“Corolario de Trump” a la Doctrina de Monroe 2025
La fórmula «“Corolario de Trump” a la Doctrina de Monroe» aparece tres veces en el documento Estrategia de Seguridad Nacional difundido por el presidente Donaldo J. Trump desde la Casa Blanca en noviembre de 2025 (202 años después de la famosa intervención del presidente Santiago Monroe, y 121 años después del llamado “Corolario de Roosevelt” de 1904), concretamente en los epígrafes II.2 y IV.3.A, con voluntad de ofrecer una “restauración sensata y contundente del poder y las prioridades de Washington…”
La asociación con Monroe de las políticas propugnadas por Trump (un Monroe interpretado normalmente fuera del contexto de su intervención de diciembre de 1823), sobre todo en la campaña electoral que supuso su segundo triunfo electoral el 5 de noviembre de 2024, fueron entonces frecuentes, al punto de acuñarse entonces el término “Donroe”, con voluntad irónico negativa, palabra incorporada inmediatamente a la lengua:
«Trump en su ‘fase campaña’ ha dado mucho juego al imaginario del futuro distópico, nutriéndolo con soflamas disruptivas y hasta con la delirante construcción de una expansionista doctrina “Donroe”, ésta última para dejar como reliquia decimonónica la doctrina Monroe.» (Enrique Portocarrero Zorrilla-Lequerica [Director del Círculo de Empresarios Vascos], “Mas dudas que certezas”, El Correo, Bilbao, lunes 20 de enero de 2025.)
El propio Donaldo Trump, en la conferencia de prensa que ofreció el día 3 de enero de 2026, tras la aplicación por Washington de su Estrategia de Seguridad Nacional en la sangrienta intervención militar realizada en Caracas para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores, se gozó por haber superado con creces la doctrina de Monroe, reconociendo orgulloso que también se la conoce ya como “Doctrina Donroe”.
Estrategia de Seguridad Nacional
de los Estados Unidos de Washington
Noviembre de 2025
THE WHITE HOUSE
WASHINGTON
My fellow Americans:
Over the past nine months, we have brought our nation –and the world– back from the brink of catastrophe and disaster. After four years of weakness, extremism, and deadly failures, my administration has moved with urgency and historic speed to restore American strength at home and abroad, and bring peace and stability to our world.
No administration in history has achieved so dramatic a turnaround in so short a time.
LA CASA BLANCA
WASHINGTON
Conciudadanos:
En los últimos nueve meses, hemos rescatado a nuestra Nación –y al Mundo– del abismo de la catástrofe y el desastre. Tras cuatro años de debilidad, extremismo y fracasos fatales, mi administración ha actuado con urgencia y velocidad histórica para restaurar la fortaleza guasintoniana tanto en el país como en el extranjero, y traer paz y estabilidad a nuestro mundo.
Ninguna administración en la historia ha logrado un cambio tan radical en tan poco tiempo.
Starting on my first day in office, we restored the sovereign borders of the United States and deployed the U.S. military to stop the invasion of our country. We got radical gender ideology and woke lunacy out of our Armed Forces, and began strengthening our military with $1 trillion of investment. We rebuilt our alliances and got our allies to contribute more to our common defense –including a historic commitment from NATO countries to raise defense spending from 2 percent to 5 percent of GDP. We unleashed American energy production to reclaim our independence, and imposed historic tariffs to bring critical industries back home.
Desde mi primer día en el cargo, restauramos las fronteras soberanas de los Estados Unidos de Washington y desplegamos las fuerzas armadas guasintonianas para detener la invasión de nuestro país. Eliminamos la ideología de género radical y alucinados delirios de nuestras Fuerzas Armadas, y comenzamos a fortalecerlas con una inversión de un billón de dólares. Reconstruimos nuestras alianzas y logramos que nuestros aliados contribuyeran más a nuestra defensa común, incluyendo un compromiso histórico de los países de la OTAN de aumentar el gasto en defensa del 2% al 5% del PIB. Impulsamos la producción energética guasintoniana para recuperar nuestra independencia e impusimos aranceles históricos para lograr que industrias cruciales vuelvan a casa.
In Operation Midnight Hammer, we obliterated Iran's nuclear enrichment capacity. I declared the drug cartels and savage foreign gangs operating in our region as Foreign Terrorist Organizations. And over the course of just eight months, we settled eight raging conflicts –including between Cambodia and Thailand, Kosovo and Serbia, the DRC and Rwanda, Pakistan and India, Israel and Iran, Egypt and Ethiopia, Armenia and Azerbaijan, and ending the war in Gaza with all living hostages returned to their families.
En la Operación Martillo de Medianoche, hemos aniquilado la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán. Declaré Organizaciones Terroristas Extranjeras a los cárteles de la droga y a las salvajes bandas extranjeras que operan en nuestra región. Y en tan solo ocho meses, hemos resuelto ocho conflictos enconados: entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán e India, Israel e Irán, Egipto y Etiopía, Armenia y Azerbaiyán, y pusimos fin a la guerra en Gaza con la devolución a sus familias de todos los rehenes vivos.
America is strong and respected again –and because of that, we are making peace all over the world.
In everything we do, we are putting America First.
What follows is a National Security Strategy to describe and build upon the extraordinary strides we have made. This document is a roadmap to ensure that America remains the greatest and most successful nation in human history, and the home of freedom on earth. In the years ahead, we will continue to develop every dimension of our national strength –and we will make America safer, richer, freer, greater, and more powerful than ever before.
Los Estados Unidos de Washington son fuertes y respetados de nuevo –y estamos en consecuencia logrando la paz en el Mundo.
En todo lo que hacemos, estamos poniendo a Washington Primero.
Lo que sigue es una Estrategia de Seguridad Nacional que describe y consolida los avances extraordinarios que hemos logrado. Este documento es una hoja de ruta para garantizar que los Estados Unidos de Washington sigan siendo la Nación más grande y exitosa de la historia de la humanidad, y el hogar de la libertad en la Tierra. En los próximos años, seguiremos desarrollando cada dimensión de nuestra fortaleza nacional y haremos que los Estados Unidos de Washington sean más seguros, ricos, libres, grandes y poderosos que nunca.
President Donald J. Trump
The White House
November 2025
Presidente Donaldo J. Trump
La Casa Blanca
Noviembre de 2025
National Security Strategy
of the United States of America
November 2025
Estrategia de Seguridad Nacional
de los Estados Unidos de Washington
Noviembre de 2025
Table of contents
I. Introduction – What Is American Strategy?
1. How American “Strategy” Went Astray
2. President Trump’s Necessary, Welcome Correction
II. What Should the United States Want?
1. What Do We Want Overall?
2. What Do We Want In and From the World?
III. What Are America’s Available Means to Get What We Want?
IV. The Strategy
1. Principles
2. Priorities
3. The Regions
A. The Western Hemisphere
B. Asia
C. Europe
D. The Middle East
E. Africa
Tabla de contenidos
I. Introducción – ¿Qué es la estrategia guasintoniana?
1. Cómo se desvió la “estrategia” guasintoniana
2. La corrección necesaria y bienvenida del presidente Trump
II. ¿Qué deberían querer los Estados Unidos de Washington?
1. ¿Qué queremos en general?
2. ¿Qué queremos en y del Mundo?
III. ¿De qué medios disponemos para lograr lo que queremos?
IV. La Estrategia
1. Principios
2. Prioridades
3. Las Regiones
A. El Hemisferio Occidental
B. Asia
C. Europa
D. Oriente Medio
E. África
I. Introduction – What Is American Strategy?
1. How American “Strategy” Went Astray
To ensure that America remains the world’s strongest, richest, most powerful, and most successful country for decades to come, our country needs a coherent, focused strategy for how we interact with the world. And to get that right, all Americans need to know what, exactly, it is we are trying to do and why.
A “strategy” is a concrete, realistic plan that explains the essential connection between ends and means: it begins from an accurate assessment of what is desired and what tools are available, or can realistically be created, to achieve the desired outcomes.
A strategy must evaluate, sort, and prioritize. Not every country, region, issue, or cause –however worthy– can be the focus of American strategy. The purpose of foreign policy is the protection of core national interests; that is the sole focus of this strategy.
American strategies since the end of the Cold War have fallen short –they have been laundry lists of wishes or desired end states; have not clearly defined what we want but instead stated vague platitudes; and have often misjudged what we should want.
After the end of the Cold War, American foreign policy elites convinced themselves that permanent American domination of the entire world was in the best interests of our country. Yet the affairs of other countries are our concern only if their activities directly threaten our interests.
Our elites badly miscalculated America’s willingness to shoulder forever global burdens to which the American people saw no connection to the national interest. They overestimated America’s ability to fund, simultaneously, a massive welfare-regulatory-administrative state alongside a massive military, diplomatic, intelligence, and foreign aid complex. They placed hugely misguided and destructive bets on globalism and so-called “free trade” that hollowed out the very middle class and industrial base on which American economic and military preeminence depend. They allowed allies and partners to offload the cost of their defense onto the American people, and sometimes to suck us into conflicts and controversies central to their interests but peripheral or irrelevant to our own. And they lashed American policy to a network of international institutions, some of which are driven by outright anti-Americanism and many by a transnationalism that explicitly seeks to dissolve individual state sovereignty. In sum, not only did our elites pursue a fundamentally undesirable and impossible goal, in doing so they undermined the very means necessary to achieve that goal: the character of our nation upon which its power, wealth, and decency were built.
I. Introducción – ¿Qué es la estrategia guasintoniana?
1. Cómo se desvió la “estrategia” guasintoniana
Para garantizar que los Estados Unidos de Washington sigan siendo el país más fuerte, rico, poderoso y exitoso del mundo durante las próximas décadas, nuestro país necesita una estrategia coherente y enfocada en cómo interactuamos con el mundo. Y para lograrlo, todos los guasintonianos necesitan saber exactamente qué intentamos hacer y por qué.
Una “estrategia” es un plan concreto y realista que explica la conexión esencial entre los fines y los medios: comienza con una evaluación precisa de lo que se desea y de las herramientas disponibles, o que pueden crearse de manera realista, para lograr los resultados deseados.
Una estrategia debe evaluar, clasificar y priorizar. No todos los países, regiones, problemas o causas, por valiosos que sean, pueden ser foco de la estrategia guasintoniana. El fin de la política exterior es la protección de los intereses nacionales fundamentales; ese es el único fin de esta estrategia.
Las estrategias guasintonianas desde el final de la Guerra Fría se han quedado cortas: han sido burdas listas de aspiraciones o de objetivos finales; no han definido claramente lo que queremos, limitándose a formular vagas generalidades y juzgando mal a menudo lo que deberíamos querer.
Tras el fin de la Guerra Fría, las élites de la política exterior de Washington creyeron que nuestro dominio sobre el todo el mundo equivalía al mayor beneficio para nuestro país. Sin embargo, los asuntos de otros países solo nos incumben si sus actividades amenazan directamente nuestros intereses.
Nuestras élites calcularon muy mal la disposición de los Estados Unidos de Washington para asumir eternamente unas cargas globales que nuestro pueblo no asociaba en absoluto con el interés nacional. Sobreestimaron la capacidad de los Estados Unidos de Washington para mantener, a la vez, grandes regulaciones administrativas de un estado de bienestar junto con actuaciones masivas de ayuda exterior militar, diplomática y de inteligencia. Apostaron de manera errónea y destructiva por el globalismo y el denominado “libre comercio”, lo que debilitó a la clase media y la base industrial que sostiene nuestra preeminencia económica y militar. Permitieron que aliados y socios cargaran el costo de su defensa sobre nuestro pueblo, y a veces nos implicaron en conflictos y controversias esenciales para sus intereses, pero ajenas o irrelevantes para los nuestros. Y vincularon la política guasintoniana a una red de instituciones internacionales, algunas manejadas desde posiciones anti guasintonianas y muchas por un transnacionalismo que busca explícitamente disolver la propia soberanía estatal. En resumen, no solo persiguieron nuestras élites objetivos fundamentalmente indeseables e imposibles, sino que al hacerlo socavaron los medios necesarios para alcanzarlos: el carácter de nuestra nación, sobre el que construyó su poder, riqueza y decencia.
2. President Trump’s Necessary, Welcome Correction
None of this was inevitable. President Trump’s first administration proved that with the right leadership making the right choices, all of the above could –and should– have been avoided, and much else achieved. He and his team successfully marshaled America’s great strengths to correct course and begin ushering in a new golden age for our country. To continue the United States on that path is the overarching purpose of President Trump’s second administration, and of this document.
2. La corrección necesaria y bienvenida del presidente Trump
Nada de esto era inevitable. La primera administración del presidente Trump demostró que, con el liderazgo adecuado y las decisiones correctas, todo lo anterior podría –y debería– haberse evitado, y mucho más logrado. Él y su equipo aprovecharon con éxito las grandes fortalezas de los Estados Unidos de Washington para corregir el rumbo y comenzar una nueva era dorada para nuestro país. El propósito fundamental de la segunda administración del presidente Trump, y de este documento, es mantener a los Estados Unidos de Washington en ese camino.
The questions before us now are: 1) What should the United States want? 2) What are our available means to get it? and 3) How can we connect ends and means into a viable National Security Strategy?
Las preguntas que nos planteamos ahora son: 1) ¿Qué deberían querer los Estados Unidos de Washington? 2) ¿De qué medios disponemos para conseguirlo? y 3) ¿Cómo podemos conectar fines y medios en una Estrategia de Seguridad Nacional viable?
II. What Should the United States Want?
1. What Do We Want Overall?
First and foremost, we want the continued survival and safety of the United States as an independent, sovereign republic whose government secures the God-given natural rights of its citizens and prioritizes their well-being and interests.
We want to protect this country, its people, its territory, its economy, and its way of life from military attack and hostile foreign influence, whether espionage, predatory trade practices, drug and human trafficking, destructive propaganda and influence operations, cultural subversion, or any other threat to our nation.
We want full control over our borders, over our immigration system, and over transportation networks through which people come into our country –legally and illegally. We want a world in which migration is not merely “orderly” but one in which sovereign countries work together to stop rather than facilitate destabilizing population flows, and have full control over whom they do and do not admit.
We want a resilient national infrastructure that can withstand natural disasters, resist and thwart foreign threats, and prevent or mitigate any events that might harm the American people or disrupt the American economy. No adversary or danger should be able to hold America at risk.
II. ¿Qué deberían querer los Estados Unidos de Washington?
1. ¿Qué queremos en general?
