Biblioteca Las Sectas
Editorial Vilamala, Barcelona 1932
número 3
páginas 62-72

[ Estanislao Rico Ariza ]

Organización y propaganda comunista en España

Muy poco más de diez años han transcurrido desde que la semilla de la revolución roja prendió en las masas populares españolas. Teniendo en cuenta el escaso tiempo transcurrido no es despreciable el avance logrado por los propagandistas enviados de Moscou.

Un desgarrado del relativamente viejo árbol socialista, fue la raíz de la organización bolchevique en nuestra Patria. Se discutió allá por el año 21, la conveniencia de adherirse a la Internacional Roja. Las juventudes socialistas se mostraron propicias. No así los elementos más formados del partido (Besteiro, Largo Caballero, Saborit, &c.). Pablo Iglesias, con su prestancia de apóstol austero y respetable consiguió imponer todavía cierta unidad. Unidad aparente, hoy, pues, que bajo la costra superficial del socialismo español, se debate el anhelo revolucionario de unas masas analfabetas, que sólo esperan la figura de un «leader» (viejo prejuicio racial) que las conduzca.

En realidad, ni bolchevismo ni socialismo. Ignorancia completa, absoluta, de idearios y programas. [63] Y en algunos casos, miseria e injusticias sociales.

* * *

Recordemos la figura de Oscar Pérez Solís, inquieto y batallador, limpio de ambiciones y por ello más peligroso. Pérez Solís, ex-capitán de artillería, ingresado en las filas del socialismo a raíz del ruidoso proceso de la huelga general de 1917, que dio un relieve de mártires a la media docena de prohombres de la organización, asimiló un poco, por inquietud espiritual, otro poco, por desengaños multiplicados ya en su breve carrera de apóstol social, las nuevas ideas venidas del Oriente europeo.

Oscar Pérez Solís, fue un ardiente defensor de la adhesión a la Internacional Roja, y el fundador de las primeras organizaciones comunistas, surgidas en las zonas industriales del Norte de España.

Su actuación no fue por suya menos eficiente. A los pocos meses los mejores efectivos del socialismo vizcaíno eran partidarios de las soluciones soviéticas. Pérez Solís, preso y herido gravemente en una colisión con la fuerza pública, sufrió al poco tiempo una nueva crisis espiritual que le devolvió la luz de la fe, en mala hora perdida. Hoy es uno de los mejores publicistas del campo social católico.

Sin embargo, la semilla había prendido. Al poco tiempo se reproducía en tierras levantinas. Aquí, a falta del árbol socialista, se desgajó la rama del no menos frondoso del anarco-sindicalismo catalán. Un maestro nacional de Huesca, [64] al servicio del anarco-sindicalismo, sufrió la transformación ideológica y alzó la bandera totalmente roja de los soviets contra la roji-negra de los anarquistas puros. Joaquín Maurín sigue siendo en Cataluña el máximo cabecilla de los sicarios de Lenín.

* * *

Contribuyó no poco al rápido crecimiento del comunismo, aparte la fantástica propaganda, sobre todo escrita, de la que hablaremos después, la beligerancia concedida a sus leaders y organizaciones por los personajes republicanos y dinásticos, que en su tenaz empeño de derribar la Dictadura, no se sintieron demasiado escrupulosos al escoger los medios.

Con Sánchez-Guerra, ex-jefe del Gobierno monárquico y caudillo del partido conservador, colaboraron los comunistas en su famoso intento de sublevación, que fracasó en Valencia. Después, caída la Dictadura, los comunistas fueron solicitados repetidamente por los conspiradores revolucionarios.

En los famosos comités que organizaron la intentona de diciembre de 1930, figuraban representantes soviéticos.

Es inexplicable, además, la ayuda eficaz que recibieron, por aquel entonces, de elementos socialmente conservadores, que en su afán de facilitar un cambio de régimen, no se pararon a considerar lo peligroso que podía ser, andando el tiempo, el admitir tales colaboradores.

Añadamos a ello, una bien orientada propaganda, que puso de moda los temas comunistas, [65] aún en los medios más intelectuales. Y el prurito exhibicionista de ciertas selecciones jóvenes, que gustaron jugar a vanguardistas, defendiendo a Lenín y a Moscou.

Y como final una avalancha de publicaciones, folletos, hojas, libros, revistas, &c., inundando materialmente el mercado editorial, a cuya eficacia proselitista hemos de añadir la novedad de las películas rusas, puestas de moda, lamentablemente, por las casas cinematográficas y aceptadas con curiosidad simpatizante por los públicos más selectos.

