Revista Cubana de Filosofía
La Habana, enero-abril de 1955
Vol. III, número 11
página 46-58

Recuento de actividades filosóficas

Cuba

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Durante los dos años y medio que ha durado la interrupción padecida por la Revista Cubana de Filosofía, han tenido lugar en nuestro país los siguientes acontecimientos filosóficos.

El curso académico de 1952 a 1953 estuvo consagrado al estudio de una cuestión de tanta importancia en el presente como el de las relaciones entre la filosofía y la sociedad. Para este trabajo la Sociedad Cubana de Filosofía pudo contar con el generoso patrocinio de la Comisión Nacional Cubana de la Unesco, la que además de subvencionar el ciclo de conferencias dictado, corrió con la edición de las mismas. El libro, admirablemente impreso, contiene doce trabajos que versan acerca de las relaciones de la filosofía con la cultura, la educación. la democracia, la convivencia humana, la paz, &c. Este libro ha sido objeto de gran demanda, al extremo de encontrarse prácticamente agotado, y acerca de su contenido hay un regular número de valiosas apreciaciones encomiásticas.

El curso académico de 1953-1954 fue consagrado por la Sociedad Cubana de Filosofía a dos trabajos diferentes, a saber, para la primera parte de dicho curso fue desarrollado un ciclo de conferencias sobre la Idea de la Historia de la Filosofía, de su eficacia didáctica y su importancia en el presente. Como lo da a entender el título, se trataba de una cuestión polémica, que tuvo la virtud de congregar un público numerosísimo y ávido de seguir las interesantes peripecias del curso. Este ha sido editado, también con el concurso de la Unesco, y está circulando desde fines del año pasado. En cuanto a la segunda parte del mencionado curso de 1953 a 1954 fue dedicado al tema siguiente: ¿Es la Psicología una ciencia filosófica? También constituyó una ocasión de interesantes debates, en los cuales se examinaron las diferentes posiciones hoy vigentes en la psicología. Se encuentra en proceso de recopilación, con el objeto de ser editado a la mayor brevedad.

Finalmente, desde octubre del pasado año, y en cuanto constituye el curso académico de 1954 a 1955, la Sociedad Cubana de Filosofía viene desarrollando un ciclo de conferencias sobre el siguiente tema: Algunos aspectos de la Filosofía de la Ciencia. En este caso se trata de examinar y discutir los que pueden ser efectivos supuestos de la filosofía de la ciencia, a partir del examen de las distintas ciencias particulares, es decir, la matemática, la física, la biología, la psicología, &c. Este ciclo se desarrolla todavía y concluirá a fines del mes de mayo. Ya se dan los primeros pasos a fin de editar los trabajos que lo integrarán en su totalidad. [47]

En enero de 1953 la Sociedad Cubana de Filosofía tuvo a su cargo la organización y dirección de unas Conversaciones filosóficas interamericanas, como parte de los festejos destinados a conmemorar, con la máxima brillantez posible, el primer centenario del natalicio del Apóstol José Martí. Para cumplimentar la encomienda que se le hizo, la Sociedad invitó a un regular número de personalidades de toda América, consagradas al quehacer filosófico, para discutir dos temas de evidente importancia, a saber: La esencia del hombre y de lo humano y ¿Es posible una filosofía americana? Además, la reunión, que duró desde el 26 de enero hasta el 19 de febrero, contó con otras actividades, como discusiones sobre la organización de una Sociedad Interamericana de Filosofía, distintos actos sociales, &c. Finalmente, ha sido editada la Memoria que contiene los trabajos presentados a las mencionadas Conversaciones, así como los acuerdos tomados y reseñas de los diferentes aspectos del citado evento.

Luego, en el mes de agosto de ese mismo año, la Sociedad Cubana de Filosofía concurrió al XI Congreso Internacional de Filosofía celebrado en Bruselas. La misión estuvo integrada por los señores Humberto Piñera Llera, Mercedes García Tudurí, Rosaura García Tudurí, Máximo Castro, Dionisio de Lara y Pedro V. Aja. Se presentaron sendas ponencias, que fueron leídas y discutidas en cada caso, y la delegación tomó parte en las diversas actividades del mencionado Congreso. Luego, el doctor Pedro V. Aja redactó una especie de reseña de la labor desarrollada por los delegados cubanos en el Congreso, que ha sido editada por la Sociedad Cubana de Filosofía con el título de El Congreso de Bruselas.

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Otros acontecimientos de notoria significación durante los años de 1953 y 1954 han sido:

a) En el propio año de 1953 el ya mencionado XI Congreso Internacional de Filosofía, que tuvo como sede la ciudad de Bruselas, y con motivo del cual se reunieron allí al pie mil delegados provenientes de todas partes del mundo. Para poder apreciar la magnitud de este suceso filosófico es menester acudir a la impresionante mole de los catorce volúmenes editados, en los cuales se recoge íntegramente la producción presentada al Congreso por los participantes del mismo. En cuanto a la presencia de figuras de relieve universal, se pueden citar a Etienne Gilson, Gilbert Ryle, Alfred Ayer, Nicola Abbagnano, Michel Federico Sciacca, &c.