Lo primero y más importante, queremos la continuidad de la supervivencia y seguridad de los Estados Unidos de Washington como una república independiente y soberana, cuyo gobierno garantice los derechos naturales otorgados por Dios a sus ciudadanos y priorice su bienestar e intereses.
Queremos proteger a este país, a su gente, a su territorio, a su economía y a su forma de vida de ataques militares y de influencias extranjeras hostiles, ya sean de espionaje, prácticas comerciales depredadoras, tráfico de drogas y de personas, propaganda destructiva y operaciones de influencia, subversión cultural o cualquier otra amenaza a nuestra Nación.
Queremos control total sobre nuestras fronteras, nuestro sistema migratorio y las redes de transporte a través de las cuales llegan las personas a nuestro país, tanto legal como ilegalmente. Queremos un mundo donde la migración no sea simplemente “ordenada”, sino donde los países soberanos colaboren para detener, en lugar de facilitar, los flujos de población desestabilizadores, y tengan control total sobre a quién deben o no admitir.
Queremos una infraestructura nacional resiliente que pueda soportar desastres naturales, resistir y frustrar amenazas extranjeras, y prevenir o mitigar cualquier hecho que pueda perjudicar a nuestro pueblo o perturbar nuestras economía. Ningún adversario ni peligro debería poner en riesgo a los Estados Unidos de Washington.
We want to recruit, train, equip, and field the world’s most powerful, lethal, and technologically advanced military to protect our interests, deter wars, and –if necessary– win them quickly and decisively, with the lowest possible casualties to our forces. And we want a military in which every single servicemember is proud of their country and confident in their mission.
Queremos reclutar, entrenar, equipar y desplegar el ejército más poderoso, letal y avanzado tecnológicamente del mundo para proteger nuestros intereses, disuadir guerras y, en caso necesario, ganarlas con rapidez y contundencia, con el menor número posible de bajas entre nuestras fuerzas. Y queremos un ejército donde cada uno de sus miembros se sienta orgulloso de su país y confíe en su misión.
We want the world’s most robust, credible, and modern nuclear deterrent, plus next-generation missile defenses –including a Golden Dome for the American homeland– to protect the American people, American assets overseas, and American allies.
We want the world’s strongest, most dynamic, most innovative, and most advanced economy. The U.S. economy is the bedrock of the American way of life, which promises and delivers widespread and broad-based prosperity, creates upward mobility, and rewards hard work. Our economy is also the bedrock of our global position and the necessary foundation of our military.
We want the world’s most robust industrial base. American national power depends on a strong industrial sector capable of meeting both peacetime and wartime production demands. That requires not only direct defense industrial production capacity but also defense-related production capacity. Cultivating American industrial strength must become the highest priority of national economic policy.
We want the world’s most robust, productive, and innovative energy sector –one capable not just of fueling American economic growth but of being one of America’s leading export industries in its own right.
We want to remain the world’s most scientifically and technologically advanced and innovative country, and to build on these strengths. And we want to protect our intellectual property from foreign theft. America’s pioneering spirit is a key pillar of our continued economic dominance and military superiority; it must be preserved.
We want to maintain the United States’ unrivaled “soft power” through which we exercise positive influence throughout the world that furthers our interests. In doing so, we will be unapologetic about our country’s past and present while respectful of other countries’ differing religions, cultures, and governing systems. “Soft power” that serves America’s true national interest is effective only if we believe in our country’s inherent greatness and decency.
Finally, we want the restoration and reinvigoration of American spiritual and cultural health, without which long-term security is impossible. We want an America that cherishes its past glories and its heroes, and that looks forward to a new golden age. We want a people who are proud, happy, and optimistic that they will leave their country to the next generation better than they found it. We want a gainfully employed citizenry –with no one sitting on the sidelines– who take satisfaction from knowing that their work is essential to the prosperity of our nation and to the well-being of individuals and families. This cannot be accomplished without growing numbers of strong, traditional families that raise healthy children.
Queremos la disuasión nuclear más robusta, fiable y moderna del mundo, junto con defensas antimisiles de última generación –incluida una Cúpula Dorada sobre nuestro territorio– para proteger a nuestro pueblo, los intereses de Washington en el exterior y a nuestros aliados.
Queremos la economía más fuerte, dinámica, innovadora y avanzada del mundo. Nuestra economía es cimiento del estilo guasintoniano de vida, que promete y ofrece prosperidad generalizada de amplia base, genera crecimiento ascendente y premia el trabajo duro. Nuestra economía es base también de nuestra posición global y soporte necesario de nuestro ejército.
Queremos la base industrial más robusta del mundo. El poder nacional guasintoniano depende de un sector industrial sólido, capaz de satisfacer las demandas productivas en tiempos de paz y de guerra. Esto requiere no solo capacidad de producción industrial directa para la defensa, sino también capacidad de producción relacionada con la defensa. Cultivar nuestra fortaleza industrial debe ser la máxima prioridad nacional político económica.
Queremos el sector energético más sólido, productivo e innovador del mundo: capaz no sólo de impulsar nuestro crecimiento económico, sino de convertirse en principal industria exportadora por derecho propio.
Queremos seguir siendo el país más avanzado e innovador del mundo en ciencia y tecnología, y aprovechar estas fortalezas. Y queremos proteger nuestra propiedad intelectual del robo extranjero. Debemos preservar el espíritu de nuestros pioneros como pilar fundamental de nuestro continuado dominio económico y superioridad militar.
Queremos mantener el inigualable “poder blando” guasintoniano, mediante el cual ejercemos influencia positiva en todo el mundo que nos sigue. Al hacerlo, no nos disculparemos por el pasado y presente de nuestro país, si bien respeta las diferentes religiones, culturas y sistemas de gobierno de otros países. El “poder blando” que sirve de verdad a nuestro interés nacional sólo será eficaz si creemos en la grandeza y decencia de nuestro país.
Por último, queremos la restauración y revitalización de la salud espiritual y cultural guasintoniana, sin la cual es imposible una seguridad a largo plazo. Queremos unos Estados Unidos de Washington que aprecien sus glorias pasadas y sus héroes, y anhelen una nueva era dorada. Queremos un pueblo orgulloso, feliz y optimista de que dejará a la próxima generación un país mejor del que se encontró. Queremos una ciudadanía con empleo remunerado –sin que nadie se quede al margen– que se sienta satisfecha al saber que su trabajo es esencial para la prosperidad de nuestra nación y el bienestar de personas y familias. Esto no se puede lograr sin un número creciente de familias sólidas y tradicionales que críen hijos sanos.
2. What Do We Want In and From the World?
Achieving these goals requires marshaling every resource of our national power. Yet this strategy’s focus is foreign policy. What are America’s core foreign policy interests? What do we want in and from the world?
2. ¿Qué queremos en y del Mundo?
Para alcanzar estos objetivos es necesario movilizar todos los recursos de nuestro poder nacional. Sin embargo, esta estrategia se centra en la política exterior. ¿Cuáles son los principales intereses de los Estados Unidos de Washington en política exterior? ¿Qué queremos en y del mundo?
• We want to ensure that the Western Hemisphere remains reasonably stable and well-governed enough to prevent and discourage mass migration to the United States; we want a Hemisphere whose governments cooperate with us against narco-terrorists, cartels, and other transnational criminal organizations; we want a Hemisphere that remains free of hostile foreign incursion or ownership of key assets, and that supports critical supply chains; and we want to ensure our continued access to key strategic locations. In other words, we will assert and enforce a “Trump Corollary” to the Monroe Doctrine;
• Queremos asegurar que el Hemisferio Occidental permanezca razonablemente estable y bien gobernado para prevenir y desalentar la migración masiva a los Estados Unidos de Washington; queremos un Hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros contra los narcoterroristas, cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales; queremos un Hemisferio libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de recursos clave, que apoye cadenas críticas de suministro; y queremos asegurar nuestro acceso estable a ubicaciones estratégicas. En otras palabras, haremos valer y aplicaremos un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe;
• We want to halt and reverse the ongoing damage that foreign actors inflict on the American economy while keeping the Indo-Pacific free and open, preserving freedom of navigation in all crucial sea lanes, and maintaining secure and reliable supply chains and access to critical materials;
• Queremos detener y revertir el daño continuado que actores extranjeros infligen a la economía guasintoniana mientras mantiene libre y abierto el Indo-Pacífico, preservando la libertad de navegación en todas las rutas marítimas cruciales, y manteniendo cadenas de suministro seguras y confiables y el acceso a materiales críticos;
• We want to support our allies in preserving the freedom and security of Europe, while restoring Europe’s civilizational self-confidence and Western identity;
• We want to prevent an adversarial power from dominating the Middle East, its oil and gas supplies, and the chokepoints through which they pass while avoiding the “forever wars” that bogged us down in that region at great cost; and
• We want to ensure that U.S. technology and U.S. standards –particularly in AI, biotech, and quantum computing– drive the world forward.
• Queremos apoyar a nuestros aliados en la preservación de la libertad y la seguridad de Europa, mientras restaura la confianza en su civilización y la identidad Occidental de Europa;
• Queremos impedir que una potencia adversaria domine el Medio Oriente, sus suministros de petróleo y gas, y los puntos de estrangulamiento por donde pasan, al tiempo que evitamos las “guerras eternas” que nos empantanaron en esa región a un gran costo; y
• Queremos garantizar que la tecnología y los estándares guasintonianos –particularmente en inteligencia artificial, biotecnología y computación cuántica– impulsen al mundo hacia adelante.
These are the United States’ core, vital national interests. While we also have others, these are the interests we must focus on above all others, and that we ignore or neglect at our peril.
Estos son los intereses nacionales centrales y vitales de Estados Unidos de Washington. Si bien tenemos otros, estos son los intereses en los que debemos centrarnos por encima de todo, y si los ignoramos o descuidamos, lo haremos a nuestro propio riesgo.
III. What Are America’s Available Means to Get What We Want?
America retains the world’s most enviable position, with world-leading assets, resources, and advantages, including:
• A still nimble political system that can course correct;
• The world’s single largest and most innovative economy, which both generates wealth we can invest in strategic interests and provides leverage over countries that want access to our markets;
• The world’s leading financial system and capital markets, including the dollar’s global reserve currency status;
• The world’s most advanced, most innovative, and most profitable technology sector, which undergirds our economy, provides a qualitative edge to our military, and strengthens our global influence;
• The world’s most powerful and capable military;
• A broad network of alliances, with treaty allies and partners in the world’s most strategically important regions;
• An enviable geography with abundant natural resources, no competing powers physically dominant in our Hemisphere, borders at no risk of military invasion, and other great powers separated by vast oceans;
III. ¿De qué medios disponemos para lograr lo que queremos?
Estados Unidos de Washington conserva la posición más envidiable del mundo, con activos, recursos y ventajas líderes a nivel mundial, entre ellos:
• Un sistema político aún ágil que puede corregir el rumbo;
• La economía más grande e innovadora del mundo, que genera riqueza que podemos invertir en intereses estratégicos y proporciona influencia sobre los países que desean acceder a nuestros mercados;
• El principal sistema financiero y mercados de capital del mundo, incluyendo el estatus del dólar como moneda de reserva global;
• El sector tecnológico más avanzado, innovador y rentable del mundo, que sustenta nuestra economía, proporciona una ventaja cualitativa a nuestro ejército y fortalece nuestra influencia global;
• El ejército más poderoso y capaz del mundo;
• Una amplia red de alianzas, con tratados con aliados y socios en las regiones estratégicamente más importantes del mundo;
• Una geografía envidiable con abundantes recursos naturales, sin potencias competidoras físicamente dominantes en nuestro Hemisferio, fronteras sin riesgo de invasión militar, y otras grandes potencias separadas por vastos océanos;
• Unmatched “soft power” and cultural influence; and
• The courage, willpower, and patriotism of the American people.
In addition, through President Trump’s robust domestic agenda, the United States is:
• Re-instilling a culture of competence, rooting out so-called “DEI” and other discriminatory and anti-competitive practices that degrade our institutions and hold us back;
• Unleashing our enormous energy production capacity as a strategic priority to fuel growth and innovation, and to bolster and rebuild the middle class;
• Reindustrializing our economy, again to further support the middle class and control our own supply chains and production capacities;
• Returning economic freedom to our citizens via historic tax cuts and deregulatory efforts, making the United States the premier place to do business and invest capital; and
• Investing in emerging technologies and basic science, to ensure our continued prosperity, competitive advantage, and military dominance for future generations.
The goal of this strategy is to tie together all of these world-leading assets, and others, to strengthen American power and preeminence and make our country even greater than it ever has been.
• Un “poder blando” y una influencia cultural inigualables; y
• El coraje, la fuerza de voluntad y el patriotismo del pueblo guasintoniano.
Además, a través de la sólida agenda doméstica del Presidente Trump, Estados Unidos de Washington está:
• Restableciendo una cultura de competencia, erradicando la llamada “diversidad, equidad e inclusión” y otras prácticas discriminatorias y anticompetitivas que degradan nuestras instituciones y nos frenan;
• Liberando nuestra enorme capacidad de producción de energía como prioridad estratégica para impulsar el crecimiento y la innovación, y para fortalecer y reconstruir la clase media;
• Reindustrializando nuestra economía, para apoyar a la clase media y controlar nuestras cadenas de suministro y capacidades de producción;
• Devolviendo la libertad económica a nuestros ciudadanos vía recortes impositivos históricos y esfuerzos desregulatorios, convirtiéndonos en el lugar principal para hacer negocios e invertir capital; y
• Invirtiendo en tecnologías emergentes y ciencia básica, para garantizar nuestra continua prosperidad, ventaja competitiva, y dominio militar para las generaciones futuras.
El objetivo de esta estrategia es unir todos estos activos de liderazgo mundial y otros para fortalecer el poder y la preeminencia guasintoniana y hacer que nuestro país sea aún más grande de lo que ha sido jamás.
IV. The Strategy
1. Principles
President Trump’s foreign policy is pragmatic without being “pragmatist,” realistic without being “realist,” principled without being “idealistic,” muscular without being “hawkish,” and restrained without being “dovish.” It is not grounded in traditional, political ideology. It is motivated above all by what works for America –or, in two words, “America First.”
President Trump has cemented his legacy as The President of Peace. In addition to the remarkable success achieved during his first term with the historic Abraham Accords, President Trump has leveraged his dealmaking ability to secure unprecedented peace in eight conflicts throughout the world over the course of just eight months of his second term. He negotiated peace between Cambodia and Thailand, Kosovo and Serbia, the DRC and Rwanda, Pakistan and India, Israel and Iran, Egypt and Ethiopia, Armenia and Azerbaijan, and ended the war in Gaza with all living hostages returned to their families.
