Revista Cubana de Filosofía
La Habana, julio-diciembre de 1949
Vol. 1, número 5
páginas 39-44

Recuento de actividades filosóficas

Cuba

Durante los meses de junio, julio, agosto y parte de septiembre, permaneció en Cuba el gran pensador español, don José Ferrater Mora, invitado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, la Universidad de la Habana y la Sociedad Cubana de Filosofía. fue realmente una espléndida oportunidad para los cultivadores de la filosofía en nuestro medio, pues el profesor Ferrater Mora desenvolvió una extensa y compleja a la par que interesantísima serie de cuestiones filosóficas, al amparo de los siguientes títulos: Los problemas de la filosofía contemporánea (Escuela de Verano de la Universidad de la Habana), Introducción a la filosofía de la cultura y El problema de la filosofía hispanoamericana (Dirección de Cultura del Ministerio da Educación), El hombre en la encrucijada (Departamento de Intercambio Cultural de la Universidad de la Habana), Filosofía, angustia y renovación (Lyceum), y Lógica y Realidad (Sociedad Cubana de Filosofía). La extraordinaria y fecunda labor del profesor Ferrater Mora determinó a la Sociedad Cubana de Filosofía a otorgarle un pergamino de Socio de Honor en un banquete homenaje que se le tributó unos días antes de su regreso a los Estados Unidos en donde actualmente dicta una cátedra de filosofía.

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En el ciclo de once conferencias organizado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, del veinticinco de octubre al veintinueve de noviembre del pasado año, en homenaje al filósofo cubano don Enrique José Varona, disertaron sobre temas filosóficos dos distinguidos miembros de la Sociedad Cubana de Filosofía. El doctor Medardo Vitier sobre las Ideas filosóficas de Varona y el doctor Máximo Castro sobre Varona y el positivismo.

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A partir del 17 de octubre del año pasado y en varias conferencias, tuvo lugar un breve cursillo auspiciado por la Academia Católica de Ciencias Sociales, sobre el tema En torno a la filosofía a la luz de Santo Tomás, a cargo del R. P. Basilio González.

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Con objeto de conmemorar el segundo aniversario de su constitución, la Sociedad Cubana de Filosofía, celebró un banquete en la noche del diez de noviembre de 1949. El acto se vio favorecido con la presencia de la mayoría de los integrantes de la Sociedad, incluso de algunos que viven a considerable distancia en el interior de la República. El Secretario, doctor Piñera Llera hizo un breve resumen de las actividades desarrolladas durante el año de 1949 y manifestó que la Sociedad, por el desinteresado y constante esfuerzo de sus componentes, va alcanzando un grado de desarrollo que promete llegar a la realización de los altos fines que con respecto a la filosofía se ha propuesto en nuestro país.

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Sugerido por el profesor Ferrater Mora, se está llevando a cabo un ciclo de exposiciones orales sobre proyectos de libros por miembros de la Sociedad Cubana de Filosofía, en el salón de conferencias de la Sociedad Económica de Amigos del País, cedido gentilmente por su Presidente, el doctor Antonio Ma. Eligio de la Puente. Una parte del ciclo ya ha tenido lugar, a cargo de los señores Mercedes García Tudurí (La democracia como régimen integral de convivencia, jueves 3, 10 y 17 de noviembre) y Humberto Piñera Llera (Presencia e implicaciones contemporáneas del existencialismo, jueves l, 8, 15 y 22 de diciembre). A continuación disertaron los señores Máximo Castro Turbiano (Ensayo de interpretación de una teoría del objeto) jueves 16 y 23 de febrero y 2 de marzo y Gustavo Torroella González (Historia y problemas de la filosofía del hombre). Tocará luego el turno a Rafael García Bárcena (Filosofía de la estructura) y Rosaura García Tudurí (Sobre los valores). Las fechas exactas de estas últimas conferencias serán anunciadas oportunamente.

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La Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, actualmente a cargo del doctor Raúl Roa, ha hecho pública convocatoria para optar por diversos premios sobre temas de literatura, historia y filosofía. Sobre esta última materia, hay un premio de quinientos pesos al mejor ensayo de carácter filosófico, ya se trate de una obra inédita o publicada en los años de 1948, 1949, o en los tres primeros meses de 1950. El plazo de admisión vencerá el día 30 de abril del presente año y las obras presentadas deberán ser entregadas en las oficinas del señor jefe del Negociado de Extensión Cultural del Ministerio de Educación.