b) Un detalle triste del año de 1953 es el largo cortejo de figuras filosóficas desaparecidas, que incluye a Jean Baruzzi, Hans Reichenbach, Charles Lalo, David Katz, Gustav Kafka, Edgar S. Brigthmann. Sin olvidar al eminente y muy conocido filósofo alemán, Aloys Müller, quien falleció en 1952.

c) El acontecimiento filosófico mayor de 1954 lo es sin duda el Congreso Internacional de Filosofía celebrado en la ciudad de San Pablo, Brasil, con motivo de conmemorarse el IV centenario de la fundación de la ciudad. [48] En los días comprendidos del 9 al 16 de agosto del año pasado, tuvo lugar este acontecimiento que permitió reunir allí a distinguidas personalidades de Europa y América. Entre las del Viejo Continente se contaron Julián Marías, Michele Federico Sciacca, Henri Gouhier, Fritz Joachim von Rintelen, Aloys Benz, Aloys Wenzl, Enzo Pacci, Luigi Bagolini, Delfim Santos y algunos otros. América, por su parte, se hizo representar por Alberto Wagner de Reyna, Francisco Miró Quesada, Eduardo García Máynez, Leopoldo Zea, Eugenio Pucciarelli, Octavio N. Derisi, los hermanos Virasoro, Jorge Millas y Humberto Piñera Llera. El Brasil aportó un nutrido contingente, procedente de las distintas universidades de ese país. Presidió el Congreso el notable filósofo del derecho Miguel Reale, Profesor de esa disciplina en la Universidad de San Pablo y Presidente del Instituto de Filosofía.

El Congreso constituyó una oportunidad espléndida de demostrar lo que puede ser un acontecimiento de esta índole cuando está bien inspirado, pues la calidad de los trabajos presentados, el alto nivel de las discusiones y los resultados obtenidos, como en el caso de la fundación de la Sociedad Interamericana de Filosofía demuestra lo que es posible conseguir cuando un acto de esta índole logra cumplir la finalidad que lo motiva.

d) También 1954 nos ha dejado su triste saldo de muertes filosóficas, aunque afortunadamente menor que el anterior. En este año ha habido que lamentar la desaparición de Ettore Bignone y Alessandro Leví en Italia, y la profundamente lamentada de René Le Senne en Francia.

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e) A partir del comienzo del año de 1954 la publicación de la Bibliographie de la Philosophie, que, como es sabido, venía realizándose bajo la dirección del Instituto Internacional de Filosofía y al cuidado de Mr. Raymond Bayer y Mlle. Suzanne Delorme, ha alterado su factura habitual y el tiempo de su aparición, de manera que ya desde el año pasado se edita en forma de breves cuadernos y trimestralmente, con la ventaja y el aliciente de que las obras anunciadas aparecen todas provistas de un breve comentario a cargo de distintas personas. Todo lo cual constituye sin duda un indudable mejoramiento con respecto a lo que hasta ahora se venía haciendo en una labor de tanta utilidad como la mencionada.

f) También el año de 1954 ha sido el del feliz inicio de una labor editorial auspiciada por la Universidad de Puerto Rico. Se trata de la edición, en unos casos, o de la reedición, en otros, de obras filosóficas de real interés. Es así como ya se han publicado el Discurso del Método y el Fausto. Ambas ediciones en texto bilingüe, con ilustraciones y tipos de fácil y agradable lectura. En lo que respecta al Discurso del Método, el trabajo de traducción, de notas críticas, y sobre todo el admirable estudio introductorio, han sido confiados a una personalidad de tanto relieve filosófico en América como Risieri Frondizi.

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En lo que va decursado de 1955 es posible referirse a lo siguiente: [49]

a) En la segunda mitad del mes de enero de este año visitó la Habana, invitado por la Universidad de esta ciudad, la de Oriente y la Sociedad Cubana de Filosofía el eminente filósofo español, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor Eduardo Nicol. En la Universidad de La Habana, el ilustre visitante disertó acerca de Tres etapas de la metafísica: Aristóteles, Descartes y Heidegger. Y estas disertaciones constituyeron el aspecto más importante, por el rigor de la meditación en cada caso y la elegancia expositiva, de todo el trabajo desenvuelto por el profesor Nicol en esta nueva visita a Cuba. Luego, en la Universidad de Oriente, pronunció dos conferencias sobre el Sentido de la Filosofía. Más tarde dictó otra conferencia en la Sociedad Cubana de Filosofía sobre El fundamento de la verdad, y finalmente en el Lyceum habló acerca de Sócrates en el mundo actual.

Las disertaciones del profesor col han dejado entre quienes le escucharon la profunda impresión que su rigor expositivo y su clara manera de decir, aun las cosas más difíciles, tenía necesariamente que producir. Y abrigamos la esperanza de poder contar de nuevo con su colaboración filosófica en breve plazo.

b) La Sociedad Chilena de Filosofía comunica que se propone celebrar un Congreso Interamericano de Filosofía durante la segunda parte del mes de enero de 1956. Damos a continuación el texto de la circular recibida, que dice lo siguiente:

«La Sociedad Chilena de Filosofía, como organizadora del Congreso, ha querido orientar sus debates en torno a la cuestión que –por tratarse de un mundo tan azaroso como el contemporáneo– tiene hoy día particular interés: dilucidar la situación presente de la Filosofía como actitud teórica y práctica del espíritu. ¿Qué puede esperar hoy el hombre de la Filosofía en el campo de las ciencias naturales, culturales y lógicas y en el orden de una orientación valorativa de su conducta?