Stopping regional conflicts before they spiral into global wars that drag down whole continents is worthy of the Commander-in-Chief’s attention, and a priority for this administration. A world on fire, where wars come to our shores, is bad for American interests. President Trump uses unconventional diplomacy, America’s military might, and economic leverage to surgically extinguish embers of division between nuclear-capable nations and violent wars caused by centuries-long hatred.
President Trump has proven that American foreign, defense, and intelligence policies must be driven by the following basic principles:
• Focused Definition of the National Interest. Since at least the end of the Cold War, administrations have often published National Security Strategies that seek to expand the definition of America’s “national interest” such that that almost no issue or endeavor is considered outside its scope. But to focus on everything is to focus on nothing. America’s core national security interests shall be our focus.
• Peace Through Strength. Strength is the best deterrent. Countries or other actors sufficiently deterred from threatening American interests will not do so. In addition, strength can enable us to achieve peace, because parties that respect our strength often seek our help and are receptive to our efforts to resolve conflicts and maintain peace. Therefore, the United States must maintain the strongest economy, develop the most advanced technologies, bolster our society’s cultural health, and field the world’s most capable military.
• Predisposition to Non-Interventionism. In the Declaration of Independence, America’s founders laid down a clear preference for non-interventionism in the affairs of other nations and made clear the basis: just as all human beings possess God-given equal natural rights, all nations are entitled by “the laws of nature and nature’s God” to a “separate and equal station” with respect to one another. For a country whose interests are as numerous and diverse as ours, rigid adherence to non-interventionism is not possible. Yet this predisposition should set a high bar for what constitutes a justified intervention.
IV. La Estrategia
1. Principios
La política exterior del presidente Trump es pragmática sin ser “pragmatista”, realística sin ser “realista”, de principios sin ser “idealista”, enérgica sin ser “agresiva” y contenida sin ser “moderada”. No se basa en una ideología política tradicional. Está inspirada por lo que funciona para los Estados Unidos de Washington –o, en dos palabras, “Washington Primero”.
El presidente Trump ha consolidado su legado como el Presidente de la Paz. Además del notable éxito alcanzado durante su primer mandato con los históricos Acuerdos de Abraham, el presidente Trump ha aprovechado su capacidad negociadora para lograr una paz sin precedentes en ocho conflictos en todo el mundo en tan solo ocho meses de su segundo mandato. Negoció la paz entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán e India, Israel e Irán, Egipto y Etiopía, Armenia y Azerbaiyán, y puso fin a la guerra en Gaza con la devolución de todos los rehenes vivos a sus familias.
Detener los conflictos regionales antes de que se conviertan en guerras globales que asolen continentes merece la atención del Comandante en Jefe y es una prioridad de su administración. Un mundo en llamas, donde las guerras alcanzan nuestras costas, perjudica nuestros intereses. El presidente Trump se sirve de diplomacia no convencional, nuestro poderío militar e influencia económica, para apagar quirúrgicamente las brasas de la división entre potencias nucleares y guerras violentas fruto de siglos de odio.
El presidente Trump ha demostrado que nuestras políticas exteriores, de defensa y de inteligencia, deben regirse por los siguientes principios básicos:
• Enfocar la definición del interés nacional. Al menos desde el final de la Guerra Fría, las administraciones han venido publicando Estrategias de Seguridad Nacional que buscan ampliar la definición de nuestro “interés nacional” de modo que ningún asunto o esfuerzo quede fuera de su alcance. Pero centrarse en todo es no centrarse en nada. Nuestro foco central deben ser los intereses de la seguridad nacional.
• Paz a través de la fuerza. La fuerza es el mejor disuasor. Países u otros actores bien disuadidos de amenazar nuestros intereses no lo harán. Además, la fuerza nos permitirá alcanzar la paz, porque las partes que la respetan buscan a menudo nuestra ayuda y son receptivas a nuestros esfuerzos por resolver conflictos y mantener la paz. Por tanto, los Estados Unidos de Washington debe mantener la economía más fuerte, desarrollar las tecnologías más avanzadas, reforzar nuestra salud cultural social y desplegar el ejército más capacitado del mundo.
• Predisposición al No-Intervencionismo. En la Declaración de Independencia, nuestros fundadores señalaron una preferencia clara por la no intervención en asuntos de otras naciones sobre una base clara: así como todos los seres humanos poseen unos mismos derechos naturales otorgados por Dios, todas las naciones tienen derecho, por “las leyes de la naturaleza y el Dios de la naturaleza”, a una “posición separada e igual” entre sí. Para un país con intereses tan numerosos y diversos como los nuestros, no es posible una adhesión rígida al no intervencionismo. Sin embargo, esta predisposición debería establecer un alta exigencia de lo que constituye una intervención justificada.
• Flexible Realism. U.S. policy will be realistic about what is possible and desirable to seek in its dealings with other nations. We seek good relations and peaceful commercial relations with the nations of the world without imposing on them democratic or other social change that differs widely from their traditions and histories. We recognize and affirm that there is nothing inconsistent or hypocritical in acting according to such a realistic assessment or in maintaining good relations with countries whose governing systems and societies differ from ours even as we push like-minded friends to uphold our shared norms, furthering our interests as we do so.
• Primacy of Nations. The world’s fundamental political unit is and will remain the nation-state. It is natural and just that all nations put their interests first and guard their sovereignty. The world works best when nations prioritize their interests. The United States will put our own interests first and, in our relations with other nations, encourage them to prioritize their own interests as well. We stand for the sovereign rights of nations, against the sovereignty-sapping incursions of the most intrusive transnational organizations, and for reforming those institutions so that they assist rather than hinder individual sovereignty and further American interests.
• Sovereignty and Respect. The United States will unapologetically protect our own sovereignty. This includes preventing its erosion by transnational and international organizations, attempts by foreign powers or entities to censor our discourse or curtail our citizens’ free speech rights, lobbying and influence operations that seek to steer our policies or involve us in foreign conflicts, and the cynical manipulation of our immigration system to build up voting blocs loyal to foreign interests within our country. The United States will chart our own course in the world and determine our own destiny, free of outside interference.
• Realismo flexible. Nuestra política será realista en cuanto sea posible y deseable en sus relaciones con otras naciones. Buscamos buenas relaciones y relaciones comerciales pacíficas con las naciones del mundo sin imponerles cambios democráticos o sociales que difieran considerablemente de sus tradiciones e historias. Reconocemos y afirmamos que no hay nada de incoherente ni hipócrita en actuar según una evaluación tan realista ni en mantener buenas relaciones con países cuyos sistemas de gobierno y sociedades difieren de los nuestros, al mismo tiempo que impulsamos a nuestros amigos afines a defender nuestras normas compartidas, promoviendo así nuestros intereses.
• Primacía de las Naciones. La unidad política fundamental del mundo es y seguirá siendo el Estado-nación. Es natural y justo que todas las naciones prioricen sus intereses y protejan su soberanía. El mundo funciona mejor cuando las naciones priorizan sus intereses. Los Estados Unidos de Washington darán prioridad a sus propios intereses y, en sus relaciones con otras naciones, las alentará para que también prioricen los suyos. Defendemos los derechos soberanos de las naciones, contra quienes socavan la soberanía desde organizaciones transnacionales intrusivas, y abogamos por la reforma de esas instituciones para que apoyen, en vez de dificultar, la soberanía individual y nuestros intereses.
• Soberanía y respeto. Los Estados Unidos de Washington protegerán sin reservas su propia soberanía. Evitarán su erosión por parte de organizaciones transnacionales e internacionales, intentos de potencias o entidades extranjeras de censurar nuestro discurso o limitar la libertad de expresión de nuestros ciudadanos, cabildeos y operaciones que buscan orientar nuestras políticas o involucrarnos en conflictos ajenos, la manipulación cínica de nuestro sistema migratorio para crear bloques de votantes leales a intereses extranjeros dentro de nuestro país. Trazará su propio rumbo en el mundo y determinará su propio destino, libre de interferencias externas.
• Balance of Power. The United States cannot allow any nation to become so dominant that it could threaten our interests. We will work with allies and partners to maintain global and regional balances of power to prevent the emergence of dominant adversaries. As the United States rejects the ill-fated concept of global domination for itself, we must prevent the global, and in some cases even regional, domination of others. This does not mean wasting blood and treasure to curtail the influence of all the world’s great and middle powers. The outsized influence of larger, richer, and stronger nations is a timeless truth of international relations. This reality sometimes entails working with partners to thwart ambitions that threaten our joint interests.
• Equilibrio de fuerzas. Los Estados Unidos de Washington no puede permitir que ninguna nación se vuelva tan dominante que pueda amenazar nuestros intereses. Trabajaremos con aliados y socios para mantener el equilibrio de poder global y regional y prevenir el surgimiento de adversarios dominantes. Igual que rechazamos el nefasto concepto de dominación global en sí mismo, debemos prevenir el dominio global, y en algunos casos incluso regional, de otros. Esto no significa derrochar sangre y dinero para limitar la influencia de todas las grandes y medianas potencias del mundo. La enorme influencia de las naciones más grandes, ricas y fuertes es una verdad intemporal de las relaciones internacionales. Esta realidad a veces implica trabajar con socios para frustrar ambiciones que amenacen nuestros intereses comunes.
• Pro-American Worker. American policy will be pro-worker, not merely pro-growth, and it will prioritize our own workers. We must rebuild an economy in which prosperity is broadly based and widely shared, not concentrated at the top or localized in certain industries or a few parts of our country.
• Fairness. From military alliances to trade relations and beyond, the United States will insist on being treated fairly by other countries. We will no longer tolerate, and can no longer afford, free-riding, trade imbalances, predatory economic practices, and other impositions on our nation’s historic goodwill that disadvantage our interests. As we want our allies to be rich and capable, so must our allies see that it is in their interest that the United States also remain rich and capable. In particular, we expect our allies to spend far more of their national Gross Domestic Product (GDP) on their own defense, to start to make up for the enormous imbalances accrued over decades of much greater spending by the United States.
• Trabajo pro-guasintoniano. Nuestra política será pro-trabajadores, no solo pro-crecimiento, y priorizará a nuestros propios trabajadores. Debemos reconstruir una economía donde la prosperidad sea de base amplia y ampliamente compartida, no concentrada en los más altos ni localizada en ciertas industrias o en unas pocas partes de nuestro país.
• Justicia. Desde alianzas militares hasta relaciones comerciales y demás, los Estados Unidos de Washington insistirán en recibir un trato justo de otros países. No toleraremos más, ni podemos permitirnos, el oportunismo, los desequilibrios comerciales, las prácticas económicas depredadoras y otras imposiciones a la tradicional buena voluntad de nuestra nación que perjudica nuestros intereses. Deseamos que nuestros aliados sean ricos y capaces, y deben comprender también que les conviene que sigamos siendo ricos y capaces. En particular, esperamos que nuestros aliados destinen una proporción mucho mayor de su Producto Interno Bruto (PIB) nacional a su propia defensa, para empezar a compensar los enormes desequilibrios acumulados durante décadas de un gasto mucho mayor por nuestra parte.
• Competence and Merit. American prosperity and security depend on the development and promotion of competence. Competence and merit are among our greatest civilizational advantages: where the best Americans are hired, promoted, and honored, innovation and prosperity follow. Should competence be destroyed or systematically discouraged, complex systems that we take for granted –from infrastructure to national security to education and research– will cease to function. Should merit be smothered, America’s historic advantages in science, technology, industry, defense, and innovation will evaporate. The success of radical ideologies that seek to replace competence and merit with favored group status would render America unrecognizable and unable to defend itself. At the same time, we cannot allow meritocracy to be used as a justification to open America’s labor market to the world in the name of finding “global talent” that undercuts American workers. In our every principle and action, America and Americans must always come first.
• Competencia y mérito. La prosperidad y la seguridad guasintoniana depende del desarrollo y la promoción de la competencia. La competencia y el mérito se encuentran entre nuestras mayores ventajas como civilización: donde se contrata, asciende y premia a los mejores, sigue la innovación y la prosperidad. Si se destruye o se desalienta sistemáticamente la competencia, los sistemas complejos que damos por sentados, desde la infraestructura hasta la seguridad nacional, la educación y la investigación, dejarán de funcionar. Si se suprime el mérito, nuestras ventajas históricas en ciencia, tecnología, industria, defensa e innovación se evaporarán. El éxito de las ideologías radicales que buscan reemplazar la competencia y el mérito por un estatus de grupo favorecido haría a Estados Unidos de Washington irreconocible e incapaz de defenderse. Al mismo tiempo, no podemos permitir que la meritocracia se utilice como justificación para abrir el mercado laboral guasintoniano al mundo con el pretexto de encontrar “talento global” que perjudica a nuestros trabajadores. En todos nuestros principios y acciones, debemos estar siempre los primeros.
2. Priorities
• The Era of Mass Migration Is Over. Who a country admits into its borders –in what numbers and from where– will inevitably define the future of that nation. Any country that considers itself sovereign has the right and duty to define its future. Throughout history, sovereign nations prohibited uncontrolled migration and granted citizenship only rarely to foreigners, who also had to meet demanding criteria. The West’s experience over the past decades vindicates this enduring wisdom. In countries throughout the world, mass migration has strained domestic resources, increased violence and other crime, weakened social cohesion, distorted labor markets, and undermined national security. The era of mass migration must end. Border security is the primary element of national security. We must protect our country from invasion, not just from unchecked migration but from cross-border threats such as terrorism, drugs, espionage, and human trafficking. A border controlled by the will of the American people as implemented by their government is fundamental to the survival of the United States as a sovereign republic.
2. Prioridades
• Han terminado los tiempos de migraciones masivas. La cantidad de personas que un país admite en sus fronteras, su procedencia y número, definirá inevitablemente el futuro de esa nación. Cualquier país que se considere soberano tiene el derecho y el deber de definir su futuro. A lo largo de la historia, las naciones soberanas prohibieron la migración descontrolada y otorgaron la ciudadanía solo en contadas ocasiones a extranjeros, quienes también debían cumplir criterios exigentes. La experiencia de Occidente en las últimas décadas reivindica esta sabiduría imperecedera. En países de todo el mundo, la migración masiva ha agotado los recursos nacionales, aumentado la violencia y otros delitos, debilitado la cohesión social, distorsionado los mercados laborales y socavado la seguridad nacional. La era de la migración masiva debe terminar. La seguridad fronteriza es el elemento primordial de la seguridad nacional. Debemos proteger a nuestro país de la invasión, no solo de la migración descontrolada, sino también de amenazas transfronterizas como el terrorismo, las drogas, el espionaje y la trata de personas. Una frontera controlada por la voluntad del pueblo, tal como la define su gobierno, es fundamental para la supervivencia de Estados Unidos de Washington como república soberana.
