Filosofía en español 
Filosofía en español


1594 1598 1606

Segunda parte · Capítulo CXX. De Toros

¿Si es pecado mortal correr toros?

Caso primero

Preg. ¿Si es pecado mortal correr toros?

Resp. Que acerca de correr toros, y bestias fieras, Pío V dio un motu proprio, o extravagante, que empieza, de salute gregis. Dada en Roma, año de 1567. Donde tal correr de toros y bestias parece condenar debajo de graves penas. Navarro (p Nav. c. 18, n. 13), preguntado en el tiempo que vivía, sobre esta cuestión, lo interpreta de esta suerte. Salva censura de la Sede Apostólica, que la prohibición de la tal extravagante, no proceda en la agitación de los toros, y bestias fieras, que es ejercitada moderadamente, y con tal cautela, que probablemente se pueda creer que no se seguirán notables daños personales, como son muertes, heridas, roturas de huesos, y otras cosas de este género: porque por estos peligros fuesen evitados, fue dada la extravagante: y cesando la razón y fin de la ley, cesa la disposición de ella. Pues si con aquella moderación, con que nuestra señora D. Isabel Reina Católica permitía correr toros, conviene a saber, cortadas las puntas de los cuernos: y reprehendida y quitada la grande temeridad de los que los corren, y hechos seguros y oportunos refugios, no será así correrlos culpa mortal. Hæc Navarrus. Esta resolución es harto cauta, y circunspecta contra Medina (a Medi in instr. confessa en la decla. del 7 mand. §. 28), el cual, aliquantulum licentiose, contra la extravagante susodicha, sin limitación ninguna dice carecer de culpa mortal el correr toros, o jugar cañas, o torneos, o ir a caza de jabalíes, aunque alguna vez se pongan en peligro, porque dice, que estos son juegos que ha escogido la República, para que se ejerciten los caballeros para cuando haya guerra: y por tanto el bien común se ha de anteponer al bien particular: empero como haya otros más cómodos, y menos peligrosos juegos de guerra, que estas agitaciones de toros: con las cuales para el dicho fin, en común los soldados se pueden ejercitar (principalmente como un famoso y experto capitán haya afirmado, casi la experiencia testigo, semejante correr de toros, más enseñará huir de los enemigos, que acometerlos) no debiera tan afirmadamente sin limitación Medina afirmar esto, según dice fray Luis López, estando de por medio la extravagante de Pío V, en la cual Pío V prohíbe, así a clérigos regulares, como a seculares, (aunque cuanto a los clérigos seculares, ya está quitado por un motu proprio de Clemente VIII, qui ad huc vivit: y así ya los pueden ver los clérigos seculares sin pecado) que tienen beneficios eclesiásticos, o constituidos en ordenes sacros debajo de descomunión, que no estén, ni se hallen presentes a estos espectáculos: y si allí alguno fuere muerto, siquiera sea soldado, o otra cualquiera persona, corriendo estas bestias, determina que carezca de sepultura eclesiástica: con esto concuerda fray Luis López (b F. Luis Lo. in stu. conf. 1 p. c. 70 & 2 p. c. 31. q 2), Navarra (c Nav. 1 to. li. 2. de rest. c. 3. nu. 300): el cual dice, que los gobernadores y magistrados que mandan correr toros, y los que los provocan en el coso, y corren, no pecan mortalmente: ni incurren los seculares en descomunión, ex natura rei: y la razón que da es, porque ya está quitada la censura ipso facto, en el tiempo pasado puesta por Pío V, que es la que está dicha arriba, contra las dichas personas que mandan que se corran, como consta de una decretal de Gregorio XIII, que dio año de 1575, a veinte y cinco de Agosto, con condición que no se corran en días de fiesta, juntamente guardándose lo que queda dicho: la cual dice Navarra, que vio de mano escrita, concedida a instancia de nuestro muy católico Rey don Felipe segundo de este nombre, Rey de las Españas, y que así siendo quitada la censura, no se corriendo en días de fiesta se juzga serlo también la prohibición acerca de las dichas personas seculares: y de esta manera se podría salvar la sentencia de Medina, empero no la salva Navarra, porque antes concuerda con lo de fray Luis López: porque dice, que ya que no sea pecado correrlos ex natura rei, dice serlo por las razones de fray Luis, y por otras muchas que pone, si no es de la suerte que arriba queda dicho, y es buena doctrina. Concuerdan también fray Manuel Rodríguez (d F. M. R. 2 to. c. 71. conc. nu. 1. 2), y Gutiérrez (e Gutie. qq. cano. c. 7).

[Alonso de Vega, Summa llamada Nueva Recopilación, Madrid 1598, 2:998-1000.]

Caso primero

Preg. ¿Si es pecado mortal correr toros?