En conjunto, una serie de factores todos ellos favorables al desarrollo insospechado de esta nueva planta exótica y venenosa, que ha venido a aumentar la flora política de nuestro país.

* * *

Quien crea, escéptico o ilusionado, que la relativa fuerza del comunismo en España es cosa deleznable y que no puede pesar en un próximo porvenir, yerra lamentablemente.

Cierto que los actuales efectivos comunistas no tienen todavía la consideración de un partido solvente. Cierto que en el Parlamente español no se ha podido sentar un solo diputado de su filiación. Cierto que el comunismo no ha logrado aún influencia hegemónica en ninguna de las organizaciones obreras españolas.

Pero no es menos cierto también que ninguna fuerza de carácter revolucionario, aun sin el matiz demagógico tan radical como el comunismo, [66] ha logrado en España el crecimiento rápido y sorprendente de los lacayos de Moscou.

Esto no lo tiene en cuenta mucha gente que forma su criterio por impresiones superficiales.

Para infiltrar las ideas anarco-sindicalistas en las masas proletarias de nuestra tierra fueron menester cuarenta años de labor tenaz y de luchas formidables. Y aun hoy, sin los sindicatos, arma que muchísimos obreros utilizan exclusivamente en defensa de sus reivindicaciones económicas, la fuerza del anarquismo sería completamente nula.

El socialismo español necesitó más de un cuarto de siglo de actuación y propaganda para conseguir que su «leader» Pablo Iglesias se sentara en el Parlamento. Y aun tuvo ello que producirse con la ayuda considerable de los votos de los republicanos burgueses de Madrid.

Quien reflexione sobre ello se dará cuenta del avance considerable del comunismo sobre las zonas inferiores de nuestra política y de las posibilidades insospechadas que se le presentan para un mañana, acaso más próximo de lo que algunos, incautamente, puedan pensar.

Fijémonos tan sólo en los instrumentos de propaganda escrita con que cuenta en la actualidad, y una ligera reseña de los más conocidos nos dará una clara idea de su eficacia.

La Batalla, Semanario del B. O. C. (Bloque Obrero y Campesino), Barcelona.

El Problema de Cataluña visto por un comunista, de Jorge Arquer. Folleto, Barcelona.

Historia Popular de la Revolución Rusa, Barcelona. Cuadernos semanales. [68]

Portadas de periódicos comunistas
Portadas de periódicos comunistas

Cuadernos Proletarios, Barcelona.

La Correspondencia Internacional. Cuadernos mensuales de divulgación comunista. Se editan, simultáneamente, en Madrid y Barcelona.

Front. Semanario escrito en catalán. Barcelona. Director, Jaime Miravitlles. Todos sus colaboradores pertenecen a la Internacional Comunista.

La Salvación Roja. Biblioteca que edita libros para instaurar en España una república comunista, según la nueva ética, la nueva moral y el nuevo derecho.

Otra rama de esta biblioteca son las ediciones tituladas «Los Credos Libertarios».

Y edita, además, una Enciclopedia titulada «Pequeña Enciclopedia Práctica», de la cual han aparecido ya 36 volúmenes.

Y, por fin, publica también una «Biblioteca de Bolsillo», de la cual se han publicado una docena de volúmenes.

«Ediciones Comunismo», Madrid. Es una sociedad editorial de la Izquierda Comunista Española y viene publicando fascículos, a precios económicos, de Trotski, Andrés Nin, Lenín, Henri, Lacroix, &c.

«Biblioteca ateo-comunista», que se dedica exclusivamente a combatir las ideas religiosas, Publica folletos semanales de 32 páginas, al precio de 0'25 céntimos. He aquí alguno de sus títulos más significativos: Una pedrada a la Virgen, de J. A. Balbontin; Mi dama y mi Star, de Samblancat; ¡Pero mató a un burgués!, de Alfonso M. Carrasco, &c. [69]

Portadas de revistas comunistas
Portadas de revistas comunistas

«Biblioteca de los sin Dios», de iguales características que la anterior. Véase algún título: Jesucristo, mala persona; La absurda virginidad de la Virgen María, &c., &c.

