Filosofía en español 
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San León IV

León IV (San). Papa (10, IV, 847-17, VII, 855); romano. Su elección se hizo sin presentar la propuesta a Lotario, pretextando la gravedad de la situación, puesto que los sarracenos habían devorado la campiña romana y amenazaban a la misma Roma. León IV se decidió entonces a realizar un proyecto elaborado en tiempo de León III: rodear el Vaticano y sus inmediatas dependencias, hasta el Castillo de San Ángelo, de una fuerte muralla provista de robustos torreones, siendo así creada la “ciudad leonina”. También se le debe la restauración de las murallas aurelianas; además, estableció en Porto una colonia de corsos y reconstruyó en lugar más seguro la localidad de “Centumcellae” (854), destruida por los sarracenos, a la cual denominó “Leópolis” (Civitavecchia). Estas medidas consiguieron detener a los sarracenos, que ya habían sido derrotados en Ostia por las naves de Nápoles, Amalfi y Gaeta, dirigidas por el cónsul Cesáreo y bendecidas por el Pontífice. El emperador no había permanecido extraño a estas medidas; sin embargo, las relaciones entre el Papa y el emperador no eran muy cordiales. Cuando Lotario asoció a su hijo Ludovico II al trono, León IV consagró al nuevo emperador (abril del 850), pero dio a entender claramente que no quería tolerar lo intromisión de Ludovico en el Estado romano, contra las aspiraciones de éste, el cual quería reafirmar la influencia que hasta entonces habían ejercido los carolingios sobre el Papado. El episodio de la condenación a muerte de los dos “missi” imperiales Pedro y Adriano, quienes, asociados a Jorge, duque de la Emilia, asesinaron a un legado pontificio enviado a Lotario, fue uno de los más significativos de una serie de conflictos que surgieron entre Ludovico y León y que culminaron en la llegada imprevista a Roma, del “magister militum” Daniel, cuando Ludovico se percató de que existía una corriente hostil al protectorado franco y favorable al Imperio griego.

La política estrictamente eclesiástica de León IV estuvo también inspirada en un alto sentido del poder, dignidad e independencia de la Santa Sede, según lo demuestran hechos como el no querer reconocer a Hicmaro, de Reims, vicario apostólico de Francia; su intervención contra las tentativas del duque de Bretaña encaminadas a substraer del dominio metropolitano de Tours los obispados de Bretaña; el haber querido dirimir por sí la controversia entre Gregorio Asbeta, arzobispo de Siracusa, y el patriarca Ignacio de Constantinopla; y finalmente, el hecho de haber logrado imponerse a Juan, arzobispo de Ravena, en su intento de desvincular, con la ayuda imperial, a la sede de Ravena de su dependencia respecto de Roma.

León IV cuidó también de mantener la disciplina eclesiástica; difundió el canto gregoriano; llevó a cabo la reedificación de la basílica de los Santos Silvestre y Martín, emprendida por Sergio II; instituyó monasterios, y concedió privilegios a la basílica de San Pablo.