Congreso por la Libertad de la Cultura

Congreso por la Libertad de la Cultura
1950-1967 → ailc -1979

Cronologí­a · Quién fue quién · Berlí­n 1950 · Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura · Julián Gorkin · Ignacio Iglesias · Asociación Argentina por la Libertad de la Cultura · José Ferrater Mora y el CLC · Lourmarin 1959 · Centro de Documentación y de Estudios Españoles · Copenhague 1960 · Comisión española del CLC · Múnich 1962 · Pablo Martí­ Zaro · Reuniones organizadas · Mañana, tribuna democrática española · Toledo 1965 · Seminarios y Ediciones SA · Colección «Hora H»

→ Puede tenerse por institución estructuralmente antecesora del CLC, en el anterior periodo de entreguerras, a la Entente Internacional contra la Tercera Internacional.

Institución anticomunista organizada por el Imperio yanqui durante la Guerra Frí­a, fundada en Berlí­n en 1950, con sede en Parí­s y delegaciones en una treintena de naciones. En los años sesenta se fue desvelando que los Estados Unidos del Norte de América mantení­an discretamente esta organización a través de instituciones como la CIA, la Fundación Farfield o la Fundación Ford. Es curioso advertir cómo algunos periodistas e intelectuales burgueses occidentales se fueron sorprendiendo, y aún escandalizando, a medida que se enteraban, demostrando la ingenuidad infantil en la que se mantení­an, quizá adormecidos por el mito de la cultura y el de la libertad. Desde 1967 se sirvió del nombre Asociación Internacional por la Libertad de la Cultura, hasta su disolución formal en 1979.

Congreso por la Libertad de la Cultura

Triunfante la cultura libre sobre la cultura totalitaria, la Agencia Central de Inteligencia norteamericana puede presumir del Congreso por la Libertad de la Cultura en su historia pública, incluso desde su sitio de internet, como instrumento eficaz que fue para la causa de la democracia.

Como es bien sabido, del 25 al 29 de abril de 1966 publicó The New York Times una serie de artí­culos sobre la CIA, cuestionando los lí­mites de sus actuaciones cuando, al dejar de ser un mero instrumento del gobierno democrático de turno, se convertí­a en un poder polí­tico en sí­ mismo dentro del Imperio. Cuanto tení­a que ver con los arcana imperii clásicos (espionaje, discretas neutralizaciones de personajes molestos, impulso de grupos y organizaciones paramilitares subversivas y terroristas para desestabilizar al enemigo, &c.) fue más o menos aceptado por quienes, en su hipocresí­a, sí­ que se rasgaron las vestiduras y se indignaron al irse desvelando que la CIA también dedicaba millones y millones de dólares a la infiltración directa en los que se suponí­an sacrosantos terrenos de la Cultura. Ellos, liberales burgueses que disfrutaban de la libertad del capitalismo, frente a tantos periodistas, cientí­ficos y escritores comunistas ví­ctimas del totalitario dirigismo estatista soviético, y que en su generosidad dedicaban parte su tiempo a ser paladines de una emancipadora Libertad de la Cultura, se negaban a reconocerse también como otros soldados más de la Guerra Frí­a, como intelectuales mercenarios a sueldo, y preferí­an que no se confirmase que nóminas, amables viajes y generosas dietas por asistir a reuniones y congresos, pagos por preparar libros y artí­culos para determinadas editoriales y revistas, no procedí­an tanto de un supuesto libre mercado de la cultura, o de la extravagante generosidad de algunos millonarios acomplejados redistribuidores de riqueza a través de sus fundaciones, o de reconfortantes e imaginadas aportaciones voluntarias de las fuerzas del trabajo a través de los sindicatos anticomunistas, sino en buena medida directamente, cuando no exclusivamente, de la CIA, de ese oscuro brazo ejecutor de los designios del Imperio. Pero The New York Times del 27 de abril de 1966 lo habí­a asegurado terminante: «A través de canales similares, la CIA ha apoyado a grupos de exiliados de Cuba y refugiados de los paí­ses comunistas de Europa, u organizaciones de intelectuales anticomunistas pero liberales, como el Congreso por la Libertad de la Cultura, y algunos de sus diarios y revistas.» ¡Y lo habí­a publicado, además, el mismo dí­a en el que, ya maduro el diálogo entre católicos y marxistas, la diplomacia moscovita y la diplomacia vaticana habí­an organizado un primer y espectacular encuentro en el Vaticano: el papa Pablo VI concedió audiencia durante cuarenta minutos al mismí­simo Andréi Gromyko, eterno ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética, quien abandonó el Vaticano rodeado por escolta de motoristas! Con la guerra de Vietnam de fondo y mientras el presidente Mao consolidaba la Gran Revolución Cultural Proletaria…

