Filosofía en español 
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Religión de los Atlantes

Los atlantes eran unos pueblos que vivían en las regiones del África occidental. Según refiere Diodoro de Sicilia, decían que su primer rey había sido Urano, a quien se creían deudores de su civilización, artes y ciencias, y en particular de la astronomía y del arreglo del calendario. Urano tuvo muchas mujeres, que le dieron cuarenta y cinco hijos (solo Titea o Ghé le dio diez y ocho). Urano y Titea (el Cielo y la Tierra) merecieron ser puestos en el número de los dioses. Fueron sus hijas Basilea y Rhea o Pandora: la primera casó con su hermano carnal Hyperion, y tuvieron una hija llamada Selene y un hijo llamado Helion (la Luna y Sol), admirables por su belleza y su virtud. Este último fue arrojado en el río Eridan por sus tíos los Titanes, que acababan de degollar a su padre, y Selene, desesperada, se arrojó de lo alto de una torre. Basilea, hondamente afligida por estos sucesos trágicos, corrió a las orillas del río a buscar a su hijo. Allí cayó desmayada por el exceso de la fatiga y del dolor; entonces se le apareció Helion, y la anunció que los Titanes serían castigados por su crueldad; que ella y sus hijos serían elevados al rango de los dioses; que la lumbrera celeste o el fuego sagrado que ilumina a los hombres se llamaría desde entonces Helion; y que el planeta llamado hasta allí Mené, recibiría el nombre de Selene. Basilea, al volver en sí, refirió su visión, y ordenó que se tributasen honores divinos a sus hijos, y luego empezó a correr con los cabellos esparcidos y danzando al son de trompetas, con gran estupor de sus súbditos, que quisieron detenerla por compasión hacia su estado; pero en el momento que la tocaron, a pesar de sus órdenes, el cielo pareció que se abrasaba, cayó una horrorosa lluvia acompañada de truenos y rayos, y Basilea desapareció para siempre. Entonces los pueblos la pusieron en el número de las diosas con el nombre de la Gran Madre de los dioses. Aquellos pueblos la ofrecen sacrificios al son de tambores y címbalos, y adoran a sus hijos Helion y Selene, como los luminares del universo.

Bertrand.