Es una pregunta que importa por igual a la comprensión de la Filosofía y la cultura de nuestro tiempo en general.

Pero asunto de tan amplias proyecciones, no puede ser filosóficamente tratado sino en relación concreta con cada uno de sus aspectos particulares. A esto obedece la división de los trabajos del Congreso en cinco Comisiones y la proposición de dos temas suplementarios de las Sesiones Plenarias.

Cada especialista podrá, de esta manera, considerar la cuestión central desde el punto de vista de los problemas particulares de su propio campo. Se trata de que, sin perder éstos en precisión técnica, gane aquélla en fundamentación concreta.

«La Filosofía y el Mundo Contemporáneo»
Comisiones:

  1. Problemas actuales de la Lógica y de la Filosofía de las Ciencias.
  2. Problemas actuales de la Antropología Filosófica.
  3. Problemas actuales de la Filosofía de la Historia y Filosofía de la Cultura. [50]
  4. Problemas actuales de la Etica, Filosofía jurídica y Filosofía Política.
  5. La Metafísica y el estado actual del saber.

Sesiones Plenarias

  • ¿Ha habido progreso de la Filosofía en su historia?
  • Significado de la Filosofía en la cultura de América.

Pedro León Loyola L.,
Presidente de la Sociedad Chilena de Filosofía.
Jorge A. Millas,
Presidente de la Comisión Organizadora del Congreso Interamericano de Filosofía-1956.»

c) Está ya a punto de aparecer el número inicial del Anuario del Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Como es sabido, el licenciado García Máynez ostenta la dirección del mencionado Centro, mientras corresponde al doctor Eduardo Nicol la dirección del Anuario. Este se consagrará principalmente a recoger: a) los resultados de las investigaciones realizadas por los profesores miembros del Centro de Estudios Filosóficos, b) contribuciones de pensadores europeos y americanos, solicitadas expresamente por el Anuario, c) el caudal de noticias sobre sucesos que tengan que ver, de algún modo con la filosofía; así como también reseñas bibliográficas de diversas obras de actualidad.

Alberto Einstein †

El 18 de abril se extinguió la vida excepcional de Alberto Einstein en su tranquila residencia de la Universidad de Princeton, donde se había refugiado desde que la barbarie vesánica en que ha venido a parar el mundo actual le obligó a dejar para siempre su habitual lugar de trabajo en Europa. Y es que con Einstein se nos va uno de los últimos representantes de esa cultura integral (valga la paradoja), profunda, humana y por lo mismo humanística, en la que descansaba ese mundo que ha acabado por desalojar al sabio para sustituirlo por la grotesca figura del técnico, ese ente vacío, insensible y maniático que arma y desarma átomos, con la misma indiferencia, no importa que se trate de fabricar una bomba atómica o de mover una locomotora. El hombre (?) que acaba por constituirse un remedo del robot (y no precisamente a la inversa), en el cual se complace en verse duplicado, gracias a las maravillas de eso que llaman cibernética.

¡Qué mundo tan distinto este de ahora, en el que tiene lugar el deceso del genial autor de la teoría de la relatividad, al que hace siquiera cincuenta años, cuando todavía la palabra sabiduría no era aplicada, con el desenfado del presente, a esas meras prolongaciones del ciclotrón que son los entes que los manipulan! ¡Cuán lejos estamos ya de la sabiduría de un Aristóteles, o de un Descartes, o de un Newton. o igualmente de un Planck, un Pasteur o un Einstein! Era el mundo de la sabiduría, que consiste en la adecuada capacidad para convertirse en eso que aspiraba Fausto a ser, es decir, un microcosmos, o sea un espejo del universo. En consecuencia, frente a la muerte de Einstein, no se sabe qué deplorar más, si el hecho particular de su lamentable desaparición, o, por el contrario, que con él se nos va uno de esos representantes, ya raros, de un mundo que va dejando atrás, con creciente despreocupación, la idea de la Ciencia concebida como la totalidad y la plenitud del saber, para entregarse con absurda fruición a la insolencia de la técnica.[51]

H. P. Ll.

Bibliocrítica

El pensamiento de Unamuno, por Segundo Serrano Poncela (Breviarios del Fondo de Cultura Económica, No. 76, México-Buenos Aires, 1953).

En el reducido espacio de un breviario el Profesor Serrano Poncela logra darnos la primera síntesis realmente plausible de la persona v la obra de don Miguel de Unamuno. Lo que hasta ahora se había escrito sobre el vasco genial y atormentado se resiente o de una excesiva falta de devoción por el hombre y su obra, o, en el mejor de los casos, no va más allá de una parcial interpretación de esa vida y su obra correspondiente. Pero Serrano Poncela nos demuestra, desde el comienzo, que siente por Unamuno esa indispensable devoción (que está, por supuesto, muy lejos de ser beatería), sin la cual resulta vano empeño acercarse, con ánimo exploratorio, a un hombre que, como es el caso de Pascal, de Nietzsche o de Unamuno, nos muestra su obra como perfecta réplica de su propia vida. Hombres para quienes el filosofar sí ha sido vivir la peculiar vida contradictoria, agitada que les ha tocado en suerte y sin tranquilizadoras «definiciones» de esas que permiten, como ha ocurrido con muchos filósofos, que la vida marche, sosegada y paralela, al lado mismo de su filosofía, pero sin confundirse jamás con ella. O sea que en ellos el tema que alimenta su filosofía es precisamente el que les suministra la experiencia dramática de su propio existir.

