Filosofía en español 
Filosofía en español

Acacio March de Velasco OP · Resoluciones morales, dispuestas por el orden de las letras del alfabeto


Opinión probable

Resolución 316

Pregúntase: Si la opinión probable se puede seguir dejando la más probable, más común, y más recibida.

Véase la palabra Juez

1  Para inteligencia de muchas dificultades que en materia moral de ordinario se ofrecen, es de mucha importancia suponer con Aristóteles (A Arist. 1. Et hic cap. 4.), Esse ingenii pertinacis, æqualen in omnibus exigere certitudinem, nec contentum esse illis, quæ in tali materia quoquo modo sciri possunt. De suerte que en materias morales, es imprudencia, y amencia pedir más que conjeturas, o razones probables, o autoridades de Doctores, o de varones prudentes. Et 1. Topic. cap. 1. dice: Provabilia sunt quæ videntur omnibus, aut plurimis, aut sapientibus: & his vel omnibus, vel plurimis, vel maxime cognitis, & probatis. Lo cual se debe entender (dicen los Doctores) en cualquier materia moral. Y Portel tomo. 2 respons. moral casu 6. num. 3. dice, y prueba, quod coniecturæ faciunt probationem sufficientem in re morali.

2  En conformidad desto, definen comúnmente los Doctores a la opinión probable en esta forma: Est cognitio incerta, & inevidens, quæ tamen topicis rationibus, vel Doctorum auctoritate nititur. De donde se infiere, que de dos principios, o de dos raíces nace, que la opinión sea probable: de suerte que lo puede ser por principios intrínsecos, que es solamente la razón en que se funda, el que la tiene, o juzga por tal; o puede ser probable por principios extrínsecos, que es la autoridad de los Doctores que la siguen, y defienden. Véanse acerca desto a Azor (B Azor to. 1. mor. lib. 2. cap. 16. Laiman li. 1. tr. 1. c. 5. §. 1.), Laiman, y otros que ellos citan.

3  Si la autoridad de un solo Doctor que haya impreso, sea bastante para hacer opinión probable, es dudoso, Córdova (C Cordub. lib. 2. q. 3. in solu. ad 2. in confir. 1. argum. Adrianus quodlib. 4. ar. 1. lit. N. versu, ex hoc patet.) y Adriano dicen, que como las materias sean de derecho humano, se debe tener por opinión probable la de un solo Doctor que imprimió, pero no en las de derecho Divino, juzgando que para averiguar estas, se requiere más diligencia, y autoridad que en aquellas. Pero muchos Doctores absolutamente, y sin excepción alguna defienden, que solo un Doctor que haya impreso es bastante para hacer opinión probable, con tal que la tal opinión no esté abrogada por alguna ley, o Canon, ni notada por los Superiores, a cuyo cargo está, ni tenga algún error, ni el Doctor padezca alguna nota en el buen nombre; y yo siento lo mismo con Sylvestro (D Silvest. v. opinio, quaest. 1. Angelus ibídem n. 2. Azor to. 1. lib. 2. c. 17. q. 4. Laiman ubi sup. n. 6. in fin. Navar. in sum. Hispan. lib. 1. c. 9. n. 7. & in latina c. 27. n. 88. Filiuc. tom. 2. v. 21. c. 4. n. 134. & citat S. Th. quodlib. 3. ar. 10.) y otros. Porque el que imprime, de ordinario lo que dice lo prueba con razón, y mira con cuidado.

4  Defienden también esta opinión Bonacina (E Bonacin. to. 2. tr. 2. de peccat. disp. 2. q. 4. p. 9. n. 1. Vasq. to. 1. disp. 62. c. 4. n. 12. 17 & 18. Sanch. lib. 1. matrim. c. 9. n. 7 & 10. Et alii multi cit. a Machad. to. 1. in princ. ar. 2.), Vázquez, y otros, y en su confirmación advierte Laiman en el lugar citado, que siempre se debe presumir, que el Doctor antes de determinarse a sacar a luz sus opiniones, consideró atentamente las razones en que la funda. Es también opinión probable la que de nuevo levanta, o funda, no sólo cualquier Doctor en sus escritos, sino también cualquier hombre docto en solo su parecer con que le funde con razón es probable. Así lo sienten comúnmente los Doctores, en particular Azor (F Azor to. 1. lib. 2. c. 17. q. 6. Vasquez 1. 2. to. 1. dis. 62. c. 4. n. 12. Villalob. to. 1. tr. 1. dis. 4. & 6. Sanchez ubi sup. & alii.), Vazquez y otros. Y advierte Sánchez (G Sanch. ubi sup. disp. 44. num. 52.), que muchas opiniones que en otros tiempos no se defendieran, las han introducido deste modo hombres doctos, las cuales con el tiempo y consideración, han cobrado tantas fuerzas de probabilidad, que hoy son opiniones comunes, y comúnmente admitidas, de lo cual trae algunos ejemplos Azor (H Azor ubi sup. c. 16. q. 6.).