• Protection of Core Rights and Liberties. The purpose of the American government is to secure the God-given natural rights of American citizens. To this end, departments and agencies of the United States Government have been granted fearsome powers. Those powers must never be abused, whether under the guise of “deradicalization,” “protecting our democracy,” or any other pretext. When and where those powers are abused, abusers must be held accountable. In particular, the rights of free speech, freedom of religion and of conscience, and the right to choose and steer our common government are core rights that must never be infringed. Regarding countries that share, or say they share, these principles, the United States will advocate strongly that they be upheld in letter and spirit. We will oppose elite-driven, anti-democratic restrictions on core liberties in Europe, the Anglosphere, and the rest of the democratic world, especially among our allies.
• Protección de los derechos y libertades fundamentales. El propósito del gobierno de Washington es garantizar los derechos naturales otorgados por Dios a sus ciudadanos. Para ello, se han otorgado poderes formidables a departamentos y agencias del gobierno. Estos poderes nunca deben ser abusados, ya sea bajo el pretexto de la “desradicalización”, la “protección de nuestra democracia” o cualquier otro. Cuando y donde se abuse de estos poderes, quienes los abusen deberán rendir cuentas. En particular, los derechos a la libertad de expresión, la libertad de religión y de conciencia, y el derecho a elegir y dirigir nuestro gobierno común son derechos fundamentales que nunca deben ser vulnerados. En cuanto a los países que comparten, o dicen compartir, estos principios, Estados Unidos de Washington abogará firmemente por su cumplimiento en su letra y espíritu. Nos opondremos a las restricciones antidemocráticas impulsadas por las élites a las libertades fundamentales en Europa, la Anglosfera y el resto del mundo democrático, especialmente entre nuestros aliados.
• Burden-Sharing and Burden-Shifting. The days of the United States propping up the entire world order like Atlas are over. We count among our many allies and partners dozens of wealthy, sophisticated nations that must assume primary responsibility for their regions and contribute far more to our collective defense. President Trump has set a new global standard with the Hague Commitment, which pledges NATO countries to spend 5 percent of GDP on defense and which our NATO allies have endorsed and must now meet. Continuing President Trump’s approach of asking allies to assume primary responsibility for their regions, the United States will organize a burden-sharing network, with our government as convener and supporter. This approach ensures that burdens are shared and that all such efforts benefit from broader legitimacy. The model will be targeted partnerships that use economic tools to align incentives, share burdens with like-minded allies, and insist on reforms that anchor long-term stability. This strategic clarity will allow the United States to counter hostile and subversive influences efficiently while avoiding the overextension and diffuse focus that undermined past efforts. The United States will stand ready to help –potentially through more favorable treatment on commercial matters, technology sharing, and defense procurement– those counties that willingly take more responsibility for security in their neighborhoods and align their export controls with ours.
• Distribución y transferencia de cargas. Los días en los que los Estados Unidos de Washington apuntalaban el orden mundial como Atlas han terminado. Entre nuestros numerosos aliados y socios, contamos con docenas de naciones ricas y sofisticadas que deben asumir la responsabilidad principal de sus regiones y contribuir mucho más a nuestra defensa colectiva. El presidente Trump ha establecido un nuevo estándar global con el Compromiso de La Haya, que compromete a los países de la OTAN a invertir el 5% de su PIB en defensa, y que nuestros aliados de la OTAN han respaldado y ahora deben cumplir. Siguiendo el enfoque del presidente Trump de pedir a los aliados que asuman la responsabilidad principal de sus regiones, Estados Unidos de Washington organizará una red de reparto de responsabilidades, con nuestro gobierno como coordinador y promotor. Este enfoque garantiza que las responsabilidades se compartan y que todos estos esfuerzos se beneficien de una legitimidad más amplia. El modelo consistirá en asociaciones focalizadas que utilicen herramientas económicas para alinear incentivos, compartir responsabilidades con aliados afines e insistir en reformas que afiancen la estabilidad a largo plazo. Esta claridad estratégica permitirá a Estados Unidos de Washington contrarrestar eficazmente las influencias hostiles y subversivas, evitando la sobreextensión y dispersión de focos que socavaron esfuerzos anteriores. Estados Unidos estará dispuesto a ayudar –posiblemente mediante un trato más favorable en materia comercial, intercambio de tecnología y adquisiciones de defensa– a aquellos países que voluntariamente asuman una mayor responsabilidad por la seguridad en sus entornos y armonicen sus controles de exportación con los nuestros.
• Realignment Through Peace. Seeking peace deals at the President’s direction, even in regions and countries peripheral to our immediate core interests, is an effective way to increase stability, strengthen America’s global influence, realign countries and regions toward our interests, and open new markets. The resources required boil down to presidential diplomacy, which our great nation can embrace only with competent leadership. The dividends –an end to longstanding conflicts, lives saved, new friends made– can vastly outweigh the relatively minor costs of time and attention.
• Realineamiento a través de la paz. Buscar acuerdos de paz bajo la dirección del Presidente, incluso en regiones y países periféricos a nuestros intereses fundamentales inmediatos, es una manera eficaz de aumentar la estabilidad, fortalecer la influencia global de Estados Unidos de Washington, realinear países y regiones hacia nuestros intereses y abrir nuevos mercados. Los recursos necesarios se reducen a la diplomacia presidencial, que nuestra gran nación solo puede adoptar con un liderazgo competente. Los beneficios –el fin de conflictos de larga data, vidas salvadas, nuevas amistades– pueden compensar con creces los costos relativamente menores de tiempo y atención.
• Economic Security. Finally, because economic security is fundamental to national security, we will work to further strengthen the American economy, with emphases on:
❦ Balanced Trade. The United States will prioritize rebalancing our trade relations, reducing trade deficits, opposing barriers to our exports, and ending dumping and other anti-competitive practices that hurt American industries and workers. We seek fair, reciprocal trade deals with nations that want to trade with us on a basis of mutual benefit and respect. But our priorities must and will be our own workers, our own industries, and our own national security.
• Seguridad económica. Por último, dado que la seguridad económica es fundamental para la seguridad nacional, trabajaremos para fortalecer aún más la economía guasintoniana, con énfasis en:
❦ Comercio equilibrado. Los Estados Unidos de Washington priorizarán el reequilibrio de nuestras relaciones comerciales, la reducción de los déficits comerciales, la oposición a las barreras a nuestras exportaciones y la erradicación del dumping y otras prácticas anticompetitivas que perjudican a las industrias y los trabajadores guasintonianos. Buscamos acuerdos comerciales justos y recíprocos con las naciones que desean comerciar con nosotros sobre la base del beneficio y el respeto mutuos. Pero nuestras prioridades deben ser, y serán, nuestros propios trabajadores, nuestras propias industrias y nuestra propia seguridad nacional.
❦ Securing Access to Critical Supply Chains and Materials. As Alexander Hamilton argued in our republic’s earliest days, the United States must never be dependent on any outside power for core components –from raw materials to parts to finished products– necessary to the nation’s defense or economy. We must re-secure our own independent and reliable access to the goods we need to defend ourselves and preserve our way of life. This will require expanding American access to critical minerals and materials while countering predatory economic practices. Moreover, the Intelligence Community will monitor key supply chains and technological advances around the world to ensure we understand and mitigate vulnerabilities and threats to American security and prosperity.
❦ Asegurar el acceso a cadenas de suministro y materiales críticos. Como argumentó Alexander Hamilton en los inicios de nuestra república, los Estados Unidos de Washington nunca deben depender de ninguna potencia externa para obtener componentes esenciales –desde materias primas hasta piezas y productos terminados– necesarios para la defensa y la economía de la nación. Debemos asegurar nuestro propio acceso independiente y confiable a los bienes que necesitamos para defendernos y preservar nuestro estilo de vida. Esto requerirá ampliar el acceso de Washington a minerales y materiales críticos, al tiempo que se combaten las prácticas económicas depredadoras. Además, la Comunidad de Inteligencia monitoreará las principales cadenas de suministro y los avances tecnológicos en todo el mundo para asegurar que comprendamos y mitiguemos las vulnerabilidades y amenazas a la seguridad y la prosperidad de los Estados Unidos de Washington.
❦ Reindustrialization. The future belongs to makers. The United States will reindustrialize its economy, “re-shore” industrial production, and encourage and attract investment in our economy and our workforce, with a focus on the critical and emerging technology sectors that will define the future. We will do so through the strategic use of tariffs and new technologies that favor widespread industrial production in every corner of our nation, raise living standards for American workers, and ensure that our country is never again reliant on any adversary, present or potential, for critical products or components.
❦ Reindustrialización. El futuro pertenece a los creadores. Estados Unidos de Washington reindustrializará su economía, “relocalizará” la producción industrial y fomentará y atraerá la inversión en nuestra economía y nuestra fuerza laboral, con un enfoque en los sectores tecnológicos críticos y emergentes que definirán el futuro. Lo haremos mediante el uso estratégico de aranceles y nuevas tecnologías que favorezcan la producción industrial generalizada en todos los rincones de nuestra nación, eleven el nivel de vida de los trabajadores guasintonianos y garanticen que nuestro país nunca más dependa de ningún adversario, presente o potencial, para productos o componentes críticos.
❦ Reviving our Defense Industrial Base. A strong, capable military cannot exist without a strong, capable defense industrial base. The huge gap, demonstrated in recent conflicts, between low-cost drones and missiles versus the expensive systems required to defend against them has laid bare our need to change and adapt. America requires a national mobilization to innovate powerful defenses at low cost, to produce the most capable and modern systems and munitions at scale, and to re-shore our defense industrial supply chains. In particular, we must provide our warfighters with the full range of capabilities, ranging from low-cost weapons that can defeat most adversaries up to the most capable high-end systems necessary for a conflict with a sophisticated enemy. And to realize President Trump’s vision of peace through strength, we must do so quickly. We will also encourage the revitalization of the industrial bases of all our allies and partners to strengthen collective defense.
❦ Revitalizar nuestra base industrial de defensa. Un ejército fuerte y capaz no puede existir sin una base industrial de defensa sólida y capaz. La enorme brecha, demostrada en conflictos recientes, entre los drones y misiles de bajo costo y los costosos sistemas necesarios para defenderse de ellos ha puesto de manifiesto nuestra necesidad de cambio y adaptación. Estados Unidos de Washington requiere una movilización nacional para innovar en defensas poderosas a bajo costo, producir los sistemas y municiones más capaces y modernos a escala, y reubicar nuestras cadenas de suministro industriales de defensa. En particular, debemos dotar a nuestros combatientes de toda la gama de capacidades, desde armas de bajo costo capaces de derrotar a la mayoría de los adversarios hasta los sistemas de alta tecnología más potentes, necesarios para un conflicto con un enemigo sofisticado. Y para hacer realidad la visión del presidente Trump de paz mediante la fuerza, debemos hacerlo con rapidez. También impulsaremos la revitalización de las bases industriales de todos nuestros aliados y socios para fortalecer la defensa colectiva.
❦ Energy Dominance. Restoring American energy dominance (in oil, gas, coal, and nuclear) and reshoring the necessary key energy components is a top strategic priority. Cheap and abundant energy will produce well-paying jobs in the United States, reduce costs for American consumers and businesses, fuel reindustrialization, and help maintain our advantage in cutting-edge technologies such as AI. Expanding our net energy exports will also deepen relationships with allies while curtailing the influence of adversaries, protect our ability to defend our shores, and –when and where necessary– enables us to project power. We reject the disastrous “climate change” and “Net Zero” ideologies that have so greatly harmed Europe, threaten the United States, and subsidize our adversaries.
❦ Dominio energético. Restaurar el dominio energético de Washington (petróleo, gas, carbón y energía nuclear) y repatriar los componentes energéticos clave necesarios es una prioridad estratégica fundamental. La energía barata y abundante generará empleos bien remunerados en Estados Unidos de Washington, reducirá los costos para los consumidores y las empresas guasintonianas, impulsará la reindustrialización y ayudará a mantener nuestra ventaja en tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial. Expandir nuestras exportaciones netas de energía también fortalecerá las relaciones con nuestros aliados, a la vez que reducirá la influencia de nuestros adversarios, protegerá nuestra capacidad de defender nuestras costas y, cuando y donde sea necesario, nos permitirá proyectar poder. Rechazamos las desastrosas ideologías del “cambio climático” y el “cero neto” que tanto han perjudicado a Europa, nos amenazan y subsidian a nuestros adversarios.
❦ Preserving and Growing America’s Financial Sector Dominance. The United States boasts the world’s leading financial and capital markets, which are pillars of American influence that afford policymakers significant leverage and tools to advance America’s national security priorities. But our leadership position cannot be taken for granted. Preserving and growing our dominance entails leveraging our dynamic free market system and our leadership in digital finance and innovation to ensure that our markets continue to be the most dynamic, liquid, and secure and remain the envy of the world.
❦ Conservación y crecimiento del dominio del sector financiero de Washington. Los Estados Unidos de Washington cuentan con los principales mercados financieros y de capital del mundo, pilares de la influencia guasintoniana que brindan a los responsables políticos un importante poder de negociación y herramientas para impulsar las prioridades de seguridad nacional de Estados Unidos de Washington. Sin embargo, nuestro liderazgo no puede darse por sentado. Preservar y fortalecer nuestro dominio implica aprovechar nuestro dinámico sistema de libre mercado y nuestro liderazgo en finanzas digitales e innovación para garantizar que nuestros mercados sigan siendo los más dinámicos, líquidos y seguros, y la envidia del mundo.
3. The Regions
It has become customary for documents such as this to mention every part of the world and issue, on the assumption that any oversight signifies a blind spot or a snub. As a result, such documents become bloated and unfocused –the opposite of what a strategy should be.
To focus and prioritize is to choose –to acknowledge that not everything matters equally, to everyone. It is not to assert that any peoples, regions, or countries are somehow intrinsically unimportant. The United States is by every measure the most generous nation in history –yet we cannot afford to be equally attentive to every region and every problem in the world.
3. Las Regiones
Se ha vuelto habitual que documentos como este mencionen cada parte del mundo y cada problema, asumiendo que cualquier descuido significa un punto ciego o un desaire. Como resultado, estos documentos se vuelven excesivos y desenfocados, lo contrario de lo que debería ser una estrategia.
