Filosofía en español 
Filosofía en español


1594 1598 1606

Segunda parte · Capítulo XLVIII

De Negros

Caso único

Preg. ¿Si los que cautivan engañosamente negros en Guinea, pecan mortalmente, y si están obligados a ponerlos en su libertad?

Resp. que comprarlos allá de quien los puede vender, que es lícito, mas que cautivarlos engañosamente, que es pecado mortal: y que el que los cautiva está obligado a ponerlos allá en su libertad, y lo mismo está obligado a hacer el que los comprare de los que así con engaño los cautivaren, aunque pierda el dinero que diere por ellos: Soto (a Soto li. 4. de ius. & iu. q. 2. ar. 2. p. 266), Mercado (b Merca. de contratos, c. 20. del contrato de los negros de Caboverde) dice, que comprar negros no es trato seguro, porque se comete gran injusticia entre los mismos negros allá en Guinea cautivándose unos a otros: y también se comete en los que de acá los compran allá, por no saber si fueron cautivados justamente para poder ser vendidos: Navarra (c Nav. 2 to. de resti. li. 3. c. 1. nu. 214) tiene lo mismo, y F. Luis López (d F. Luis Lop. instru. nego. li. 1. c. 5. p. 11 & 12 & 13 & 14), alegando a un Obispo del Japón que tiene la misma opinión, en un tratado que hizo de la libertad de los Indios, y lo mismo dice F. Manuel Rodríguez (e F. M. R. 2. to. ca. 76. conc. & nu. 6), aunque al cabo viene a decir, que para quietar las conciencias de los que en España con buena fe compran por sus dineros los dichos negros para servirse de ellos, no obstante lo que está dicho, los pueden retener con buena conciencia, porque aunque en general haya prevalecido la fama de lo dicho, no pueden los que compran estos negros en particular averiguar, aunque pongan mucha diligencia en ello, si fueron justamente cautivos, o no, porque opinión es de Scoto (f Soto. in 4. d. 57. q. unica ar. 5), muy recibida de todos los Teólogos, que aquel que se casa con buena fe, dudando después si su matrimonio fue válido, examinando el negocio, y no pudiendo dar alcance a la verdad, puede lícitamente, no solamente pagar el débito a su mujer, mas aun pedirle: lo cual también en nuestro caso corre para aquí el capítulo 102 parte 1, de esclavos, es bueno.

[Alonso de Vega, Summa llamada Nueva Recopilación, Madrid 1598, 2:551.]

Caso único

Preg. ¿Si los que cautivan engañosamente negros en Guinea, pecan mortalmente, y si están obligados a ponerlos en su libertad?

Resp. Que comprarlos allá de quien los puede vender, que es lícito, mas que cautivarlos engañosamente, que es pecado mortal: y que el que los cautiva está obligado a ponerlos allá en su libertad, y lo mismo está obligado a hacer el que los comprare de los que así con engaño los cautivaren, aunque pierda el dinero que diere por ellos: Soto (f Soto lib. 4. de iustit. & iure. q. 2. art. 2. p. 266), Mercado (g Merca. de contratos, c. 20. del contrato de los negros de Caboverde) dice, que comprar negros no es trato seguro, porque se comete gran injusticia entre los mismos negros allá en Guinea cautivándose unos a otros: y también se comete en los que de acá los compran allá, por no saber si fueron cautivados justamente para poder ser vendidos. Navarra (h Navarra 2 tom. de rest. libr. 3. cap. 1. num. 214) tiene lo mismo, y fr. Luis López (i F. Luis Lop. instruct. negotiant. lib. 1. c. 5. p. 11 & 12 & 13 & 14), alegando a un Obispo del Japón que tiene la misma opinión, en un tratado que hizo de la libertad de los Indios, y lo mismo dice fray Manuel Rodríguez (k F. M. Rod. 2. tom. c. 76. conc. & nu. 6), aunque al cabo viene a decir, que para quietar las conciencias de los que en España con buena fe compran por sus dineros los dichos negros para servirse de ellos, no obstante lo que está dicho, los pueden retener con buena conciencia, porque aunque en general haya prevalecido la fama de lo dicho, no pueden los que compran estos negros en particular averiguar, aunque pongan mucha diligencia en ello, si fueron justamente cautivos, o no, porque opinión es de Escoto (l Scot. in 4. d. 57. q. unic. artic 5), muy recibida de todos los Teólogos, que aquel que se casa con buena fe, dudando después si su matrimonio fue válido, examinando el negocio, y no pudiendo dar alcance a la verdad, puede lícitamente, no solamente pagar el débito a su mujer, mas aun pedirle: lo cual también en nuestro caso corre. Para aquí el capítulo ciento y dos parte primera de esclavos, es bueno, véase.

[Alonso de Vega, Summa llamada Nueva Recopilación, Madrid 1606, 2:577-578.]

 

Segunda parte · Capítulo XLVIII. De Negros

Caso único

1 Comprar negros en Guinea de quien los puede vender lícito es, empero no, de quien los cautiva engañosamente para venderlos. 2. p. col. 577 d.

2 Los que con buena fe compran acá los negros susodichos, lícitamente los pueden tener. 2. p. col. 578 a. b.

Para este capítulo se vea el de esclavos en la primera parte.

[Alonso de Vega, Epítome, o Compendio de la Suma, Madrid 1610, tomo 2, página 220.]