5  Y porque no se engañe, el poco versado en esta materia mora, juzgando que es opinión probable, cualquiera que hallare escrita en cualquier Autor, y que como a tal la puede seguir en conciencia: lo cual no sólo es manifiestamente falso, sino peligroso: importa que repare en la doctrina que para este propósito advierten muchos Doctores, en particular Salón (I Salon 2. 2. q. 63. ar. 4. controver. 2. notab. ult. Baldel. lib. 4. dist. 11. num. 4. & Thom. Sanch. loco cit.), Baldelo, y otros: esto es, que lo que en esta ocasión es lícito al docto, y entendido, no lo es al ignorante, sin que particularmente consulte lo que debe hacer con quien lo entiende.

6  De lo dicho infiero, que el que fuere poco versado en esta facultad de Teología moral, cuando hallare alguna doctrina singular, y extraordinaria, en los Doctores, especialmente en los antiguos, ahora sea impresa, ahora en escritos, no luego la debe seguir por probable, hasta haberla comunicado con algún hombre docto; y esto como digo se debe reparar más en los Autores antiguos, especialmente aquellos que han escrito antes del Concilio Tridentino: en los cuales hay opiniones que están derogadas por él; y otras comúnmente impugnadas, y por no estar en uso, ni hacerse caso dellas, no las han notado, y juzgado por totalmente improbables. Esto supuesto.

7  Digo primero: La más común y recibida opinión de los Doctores es, ser lícito, y seguro en conciencia, seguir la opinión probable, aunque sea dejando la más probable. La primera parte deste dicho se prueba; primo, porque en siendo la opinión probable, es conforme a razón: Quia probabile id dicitur, quod est conforme rectæ rationi, & existimationi virorum prudentium, & sapientium, como dice Aristóteles (K Alexan. 1. Ethicor. c. 4.), id circo eam sequi nulla culpa est, nam culpa est rectæ rationi diformis, & quod rationi adversatur error est, non opinio, y como dice muy bien Cayetano en su suma, en la palabra opinio: Non exigit Deus ab homine plusquam conditio hominis habet: quia divina sapientiæ disponit omnia suaviter. Y como hombre según su capacidad, que es corta, no puede alcanzar evidencia, y certeza matemática de las cosas, se contenta Dios que obre con opinión probable.

8  La segunda parte se prueba, porque aunque es verdad que es obligación obrar bien, pero no hay obligación de hacer siempre lo mejor: que aunque es mejor el guardar castidad, que el casarse; no es pecado casarse: y así mejor es seguir la opinión más probable; pero con todo es lícito seguir la menos probable. Segundo se prueba; porque en las materias morales es casi imposible hallar la verdad exacta, sino tan solamente una similitud, y probabilidad della, y seguirla es lo que basta para obrar acertada, y prudentemente. Y sin duda fuera cosa penosísima, y trabajo casi imposible de llevar, si siempre que el hombre hubiese de obrar alguna acción, en que se hallase diversidad de opiniones, estuviese obligado a examinar, y probar, cual dellas tenía más autoridad en su defensa, o más fuertes razones en su favor. Además, que si no fuera cosa lícita, y segura el seguir la opinión probable, dejando la más probable, y más segura, sin duda que pecarían los Doctores, y Maestros que enseñan opiniones probables, por la parte menos segura; porque daba ocasión para pecar a los que usasen dellas; y es muy ajeno de equidad, y razón, condenar en esta parte a tantos varones doctos, y píos, que enseñaron opiniones probables, dejando las más probables, y seguras.

9  Pruébase también, porque vemos que los sumos Pontífices, en las cosas de Iglesia, que no están determinadas, y definidas, sino bajo de opinión de Doctores, siguen sus opiniones probables, y no siempre las más probables, y más seguras; y no por eso se atreve nadie a condenarlo, y tenerlo por pecado: luego ni se puede decir que pecan, otros que siguen semejantes opiniones probables en orden a restitución, o en orden a otras materias.