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En la noche del 10 de febrero de este año, la Sociedad Cubana de Filosofía tuvo el honor de ofrecer un banquete al doctor Raúl Roa, uno de sus más distinguidos miembros fundadores y actual Director de Cultura del Ministerio de Educación. El motivo lo fue la noble y eficaz cooperación que viene recibiendo la Sociedad por parte del doctor Roa desde su cargo de la mencionada Dirección de Cultura. Pues el doctor Roa gestionó y obtuvo el crédito necesario para que una delegación compuesta por miembros de la Sociedad Cubana de Filosofía pudiera trasladarse a México, en representación de la Dirección de Cultura [40] y de la Sociedad Cubana de Filosofía, para tomar parte en el Tercer Congreso Interamericano de Filosofía celebrado del once al veinte de enero de este año. Pero, además, por gestión del doctor Roa, la Sociedad cuenta ya con un crédito anual, que promete duplicarse, para acometer la publicación de una serie de ensayos de carácter filosófico, así como patrocinar conferencias, seminarios, &c. En atención a los méritos contraídos por el doctor Roa en esta noble gestión, la Sociedad acordó designarlo Socio de Honor, no sólo para testimoniarle de este modo su profunda gratitud, sino porque el artículo 6o. del Reglamento vigente especifica que será Socio de Honor toda persona que dentro o fuera de Cuba coopere al desenvolvimiento de la filosofía, y este es el caso del doctor Raúl Roa.

Argentina

En la ciudad de Buenos Aires, el profesor Francisco Romero ha dictado las siguientes conferencias: Trayectoria, problemas y sentido de la filosofía contemporánea (Ateneo Filosófico de Córdova, 4 y 29 de julio de 1949). Goethe en la filosofía (Salón «Peuser», 21 de noviembre de 1949). Introducción a la Filosofía (Colegio Libre de Estudios Superiores, 4, 11, 18 y 25 de octubre de 1949). Goethe, hombre universal (Ateneo de Quilmes, 5 de noviembre de 1949). El pensamiento filosófico del siglo XVIII en Francia («Amigos de Francia», 7, 9 y 14 de noviembre de 1949). Goethe y el occidente moderno y Dos lecciones de introducción a la filosofía (Biblioteca popular «El porvenir», 20, 21 y 22 de noviembre de 1949).

En el Colegio Libre de Estudios Superiores han dictado conferencias: Jorge Luis Borges: Los primeros filósofos griegos (ocho lecciones a partir del 24 de octubre de 1949). Ernesto Sábato: La crisis de nuestro tiempo desde el punto de vista del arte y las letras (19 y 21 de octubre de 1949). Vicente Fatone: La filosofía actual (3, 10, 24 y 31 de octubre de 1949).

Chile

Editada por la Sociedad Chilena de Filosofía y la Universidad de Chile, ha visto la luz el primer número de la Revista de Filosofía. Contiene trabajos de Jorge Millas (El problema del método en la investigación filosófica), Luis Oyarzún (Lastarria y los comienzos del pensamiento filosófico en Chile durante el siglo XIX), Armando Roa (Conocimiento histórico-metafísico en torno a la ética de Spinoza), Francisco Meyer (Algunas tendencias de la filosofía francesa de hoy).

El 29 de julio de 1948 se constituyó la Sociedad Chilena de Filosofía bajo la presidencia del profesor Enrique Molina G. y actuando de secretario el profesor Santiago Vidal Muñoz. Entre otros disertantes, han ocupado su tribuna Ramiro Pérez Reinoso, Humberto Díaz Casanueva, Elizabeth Flower y Pedro Laín Entralgo.

España

El 23 de diciembre de 1949 se inauguró el segundo curso del Instituto de Humanidades, que preside su fundador, el filósofo español don José Ortega y Gasset, a quien asiste en calidad de secretario del mencionado Instituto, el también filósofo español, Julián Marías. Este segundo curso del Instituto de Humanidades consta de siete partes distintas, cada una a cargo de un destacado expositor, entre los que se cuentan Dámaso Alonso y el propio Julián Marías. De los siete cursos, son propiamente de filosofía, el de Ortega y Gasset (El hombre y la gente) y el de Julián Marías (Coloquio-investigación sobre el método histórico de las generaciones).