Resp. Que acerca de correr toros, y bestias fieras, Pío V dio un motupropio, o extravagante, que empieza, De salute gregis, dada en Roma año de mil y quinientos y sesenta y siete, donde tal correr de toros y bestias, parece condenar debajo de graves penas. Navarro (h Nav. c. 18, n. 13), preguntado en el tiempo que vivía, sobre esta cuestión, lo interpreta de esta suerte: Salva la censura de la Sede Apostólica, que la prohibición de la tal extravagante no proceda en la agitación de los toros, y bestias fieras, que es ejercitada moderadamente, y con tal cautela, que probablemente se pueda creer, que no se seguirá notables daños personales, como son muertes, heridas, roturas de huesos, y otras cosas de este género: porque para que estos peligros fuesen evitados, fue dada la extravagante: y cesando la razón, y fin de la ley, cesa la disposición de ella. Pues si con aquella moderación con que nuestra señora doña Isabel, Reina Católica, permitía correr toros, conviene a saber, cortadas las puntas de los cuernos: y reprehendida y quitada la grande temeridad de los que los corren y hechos seguros y oportunos refugios, no será así correrlos culpa mortal. Hæc Navarrus. Esta resolución es harto cauta, y circunspecta contra Medina (i Med. instr. confessa. en la declar. del 7 mand. § 28), el cual, aliquantulum licentiose, contra la extravagante susodicha, sin limitación ninguna dice, carecer de culpa mortal el correr toros, o jugar cañas, o torneos, o ir a caza de jabalíes, aunque alguna vez se ponga en peligro: porque dice, que estos son juegos que ha escogido la República, para que se ejerciten los caballeros para cuando haya guerra: y por tanto, el bien común se ha de anteponer al bien particular: empero como haya otros más cómodos, y menos peligrosos juegos de guerra, que estas agitaciones de toros, con las cuales para el dicho fin en común los soldados se pueden ejercitar (principalmente como un famoso, y experto Capitán haya afirmado, casi la experiencia testigo, semejante correr de toros, más enseñará huir de los enemigos, que acometerlos) no debiera tan afirmadamente sin limitación Medina, afirmar esto, según dice fray Luis López, estando de por medio la extravagante de Pío V, en la cual Pío V prohíbe, así a clérigos regulares, como a seculares (aunque cuanto a los clérigos seculares, ya está quitado por un motupropio de Clemente Octavo: y así ya los pueden ver los clérigos seculares sin pecado) que tienen beneficios Eclesiásticos, o constituidos en ordenes sacros debajo de descomunión, que no estén, ni se hallen presentes a estos espectáculos: y si allí alguno fuere muerto, siquiera sea soldado, o otra cualquiera persona, corriendo estas bestias, determina que carezca de sepultura Eclesiástica. Con esto concuerda fray Luis López (a F. L. Lop. in instr. conf. 1 p. c. 70 & 2 p. c. 31. q 2), y Navarra (b Nav. 1 to. li. 2. de resti. c. 3. n. 300), el cual dice, que los gobernadores y magistrados que mandan correr toros, y los que los provocan en el coso, y corren, no pecan mortalmente, ni incurren los seculares en descomunión, Ex natura rei: y la razón que da es, porque ya está quitada la censura ipso facto, en el tiempo pasado puesta por Pío V, que es la que está dicha arriba, contra las dichas personas que mandan que se corran, como consta de una decretal de Gregorio XIII, que dio año de mil y quinientos y setenta y cinco, a veinticinco de Agosto, con condición que no se corran en días de fiesta, juntamente guardándose lo que queda dicho, la cual dice Navarra, que vio de mano escrita, concedida a instancia de nuestro muy Católico Rey don Felipe, Segundo de este nombre, Rey de las Españas: y que así siendo quitada la censura, no se corriendo en días de fiesta, se juzga serlo también la prohibición acerca de las dichas personas seculares, y de esta manera se podría salvar la sentencia de Medina: empero no la salva Navarra, porque antes concuerda con lo de fray Luis López, porque dice, que ya que no sea pecado correrlos Ex natura rei, dice serlo por las razones de fray Luis, y por otras muchas que pone, si no es de la suerte que arriba queda dicho, y es buena doctrina. Concuerdan también fray Manuel Rodríguez (c F. M. Rod. 2 to. c. 71. concl. & n. 1. 2), y Gutiérrez (d Gutie. qq. canon. c. 7).

[Alonso de Vega, Summa llamada Nueva Recopilación, Madrid 1606, 2:1012-1013.]

 

Segunda parte · Capítulo CXX. De Toros

Caso primero

1 Correr toros haciendo tablados fuertes, y adonde se puedan acoger los que los corren, no es pecado mortal, porque si estaba antes vedado el correrlos por Pío Quinto: después acá del, ya está concedido por otros sumos Pontífices el correrlos. 2. p. col. 1012 b. c. & 1013 a. b.

[Alonso de Vega, Epítome, o Compendio de la Suma, Madrid 1610, tomo 2, página 383.]