Serrano Poncela tiene el acierto de presentarnos un Miguel de Unamuno de carne y hueso, es decir, el Unamuno de las paradojas, de la quemante fe inquieta y de la religiosidad un tanto pascalina y kierkegardiana. El libro de Serrano Poncela nos lleva hasta la intimidad recoleta de Unamuno y nos permite ver cómo se integra, a fuerza de desprendimientos las más de las veces violentos, como ocurre en las profundidades tectónicas, ese pensamiento que lo es tanto más cuanto más dialectizante resulta a fuerza de no ser –de no querer ser– racionalista. Ese pensamiento hecho de angustias, de presentimientos y agobiadoras intuiciones, que llevan a Unamuno a formular toda una filosofía de la existencia en función de sus estratos más decisivos, a saber: lo telúrico, lo social y lo religioso.

Es, pues, este breve y enjundioso ensayo de Serrano Poncela el resultado, repetimos, de una devoción, que nos devuelve, multiplicada en claridades simpáticas, la vida y la obra ya perennes del gran vasco que moría viviendo y vivía muriendo.

H. P. Ll.

Philosophic-Scientific Problems, by P. Henry van Laer, D. Sc. (transl. by Henry J. Koren, Duquesne University Press. Pittsburgh, 1953).

El título de esta obra ya es atractivo por sí mismo para los que piensan seriamente en la conveniencia de regresar urgentemente a la buena tradición, a la de la estrecha vinculación entre la ciencia y la filosofía. También el contenido, a un lado acuerdos o inconformidades en los aspectos de crítica y de conclusiones, [52] no es de menor interés, tanto por la relevancia de los temas seleccionados como por la claridad expositiva y el vigor polémico.

Se discuten en este libro una serie de problemas filosóficos, a la luz de los datos que ofrece la ciencia moderna, sin que para sacar provecho de su lectura, como advierte en el prefacio el traductor y adaptador, Henry J. moren, haya que ser un profundo conocedor, ya que es suficiente cierta familiaridad con la ciencia y la filosofía; lo cual, agrego, es un mérito más.

Ese propósito de plantear cuestiones filosófico-científicas, en términos comprensibles y sin pérdida del rigor y la exactitud requeridas, es lo que da cierta unidad al libro ya que el material que éste ofrece es una recopilación, en siete capítulos, del mismo número de escritos del profesor P. Henry van Laer publicados en su mayor parte en revistas alemanas y francesas.

Ninguno de los trabajos que se presentan carece de importancia y todos son instructivos de alguna manera o en algún grado. El más breve y asequible, por ejemplo, (Ch. VII: On the difference between Mathematics and Science), aparte del desarrollo de un punto de vista personal, puede servir como un modelo formal para establecer las profundas diferencias entre matemática y ciencia física en relación al menos en cinco aspectos esenciales: objetos, fundamentos, métodos, carácter de necesidad y exactitud.

Otros dos estudios (Ch. V: Causality, determinism, previsibility and

modern science; Ch. VI: Causality and finality with respect to physical science) serían convenientes en extremo para quienes se han hecho eco del heraldo anónimo que, supuestamente apoyado en los resultados de la ciencia moderna, decretó el sinsentido de la causalidad en el dominio de la ciencia; opinión ésta tan ampliada y difundida que, como confiesa sinceramente el profesor van Laer «... one needs a certain amount of intellectual courage –which others will rather call naiveté– to maintain that the classical concept of causality still retains all its value, even in scientific matters». (p. 115).

Además, no falta en la obra el material, quizás un poco más especializado, para dar que pensar a los que se dedican a actividades filosóficas o científicas. Dicho sea grosso modo, para los de inclinación científica se presenta la discusión de la acción a distancia (Ch. IV: The possibility of action at a distance). Para los de inclinación filosófica, en sentido metafísico, se plantea (Ch. II: Extension as a criterion of mattter) el problema del espíritu y la materia, su distinción, la necesidad de un criterio para esa distinción, y la extensión como criterio universal de la materia; tema que involucra un fino análisis del uso que hacen los físicos del término "inmaterial" para cualificar la radiación, la energía y los campos electromagnético y gravitatorio.

Para éstos y aquéllos, y más particularmente para los interesados en lógica y epistemología, [53] se aporta (Ch. III: The principle of verification) un estudio sobre el llamado "principio de verificación" que comprende su origen, significado y crítica. Como conocedor del problema puedo decir que es un alarde de síntesis, casi exhaustivamente lograda, sobre un tema difícil e intrincado por sus variantes y matices. El autor informa a manera de antecedente de las raíces históricas, filosóficas y científicas, del neopositivismo; explica las exigencias que el neopositivismo en general estima que debe cumplir todo enunciado científico; dentro de ellas, expone el principio de verificabilidad en las principales de sus diversas interpretaciones, explícitas o implícitas (E. von Aster, A. J. Ayer, A. Einstein, W. Heisenberg, R. Carnap, O. von Neurath, R. von Mises, M. Schlick, L. Wittgenstein, H. Reichenbach, P. Bridgman ...); y termina con una crítica del principio, muy serena y a la vez muy certera en algunos puntos.