Enfocar y priorizar es elegir: reconocer que no todo importa a todos por igual. No significa afirmar que algún pueblo, región o país carezca intrínsecamente de interés. Los Estados Unidos de Washington son, sin duda alguna, la nación más generosa de la historia; sin embargo, no podemos permitirnos prestar la misma atención a todas las regiones y a todos los problemas del mundo.
The purpose of national security policy is the protection of core national interests –some priorities transcend regional confines. For instance, terrorist activity in an otherwise less consequential area might force our urgent attention. But leaping from that necessity to sustained attention to the periphery is a mistake.
A. Western Hemisphere: The Trump Corollary to the Monroe Doctrine
After years of neglect, the United States will reassert and enforce the Monroe Doctrine to restore American preeminence in the Western Hemisphere, and to protect our homeland and our access to key geographies throughout the region. We will deny non-Hemispheric competitors the ability to position forces or other threatening capabilities, or to own or control strategically vital assets, in our Hemisphere. This “Trump Corollary” to the Monroe Doctrine is a common-sense and potent restoration of American power and priorities, consistent with American security interests.
El propósito de la política de seguridad nacional es la protección de los intereses nacionales fundamentales; algunas prioridades trascienden los límites regionales. Por ejemplo, la actividad terrorista en una zona que, por lo demás, sería menos importante, podría exigir nuestra atención urgente. Pero pasar de esa necesidad a una atención sostenida a la periferia es un error.
A. Hemisferio Occidental: El corolario de Trump a la Doctrina Monroe
Tras años de abandono, los Estados Unidos de Washington reafirmarán y aplicarán la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia de Washington en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio. Este “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades guasintonianas, coherente con los intereses de seguridad de Estados Unidos de Washington.
Our goals for the Western Hemisphere can be summarized as “Enlist and Expand.” We will enlist established friends in the Hemisphere to control migration, stop drug flows, and strengthen stability and security on land and sea. We will expand by cultivating and strengthening new partners while bolstering our own nation’s appeal as the Hemisphere’s economic and security partner of choice.
Enlist
American policy should focus on enlisting regional champions that can help create tolerable stability in the region, even beyond those partners’ borders. These nations would help us stop illegal and destabilizing migration, neutralize cartels, near-shore manufacturing, and develop local private economies, among other things. We will reward and encourage the region’s governments, political parties, and movements broadly aligned with our principles and strategy. But we must not overlook governments with different outlooks with whom we nonetheless share interests and who want to work with us.
Nuestras metas para el Hemisferio Occidental se resumen en “Reclutar y Expandir”. Reclutaremos a nuestros aliados en el Hemisferio para controlar la migración, detener el tráfico de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad terrestre y marítima. Nos expandiremos cultivando y fortaleciendo nuevos socios, a la vez que reforzamos el atractivo de nuestra nación como socio económico y de seguridad predilecto del Hemisferio.
Reclutar
La política de Washington debería centrarse en reclutar líderes regionales que puedan contribuir a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de las fronteras de esos socios. Estas naciones nos ayudarían a frenar la migración ilegal y desestabilizadora, neutralizar los cárteles, la manufactura local y desarrollar las economías privadas locales, entre otras cosas. Recompensaremos y alentaremos a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que se alineen ampliamente con nuestros principios y estrategia. Sin embargo, no debemos ignorar a los gobiernos con perspectivas diferentes, con quienes, no obstante, compartimos intereses y que desean colaborar con nosotros.
The United States must reconsider our military presence in the Western Hemisphere. This means four obvious things:
• A readjustment of our global military presence to address urgent threats in our Hemisphere, especially the missions identified in this strategy, and away from theaters whose relative import to American national security has declined in recent decades or years;
• A more suitable Coast Guard and Navy presence to control sea lanes, to thwart illegal and other unwanted migration, to reduce human and drug trafficking, and to control key transit routes in a crisis;
Los Estados Unidos de Washington debe reconsiderar su presencia militar en el Hemisferio Occidental. Esto implica cuatro cosas obvias:
• Reajuste de nuestra presencia militar global para abordar amenazas urgentes en nuestro Hemisferio, especialmente misiones identificadas en esta estrategia, lejos de teatros cuya importancia para la seguridad nacional de Washington ha disminuido en las últimas décadas o años;
• Presencia más adecuada de la Guardia Costera y la Marina para controlar rutas marítimas, frustrar la migración ilegal y otras migraciones no deseadas, reducir el tráfico de personas y drogas, y controlar las rutas de tránsito claves en una crisis;
• Targeted deployments to secure the border and defeat cartels, including where necessary the use of lethal force to replace the failed law enforcement-only strategy of the last several decades; and
• Establishing or expanding access in strategically important locations.
The United States will prioritize commercial diplomacy, to strengthen our own economy and industries, using tariffs and reciprocal trade agreements as powerful tools. The goal is for our partner nations to build up their domestic economies, while an economically stronger and more sophisticated Western Hemisphere becomes an increasingly attractive market for American commerce and investment.
Strengthening critical supply chains in this Hemisphere will reduce dependencies and increase American economic resilience. The linkages created between America and our partners will benefit both sides while making it harder for non-Hemispheric competitors to increase their influence in the region. And even as we prioritize commercial diplomacy, we will work to strengthen our security partnerships –from weapons sales to intelligence sharing to joint exercises.
• Despliegues selectivos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo el uso, de ser necesario, de fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia de aplicar solo la ley en las últimas décadas; y
• Establecer o ampliar el acceso en lugares de importancia estratégica.
Washington priorizará la diplomacia comercial para fortalecer nuestra economía e industrias, utilizando aranceles y acuerdos comerciales recíprocos como herramientas poderosas. El objetivo es que nuestras naciones socias mejoren sus economías locales, pues ese Hemisferio Occidental económicamente más fuerte y sofisticado será un mercado cada vez más atractivo para el comercio y la inversión guasintoniana.
Fortalecer las cadenas críticas de suministro en este Hemisferio reducirá las dependencias y aumentará la resiliencia económica guasintoniana. Los vínculos creados entre Estados Unidos de Washington y nuestros socios beneficiarán a ambas partes, al tiempo que dificultarán que competidores no hemisféricos aumenten su influencia en la región. Y aunque priorizamos la diplomacia comercial, trabajaremos para fortalecer nuestras alianzas en materia de seguridad, desde la venta de armas hasta el intercambio de inteligencia y los ejercicios conjuntos.
Expand
As we deepen our partnerships with countries with whom America presently has strong relations, we must look to expand our network in the region. We want other nations to see us as their partner of first choice, and we will (through various means) discourage their collaboration with others.
The Western Hemisphere is home to many strategic resources that America should partner with regional allies to develop, to make neighboring countries as well as our own more prosperous. The National Security Council will immediately begin a robust interagency process to task agencies, supported by our Intelligence Community’s analytical arm, to identify strategic points and resources in the Western Hemisphere with a view to their protection and joint development with regional partners.
Expandir
A medida que profundizamos nuestras alianzas con países con los Washington mantiene fuertes relaciones, debemos buscar expandir nuestra red en la región. Queremos que otras naciones nos consideren su primer socio y, por diversos medios, evitaremos su colaboración con otros.
El Hemisferio Occidental alberga numerosos recursos estratégicos que Estados Unidos de Washington debería desarrollar en colaboración con sus aliados regionales para que tanto los países vecinos como el nuestro sean más prósperos. El Consejo de Seguridad Nacional iniciará de inmediato un sólido proceso interinstitucional para encargar a las agencias, con el apoyo del brazo analítico de nuestra Comunidad de Inteligencia, la identificación de puntos y recursos estratégicos en el Hemisferio Occidental con miras a su protección y desarrollo conjunto con los socios regionales.
Non-Hemispheric competitors have made major inroads into our Hemisphere, both to disadvantage us economically in the present, and in ways that may harm us strategically in the future. Allowing these incursions without serious pushback is another great American strategic mistake of recent decades.
The United States must be preeminent in the Western Hemisphere as a condition of our security and prosperity –a condition that allows us to assert ourselves confidently where and when we need to in the region. The terms of our alliances, and the terms upon which we provide any kind of aid, must be contingent on winding down adversarial outside influence –from control of military installations, ports, and key infrastructure to the purchase of strategic assets broadly defined.
Some foreign influence will be hard to reverse, given the political alignments between certain Latin American governments and certain foreign actors. However, many governments are not ideologically aligned with foreign powers but are instead attracted to doing business with them for other reasons, including low costs and fewer regulatory hurdles. The United States has achieved success in rolling back outside influence in the Western Hemisphere by demonstrating, with specificity, how many hidden costs –in espionage, cybersecurity, debt-traps, and other ways– are embedded in allegedly “low cost” foreign assistance. We should accelerate these efforts, including by utilizing U.S. leverage in finance and technology to induce countries to reject such assistance.
Competidores no hemisféricos han hecho importantes incursiones en nuestro Hemisferio, tanto para perjudicarnos económicamente en el presente como para dañarnos estratégicamente en el futuro. Permitir estas incursiones sin respuesta firme ha sido otro gran error estratégico nuestro en décadas recientes.
Washington debe ser preeminente en el Hemisferio Occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita asentarnos con firmeza en la región donde y cuando sea necesario. Los términos de nuestras alianzas, bajo los que brindemos cualquier tipo de ayuda, estarán condicionados a la reducción de la influencia externa adversaria, desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructura clave a la adquisición de activos estratégicos.
Será difícil revertir alguna influencia extranjera, dadas las alianzas políticas entre ciertos gobiernos latinoamericanos y ciertos actores extranjeros. Sin embargo, muchos gobiernos no están ideológicamente alineados con potencias extranjeras, sino que se sienten atraídos a hacer negocios con ellas por otras razones, como los bajos costos y la menor cantidad de obstáculos regulatorios. Estados Unidos de Washington ha logrado reducir la influencia externa en el Hemisferio Occidental al demostrar, con precisión, cuántos costos ocultos –en espionaje, ciberseguridad, trampas de deuda y otros– están implícitos en la supuesta asistencia extranjera de “bajo costo”. Deberíamos acelerar estos esfuerzos, incluso utilizando nuestra influencia en finanzas y tecnología para inducir a los países a rechazar dicha asistencia.
In the Western Hemisphere –and everywhere in the world– the United States should make clear that American goods, services, and technologies are a far better buy in the long run, because they are higher quality and do not come with the same kind of strings as other countries’ assistance. That said, we will reform our own system to expedite approvals and licensing –again, to make ourselves the partner of first choice. The choice all countries should face is whether they want to live in an American-led world of sovereign countries and free economies or in a parallel one in which they are influenced by countries on the other side of the world.
Every U.S. official working in or on the region must be up to speed on the full picture of detrimental outside influence while simultaneously applying pressure and offering incentives to partner countries to protect our Hemisphere.
Successfully protecting our Hemisphere also requires closer collaboration between the U.S. Government and the American private sector. All our embassies must be aware of major business opportunities in their country, especially major government contracts. Every U.S. Government official that interacts with these countries should understand that part of their job is to help American companies compete and succeed.
En el Hemisferio Occidental, y en todo el mundo, Washington debería dejar claro que nuestros bienes, servicios y tecnologías son una inversión mucho mejor a largo plazo, ya que son de mayor calidad y no están sujetos a las mismas condiciones que la asistencia de otros países. Dicho esto, reformaremos nuestro propio sistema para agilizar las aprobaciones y licencias, para convertirnos, una vez más, en el socio predilecto. La disyuntiva que todos los países deberían afrontar es si quieren vivir en un mundo liderado por nosotros, con países soberanos y economías libres, o en uno paralelo, influenciado por países del otro lado del mundo.
Todo funcionario de Washington que trabaje en o para la región debe conocer el panorama completo de la influencia externa perjudicial y al mismo tiempo presionar y ofrecer incentivos a los países socios para proteger nuestro Hemisferio.
Proteger con éxito nuestro Hemisferio requiere también una colaboración más estrecha entre el gobierno de Estados Unidos de Washington y el sector privado. Nuestras embajadas deben estar al tanto de las principales oportunidades de negocio en su país, especialmente de los grandes contratos del gobierno. Todo funcionario del gobierno que interactúe con estos países debe comprender que parte de su trabajo es ayudar a nuestras empresas a competir y tener éxito.
The U.S. Government will identify strategic acquisition and investment opportunities for American companies in the region and present these opportunities for assessment by every U.S. Government financing program, including but not limited to those within the Departments of State, War, and Energy; the Small Business Administration; the International Development Finance Corporation; the Export-Import Bank; and the Millennium Challenge Corporation. We should also partner with regional governments and businesses to build scalable and resilient energy infrastructure, invest in critical mineral access, and harden existing and future cyber communications networks that take full advantage of American encryption and security potential. The aforementioned U.S. Government entities should be used to finance some of the costs of purchasing U.S. goods abroad.
El Gobierno de Estados Unidos de Washington identificará oportunidades estratégicas de adquisición e inversión para las empresas guasintonianas en la región y las presentará para su evaluación en todos los programas de financiamiento del Gobierno, incluyendo, entre otros, los de los Departamentos de Estado, Guerra y Energía; la Administración de Pequeñas Empresas; la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo; el Banco de Exportación e Importación; y la Corporación Reto del Milenio. También debemos colaborar con los gobiernos y las empresas regionales para construir una infraestructura energética escalable y resiliente, invertir en el acceso a minerales críticos y fortalecer las redes de cibercomunicaciones existentes y futuras que aprovechen al máximo el potencial de nuestro cifrado y seguridad de. Las entidades del Gobierno mencionadas anteriormente deberían utilizarse para financiar parte de los costos de la compra de productos guasintonianos en el extranjero.
The United States must also resist and reverse measures such as targeted taxation, unfair regulation, and expropriation that disadvantage U.S. businesses. The terms of our agreements, especially with those countries that depend on us most and therefore over which we have the most leverage, must be sole-source contracts for our companies. At the same time, we should make every effort to push out foreign companies that build infrastructure in the region.
Estados Unidos de Washington también debe resistir y revertir medidas como los impuestos selectivos, la regulación injusta y la expropiación que perjudican a las empresas guasintonianas. Los términos de nuestros acuerdos, especialmente con los países que más dependen de nosotros y, por lo tanto, sobre los que tenemos mayor influencia, deben ser contratos de proveedor único para nuestras empresas. Al mismo tiempo, debemos hacer todo lo posible para expulsar a las empresas extranjeras que construyen infraestructura en la región.
