Filosofía en español 
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Federico Melchor

Capitalismo, socialismo y cristianismo

El pasado 15 de mayo se dio a conocer en Barcelona, bajo el titulo «Misterio pascual y acción liberadora», un extenso documento de trabajo que refleja el pensamiento común de los once obispos que componen la Conferencia Episcopal Tarraconense, las diócesis catalanas. Documento de trabajo, subrayan sus autores, abierto pues al examen y aportación, sin pretensiones dogmáticas. Primer signo de un tiempo en el que la Iglesia, parte importante de ella, cuando menos, renuncia a dictar soberbiamente principios y normas y somete sus criterios a la reflexión y la critica.

Desde fuera de la Iglesia, aun no conociendo del documento más que la versión resumida del mismo aparecida en «La Vanguardia», a nadie extrañará que adelantemos una opinión, ya que el documento opina sobre temas y cuestiones que nos afectan.

«Las estructuras del capitalismo no son adecuadas para llevar a cabo la liberación integral del hombre», dicen los obispos catalanes. ¡Cuántos trabajadores, militantes obreros y pensadores han sido perseguidos, a lo largo de más de un siglo, por ser consecuentes con esa apreciación de que el capitalismo es ajeno a la liberación integral del hombre! Consecuentes como los marxistas, que estiman que sólo el proletariado, al liberarse de la explotación capitalista, está en condiciones de liberar a toda la humanidad. ¿Cómo no saludar pues con alegría que desde la Iglesia se venga a reconocer la justeza del análisis que de la sociedad capitalista hicieran en su día Carlos Marx y Federico Engels en «El Manifiesto del Partido Comunista»?

«No existe ninguna incompatibilidad entre el Evangelio y un sistema político y económico de tipo socialista, mientras se respeten los derechos fundamentales de la persona, las exigencias de una verdadera promoción colectiva de la humanidad y la posibilidad de expresión de la vocación sobrenatural del hombre»; segunda gran reflexión contenida en el documento que glosamos. Y segundo motivo de satisfacción para quienes por «un sistema político y económico socialista» luchamos. Satisfacción porque la reflexión viene a coincidir con la que los comunistas españoles venimos haciendo de que los cristianos, los que se inspiran en su Evangelio, y los católicos españoles concretamente, tienen un puesto en esa lucha por una sociedad socialista. Nuestra reflexión se inspira en la práctica de la lucha de clases y en la concepción dialéctica de que las superestructuras ideológicas —la Iglesia también— evolucionan, se modifican conforme las condiciones sociales cambian. ¿Que en la modificación interviene también —tal parece ser la reflexión de los obispos catalanes— la inspiración del Evangelio? Se comprenderá que en la interpretación no seamos nosotros los que entremos. Lo sustancial, para nosotros —y para la marcha de la sociedad— es la constatación de la no incompatibilidad.

El documento episcopal catalán analiza posteriormente la opción marxista, «la ideología marxista, con su método y su praxis». Según la versión de prensa que conocemos «recuerda algunos obstáculos de carácter doctrinal que se oponen a la viabilidad de un cristianismo marxista o de un marxismo cristiano». Desconocemos la argumentación, aunque podemos adivinarla. Para juzgar, deberemos esperar a conocer el texto. Pero anticipemos nuestra conformidad global, la de este comentarista concretamente. Y la de —por lo que sabemos— muchos cristianos que comparten no pocas de nuestras concepciones marxistas. El marxismo es, en efecto, el marxismo. Un marxismo-cristiano o un cristianismo marxista serían concepciones deformadas; estaciones de paso, en el mejor de los casos, de quienes se aproximan al marxismo desde posiciones cristianas. Otra cosa es la realidad de los cristianos que, en la Tierra, hacen suya la concepción y el método marxistas de la realidad politico-soclal. De ahí la no discutible realidad de la adhesión al Partido Comunista —o a otras formaciones que se proclaman marxistas— de no pocos católicos.

¿Es posible una Interpretación cristiana del marxismo que sea compatible con el Evangelio? preguntan los obispos catalanes. Ellos mismos hacen observar que algunos autores lo consideran «con un esfuerzo digno de respeto y admiración». Esfuerzo en marcha, que nosotros también respetamos. En el momento de esta glosa a «vuela máquina», donde queremos detenernos es en la consideración de los obispos de que la «no viabilidad de un cristianismo marxista», no quita «la posibilidad, y a veces la conveniencia, de ciertos diálogos y de ciertas opciones paralelas o convergentes». Detenernos para expresar también nuestra satisfacción. Porque de diálogos y convergencias tenemos unos y otros suma necesidad para trabajar —seguir trabajando, hay que decir ya— por una liberación Integral del hombre que comienza por la liberación del hombre, de los pueblos de España, de la tiranía fascista.