En fin, y con toda intención dejé para el fin el artículo que aparece primero en el libro (Ch. I: The value of thomistic philosophy in the study of physical science). El profesor van Laer expresa en él su filiación tomista que mantiene, tácita o expresamente, en el agudo enfoque filosófico de los temas aludidos. Para alguno esto puede ser un tanto sorprendente y desde luego que entre los –ismos en que hoy se atomiza y debate la filosofía los que más "suenan", lo más "actuales", son los denominados "existencialismo" y "empirismo lógico». ¿Y no "se dice", y repite, que el tomismo es una filosofía periclitada, trasnochada? Pues bien, y conste previamente en prenda de imparcialidad que el reseñador hasta ahora al menos no ha sido ni clasificado como neotomista, hay que leer (leer en sentido cartesiano) este libro del profesor P. Henry van Laer que, entre otras cosas, da mucho que reflexionar sobre las relaciones de la ciencia moderna con la filosofía en general y más específicamente con la renovada filosofía aristotélico-tomista.

J. Nicola

Introducción a la Filosofía por Humberto Piñera Llera (Cultural, S. A., La Habana, Cuba 1954.)

Muy difícil es anotar con tino sobre textos con fines didácticos pues todos están expuestos al perecimiento, por completas y brillantes que intenten ser sus exposiciones, pues el marco estrecho que es eso que llamamos enseñanza reduce las más brillantes expresiones a torpes balbuceos. Pero cuando un texto con fines didácticos rompe con una autocrítica sincera, porque no emana de una modestia, sino de la seguridad de lo que se dice, es entonces que está salvado por lo menos en cuanto a que la ingenuidad queda reducida.

En la anotación preliminar que hace el profesor Piñera en su libro de Introducción a la Filosofía encontramos la seña personal del que procura a contrapelo de las circunstancias ser lo suficientemente adogmático como para no anular el tema, consiguiéndolo, pues en el libro de Piñera todos los temas quedan abiertos al pensar sin una conclusión de las definitivas y dogmáticas que anulen el sentido de la filosofía,

Dice Piñera en el comienzo de su libro, «La primera consideración sería que se plantea la introducción a la Filosofía es la que consiste en preguntar si ella introduce al estudiante, por consiguiente al no iniciado, en el vasto campo de la filosofía", y –expresa después– "tal vez sea el método más efectivo [54] para no llegar jamás a dicho conocimiento». El espíritu de esta afirmación, rodeada de todos los revestimientos que se necesitan para poderlo poner en manos del estudiante, hacen del libro un texto que si no introduce revuelve al principiante que es lo que le interesa... y en definitiva, ¿qué otra cosa puede hacerse?

El texto se divide en dos partes por las exigencias del programa, uno de Introducción a la Filosofía propiamente dicha y otra segunda parte de Historia de la Filosofía, la cual es tratada en función dinámica analizándola con pupila de presente sin anacronismos pero sin faltar a la objetividad y precisión del juicio histórico.

En el primer capítulo que trata de las posibles actitudes del hombre frente a la realidad, el autor asume la posición crítica especulativa que lo lleva a la verdadera actitud filosófica, actitud que pudiéramos resumir de manera aventurada como una posición de «segura inseguridad», que ya ha constituido su sistema, tampoco deja de esbozar la correlación entre el hombre y el mundo dando así luz sobre la definición de la cultura, aunque no de manera directa. Esta actitud insegura en cuanto a definiciones y dogmas es el gusanillo que vertebra todo el libro y que se puede observar en toda la obra de Piñera, en conferencias, folletos, libros, &c., que dan al lector el deseo de estar muy de acuerdo o de ir en busca de las fuentes para combatirlo; con esta actitud, haciendo enfoques y críticas que dan gran dinamismo al libro en lo que se refiere a la exposición de la problemática filosófica, en cuanto a dialécticas y sistemas que son ya de por sí densos. Hay en el texto exposiciones objetivas y minuciosamente cronológicas, respeto ante la ciencia y los sistemas cerrados pero siempre con el mutis de la incredulidad basado en la historia de la filosofía.

En lo referente a la verdad su actitud sin dejar de ser clara es de una terapéutica para la definición de ésta, en lo que es una verdadera problemática filosófica, que es la agudeza que requiere el filosofar. En general todos los temas son abordados como en insegura actitud un tanto desconfiada pero que pone en contingencia los problemas fundamentales de la filosofía.

En la segunda parte en la que trata sobre la historia de la filosofía, muy esquemática, pero con la crítica pertinente en cada momento para despertar el interés por la figura del que se enjuicia y todo esto parte desde el capítulo ya citado, el inicial, donde están el hombre, la historia, y la filosofía como consecuencia en lo pertinente de un todo sucedido, dejando ver con claridad el todo histórico que se forma a través de la filosofía antigua, medieval, moderna, contemporánea destacando desde Tales, Sócrates, San Agustín, Santo Tomás, Descartes hasta Heidegger dando datos precisos, fundamentales que delimita en el estrecho margen de un programa los caracteres principales de cada figura con la singular claridad del que domina el tema.

