas: la concepción del Ejército, de la defensa nacional. Esto sí nos lo planteamos seriamente. Pero lo otro no, porque pensamos que en las condiciones actuales de España, no ya pronunciarse, sino, incluso discutir de éso, es navegar en el terreno de la utopía y nos parece poco práctico.

Porcentaje de la abstención

El que quiera el Gobierno (risas). Porque usted sabe que hay magníficos sistemas de computadoras que van a asegurar que los resultados serán asépticos. Pero, como hasta ahora los más analfabetos en ese tipo de cuestiones sabemos, las computadoras dan una respuesta de acuerdo con los datos que se introducen en ellas. Y los que se introduzcan en ellas serán los que van a fabricarse en las mesas electorales. Y como los partidos democráticos no están legalizados, y como según dice la prensa, los pocos que se han presentado para constituir las mesas son gentes de Fuerza Nueva y la ultraderecha. Los otros van a ser funcionarios de la Administración, nombrados por el Gobierno, sin ningún control, los datos los va a decidir el señor Martín Villa y, por consiguiente, el Gobierno va a obtener los resultados que él quiera. Supongo, porque le concedo más inteligencia que la de aquel gobierno del año 66, en el que Fraga podía hacer de las suyas, no nos dará porcentajes tan absurdos como los de entonces. Pero el valor del referéndum no reside en esos porcentajes que el Gobierno va a fabricar. Reside en que todas las fuerzas democráticas, con abstención activa o pasiva, o con la inhibición, están diciendo que ese referéndum es una formalidad, que no tiene ninguna significación, que es una especie de rito que hace consagrar al franquismo, que entra ya en la tumba políticamente hablando, puesto que físicamente entró ya hace un año.

Lo que está sucediendo y cómo

Los comunistas hemos planteado hace algunos años que la solución del problema español consistía en el Pacto para la Libertad. Y que ese Pacto tenía que hacerse entre los Partidos representativos de la clase obrera y los de la burguesía. Y entre los antifranquistas y los franquistas que se desgajasen del franquismo. Y eso, en líneas generales, está sucediendo así. Sin embargo, yo no expresaría todo mi pensamiento sin añadir que ciertas cosas no están pasando exactamente como las había previsto la oposición. Y creo que la razón es la siguiente. Muchas gentes en este país han pensado que el franquismo ha empezado a desaparecer con la muerte de Franco. Y a mi juicio, había comenzado a desaparecer, a entrar en barrena, antes de la muerte de Franco. Y si Franco hubiese vivido dos o tres años más. estoy plenamente persuadido de que Franco hubiese sido desplazado del Gobierno, por la presión de la calle y por un golpe de Palacio. Y que entonces la ruptura democrática hubiera sido más profunda. Aunque los nostálgicos de Franco y del franquismo han llorado tanto la muerte del Caudillo, y atribuyen a esa muerte todo lo que está pasando en el país, en realidad esos nostálgicos se han beneficiado más que nadie de la muerte de Franco. Porque ésta ha permitido a las fuerzas dirigentes en este país plantearse el problema de la ruptura sin tener que desplazar a Franco, e insertar ese proceso más fácilmente en una cierta política de continuidad. Pero la realidad es una, independientemente de que las cosas no pasan nunca exactamente como se prevén, la verdad es que si vamos a la democracia, por un camino más o menos tortuoso, eso seré la ruptura democrática. Porque la ruptura democrática es, ni más ni menos, la abolición de las instituciones franquistas y el establecimiento de instituciones democráticas en el país. Ni más ni menos, ni menos ni más. Iremos a la ruptura democrática, y en ella habrán desempeñado un papel gentes que quizás no preveíamos iban a intervenir. ¿Y si no hay democracia, si todo esto fuese una pura farsa? No lo creo posible, porque como en la historia del aprendiz de brujo, se han desatado ya en nuestro país fuerzas que ningún gobierno ni institución podría controlar en definitiva, si quisiese mantener el continuismo. Creo que, de una manera o de otra, llegaremos a esa ruptura democrática. Claro, probablemente haría falta un análisis más amplio y más profundo, pero el tiempo se echa encima y ustedes tienen que irse, y yo tengo que marcharme antes que ustedes. Quiero agradecerles el haber estado en esta rueda de prensa y expresar mi confianza a todos, a los que conozco y a los que no conozco personalmente, de que pronto en este país yo pueda hablar con ustedes libremente.