El Sol
Madrid, jueves 23 de abril de 1925
 
año IX, número 2.405
página 4

En la Unión Iberoamericana

Don Rodolfo Reyes disertó ayer sobre
«El valor-hombre en América»

Dedicó, en sus primeras frases, un recuerdo a la labor de los dos insignes propugnadores de la unidad espiritual hispanoamericana, D. Rafael María de Labra y señor Rodríguez San Pedro.

«Hay que seguir las huellas de los que tanto y tan eficazmente han laborado por este ideal hasta lograr con la España de allá y la España de aquí una España máxima.»

Refirióse a las manifestaciones hechas recientemente en El Sol por el escritor argentino D. Leopoldo Lugones, mostrándose disconforme con él, a quien considera deslumbrado por la pujanza material norteamericana. Tampoco se muestra de acuerdo con los falsos apóstoles de un hispanoamericanismo exaltado que quieren fundir en uno solo dos pueblos sin contar con el obstáculo de lo imposible.

«Somos –dijo– la contrastación de España en otros medios y en otras sociedades sin desvincularnos de la raza matriz que nos ha legado el abolengo hispánico, un abolengo avalorado por treinta siglos de cultura clásica y de cristianismo. Y esto, que es la síntesis de todas nuestras virtudes, no se perderá nunca, seguirá existiendo contra el tiempo y la distancia.

Habló del emigrante español, del «indiano», que realiza en América la misma labor que en tiempos acometieron Colón, Pizarro, Hernán Cortés, y que viene a constituir entre nuestra Península y el Nuevo Continente como un puente de carne viva. Señaló la diferencia existente entre nuestra sociedad y las hispanoamericanas en cuanto al reconocimiento del valor-hombre, y expuso la conveniencia de que España se americanice un poco en este respecto, desechando los viejos convencionalismos de casta y jerarquía y apreciando a cada individuo por sus condiciones personales sin exigirle otra garantía para ponerle en el camino del mejoramiento y del triunfo.

Finalmente hizo una calurosa y lírica apología del idioma.

Los concurrentes, entre los que tenía una brillante representación el Cuerpo diplomático hispanoamericano acreditado en Madrid, interrumpieron repetidas veces al orador con sus aplausos y acogieron sus últimas palabras con una ovación.

——
Un Congreso libre de trabajadores intelectuales · Leopoldo Lugones

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