Aunque sin ceder en espacio pero dándole mayor calor a la exposición da conceptos precisos y útiles en la manifestación de la filosofía existencial deficiente en muchos de los cursos elementales, pues quizás por lo cercana es aun deslumbradora.

En síntesis que el capítulo referente a la filosofía contemporánea resulta esclarecedor y útil en una serie de conceptos formados al respecto.

En el último capítulo, donde se trata sobre la filosofía Cubana después de un breve y ligero esbozo histórico del siglo XIX y de su apogeo intelectual lanza el concepto de que no existe la filosofía cubana como un proceso histórico ideológico del filosofar occidental [55] sino como una peripecia de importancia pero sin posibilidades todavía de tener ribetes propios, dejando constancia en este capítulo de las figuras de importancia que han hecho algo en filosofía en nuestra patria, dando razón hasta de los últimos acontecimientos en lo que a ello se refiere.

Y al final nos reserva lo que se puede considerar del libro lo mejor en importancia de utilidad formativa e informativa, lo que él denomina "Cronología Aproximada de Autores» dándonos por riguroso orden cronológico a cuanta cabeza se le ha ocurrido filosofar refiriendo temas, escuelas y fechas, revelador de la organicidad y solidez del texto pues con esto solo, ya es posible iniciar un estudio de rigor en lo que a introducción se refiere y por último la bibliografía anotada por capítulo viene a cerrar de manera certera el libro dando las obras principales y hasta las páginas principales a que hace referencia en el texto.

En definitiva que podemos anotar como cualidades del libro el absoluto decantamiento de todo elemento de oscuridad, orden riguroso, síntesis apretada y critica aguda sin dejar de ser objetiva en lo fundamental de la filosofía y en lo sucedido en su historia.

Manuel Barreiro

Discurso del Método, por Renato Descartes (traducción, estudio preliminar y notas de Risieri Frondizi), ediciones de la Universidad de Puerto Rico, Revista de Occidente, Madrid 1954.

En el conjunto de las obras que la Universidad de Puerto Rico se propone dar a la estampa figura ya la del Discurso del Método, cuya importancia y significación no es necesario ponderar ni siquiera a los que se encuentren algo enterados de las peripecias de la cultura occidental. Pero sí constituye una excepción de significativos alcances esta edición bilingüe que la Universidad de Puerto Rico acaba de ofrecer a los estudiosos de la filosofía en lengua española, pues se trata de eso que en la jerga intelectual se denomina una «versión garantizada», que resulta de la calidad filosófica del traductor, a quien hay que situar entre las primeras figuras del filosofar hispanoamericano contemporáneo. En efecto, la aludida edición no sólo ha sido confiada al profesor Frondizi, lo que por sí rolo constituye un motivo apreciable de confianza plena en la pulcritud de la versión del texto francés, sino que, además, se completa este con el estudio preliminar y las notas debidos todos al propio traductor. Finalmente, completan el texto la parte que corresponde al original francés, según la clásica edición a cargo de Etienne Gilson, así como diferentes ilustraciones, entre las cuales figuran algunos de los mejores retratos del gran pensador francés.

Pero debemos referirnos ahora especialmente al valioso estudio introductorio y a las notas aclaratorias del doctor Frondizi. Las siete partes de que consta aquél dan ya cabal idea de lo que el mismo constituye. Estas partes son las siguientes: 1.– La situación histórica. II.– La razón como criterio de verdad. III.– La filosofía cartesiana. IV.– El método. V.– Vida y escritos de Descartes. VI.– Contenido y significación del Discurso del método. VII.– Bibliografía. Como se puede apreciar en esta distribución, el estudio introductorio ofrece un detallado análisis de todo cuanto puede resultar importante en relación con la obra traducida. En cuanto a las notas, constituyen, por sí solas, una valiosa ampliación del texto en cuestión.

Debemos congratularnos de que un esfuerzo de esta índole aparezca en nuestro propio idioma, pues esto significa que ya comenzamos en Hispanoamérica ese camino [56] de la más estricta seriedad en la manipulación de los textos filosóficos. Que se empieza a dejar detrás la irresponsabilidad y el desenfado «comercial», para, por el contrario, confiar a quienes por sus condiciones y su haber intelectual filosófico son acreedores a ello, la versión a nuestra lengua y el consiguiente acondicionamiento crítico de obras que, como el Discurso del método, merecen siempre las más estudiadas precauciones.