El Secretario General del Congreso por la Libertad de la Cultura desde 1951 hasta 1967 fue el compositor Nicolás Nabokov (1903-1978), nacionalizado norteamericano en 1939 (y primo del escritor Vladimir Nabokov, 1899-1977). Además de Nabokov, los principales ideólogos, organizadores y ejecutores del proyecto fueron Michael Josselson (1908-1978) y Melvin J. Lasky (1920-2004), a los que pronto se unió en Parí­s el escritor Robie Macauley (1919-1995, agente de la CIA que en 1966 pasó a ser editor de Playboy). Entre los personajes no hispanos que colaboraron con esta institución pueden mencionarse: John Dewey (1859-1952), Benedetto Croce (1866-1952), Bertrand Russell (1872-1970), Upton Sinclair (1878-1968), Jacques Maritain (1882-1973), Karl Jaspers (1883-1969), Theodor Heuss (1884-1963), Franí§ois Mauriac (1885-1970), Julian Huxley (1887-1975), Ví­ctor Serge (1890-1947), Reinhold Niebuhr (1892-1971), John Dos Passos (1896-1970), William Faulkner (1897-1962), David Lilienthal (1899-1981), Franz Borkenau (1900-1957), Ignazio Silone (1900-1978), John Steinbeck (1902-1968), Sidney Hook (1902-1969), Jayaprakash Narayan (1902-1979), Robert Montgomery (1904-1981), Arthur Koestler (1905-1983), Raymond Aron (1905-1983), James Burnham (1905-1987), Denis de Rougemont (1906-1985), Leopold Sedar Senghor (1906-2001), Alfred J. Ayer (1910-1989), Tennessee Williams (1911-1983), Hugh Trevor-Roper (1914-2003), &c.

En el ámbito de la hispanidad numerosos filósofos, periodistas, polí­ticos, profesores, intelectuales y artistas, desde diferentes posiciones ideológicas anticomunistas (cristianas, anarquistas, liberales, trotskistas, socialdemócratas), colaboraron activamente con el Congreso por la Libertad de la Cultura: Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Américo Castro (1885-1972) Luis Araquistain Quevedo (1886-1959), Salvador de Madariaga (1886-1978), Gabriela Mistral (1889-1957), Claudio Sánchez Albornoz (1893-1984) Jorge Guillén (1893-1984) Eugenio Relgis (1895-1987), Jorge Mañach Robato (1898-1961), Vicente Aleixandre (1898-1984), Alfonso Reyes Ochoa (1889-1959), Fernando Valera Aparicio (1899-1982), Jorge Luis Borges (1899-1986), Luis Alberto Sánchez (1900-1994), Germán Arciniegas (1900-1999), Ramón J. Sender (1901-1982), Julián Gómez Garcí­a (a) Julián Gorkin (1901-1987), Marí­a Zambrano (1904-1991), Francisco Ayala (1906-2009), Pedro Laí­n Entralgo (1908-2001), Rosa Arciniega (1909-1976), José Luis López Aranguren (1909-1996), Dionisio Ridruejo (1912-1975), José Ferrater Mora (1912-1991), Ignacio Iglesias Suárez (1912-2005), Charles Cortvrint (a) Luis Mercier Vega (1914-1977), Julián Marí­as Aguilera (1914-2005), Camilo José Cela (1916-2002), Pedro Pagés Elias (a) Victor Alba (1916-2003), Augusto Roa Bastos (1917-2005), Enrique Tierno Galván (1918-1986), Miguel Sánchez-Mazas Ferlosio (1925-1995), &c.

* * *

Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, 100, setiembre 1965 Sept 1965: cierra Cuadernos. Julio 1966: nace Nuevo Mundo. Redactor jefe de ambas: Ignacio Iglesias Suárez, ex poumista, funcionario del CLC-AILC: «en enero de 1953 entré en la Asociation Internationale pour la Liberté de la Culture, para ocuparme de la secretarí­a de redacción de Cuadernos, revista en lengua española destinada sobre todo a los paí­ses iberoamericanos; la sucedió Mundo Nuevo, que existió hasta abril de 1971. Me ocupé, por último, de la revista de ciencias sociales Aportes, hasta octubre de 1972, fecha en que me jubilé.» (Notas autobiográficas, 1997) Mundo Nuevo, 1, julio 1966

