Filosofía en español 
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Tratado XVI. De otros estados, y oficios particulares


Capítulo II

De los Capitanes

7  P. Padre acúsome, que no teniendo en mi compañía mas de ochenta soldados, recibía paga para ciento, y me quedaba con lo que pertenecía a los veinte que faltaban.

C. ¿Era en tiempo de guerra? Porque en ese tiempo peca gravemente el Capitán, que no teniendo los soldados, que el Rey paga, recibe los estipendios, y se queda con ellos.

P. No era aino en tiempo de paz.

C. ¿Y sabía el Rey, que a v. m le faltaba ese número de soldados? Porque si lo supiera, y no obstante enviase la paga para ciento, parece que era su voluntad, que v. m. se quedase con lo que correspondía a los que faltaban.

P. Padre yo pienso que el Rey envía las pagas, según piensa ser el número de los soldados, y que no enviaría para ciento si pensara, que solo había ochenta.

C. Aunque Duvalio apud Diana part. 6. tract. 4. res. 27. §. Sed non, siente, que el Capitán, que en tiempo de paz tiene menos soldados de aquellos que el Rey paga, puede recibir estipendio para más de los que tiene, y quedarse con lo que corresponde a los que faltan; porque dice, que el Rey sabe que eso ya es estilo, y que lo tolera, y parece, que callando lo consiente: pero Diana no aprueba esto, ni yo tampoco lo aconsejaré, sino lo contrario; diciendo, que peca gravemente en esto el Capitán, y tiene obligación de restituir lo que recibe de más. Así lo enseña con Pedro de Navarra, Rodríguez, Molina, y otros Bonacina tom. 2. disp. 2. de rest. q. ult. p. ult. §. 3. num. 27. Pues no hay título alguno para que el Capitán se quede con ese exceso de precio; y el Rey no sabe, que hay menos soldados, que los que paga. Si al Capitán no diese sus pagas el Rey, entonces podría en recompensa de lo que le le debía, quedare con esos estipendios de los soldados, que faltaban en su compañía.

8  P. También me acuso Padre, que no he tenido bastante cuidado en las prevenciones, que para la guerra pendían de mi cargo.

C. ¿Ha faltado v. m. en prevenir el alimento necesario para los soldados? Porque peca gravemente el Capitán, u Oficial, a cuyo cargo están las prevenciones necesarias para la guerra, si no las apresta a su tiempo.

P. Padre, alimentos no faltaban, aunque no eran muy buenos.

C. ¿Estaban los alimentos maleados, de manera que ocasionasen enfermedades en los soldados?

P. No dejó de haber algo de eso.

C. Gravemente pecan los Capitanes, y otros Oficiales, que administran por su negligencia a los soldados alimentos corruptos, e infectos, de que se siga la enfermedad, o muerte de la gente y están obligados a restituir al Príncipe, y a los Particulares los daños seguidos por su culpa. Sic Bonacina ubi supra, §. Addo. Lo mismo es, si tienen a los soldados por su culpa en partes húmedas contrarias a la salud, y por esa causa enferman; o si los exponen a riego de la vida sin bastante causa, Diana en el lugar arriba citado.

9  Asimismo me acuso Padre, que una ocasión, que caminaba de marcha con mi gente, recibí dineros de unos Pueblos, porque no pasase por allí con los soldados, y los llevé por otro camino.

C. Pecan mortalmente los Capitanes, que reciben de los Pueblos dinero, por no llevar por ellos la gente, y los llevan por otros Lugares, gravándolos demasiado y están obligados a restituir. Ita Villalobos en la Suma tom. 2. tract. 5. dific. 11. n. 7. Y no solo debe restituir el dinero, que sin título justo recibieron de los unos, sino también el gravamen, y daño, que injustamente ocasionaron a los otros.

10  P. Acúsome Padre, que uno de los oficios militares, que me pertenecía proveer, lo di a un criado mío, y no le pagaba todo el estipendio, que se da a los que tienen ese cargo.

C. ¿Era suficiente, y cabal ese sujeto, para ocupar ese oficio? Que si no lo fuese, pecaría v. m. en habérsele dado, no solo por el agravio, que podía hacer a otros soldados beneméritos, sino también por el detrimento que al Rey, o República podía seguirse de tener un Oficial inepto.

P. Muy suficiente era mi criado para el cargo, que le di.

C. ¿Y hacía él donación gratuita a v. m. de aquella porción de estipendio, que le correspondía por su oficio, y v. m. no le daba? Porque si él le hiciese donación gratuita de ello voluntariamente, no le haría v. m. agravio en quedarlo.

P. Padre yo no se si lo dejaba él graciosa, y voluntariamente; él ya sabía cuanto estipendio se ganaba con el oficio, y viendo que yo le daba menos, no me pedía más. También me persuado, que si yo se lo diese, lo hubiera tomado sin dificultad alguna.

C. Los Capitanes, que dan los oficios a sus criados, por quedarse con todo, o parte del estipendio, que por su ministerio les está señalado, pecan con obligación de restituir, menos que voluntariamente consientan en ello los mismos criados. Bonacina supra; y advierte Diana ead. resol. 27. que rara vez se ha de creer, que consienten donarlo graciosamente. Ni porque el criado no lo pida, se infiere, que hace voluntaria donación de ello; pues puede dejarlo de pedir por la atención, y miedo reverencial, que tiene a su amo, a quien ha servido, y quien le ha dado aquel oficio.

Algunas fraudes suelen hacer los Capitanes, y otros Cabos, y Oficiales en materia de las pagas de los pobres soldados, quedándoseles con muchas porciones de sus sueldos, y no dándoles a su tiempo oportuno el dinero, o pan, u otras vituallas; y a veces poniendo soldados bisoños en lugar de veteranos, para sacar más estipendio de el Rey, y quedarse con ello, para andar ellos lucidos, y con buen porte. Materias son esas de gran peso, y de mucha consecuencia, y puede de ello proceder muchísimo daño al Rey, y deben tenerlo muy advertido los Confesores de los militares.

Otras prolijidades acerca de los Capitanes, y Cabos suelen ventilar los Doctores, y el curioso puede verlas en Machado tom. 2. lib. 2. part. 5. tract. 1. per totum.

[ Práctica del confesonario (Pamplona 1686); según la octava impresión (Imprenta Real, Madrid 1690), “edición canónica”, páginas 356-357. ]