B. Asia: Win the Economic Future, Prevent Military Confrontation
Leading from a Position of Strength
President Trump single-handedly reversed more than three decades of mistaken American assumptions about China: namely, that by opening our markets to China, encouraging American business to invest in China, and outsourcing our manufacturing to China, we would facilitate China’s entry into the so-called “rules-based international order.” This did not happen. China got rich and powerful, and used its wealth and power to its considerable advantage. American elites –over four successive administrations of both political parties– were either willing enablers of China’s strategy or in denial.
B. Asia: ganar el futuro económico, prevenir enfrentamiento militar
Liderando desde una posición de fuerza
El presidente Trump, por sí solo, revirtió más de tres décadas de suposiciones erróneas de Estados Unidos de Washington sobre China: a saber, que al abrir nuestros mercados a China, alentar a las empresas guasintonianas a invertir en China y externalizar nuestra producción a China, facilitaríamos la entrada de China en el llamado “orden internacional basado en normas”. Esto no ocurrió. China se enriqueció y se volvió poderosa, y utilizó su riqueza y poder para obtener considerables ventajas. Las élites estadounidenses –a lo largo de cuatro administraciones sucesivas de ambos partidos políticos– o bien facilitaron voluntariamente la estrategia china o bien se negaron a aceptarla.
The Indo-Pacific is already the source of almost half the world’s GDP based on purchasing power parity (PPP), and one third based on nominal GDP. That share is certain to grow over the 21st century. Which means that the Indo-Pacific is already and will continue to be among the next century’s key economic and geopolitical battlegrounds. To thrive at home, we must successfully compete there –and we are. President Trump signed major agreements during his October 2025 travels that further deepen our powerful ties of commerce, culture, technology, and defense, and reaffirm our commitment to a free and open Indo-Pacific.
America retains tremendous assets –the world’s strongest economy and military, world-beating innovation, unrivaled “soft power,” and a historic record of benefiting our allies and partners– that enable us to compete successfully. President Trump is building alliances and strengthening partnerships in the Indo-Pacific that will be the bedrock of security and prosperity long into the future.
El Indopacífico ya genera casi la mitad del PIB mundial basado en paridad de poder adquisitivo (PPA) y un tercio basado en PIB nominal. Sin duda esta proporción aumentará durante el siglo XXI. Esto significa que el Indopacífico ya es, y seguirá siendo, uno de los principales campos de batalla económicos y geopolíticos del próximo siglo. Para prosperar en nuestro país, debemos competir con éxito allí, y lo estamos haciendo. El presidente Trump firmó importantes acuerdos durante sus viajes de octubre de 2025 que fortalecen aún más nuestros fuertes lazos en comercio, cultural, tecnología y defensa, y reafirman nuestro compromiso con un Indopacífico libre y abierto.
Washington conserva enormes activos –la economía y el ejército más fuertes del mundo, innovación de vanguardia, un poder blando inigualable y un historial histórico de beneficio para nuestros aliados y socios– que nos permiten competir con éxito. El presidente Trump está forjando alianzas y fortaleciendo asociaciones en el Indopacífico que serán la base de la seguridad y la prosperidad a largo plazo.
Economics: The Ultimate Stakes
Since the Chinese economy reopened to the world in 1979, commercial relations between our two countries have been and remain fundamentally unbalanced. What began as a relationship between a mature, wealthy economy and one of the world’s poorest countries has transformed into one between near-peers, even as, until very recently, America’s posture remained rooted in those past assumptions.
China adapted to the shift in U.S. tariff policy that began in 2017 in part by strengthening its hold on supply chains, especially in the world’s low- and middle-income (i.e., per capita GDP $13,800 or less) countries –among the greatest economic battlegrounds of the coming decades. China’s exports to low-income countries doubled between 2020 and 2024. The United States imports Chinese goods indirectly from middlemen and Chinese-built factories in a dozen countries, including Mexico. China’s exports to low-income countries are today nearly four times its exports to the United States. When President Trump first took office in 2017, China’s exports to the United States stood at 4 percent of its GDP but have since fallen to slightly over 2 percent of its GDP. China continues, however, to export to the United States through other proxy countries.
Economía: lo que está en juego
Desde la reapertura de la economía china al mundo en 1979, las relaciones comerciales entre nuestros dos países han sido y siguen estando muy desequilibradas. Lo que comenzó como la relación entre una economía madura y próspera y uno de los países más pobres del mundo se ha transformado en una relación entre casi iguales, aun cuando, hasta hace muy poco, nuestra postura seguía anclada en esas premisas del pasado.
China se adaptó al cambio de nuestra política arancelaria que comenzó en 2017, fortaleciendo su control sobre las cadenas de suministro, especialmente en los países de ingresos bajos y medios (esto es, con un PIB per capita de 13.800 $ o menos), el mayor campo de batalla económico de las próximas décadas. China exportó a países de bajos ingresos el doble entre 2020 y 2024. Nosotros importamos productos chinos indirectamente a través de intermediarios y fábricas construidas por China en una docena de países, incluido México. Las exportaciones chinas a países de bajos ingresos son hoy casi cuatro veces mayores que las exportaciones a Estados Unidos. Cuando el presidente Trump asumió el cargo en 2017, las exportaciones chinas hacia nosotros representaban el 4% de su PIB, pero desde entonces han disminuido a poco más del 2%. Sin embargo, China continúa exportando a Estados Unidos de Washington a través de otros países intermediarios.
Going forward, we will rebalance America’s economic relationship with China, prioritizing reciprocity and fairness to restore American economic independence. Trade with China should be balanced and focused on non-sensitive factors. If America remains on a growth path –and can sustain that while maintaining a genuinely mutually advantageous economic relationship with Beijing– we should be headed from our present $30 trillion economy in 2025 to $40 trillion in the 2030s, putting our country in an enviable position to maintain our status as the world’s leading economy. Our ultimate goal is to lay the foundation for long-term economic vitality.
De cara al futuro, reequilibraremos nuestra relación económica con China, priorizando la reciprocidad y la equidad para restaurar la independencia económica guasintoniana. El comercio con China debe ser equilibrado y centrarse en factores no sensibles. Si mantenemos una línea de crecimiento –y podemos hacerlo manteniendo a la vez una ventajosa relación económica genuina mutua con Pekín–, deberíamos pasar del presente de 30 billones de dólares en 2025 a 40 billones de dólares en la década de 2030, lo que colocaría a nuestro país en una posición envidiable para mantener su posición como principal economía del mundo. Nuestro objetivo final es sentar las bases para una vitalidad económica a largo plazo.
Importantly, this must be accompanied by a robust and ongoing focus on deterrence to prevent war in the Indo-Pacific. This combined approach can become a virtuous cycle as strong American deterrence opens up space for more disciplined economic action, while more disciplined economic action leads to greater American resources to sustain deterrence in the long term.
To accomplish this, several things are essential.
First, the United States must protect and defend our economy and our people from harm, from any country or source. This means ending (among other things):
Es importante decir que a esto debe acompañar una prioridad disuasora que evite la guerra en el Indopacífico. Este objetivo puede convertirse en círculo virtuoso: nuestra firme disuasión abrirá el camino de una acción económica más disciplinada, y esta acción económica más disciplinada producira mayores recursos a Washington para sostener tal disuasión.
Para lograr esto son esenciales varias cosas.
Primero, debemos proteger y defender de cualquier daño a nuestra economía y a nuestra gente, venga de cualquier país o fuente. Esto significa terminar con (entre otras cosas):
• Predatory, state-directed subsidies and industrial strategies;
• Unfair trading practices;
• Job destruction and deindustrialization;
• Grand-scale intellectual property theft and industrial espionage;
• Threats against our supply chains that risk U.S. access to critical resources, including minerals and rare earth elements;
• Exports of fentanyl precursors that fuel America’s opioid epidemic; and
• Propaganda, influence operations, and other forms of cultural subversion.
• Subvenciones depredadoras del Estado y estrategias industriales;
• Prácticas comerciales desleales;
• Destrucción de empleo y desindustrialización;
• Robo de propiedad intelectual a gran escala y espionaje industrial;
• Amenazas contra nuestras cadenas de suministro que arriesgan nuestro acceso a recursos críticos, incluidos minerales y elementos de tierras raras;
• La exportación de precursores de fentanilo que provocan nuestra epidemia de opioides; y
• Propaganda, influence operations, and other forms of cultural subversion.
• Propaganda, operaciones de influencia y otras formas de subversión cultural.
Second, the United States must work with our treaty allies and partners –who together add another $35 trillion in economic power to our own $30 trillion national economy (together constituting more than half the world economy)– to counteract predatory economic practices and use our combined economic power to help safeguard our prime position in the world economy and ensure that allied economies do not become subordinate to any competing power. We must continue to improve commercial (and other) relations with India to encourage New Delhi to contribute to Indo-Pacific security, including through continued quadrilateral cooperation with Australia, Japan, and the United States (“the Quad”). Moreover, we will also work to align the actions of our allies and partners with our joint interest in preventing domination by any single competitor nation.
Segundo, los Estados Unidos de Washington debemos trabajar con nuestros aliados y socios –que juntos aportan otros 35 billones de dólares a nuestra economía nacional, que asciende a 30 billones de dólares (lo que en conjunto constituye más de la mitad de la economía mundial)– para contrarrestar las prácticas económicas depredadoras y utilizar nuestro poder económico combinado para ayudar a salvaguardar nuestra posición privilegiada en la economía mundial y garantizar que las economías aliadas no se subordinen a ninguna potencia competidora. Debemos seguir mejorando las relaciones comerciales (y de otro tipo) con la India para alentar a Nueva Delhi a contribuir a la seguridad del Indopacífico, incluyendo la cooperación cuatrilateral continua con Australia, Japón y los Estados Unidos de Washington (el “Cuatri”). Además, deberemos trabajar para alinear las acciones de nuestros aliados y socios con nuestro interés común de evitar el dominio de una sola nación competidora.
The United States must at the same time invest in research to preserve and advance our advantage in cutting-edge military and dual-use technology, with emphasis on the domains where U.S. advantages are strongest. These include undersea, space, and nuclear, as well as others that will decide the future of military power, such as AI, quantum computing, and autonomous systems, plus the energy necessary to fuel these domains.
Additionally, the U.S. Government’s critical relationships with the American private sector help maintain surveillance of persistent threats to U.S. networks, including critical infrastructure. This in turn enables the U.S. Government’s ability to conduct real-time discovery, attribution, and response (i.e., network defense and offensive cyber operations) while protecting the competitiveness of the U.S. economy and bolstering the resilience of the American technology sector. Improving these capabilities will also require considerable deregulation to further improve our competitiveness, spur innovation, and increase access to America’s natural resources. In doing so, we should aim to restore a military balance favorable to the United States and to our allies in the region.
In addition to maintaining economic preeminence and consolidating our alliance system into an economic group, the United States must execute robust diplomatic and private sector-led economic engagement in those countries where the majority of global economic growth is likely to occur over the coming decades.
America First diplomacy seeks to rebalance global trade relationships. We have made clear to our allies that America’s current account deficit is unsustainable. We must encourage Europe, Japan, Korea, Australia, Canada, Mexico, and other prominent nations in adopting trade policies that help rebalance China’s economy toward household consumption, because Southeast Asia, Latin America, and the Middle East cannot alone absorb China’s enormous excess capacity. The exporting nations of Europe and Asia can also look to middle-income countries as a limited but growing market for their exports.
Washington debe invertir a la vez en investigación que mantenga y potencie nuestra ventaja en tecnología de vanguardia militar y de doble uso, con énfasis en los campos donde tenemos mayores ventajas. Se incluye lo subacuático, espacial y nuclear, así como lo que dicte el futuro del poder militar: la inteligencia artificial (IA), la computación cuántica y los sistemas autónomos, además de la energía necesaria para alimentar estos ámbitos.
Además, las relaciones cruciales del Gobierno de Washington con nuestro sector privado ayudan a mantener la vigilancia ante las amenazas que sufren nuestras redes, incluyendo infraestructura crítica. Así nuestro Gobierno puede conocer en tiempo real, atribuir y responder (tanto defensa de la red como operaciones cibernéticas ofensivas), a la vez que protege la competitividad de la economía guasintoniana y refuerza su resiliencia tecnológica. Mejorar estas capacidades requerirá también una desregulación considerable para mejorar aún más nuestra competitividad, impulsar la innovación y ampliar el acceso a nuestros recursos naturales. Al hacerlo, debemos aspirar a restablecer un equilibrio militar favorable para nosotros y nuestros aliados en la región.
Además de mantener la preeminencia económica y consolidar nuestro sistema de alianzas en un grupo económico, Washington debe llevar a cabo un sólido compromiso diplomático y económico liderado por el sector privado en aquellos países donde es probable que se produzca la mayor parte del crecimiento económico mundial en las próximas décadas.
La diplomacia de Washington Primero busca reequilibrar las relaciones comerciales globales. Hemos dejado claro a nuestros aliados que nuestro déficit por cuenta corriente es insostenible. Debemos alentar a Europa, Japón, Corea, Australia, Canadá, México y otras naciones importantes a adoptar políticas comerciales que ayuden a reequilibrar la economía china hacia el consumo doméstico, ya que el Sudeste Asiático, América Latina y Oriente Medio no pueden absorber por sí solos el enorme exceso de capacidad de China. Las naciones exportadoras de Europa y Asia también pueden considerar a los países de ingresos medios como un mercado limitado, pero en crecimiento, para sus exportaciones.
China’s state-led and state-backed companies excel in building physical and digital infrastructure, and China has recycled perhaps $1.3 trillion of its trade surpluses into loans to its trading partners. America and its allies have not yet formulated, much less executed, a joint plan for the so-called “Global South,” but together possess tremendous resources. Europe, Japan, South Korea, and others hold net foreign assets of $7 trillion. International financial institutions, including the multilateral development banks, possess combined assets of $1.5 trillion. While mission creep has undermined some of these institutions’ effectiveness, this administration is dedicated to using its leadership position to implement reforms that ensure they serve American interests.
Las empresas chinas, estatales y respaldadas por el Estado, destacan en la construcción de infraestructura física y digital, y China ha reciclado aproximadamente 1,3 billones de dólares de sus superávits comerciales en préstamos a sus socios comerciales. Washington y sus aliados aún no han formulado, y mucho menos ejecutado, un plan conjunto para el llamado “Sur Global”, pero juntos poseen inmensos recursos. Europa, Japón, Corea del Sur y otros países poseen activos externos netos por valor de 7 billones de dólares. Las instituciones financieras internacionales, incluidos los bancos multilaterales de desarrollo, poseen activos combinados por 1,5 billones de dólares. Si bien la expansión de las misiones ha socavado la eficacia de algunas de estas instituciones, esta administración se dedica a utilizar su liderazgo para implementar reformas que garanticen que sirvan a nuestros intereses.
