Filosofía en español 
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Tratado X. Explicación de las 65 proposiciones condenadas por Inocencio XI


Proposición XXX condenada

Puede lícitamente el hombre honrado matar al agresor, que pretende calumniarle falsamente, si esta infamia no se puede evitar por otro camino. También se ha de decir lo mismo, si alguno da de bofetadas, o palos, y después, huye.

121  Digo lo primero, que lo que esta Proposición contenía, y lo que en ella se condena, son dos cosas. La una, que si a un hombre de pundonor le decían una palabra injuriosa, o pesada, podía sacar la espada, y matar al que le contumelió, o injurió, si no podía de otro modo evitar la infamia, que aquella injuria le ocasionó. Lo cual es falsísimo, pues la infamia que ocasiona una contumelia, se puede bastantemente resarcir con palabras, sin echar mano de la espada. De aquí viene condenada la opinión de Soto, Covarrubias, y otros muchos, que cita, y sigue Leandro del Sacramento, tom. 5. trat. 2. disp. 14, q. 1, que decían ser lícito matar cum moderamine inculpate tutelae, al que invade el honor propio con contumelias. Están también condenadas otras opiniones, que lleva el mismo Leandro ibidem, q. 12. y q. 28. y q. 34 & seq. y en la disp. 14. q. 2. 7. 8. & seq. Como bien Filgueira lo dice sobre esta Proposición, fol. 148 y 149.

122  La segunda parte, que contenía esta Proposición, la cual también queda en ella condenada, era el decir, que si a un hombre de pundonor le daban una bofetada, o le herían con un palo, o caña, y el percusor huía, podrá seguirle el injuriado, y matarle; lo cual es falsísimo: lo uno, porque ya cesó el congreso actual, por la fuga del percusor. Y lo otro, porque adhuc, según las leyes del duelo, queda el injuriado satisfecho de la injuria, sólo con la fuga del injuriador. Bien es verdad, que si el agresor perseverase en el mismo puesto, sin huir, sino antes bien aprobando su hecho, y queriendo continuar los oprobrios, puede el ofendido matarle cum moderamine inculpatae tutelae, esto es, si no tiene otro camino para defenderse del agresor injusto. Ita Lumbier observ. 9 n. 280. Y Torrecilla sobre esta Proposición fol. 424. n. 7.

[ Práctica del confesonario (Pamplona 1686); según la octava impresión (Imprenta Real, Madrid 1690), “edición canónica”, página 169. ]