Unidad Sindical. Semanario con tendencia a la unión y acción sindical revolucionaria. Barcelona. Entre sus colaboradores más notables figura el asesino de Dato, Ramón Casanellas. [70]

Nosotros. Semanario pseudo-intelectual de un acentuado matiz bolchevizante. Madrid.

La Internacional Comunista. Revista mensual editada bajo la dirección del organismo superior soviético. Se edita en ruso, alemán, francés, inglés y chino. Desde abril pasado viene publicando una edición española.

Anuncia como propia la «Pequeña Biblioteca Leninista», que se publica bajo el control del «Instituto Lenín de Moscou», y contiene las obras completas del «leader» bolchevique.

Controla además las siguientes ediciones.

Documentos de la Internacional Comunista, Doctrina y documentación, Documentos de la Internacional Juvenil Comunista, La Construcción Socialista de la U. R. S. S., Vidas revolucionarias, Episodios revolucionarios.

«Biblioteca Marxista». Barcelona. Editada y dirigida por el «Instituto Marx-Engels», de Moscou. Algunos títulos son: El Estado y la Revolución, Anarquismo y socialismo, Manifiesto Comunista, etcétera.

Mundo Obrero. Diario. Madrid. Llegó a tirar 33.000 ejemplares. Actualmente suspendido por la autoridad gubernativa.

Las Masas. Órgano del P. C. (S. E. de la Internacional Comunista en España.) Semanario. Barcelona.

L'Insurgent. Semanario nacionalista independiente. Escrito en catalán, adherido enteramente a las ideas comunistas. Barcelona.

El Soviet. Órgano central de la Izquierda Comunista. Semanario. Barcelona. Lo dirige Andrés Nin. [71]

Estat Catalá. Semanario. Barcelona. Lo edita uno de los grupos disidentes de Maciá. Su tendencia es francamente comunista.

Revista Comunista Trotskista. Mensual. Madrid.

Dédalo. Madrid. Revista dedicada a temas marítimos. Con hondas afinidades comunistas.

Esta reseña incompleta, pues todos los datos no están todavía a nuestro alcance, da la impresión aproximada de la tenaz labor proselitista que viene desarrollando el comunismo en nuestra Patria.

Así viven hoy con desahogo, tres grandes núcleos organizados bajo el signo de la hoz y del martillo.

El «Partido Comunista Español», está oficialmente reconocido y controlado por Moscou. Son sus «leaders» más notables: Bullejos, secretario general; Manuel Adame, que, procedente del anarco-sindicalismo, desarrolló una labor intensa en Andalucía, y Ramón Casanellas, el tristemente famoso asesino de Dato, que viene ejerciendo de animador y agente de enlace con Moscou.

Sus mejores efectivos están en las provincias del Norte, Andalucía y Centro.

Un detalle curioso, que demuestra las peligrosas infiltraciones de tales propagandas en ciertos medios campesinos, en el segmento Villa de Don Fadrique, pueblo de la provincia de Toledo, fue teatro hace unos meses de sangrientos sucesos. Colisionaron elementos perturbadores con la fuerza pública y resultaron numerosas víctimas. Pues bien, en Villa de Don Fadrique, que cuenta con [72] una población no superior a las 4.000 almas, existe una célula comunista con 700 adheridos.

«Bloque Obrero Campesino» (B. O. C.) núcleo director de la Federación Comunista Catalano-Balear, con importantes efectivos en la región catalana. Su leader principal Joaquín Maurín, ayudado por el Doctor Tusó, joven médico muy conocido en Barcelona, y el ex-capitán del ejército García Miranda. Lo más peligroso de su actuación lo constituyen sus evidentes concomitancias con ciertos elementos directivos de la política catalana, entre ellos Jaime Aguader, alcalde de Barcelona.

«Izquierda Comunista Trotskista», núcleo que acoge ciertas selecciones pseudo-intelectuales. Su animador y cabeza visible es Andrés Nin.

Después de esto, reconozcamos que considerar los avances comunistas en España como poco apreciables y peligrosos será un lamentable exceso de confianza o un escepticismo que se podría muy bien calificar de suicida.

Y no contrarrestar a tiempo las perniciosas propagandas, poniendo de nuestra parte el ánimo y entusiasmo de quienes se lanzan a una tarea salvadora, constituirá algo más grave que un comodismo sin trascendencia: será un crimen de lesa Patria y de lesa Religión, del que alguien nos habrá de acusar algún día ante el Tribunal inapelable y severo de la Justicia Divina.

E. R. A.
 

Portadas de libros comunistas
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