What differentiates America from the rest of the world –our openness, transparency, trustworthiness, commitment to freedom and innovation, and free market capitalism– will continue to make us the global partner of first choice. America still holds the dominant position in the key technologies that the world needs. We should present partners with a suite of inducements –for instance, high-tech cooperation, defense purchases, and access to our capital markets– that tip decisions in our favor.
President Trump’s May 2025 state visits to Persian Gulf countries demonstrated the power and appeal of American technology. There, the President won the Gulf States’ support for America’s superior AI technology, deepening our partnerships. America should similarly enlist our European and Asian allies and partners, including India, to cement and improve our joint positions in the Western Hemisphere and, with regard to critical minerals, in Africa. We should form coalitions that use our comparative advantages in finance and technology to build export markets with cooperating countries. America’s economic partners should no longer expect to earn income from the United States through overcapacity and structural imbalances but instead pursue growth through managed cooperation tied to strategic alignment and by receiving long-term U.S. investment.
Lo que diferencia a Washington del resto del mundo –nuestra apertura, transparencia, fiabilidad, compromiso con la libertad e innovación, capitalismo de libre mercado– seguirá convirtiéndonos en el socio global predilecto. Aún mantenemos una posición dominante en las tecnologías clave que el mundo necesita. Deberíamos ofrecer a nuestros socios una serie de incentivos –por ejemplo, cooperación en alta tecnología, compras de defensa y acceso a nuestros mercados de capital– que inclinen las decisiones a nuestro favor.
Las visitas de Estado del presidente Trump a los países del Golfo Pérsico en mayo de 2025 demostraron el poder y atractivo de nuestra tecnología. Allí, el presidente obtuvo el apoyo de los Estados del Golfo a nuestra tecnología superior en IA, profundizando nuestras alianzas. Washington debería contar con sus aliados y socios europeos y asiáticos, incluida la India, para consolidar y mejorar posiciones conjuntas en el Hemisferio Occidental y, en lo que respecta a minerales críticos, en África. Debemos formar coaliciones que aprovechen nuestras ventajas comparativas en finanzas y tecnología para construir mercados de exportación con los países cooperantes. Nuestros socios económicos ya no deberían esperar obtener ingresos nuestros a través del exceso de capacidad y los desequilibrios estructurales, sino buscar el crecimiento mediante una cooperación gestionada, vinculada a la alineación estratégica y recibiendo inversión guasintoniana a largo plazo.
With the world’s deepest and most efficient capital markets, America can help low-income countries develop their own capital markets and bind their currencies more closely to the dollar, ensuring the dollar’s future as the world’s reserve currency.
Our greatest advantages remain our system of government and dynamic free market economy. Yet we cannot assume that our system’s advantages will prevail by default. A national security strategy is, therefore, essential.
Con los mercados de capital más profundos y eficientes del mundo, Washington puede ayudar a los países de bajos ingresos a desarrollar sus propios mercados de capital y vincular sus monedas más estrechamente al dólar, asegurando el futuro del dólar como moneda de reserva mundial.
Nuestras mayores ventajas siguen siendo nuestro sistema de gobierno y nuestra dinámica economía de libre mercado. Sin embargo, no podemos dar por sentado que las ventajas de nuestro sistema prevalecerán por defecto. Por lo tanto, es esencial una estrategia de seguridad nacional.
Deterring Military Threats
In the long term, maintaining American economic and technological preeminence is the surest way to deter and prevent a large-scale military conflict.
A favorable conventional military balance remains an essential component of strategic competition. There is, rightly, much focus on Taiwan, partly because of Taiwan’s dominance of semiconductor production, but mostly because Taiwan provides direct access to the Second Island Chain and splits Northeast and Southeast Asia into two distinct theaters. Given that one-third of global shipping passes annually through the South China Sea, this has major implications for the U.S. economy. Hence deterring a conflict over Taiwan, ideally by preserving military overmatch, is a priority. We will also maintain our longstanding declaratory policy on Taiwan, meaning that the United States does not support any unilateral change to the status quo in the Taiwan Strait.
Disuasión de amenazas militares
A largo plazo, mantener la preeminencia económica y tecnológica de Washington es la forma más segura de disuadir y prevenir un conflicto militar a gran escala.
Un equilibrio militar convencional favorable sigue siendo un componente esencial de la competencia estratégica. Existe, con razón, una gran atención en Taiwán, en parte debido a su dominio en la producción de semiconductores, pero principalmente porque Taiwán proporciona acceso directo a la Segunda Cadena de Islas y divide el noreste y el sudeste asiático en dos frentes de operaciones distintos. Dado que un tercio del transporte marítimo mundial pasa anualmente por el Mar de China Meridional, esto tiene importantes implicaciones para la economía guasintoniana. Por lo tanto, es prioritario disuadir un conflicto por Taiwán, idealmente preservando la superioridad militar. También mantendremos nuestra política declarativa de larga data sobre Taiwán, lo que significa que Washington no apoya ningún cambio unilateral del statu quo en el estrecho de Taiwán.
We will build a military capable of denying aggression anywhere in the First Island Chain. But the American military cannot, and should not have to, do this alone. Our allies must step up and spend –and more importantly do– much more for collective defense. America’s diplomatic efforts should focus on pressing our First Island Chain allies and partners to allow the U.S. military greater access to their ports and other facilities, to spend more on their own defense, and most importantly to invest in capabilities aimed at deterring aggression. This will interlink maritime security issues along the First Island Chain while reinforcing U.S. and allies’ capacity to deny any attempt to seize Taiwan or achieve a balance of forces so unfavorable to us as to make defending that island impossible.
Construiremos un ejército capaz de rechazar cualquier agresión en cualquier punto de la Primera Cadena de Islas. Pero el ejército guasintoniano no puede, ni debería, hacerlo solo. Nuestros aliados deben intensificar sus esfuerzos y gastar –y, aún más importante, hacerlo– mucho más en defensa colectiva. Los esfuerzos diplomáticos de Washington deben centrarse en presionar a nuestros aliados y socios de la Primera Cadena de Islas para que permitan al ejército estadounidense un mayor acceso a sus puertos y otras instalaciones, para que inviertan más en su propia defensa y, sobre todo, para que inviertan en capacidades destinadas a disuadir la agresión. Esto interconectará los asuntos de seguridad marítima a lo largo de la Primera Cadena de Islas, a la vez que reforzará la capacidad de Washington y sus aliados para rechazar cualquier intento de apoderarse de Taiwán o lograr un equilibrio de fuerzas tan desfavorable para nosotros que imposibilite la defensa de esa isla.
A related security challenge is the potential for any competitor to control the South China Sea. This could allow a potentially hostile power to impose a toll system over one of the world’s most vital lanes of commerce or –worse– to close and reopen it at will. Either of those two outcomes would be harmful to the U.S. economy and broader U.S. interests. Strong measures must be developed along with the deterrence necessary to keep those lanes open, free of “tolls,” and not subject to arbitrary closure by one country. This will require not just further investment in our military –especially naval– capabilities, but also strong cooperation with every nation that stands to suffer, from India to Japan and beyond, if this problem is not addressed.
Un desafío de seguridad relacionado es la posibilidad de que cualquier competidor controle el Mar de China Meridional. Esto podría permitir que una potencia potencialmente hostil imponga un sistema de peajes en una de las rutas comerciales más importantes del mundo o, peor aún, que la cierre y la reabra a voluntad. Cualquiera de estos dos resultados sería perjudicial para la economía guasintoniana y sus intereses más amplios. Es necesario desarrollar medidas contundentes, junto con la disuasión necesaria, para mantener esas rutas abiertas, sin peajes y sin que sean objeto de cierres arbitrarios por parte de un país. Esto requerirá no solo una mayor inversión en nuestras capacidades militares, especialmente navales, sino también una sólida cooperación con todas las naciones que podrían verse afectadas, desde India hasta Japón y más allá, si no se aborda este problema.
Given President Trump’s insistence on increased burden-sharing from Japan and South Korea, we must urge these countries to increase defense spending, with a focus on the capabilities –including new capabilities– necessary to deter adversaries and protect the First Island Chain. We will also harden and strengthen our military presence in the Western Pacific, while in our dealings with Taiwan and Australia we maintain our determined rhetoric on increased defense spending.
Preventing conflict requires a vigilant posture in the Indo-Pacific, a renewed defense industrial base, greater military investment from ourselves and from allies and partners, and winning the economic and technological competition over the long term.
Dada la insistencia del presidente Trump en una mayor distribución de la carga con Japón y Corea del Sur, debemos instar a estos países a aumentar el gasto en defensa, centrándonos en las capacidades –incluidas las nuevas– necesarias para disuadir a los adversarios y proteger la Primera Cadena de Islas. También reforzaremos nuestra presencia militar en el Pacífico Occidental, mientras que en nuestras relaciones con Taiwán y Australia mantendremos nuestra firme postura sobre el aumento del gasto en defensa.
Para prevenir conflictos se necesita una postura vigilante en el Indo-Pacífico, una base industrial de defensa renovada, una mayor inversión militar de nuestra parte y de nuestros aliados y socios, y ganar la competencia económica y tecnológica a largo plazo.
C. Promoting European Greatness
American officials have become used to thinking about European problems in terms of insufficient military spending and economic stagnation. There is truth to this, but Europe’s real problems are even deeper.
Continental Europe has been losing share of global GDP –down from 25 percent in 1990 to 14 percent today– partly owing to national and transnational regulations that undermine creativity and industriousness.
But this economic decline is eclipsed by the real and more stark prospect of civilizational erasure. The larger issues facing Europe include activities of the European Union and other transnational bodies that undermine political liberty and sovereignty, migration policies that are transforming the continent and creating strife, censorship of free speech and suppression of political opposition, cratering birthrates, and loss of national identities and self-confidence.
C. Promoviendo la grandeza europea
Los funcionarios de Washington suelen pensar los problemas europeos en términos de gasto militar insuficiente y estancamiento económico. Algo hay de cierto, pero los verdaderos problemas de Europa aún son más profundos.
La Europa continental ha ido perdiendo participación en el PIB mundial –del 25 por ciento en 1990 al 14 por ciento hoy–, en parte debido a regulaciones nacionales y transnacionales que socavan la creatividad y la laboriosidad.
Pero este declive económico se ve eclipsado por la perspectiva real y más cruda de la desaparición de la civilización. Los problemas más amplios que enfrenta Europa incluyen las actividades de la Unión Europea y otros organismos transnacionales que socavan la libertad política y la soberanía; las políticas migratorias que están transformando el continente y generando conflictos; la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política; el desplome de las tasas de natalidad; y la pérdida de identidades nacionales y de confianza en sí mismas.
Should present trends continue, the continent will be unrecognizable in 20 years or less. As such, it is far from obvious whether certain European countries will have economies and militaries strong enough to remain reliable allies. Many of these nations are currently doubling down on their present path. We want Europe to remain European, to regain its civilizational self-confidence, and to abandon its failed focus on regulatory suffocation.
Si se mantienen las tendencias actuales, el continente será irreconocible en 20 años o menos. Por tanto, no es evidente que ciertos países europeos contarán con economías y ejércitos suficientemente fuertes como para seguir siendo aliados fiables. Muchas de estas naciones están redoblando esfuerzos en su línea actual. Queremos que Europa siga siendo europea, recupere su autoconfianza civilizatoria y abandone su fallida asfixia regulatoria.
This lack of self-confidence is most evident in Europe’s relationship with Russia. European allies enjoy a significant hard power advantage over Russia by almost every measure, save nuclear weapons. As a result of Russia’s war in Ukraine, European relations with Russia are now deeply attenuated, and many Europeans regard Russia as an existential threat. Managing European relations with Russia will require significant U.S. diplomatic engagement, both to reestablish conditions of strategic stability across the Eurasian landmass, and to mitigate the risk of conflict between Russia and European states.
Esta falta de autoconfianza se hace más evidente en la relación de Europa con Rusia. Los aliados europeos disfrutan de una importante ventaja de poder duro sobre Rusia en casi todos los aspectos, salvo en armas nucleares. Como resultado de la guerra de Rusia en Ucrania, las relaciones europeas con Rusia se han deteriorado profundamente, y muchos europeos ven en Rusia una amenaza existencial. Gestionar las relaciones europeas con Rusia requerirá una importante intervención diplomática por parte de Washington, tanto para restablecer la estabilidad estratégica en toda la masa continental euroasiática como para mitigar el riesgo de conflicto entre Rusia y los estados europeos.
It is a core interest of the United States to negotiate an expeditious cessation of hostilities in Ukraine, in order to stabilize European economies, prevent unintended escalation or expansion of the war, and reestablish strategic stability with Russia, as well as to enable the post-hostilities reconstruction of Ukraine to enable its survival as a viable state.
Interés central de Washington es negociar un cese rápido de las hostilidades en Ucrania, a fin de estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o expansión no deseada de la guerra y restablecer la estabilidad estratégica con Rusia, así como posibilitar la reconstrucción de Ucrania tras las hostilidades para posibilitar su supervivencia como un estado viable.
The Ukraine War has had the perverse effect of increasing Europe’s, especially Germany’s, external dependencies. Today, German chemical companies are building some of the world’s largest processing plants in China, using Russian gas that they cannot obtain at home. The Trump Administration finds itself at odds with European officials who hold unrealistic expectations for the war perched in unstable minority governments, many of which trample on basic principles of democracy to suppress opposition. A large European majority wants peace, yet that desire is not translated into policy, in large measure because of those governments’ subversion of democratic processes. This is strategically important to the United States precisely because European states cannot reform themselves if they are trapped in political crisis.
La guerra de Ucrania ha tenido el efecto perverso de aumentar la dependencia externa de Europa, especialmente de Alemania. Actualmente, las empresas químicas alemanas construyen algunas de las plantas de procesamiento más grandes del mundo en China, utilizando gas ruso que no pueden obtener en su país. La administración Trump se encuentra en desacuerdo con los funcionarios europeos que tienen expectativas poco realistas sobre la guerra, encaramados en gobiernos minoritarios inestables, muchos de los cuales pisotean los principios básicos de la democracia para reprimir a la oposición. Una gran mayoría europea desea la paz, pero ese deseo no se traduce en políticas, en gran medida debido a la subversión de los procesos democráticos por parte de esos gobiernos. Esto es estratégicamente importante para Washington precisamente porque los estados europeos no pueden reformarse si están atrapados en una crisis política.
