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«El sepulcro de Bolívar. El grabado que publicamos en la pág. 280 representa el sepulcro del general D. Simón Bolívar, que existe en una capilla de la catedral de Caracas, y que fue erigido por decreto del Congreso de Venezuela en 1852.
Sobre una gradería reposa un basamento, y sobre éste un templete que contiene la estatua de Bolívar; a los lados hay figuradas otras dos estatuas, tamaño natural: una que representa la Justicia, teniendo en la mano derecha un pergamino en que se leen estas palabras: Diligite justitiam qui judicatis terram, y a sus pies un ángel con la balanza en la mano derecha; otra, la de la izquierda, tiene asido con ambas manos un plato, en cuyo borde superior se lee, Bono publico, y está en actitud de vaciar una cantidad de monedas que en él se contienen, en significación de la íntegra consagración al bien público que Bolívar practicó durante su vida, y que todo hombre de Estado debe a su patria.
La estatua del general (mayor tamaño que el natural), que aparece envuelta en un manto, tiene la diestra sobre el pecho, en testimonio de la pureza de su conciencia, y una corona de laurel en su izquierda, premio de su virtud. En el basamento está esculpido un bajo-relieve de tres figuras, que son las tres Repúblicas que él fundó: Colombia (inclusa Venezuela), Ecuador y Perú (inclusa Bolivia); huellan un yugo, y se dirigen hacia una planta de laurel dejando detrás una de abrojos.
En el centro de la gradería se encuentra esta lacónica inscripción: Simonis Bolívar | Cineres | grata atque memor patria | hic condit et honorat | Anno MDCCCLII.
Este monumento, que ofrece en conjunto un aspecto severo y clásico, está ejecutado en fino mármol de Carrara, y con delicadeza y buen gusto, por el renombrado artista italiano Mr. Tenerani.» (Texto de Eusebio Martínez de Velasco, La Ilustración Española y Americana, Madrid, 30 de abril de 1875, año XIX, número XVI, páginas 267 y 280.)
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