10  Esto que se ha dicho, de que la Iglesia sigue muchas veces opiniones probables, dejando las más probables, y más seguras, consta (además de la experiencia) del cap. Anobis 2. de sentent. excomunicationis. Adonde se dice: Quod iudicium Dei, veritati, quæ non fallit, nec fallitur, semper innititur: iuditium autem Ecclesiæ, nonnunquam opinionem sequitur, quam, & fallere, sepæ contingit, & falli; sobre las cuales palabras dice la Glosa: Opinionem sequitur, & ideo sepæ fallitur, supra de re iudic. Lator. & cap. consanguinei, & supra de frig. fraternitatis, & 24. quæst. 3. Siquis non recto, & cum de errore constiterit, revocatur quod factum est, ut tribus primis concordantiis, & 35. quæst. 9 cap. loci. §. his ita. La sobredicha opinión la tienen muchos, y muy grandes Doctores (L Bañes 2. 2, q. 10. ar. 1. Ledesma in sum. to. 2. tr. 8. cap. 22. Becan. tr. 1. c. 4. q. 9. n. 13. & 15. Malderus in 2. p. D. Tom. q. 19. ar. 5. dis. 68. asers. 3. Candidus disquit. moral. disp. 3. art. 20. dub. 1. Suar. de cens. dis. 40. sect. 5. n. 6. Vasquez, p. 2. dis. 62. c. 4. n. 14. Azor p. 1. lib. 2. c. 16. q. 3. Less. lib. 2. cap. 29. n. 68. Henriq. lib. 14. cap. 3. n. 3. Regin. in praxi, lib. 13. cap. 10. num. 95. Medina 1. 2. q. 19. ar. 6. Salon 2. 2. q. 63. ar. 4. controver. 2. conclus. 4. Arag. ibi. dub. penul. Dian. p. 2. tra. 2. de opin. prova. Lugo de pœnit. d. 22. sec. 2. §. 2. num. 39. Martinez de Prado c. 1. de contientia, q. 3. §. 3. & alii.).

11  Y aunque parece que Cayetano niega esta opinión (M Caietan. in sum. v. opin.), cuando dice: In operandis nisi tutiorem partem eligendo, non licet opinionem, cuiuscumque assumere. Pero en realidad de verdad, no habla Cayetano en este lugar de la opinión probable, sino de cualquiera opinión, aunque no sea probable, la cual es manifiesto, que no es lícito seguirla, porque como se hecha de ver, no es lícito seguir la opinión de Martino de Magistris, que dice: que los ósculos no son pecados mortales, porque esta opinión no es probable. Y como dice Cayetano en el mismo lugar: Si tamen una pars, sit ratione sufficiente ad moralem certitudinem fulta, se ha de confesar ser lícito el seguirla.

12  De Sylvestro dicen también algunos Doctores, que tuvo la opinión contraria, pero se engañaron, porque antes bien enseña la nuestra en su suma (N Silvest. in sum. ver. opinio. quast. 1.), diciendo con Panormitano, excusari a peccato illum, qui ex affectione ad suum Doctorem, sequitur eius opinionem, non subtiliter investigata, iudicans probabiliter esse veram, etiam si posiea apareat falsa. Y aunque es verdad que en la cuestión segunda pregunta, a qué opinión se ha de ajustar, cuando hay variedad de ellas; y dice se ha de elegir la que tiene más firmes fundamentos, y más fuertes razones: no lo dice esto porque sea forzoso el hacerlo, sino porque es mejor, y más conforme a razón. De donde infiero, que también Cayetano, y Sylvestro son de nuestra parte en este sentir.

13  Preguntará alguno: Si la opinión que especulativamente es probable, ¿lo será también en la práctica? Algunos Doctores sienten, que una opinión puede ser especulativamente probable, pero no practice; por las circunstancias que se pueden ofrecer. Así lo dicen Cayetano (O Caiet. to. 1. opusc. tr. 31. res. 13. dub. 7. Soto de teg. Secreto memb. 3. q. 2. Medin. 1. 2. q. 19. ar. 6. dub. 4. Ioseph Rocafull. 3. p. praxis lib. 3. s. 5. Thom. Hurtado tr. 10. c. 3. n. 25. Granad. 12. tr. 12. dis. 4. n. 32. Martínez de Prado de cons. c. 1. q. 1. §. 2. Thom. Sanch. lib. 2. de mat. def. 41. num. 4. & alii multi.) y otros. Pero Sánchez (P Ioan Sanch. dis. 44. n. 63. & 54. n. 11. Diana 2. p. 11. 2. de opin. pro. res. 5.), a quien sigue, y refiere Diana, dice: que en ninguna manera se debe advertir esta doctrina: porque es cosa imperceptible, que siendo una opinión especulativamente probable, no lo sea también prácticamente; supuesto que la probabilidad práctica que asegura el obrar bien ha de hacer forzosamente de la probabilidad especulativa, la cual solamente se distingue de aquella, como el efecto de su causa, y la especulación probable en cosas morales, mira la práctica, como a su objeto. Destas dos sentencias, la primera tengo por más cierta, y se ve claramente, en que es probable speculative, ser válido bautizar, in nomine genitoris, y no es lícito practicarlo. Otros ejemplos se pueden ver en Prado, ubi supra.

[ Acacio March de Velasco, Resoluciones morales, Valencia 1658, tomo 2, páginas 586-588. ]