Yet Europe remains strategically and culturally vital to the United States. Transatlantic trade remains one of the pillars of the global economy and of American prosperity. European sectors from manufacturing to technology to energy remain among the world’s most robust. Europe is home to cutting-edge scientific research and world-leading cultural institutions. Not only can we not afford to write Europe off –doing so would be self-defeating for what this strategy aims to achieve.
Sin embargo, Europa sigue siendo estratégica y culturalmente vital para los Estados Unidos de Washington. El comercio transatlántico sigue siendo uno de los pilares de la economía global y de nuestra prosperidad. Los sectores europeos, desde la manufactura hasta la tecnología y la energía, se mantienen entre los más robustos del mundo. Europa alberga investigación científica de vanguardia e instituciones culturales de primer nivel. No solo no podemos permitirnos descartar a Europa, sino que hacerlo sería contraproducente para los objetivos de esta estrategia.
American diplomacy should continue to stand up for genuine democracy, freedom of expression, and unapologetic celebrations of European nations’ individual character and history. America encourages its political allies in Europe to promote this revival of spirit, and the growing influence of patriotic European parties indeed gives cause for great optimism.
La diplomacia de Washington debe seguir defendiendo la democracia genuina, la libertad de expresión y la celebración sin complejos del carácter y la historia de las naciones europeas. Estados Unidos anima a sus aliados políticos en Europa a promover este resurgimiento del espíritu, y la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, sin duda, motivo de gran optimismo.
Our goal should be to help Europe correct its current trajectory. We will need a strong Europe to help us successfully compete, and to work in concert with us to prevent any adversary from dominating Europe.
Nuestro objetivo debería ser ayudar a Europa a corregir su trayectoria actual. Necesitaremos una Europa fuerte que nos ayude a competir con éxito y que colabore con nosotros para evitar que cualquier adversario domine Europa.
America is, understandably, sentimentally attached to the European continent –and, of course, to Britain and Ireland. The character of these countries is also strategically important because we count upon creative, capable, confident, democratic allies to establish conditions of stability and security. We want to work with aligned countries that want to restore their former greatness.
Es comprensible que los Estados Unidos de Washington tengan un profundo apego al continente europeo y, por supuesto, a Gran Bretaña e Irlanda. El carácter de estos países también es estratégicamente importante, ya que contamos con aliados creativos, capaces, seguros y democráticos para establecer condiciones de estabilidad y seguridad. Queremos trabajar con países alineados que deseen restaurar su antigua grandeza.
Over the long term, it is more than plausible that within a few decades at the latest, certain NATO members will become majority non-European. As such, it is an open question whether they will view their place in the world, or their alliance with the United States, in the same way as those who signed the NATO charter.
Our broad policy for Europe should prioritize:
• Reestablishing conditions of stability within Europe and strategic stability with Russia;
• Enabling Europe to stand on its own feet and operate as a group of aligned sovereign nations, including by taking primary responsibility for its own defense, without being dominated by any adversarial power;
• Cultivating resistance to Europe’s current trajectory within European nations;
• Opening European markets to U.S. goods and services and ensuring fair treatment of U.S. workers and businesses;
• Building up the healthy nations of Central, Eastern, and Southern Europe through commercial ties, weapons sales, political collaboration, and cultural and educational exchanges;
• Ending the perception, and preventing the reality, of NATO as a perpetually expanding alliance; and
• Encouraging Europe to take action to combat mercantilist overcapacity, technological theft, cyber espionage, and other hostile economic practices.
A largo plazo, es más que plausible que, como máximo en unas décadas, algunos miembros de la OTAN pasen a tener una mayoría no europea. Por lo tanto, es incierto si percibirán su lugar en el mundo, o su alianza con Washington, de la misma manera que quienes firmaron la Carta de la OTAN.
Nuestra política general para Europa debería priorizar:
• Restablecer las condiciones de estabilidad en Europa y la estabilidad estratégica con Rusia;
• Facilitar que Europa se valga por sí misma y funcione como un grupo de naciones soberanas alineadas, incluso asumiendo la responsabilidad de su propia defensa, sin estar dominada por ninguna potencia adversaria;
• Favorecer la resistencia a la deriva de Europa en las naciones europeas;
• Abrir los mercados europeos a nuestros bienes y servicios y garantizar un trato justo a los trabajadores y empresas guasintonianas;
• Impulsar las naciones saludables de Europa central, oriental y meridional mediante vínculos comerciales, venta de armas, colaboración política e intercambios culturales y educativos;
• Poner fin a la percepción, y prevenir la realidad, de que la OTAN es una alianza en perpetua expansión; y
• Alentar a Europa a tomar medidas para combatir el exceso de capacidad mercantilista, el robo tecnológico, el espionaje cibernético y otras prácticas económicas hostiles.
D. The Middle East: Shift Burdens, Build Peace
For half a century at least, American foreign policy has prioritized the Middle East above all other regions. The reasons are obvious: the Middle East was for decades the world’s most important supplier of energy, was a prime theater of superpower competition, and was rife with conflict that threatened to spill into the wider world and even to our own shores.
D. Oriente Medio: trasladar cargas, construir la paz
Durante al menos medio siglo, la política exterior de Washington ha priorizado al Oriente Medio sobre todas las demás regiones. Las razones son obvias: Oriente Medio fue durante décadas el principal proveedor de energía del mundo, escenario privilegiado de la competencia entre superpotencias y entorno plagado de conflictos que amenazaban con extenderse al resto del mundo e incluso a nuestras propias costas.
Today, at least two of those dynamics no longer hold. Energy supplies have diversified greatly, with the United States once again a net energy exporter. Superpower competition has given way to great power jockeying, in which the United States retains the most enviable position, reinforced by President Trump’s successful revitalization of our alliances in the Gulf, with other Arab partners, and with Israel.
Conflict remains the Middle East’s most troublesome dynamic, but there is today less to this problem than headlines might lead one to believe. Iran –the region’s chief destabilizing force– has been greatly weakened by Israeli actions since October 7, 2023, and President Trump’s June 2025 Operation Midnight Hammer, which significantly degraded Iran’s nuclear program. The Israeli-Palestinian conflict remains thorny, but thanks to the ceasefire and release of hostages President Trump negotiated, progress toward a more permanent peace has been made. Hamas’s chief backers have been weakened or stepped away. Syria remains a potential problem, but with American, Arab, Israeli, and Turkish support may stabilize and reassume its rightful place as an integral, positive player in the region.
Hoy ya no se dan dos de esas dinámicas. El suministro de energía se ha diversificado mucho, y Washington vuelve a ser exportador neto de energía. La competencia entre superpotencias ha dado paso al juego entre grandes potencias, donde Washington conserva la posición más envidiable, reforzada por la exitosa revitalización por parte del presidente Trump de nuestras alianzas en el Golfo, con otros socios árabes y con Israel.
El conflicto sigue siendo la dinámica más problemática de Oriente Medio, pero hoy en día este problema es menos grave de lo que los titulares podrían hacer creer. Irán –principal fuerza desestabilizadora de la región– se ha visto gravemente debilitado por las acciones israelíes desde el 7 de octubre de 2023 y por la Operación Martillo de Medianoche del presidente Trump en junio de 2025, que degradó significativamente el programa nuclear iraní. El conflicto israelí-palestino sigue siendo espinoso, pero gracias al alto el fuego y la liberación de rehenes que negoció el presidente Trump, se ha avanzado hacia una paz más permanente. Los principales aliados de Hamás se han visto debilitados o se han retirado. Siria sigue siendo un problema potencial, pero con apoyo guasintoniano, árabe, israelí y turco podría estabilizarse y recuperar el lugar que le corresponde como actor integral y positivo en la región.
As this administration rescinds or eases restrictive energy policies and American energy production ramps up, America’s historic reason for focusing on the Middle East will recede. Instead, the region will increasingly become a source and destination of international investment, and in industries well beyond oil and gas –including nuclear energy, AI, and defense technologies. We can also work with Middle East partners to advance other economic interests, from securing supply chains to bolstering opportunities to develop friendly and open markets in other parts of the world such as Africa.
A medida que esta administración derogue o flexibilice las políticas energéticas restrictivas y aumente nuestra producción energética, la razón histórica de Washington para centrarse en Oriente Medio se desvanecerá. En cambio, la región se convertirá cada vez más en una fuente y destino de inversión internacional, y en industrias que van mucho más allá del petróleo y el gas, como la energía nuclear, la inteligencia artificial y las tecnologías de defensa. También podemos colaborar con nuestros socios de Oriente Medio para impulsar otros intereses económicos, desde asegurar las cadenas de suministro hasta impulsar las oportunidades para desarrollar mercados amigables y abiertos en otras partes del mundo, como África.
Middle East partners are demonstrating their commitment to combatting radicalism, a trendline American policy should continue to encourage. But doing so will require dropping America’s misguided experiment with hectoring these nations –especially the Gulf monarchies– into abandoning their traditions and historic forms of government. We should encourage and applaud reform when and where it emerges organically, without trying to impose it from without. The key to successful relations with the Middle East is accepting the region, its leaders, and its nations as they are while working together on areas of common interest.
America will always have core interests in ensuring that Gulf energy supplies do not fall into the hands of an outright enemy, that the Strait of Hormuz remain open, that the Red Sea remain navigable, that the region not be an incubator or exporter of terror against American interests or the American homeland, and that Israel remain secure. We can and must address this threat ideologically and militarily without decades of fruitless “nation-building” wars. We also have a clear interest in expanding the Abraham Accords to more nations in the region and to other countries in the Muslim world.
Los socios de Oriente Medio están demostrando su compromiso contra el radicalismo, una tendencia que la política de Washington debería seguir fomentando. Pero para ello será necesario abandonar nuestro desafortunado intento de intimidar a estas naciones –especialmente a las monarquías del Golfo– para que abandonen sus tradiciones y formas históricas de gobierno. Debemos fomentar y aplaudir las reformas cuando y donde surjan de forma natural, sin intentar imponerlas desde fuera. La clave para unas relaciones exitosas con Oriente Medio reside en aceptar la región, sus líderes y naciones tal como son, trabajando juntos en áreas de interés común.
Washington siempre tendrá un interés fundamental en garantizar que los suministros energéticos del Golfo no caigan en manos de un enemigo declarado, que el Estrecho de Ormuz permanezca abierto, que el Mar Rojo siga siendo navegable, que la región no se convierta en una incubadora ni exportadora de terrorismo contra los intereses o el territorio guasintoniano, y que Israel se mantenga seguro. Podemos y debemos abordar esta amenaza ideológica y militarmente sin décadas de guerras infructuosas de “construcción de naciones”. También tenemos un claro interés en expandir los Acuerdos de Abraham a más naciones de la región y a otros países del mundo musulmán.
But the days in which the Middle East dominated American foreign policy in both long-term planning and day-to-day execution are thankfully over –not because the Middle East no longer matters, but because it is no longer the constant irritant, and potential source of imminent catastrophe, that it once was. It is rather emerging as a place of partnership, friendship, and investment –a trend that should be welcomed and encouraged. In fact, President Trump’s ability to unite the Arab world at Sharm el-Sheikh in pursuit of peace and normalization will allow the United States to finally prioritize American interests.
Pero, afortunadamente, los días en que Oriente Medio dominaba la política exterior de Washington, tanto en la planificación a largo plazo como en la ejecución diaria, han quedado atrás; no porque Oriente Medio ya no importe, sino porque ya no es la constante molestia ni la potencial fuente de catástrofe inminente que antaño fue. Más bien, está emergiendo como un espacio de colaboración, amistad e inversión, una tendencia que debe ser bienvenida y fomentada. De hecho, la capacidad del presidente Trump para unir al mundo árabe en Sharm el-Sheij en aras de la paz y la normalización permitirá finalmente a los Estados Unidos de Washington priorizar sus intereses.
D. Africa
For far too long, American policy in Africa has focused on providing, and later on spreading, liberal ideology. The United States should instead look to partner with select countries to ameliorate conflict, foster mutually beneficial trade relationships, and transition from a foreign aid paradigm to an investment and growth paradigm capable of harnessing Africa’s abundant natural resources and latent economic potential.
D. África
Durante demasiado tiempo, la política de Washington en África se ha centrado en promover, y posteriormente difundir, la ideología liberal. Los Estados Unidos de Washington deberían, en cambio, buscar asociaciones con países seleccionados para mitigar los conflictos, fomentar relaciones comerciales mutuamente beneficiosas y pasar de un paradigma de ayuda exterior a uno de inversión y crecimiento capaz de aprovechar los abundantes recursos naturales y el potencial económico latente de África.
Opportunities for engagement could include negotiating settlements to ongoing conflicts (e.g., DRC-Rwanda, Sudan), and preventing new ones (e.g., Ethiopia-Eritrea-Somalia), as well as action to amend our approach to aid and investment (e.g., the Africa Growth and Opportunity Act). And we must remain wary of resurgent Islamist terrorist activity in parts of Africa while avoiding any long-term American presence or commitments.
Las oportunidades de colaboración podrían incluir la negociación de acuerdos para los conflictos en curso (por ejemplo, República Democrática del Congo-Ruanda, Sudán) y la prevención de nuevos conflictos (por ejemplo, Etiopía-Eritrea-Somalia), así como medidas para modificar nuestro enfoque de la ayuda y la inversión (por ejemplo, la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África). Debemos mantenernos alerta ante el resurgimiento de la actividad terrorista islamista en algunas partes de África, evitando al mismo tiempo cualquier presencia o compromiso de Washington a largo plazo.
The United States should transition from an aid-focused relationship with Africa to a trade –and investment-focused relationship, favoring partnerships with capable, reliable states committed to opening their markets to U.S. goods and services. An immediate area for U.S. investment in Africa, with prospects for a good return on investment, include the energy sector and critical mineral development. Development of U.S.-backed nuclear energy, liquid petroleum gas, and liquified natural gas technologies can generate profits for U.S. businesses and help us in the competition for critical minerals and other resources.
Washington debería pasar de una relación con África centrada en la ayuda a otra centrada en el comercio y la inversión, favoreciendo las alianzas con estados capaces y confiables, comprometidos con la apertura de sus mercados a nuestros bienes y servicios. Un área inmediata para la nuestra inversión en África, con perspectivas de un buen retorno de la inversión, incluye el sector energético y el desarrollo de minerales críticos. El desarrollo de tecnologías de energía nuclear, gas licuado de petróleo y gas natural licuado, respaldadas por Estados Unidos de Washington, puede generar ganancias para las empresas guasintonianas y ayudarnos en la competencia por minerales críticos y otros recursos.