Filosofía en español 
Filosofía en español


Discursos y poesías pronunciadas en la solemne reinstalación de la Universidad de Quito, el 18 de febrero de 1883

Tocóse con maestría el magnífico vals de L. Gregh, intitulado “La Inmensidad”, repartido para orquesta por el Señor Don Aparicio Córdoba; y el Doctor Don Antonio Muñoz improvisó lo siguiente:

Excelentísimo Señor, Señor Rector, Señores Profesores y Señores:

El acto que hoy solemnizamos es de la mayor significación y de la más alta importancia social; pues dice a la ilustración de la juventud que es la genuina y positiva esperanza de la Patria.

La reinstalación, o mejor dicho, la exhumación de esta antigua e ilustre Universidad es tanto más gloriosa, cuanto se halla asociada a los imperecederos nombres de los ínclitos caudillos que, con un puñado de valientes, han libertado nuestra amada Patria de la injustificable Dictadura.

Y, ¿cómo la han libertado? Realizando ese poético ideal del ilustre cantor del Paraíso perdido, que, en su poema épico, dijo:

“Pues, a lo que no llega la esperanza,
La desesperación tal vez alcanza.”

En efecto: puso en tal desesperación la irritante Dictadura que el pueblo republicano, sin otras armas que su irresistible valor para arrancarlas de manos enemigas y sin otros elementos que las mágicas palabras Libertad y Orden, ha obtenido triunfos espléndidos de Sur a Norte, de Oriente a Occidente.

¡Jóvenes, que habéis manejado el rifle con la misma serenidad y destreza que el libro, vuestro corazón está de fiesta, por la resurrección de esta Universidad! Yo, al congratularos, me permito deciros lo que dijo Filipo cuando Aristóteles fue a felicitarle por el nacimiento de su hijo el gran Alejandro: No me glorío tanto de tener un hijo sino de que éste ha de ser educado por Aristóteles. Así, os digo, no tanto os felicito por la restauración de esta Universidad, como porque tenéis ilustres y distinguidos profesores, que, con su saber y consagración a la enseñanza y vuestra constante aplicación al estudio, os conducirán al templo de la inmortalidad, donde seréis como otros tantos Fabricios, Regulos y Cincinatos.