H. P. Ll.

Tres diálogos entre Hilas y Filonús, por George Berkeley (traducido del inglés y prólogo de A. P. Masegosa), La Ciudad del Sol, por Tomase Campanella (traducción del italiano, prólogo y notas de Agustín Caballero Robredo), Discurso sobre el espíritu positivo, por Augusto Comte (traducción de Consuelo Berges, prólogo de A. Rodríguez Huéscar), Breve esquema de los sistemas de filosofía moderna y de mi propio sistema, por Antonio Rosmini Serbati (traducción del italiano y prólogo de L. Rodríguez Aranda), El Contrato Social, por Juan Jacobo Rousseau (traducción de Consuelo Berges y prólogo de A. Rodríguez Huéscar), La relación de las artes figurativas con la naturaleza, por Federico Guillermo Schelling (traducción del alemán y prólogo de Alfonso Castaño Piñán), La reforma del entendimiento, por Benito de Spinoza (traducción del latín, prólogo y notas de Alfonso Castaño Piñán), ediciones de M. Aguilar, Madrid-Buenos Aires, México, 1953-1954.

La editorial Aguilar de Madrid acaba de lanzar a la circulación un conjunto de obras filosóficas de singular significación a través de los tiempos, como lo son, sin duda alguna, las que se mencionan al comienzo de esta nota. Y esta iniciativa resulta tanto más valiosa cuanto que la mayoría de las obras aquí señaladas, como también otras que irán apareciendo en la Biblioteca de iniciación filosófica que así inaugura la editorial Aguilar en Buenos Aires, han constituido verdaderas rarezas, lo mismo en su idioma original que en versiones al español, sobre todo en este último caso, pues de sobra es sabido a qué extremos llega la precariedad filosófica en el campo de las versiones a lengua española. Además, la iniciativa de la editorial Aguilar incluye otro mérito, como lo es el de la extraordinaria facilidad que, desde el punto de vista económico, ofrecen estas obras, que no por ello desmerecen en nada absolutamente en cuanto a la pulcritud de traducción en cada caso y al aparato crítico e informativo que las completa. Y ya esto último, en momentos como los actuales, en los que el incremento de los estudios filosóficos en América es algo que prosigue sin descanso, representa un auxilio de inestimables consecuencias, puesto que pone al alcance del estudiante como del estudioso aquellas fuentes de información filosófica que representan las principales obras de los más eminentes pensadores. Y basta revisar lo que hasta ahora ha presentado la editorial Aguilar en su mencionada Biblioteca, para comprobar que la selección tiene como finalidad primordial dar a la estampa en lengua española lo más importante de todo el proceso filosófico en su totalidad. Obras como el Discurso sobre el espíritu positivo, El contrato social y La reforma del entendimiento son de las que dan relieve a un momento del filosofar y, en consecuencia, jamás pueden faltar en el cuadro de los conocimientos de todo el que aspire a saber y entender siquiera relativamente la filosofía.

Esperamos que la plausible iniciativa de la editorial Aguilar, a través de la Biblioteca de iniciación filosófica, logre una permanente continuidad que se resuelva en realizaciones como las que, hasta ahora, en muy breve plazo, [57] ha hecho posible que el acervo bibliográfico de la filosofía en lengua española alcance un ámbito dentro del cual el estudiante como el estudioso pueda, con facilidad, llevar a cabo su esfuerzo indagatorio.

H. P. Ll.

Diccionario Filosófico, dirigido por Julio Rey Pastor e Ismael Quiles S.I. (Editorial Espasa-Calpe Argentina, S. A., Buenos Aires-México 1952.)

Más que un Diccionario propiamente dicho esta obra constituye una Enciclopedia, como en parte la consideran sus directores, aunque de la inspección de la misma resulte estrictamente enciclopédica. Además, constituye, en la finalidad última que persigue, una Introducción a la Filosofía, como lo demuestra el criterio que ha regido la selección y el ordenamiento de las materias, según es posible advertir en el índice.

La obra se inicia con una Introducción a la Historia de la filosofía, debida a la pluma del doctor Ismael Quiles S. I., y constituye un recorrido completo del proceso de la filosofía hasta el presente. Esta Introducción se completa con una sinopsis cronológica de la historia de la filosofía, que se subdivide en cinco partes: 1. La Filosofía antigua, II. La filosofía medieval, III. La filosofía moderna, IV. La filosofía en el siglo XIX, V. Las nuevas tendencias contemporáneas.

El resto de la obra lo constituye propiamente una introducción a la filosofía con las secciones siguientes: Lógica (a cargo de Antonio Portnoy), con dos partes, una dedicada a la Lógica Formal y la otra a Nociones de Lógica Especial; Teoría del Conocimiento, con las siguientes partes: I. El problema del conocimiento, por Pedro von Haselberg, II. Las posiciones, por Anselmo Leoz, III. El realismo crítico neoescolástico, por Ismael Quiles S.I.; Epistemología y Teoría de la Ciencia (a cargo de Juan Luis de Angelis); Logística, Lógica Simbólica o Lógica Matemática (a cargo de Juan Luis de Angelis); Ontología (a cargo de Juan Luis de Angelis); Metafísica General (a cargo de Ismael Quiles S.I.); Metafísica Especial (a cargo de Oscar V. Oñativia); Filosofía de los Valores (a cargo de Juan Luis de Angelis); Filosofía de la Religión (a cargo de Ismael Quiles S.I.); Ética (a cargo de Adolfo P. Carpio y Rubén Morgado); Estética, con dos partes, una sobre la Historia de los problemas estéticos, por Fernando Moliné, y otra sobre Los problemas estéticos, por Juan L. Segundo S.I.; Filosofía del arte y Poética (a cargo de Enrique González Trillo); Psicología (a cargo de Oscar V. Oñativia); Antropología Filosófica (a cargo de Adolfo P. Carpio); Concepción del mundo (a cargo de Enrique Butelman); Sociología, con una parte sobre la Historia de los problemas sociológicos, por Alfredo Poviña y una segunda parte sobre la Idea de la realidad social, por Aldo R. Prior; Filosofía del Derecho (a cargo de Renato Treves); Vocabulario Filosófico (a cargo de Ricardo Resta y Enrique Butelman).