1967 Asamblea General del Congreso por la Libertad de la Cultura (Parí­s, 13 de mayo → Communique de Presse): «Con profundo dolor la mencionada Asamblea ha podido comprobar que el informe confirma las revelaciones con respecto a la parte que le corresponde a la CIA en la financiación del Congreso. La Asamblea deplora que el director ejecutivo, sin referirlo a los animadores del Congreso, haya creí­do deber aceptar tal financiación, aunque haya puesto como condición de esta ayuda la independencia del Congreso. La Asamblea sólo puede felicitarse de los resultados de la acción del Congreso desde su fundación en 1950. Expresa la convicción de que esos resultados no han sido jamás influidos de ninguna manera por los proveedores de fondos y proclama su confianza en la independencia y la integridad de todos los intelectuales que han participado en el Congreso. Condena de forma enérgica la manera cómo han sido engañados por la CIA y el mal que ésta ha hecho a su causa. La Asamblea quiere declarar que semejante acción es de tal naturaleza que puede corromper las fuentes mismas de la libertad intelectual. La Asamblea repudia formalmente el empleo de tales métodos en el mundo del pensamiento. La Asamblea expresa su satisfacción de que la Fundación Ford, que ha sostenido al Congreso durante muchos años, se haya convertido desde el año pasado en la única fuente de financiación del Congreso.»

«Como es bien sabido ya, el Congreso por la Libertad de la Cultura ha estado siempre en el centro de una actividad polémica que no conoce tregua. Originario de la guerra frí­a, ha sido atacado por la extrema derecha y por la extrema izquierda. Ahora, que tanto un bando como el otro han perdido su carácter monolí­tico y que no hay ortodoxias universalmente válidas, le ha tocado al Congreso la hora del análisis y de las revelaciones. La vinculación financiera que tuvo en el pasado con la CIA (siempre alegada por sus enemigos, nunca hasta ahora probada) ha sido plenamente admitida.» («La CIA y los intelectuales», Mundo Nuevo, Parí­s, julio 1967, 13:1.)

 
algunas de la publicaciones del Congreso por la Libertad de la Cultura

1961 El Tibet y el nuevo imperialismo chino. Libro blanco, preparado bajo los auspicios del Comité Hindú del Congreso por la Libertad de la Cultura, presentación por el Dalai Lama, prólogo de Salvador de Madariaga, México 1961, 337 págs.

 
bibliografí­a selecta sobre el Congreso por la Libertad de la Cultura

1990 Edward Shils (1910-1995), «Remembering the Congress for Cultural Freedom», Encounter, septiembre 1990, págs. 53-64, disponible en unz.org

1995 Pierre Grémion (1902-2012), Intelligence de l'anticommunisme. Le Congrí¨s pour la liberté de la culture í  Paris 1950-1975, Fayard (Pour une histoire du XXe sií¨cle), Parí­s 1995, 645 páginas.

Michael Warner, «Origins of the Congress of cultural Freedom, 1949-50», Studies in Intelligence, vol. 38, nº 5, verano 1995 (revista del Center for Study of Intelligence, CIA), disponible en cia.gov

1999 Frances Stornor Saunders (1966), Who Paid the Piper?: The CIA and the Cultural Cold War, Granta Books, Londres 1999. Traducción española de Rafael Fontes: La CIA y la guerra frí­a cultural, Debate, Madrid 2001, 639 págs.

2005 George A. Reisch, How the Cold War Transformed Philosophy of Science. To the Icy Slopes of Logic, Cambridge University Press, Nueva York 2005. Traducción española de Daniel Blanco: Cómo la Guerra Frí­a transformó la filosofí­a de la ciencia: hacia las heladas laderas de la lógica, Universidad Nacional de Quilmes, Bernal (Buenos Aires) 2009, 479 págs.

2009 Jordi Amat, «Europeí­smo, Congreso por la Libertad de la Cultura y oposición antifranquista», Historia y Polí­tica, Madrid, enero-junio 2009, nº 21, págs. 55-72.

 
sobre el Congreso por la Libertad de la Cultura en el Proyecto Filosofía en español

1953 Julián Gorkin, «El Congreso por la Libertad de la Cultura en Iberoamérica», Cuadernos 3:96-100.

1960 Progreso y Libertad (Berlí­n, 16-20 de junio de 1960)

1967 «La CIA y los intelectuales», Mundo Nuevo 13:1.

«La CIA y los intelectuales», Emir Rodrí­guez Monegal, Mundo Nuevo 14:11.

Cronologí­a
Quién fue quién
Berlí­n 1950
José Ferrater Mora y el Congreso por la Libertad de la Cultura 1951-1966
Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura
Lourmarin 1959
Centro de Documentación y de Estudios Españoles
Copenhague 1960
Comisión española del Congreso por la Libertad de la Cultura
Múnich 1962
Reunión celebrada en La Ametlla del Vallés, 5-6 diciembre 1964
Reunión celebrada en Toledo, 26-28 noviembre 1965
Seminarios y Ediciones SA

Informa de esta página por correo
filosofia.org
Proyecto Filosofía en español
© filosofia.org
www.lechuza.org
Hitos en la institucionalización
de la cultura circunscrita