Debe señalarse que el libro en cuestión presenta las siguientes características destacables. En primer lugar, no se sigue un criterio determinado, sino que se exponen todos los posibles, con lo cual el aparato informativo adquiere un significativo valor. En segundo término, se ha logrado una conciliación adecuada y eficaz entre las diferentes concepciones de un problema a través del tiempo, en lo que se refiere a la exposición de ese problema. Y en tercer lugar, la selección de las cuestiones fundamentales que constituyen el libro en sus diferentes partes se nos muestra bastante feliz. Sin que tal cosa signifique que se ha logrado el Diccionario por excelencia, es, con seguridad, un excelente instrumento en su género. [58]

H. P. Ll.

Libros más recientes

R. Agramonte: José Agustín Caballero y los orígenes de la conciencia cubana, ed. de la Universidad de la Habana.
L. F. Alarco: Pensadores peruanos, ed. de la Biblioteca de la Sociedad Peruana de Filosofía, Lima.
Lecciones de Filosofía de la Educación, Juan Mejía Baca & P. L. editores, Lima.
G. Berkeley: Tres diálogos entre Hilas y Filonús, ed. Aguilar, Buenos Aires.
L. Brunschwicg: Les ages de l’intelligence, Presses Universitaires de France, Paris.
T. Campanella: La ciudad del Sol, ed. Aguilar, Buenos Aires.
R. Cirell Czerna: Naturaleza e Espirito, Livraria Martins Editora, Sao Paulo.
Filosofía como Conceito e como História, Livraria Martins Editora, Sao Paulo.
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R. Descartes: Discurso del Método, ed. de la Universidad de Puerto Rico.
R. Galeffi: A autonomía da Arte na Estética de Benedetto Croce, Salvador, Brasil.
N. Goodman: Fact, Fiction and Forecast, Harvard University Press.
J. G. F. Hegel: De lo bello y sus formas, ed. Espasa-Calpe. Argentina, Buenos Aires.
M. Heidegger: Kant y el problema de la metafísica. Fondo de Cultura Económica, México.
M. Herrera Figueroa: Sociología y Derecho, ed. Richardet, Buenos Aires.
K. Jaspers: La Filosofía, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, México.
La razón y sus enemigos en nuestro tiempo, ed. Sudamericana, Buenos Aires.
F. Kafka: Diario, ed. Emecé, Buenos Aíres.
J. de la Luz y Caballero: Escritos educativos, tomos I y II, ed. de la Universidad de la Habana.
J. Manías: Biografía de la filosofía, ed. Emecé, Buenos Aires.
F. Miró Quesada: Lógica, ed. de la Biblioteca de la Sociedad Peruana de Filosofía, Lima.
Ensayos, I (Ontología), ed. de la Biblioteca de la Sociedad Peruana de Filosofía, Lima.
O. Miró Quesada: La relatividad y los quanta, ed. Zig-Zag, Santiago de Chile.
J. A. Portuondo: El heroísmo intelectual, ed. Tezontle, México.
O. Rodríguez Acosta: Hágase la luz, Imprenta Galve, México.
A. Rosmini: Breve esquema de los sistemas de filosofía moderna y de mi propio sistema. ed. Aguilar, Buenos Aires.
J. J. Rousseau: El Contrato Social, ed. Aguilar, Buenos Aires.
J. Santos: Instinto. Razäo e Intuiçäo, Livraria Martins Editora, Sao Paulo.
F. G. Schelling: La relación de las artes figurativas con la naturaleza, ed. Aguilar, Buenos Aires.
S. Serrano Poncela: El pensamiento de Unamuno, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, México.
J. Sobrino Diéguez: Va todo, Imprenta V. Rodríguez Millán, Habana.
B. Spinoza: La reforma de la inteligencia, ed. Aguilar, Buenos Aires.
J. Stuart Mill: Autobiography, Oxford University Press, Londres.
G. Thibon: Nietzsche ou le déclin de l’Esprit, ed. Lardanchet, Paris.
F. Varela: Instituciones de Filosofía Ecléctica, tomo I, Lógica, ed. de la Universidad de la Habana.
P. Orlando O. Vilela: Atitude Cristä em Face da Política, ed. Menezes. Belo Horizonte, Brasil.
M. A. Virasoro: La Libertad, la Existencia y el Ser, ed. Universidad de Buenos Aires.
R. Virasoro: Vocación y moralidad, Librería y editorial Castellví. S. A., Santa Fe, Argentina.
M. Vitier: Martí (Estudio integral), ed. de la Comisión Nacional Organizadora del Centenario de Martí. Habana.
A. Wagner de Reyna: El concepto de verdad en Aristóteles, ed. de la Universidad de Cuyo. Mendoza.

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