México

El año presente de 1950 se estrenó con un acontecimiento filosófico de singular relieve cual es el Tercer Congreso Interamericano de Filosofía, celebrado en la ciudad de México en los días comprendidos del once al veinte de enero. En dicho evento participaron representantes de casi todos los países del continente americano, y sin excepción hubo contribuciones escritas de la totalidad de los mismos. A continuación hacemos una reseña de los diferentes aspectos discernibles en el Congreso.

El Congreso se inauguró el once de enero, a las once de la mañana en el Anfiteatro «Bolívar» de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la presidencia se encontraban el señor Secretario de Educación Pública, Licenciado Manuel Gual Vidal; el señor Rector de la Universidad, Licenciado Luis B. Garrido; el señor Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, doctor Samuel Ramos; y el profesor Leopoldo Zea, Secretario de dicha Facultad y uno de los organizadores del Congreso. En dicho acto hicieron uso de la palabra el profesor Zea por la Comisión organizadora del Congreso, el profesor Charles W. Hendel por la delegación de los Estados Unidos, el profesor Manfredo Kempff Mercado (de la Sociedad Boliviana de Filosofía) a nombre de las delegaciones latinoamericanas, y el Lic. Luis B. Garrido, como Rector de la Universidad. El doctor Samuel Ramos dio lectura al Mensaje del Sr. Jaime Torres Bodet, Director General de la U.N.E.S.C.O. al Tercer Congreso Interamericano de Filosofía.

Ese mismo día, a las cuatro de la tarde, se inauguró en el Aula «Martí’ de la Facultad de Filosofía y Letras, la Mesa Redonda patrocinada por U.N.E.S.C.O. con el tema El peligro de la libertad intelectual. ¿Hasta qué punto es esencial al filosofar la preservación de la libertad intelectual del filósofo? Los organizadores fueron [41] Jacques Havet (delegado del señor Torres Bodet ante el Congreso) y el profesor Leopoldo Zea. Participaron en las discusiones de la Mesa Redonda los delegados Roberto Agramonte, David Baumgardt, Guido Calogero, Risieri Frondizi, José Gaos, Charles W. Hendel, Alexandre Koyré, Francisco Miró Quesada, Samuel Ramos, Mariano Picón Salas, José Vasconcelos y Jean Wahl.

El jueves doce de enero dio comienzo la primera de las sesiones de trabajo del Congreso con el tema El alcance y significado del conocimiento científico. Presidió el ingeniero Carlos Graef (México), fue Relator el señor Augusto Salazar Bondy (Perú) y de Comentador actuó Miss Elizabeth Flower (Estados Unidos). El relator tuvo como tarea, la de dar a los concurrentes una versión sinóptica y coordinada de las ponencias que correspondían a un mismo tema. Y el comentador por su parte hizo cierta crítica a las notas más salientes de cada ponencia. Tanto la Mesa Redonda, como el tema de El alcance y significado del conocimiento científico fueron debatidos a lo largo de cuatro sesiones.

El segundo tema, el de La importancia del existencialismo, comenzó el lunes 16 de enero y duró cuatro sesiones. Presidió el profesor Risieri Frondizi (Argentina), actuó de Relator el señor James Waters (Estados Unidos) y de Comentador el profesor Emilio Uranga (México). Finalmente, el tercer y último tema fue el titulado En torno a la filosofía americana. Lo presidió el profesor Cornelius Krusé (Estados Unidos), actuó de relator el profesor Joaquín McGrégor (México) y de Comentador el profesor Mariano Picón Salas (Venezuela). Duró igualmente cuatro sesiones.

El viernes veinte se celebró una sesión plenaria para discutir asuntos prácticos, tales como el proyecto del profesor Raymond Klibansky sobre la formación de un Diccionario Internacional de los Conceptos Básicos del Pensamiento Filosófico y Político; la formación de una Federación Interamericana de Sociedades de Filosofía, la sede del IV Congreso y otros asuntos de menor cuantía.

A las ocho de la noche del mismo viernes veinte, se efectuó la clausura del Congreso. Hicieron uso de la palabra los delegados Krusé, Agramonte, Miró Quesada y Ramos. A continuación el Sr. Luis B. Garrido, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, declaró clausurado el Tercer Congreso Interamericano de Filosofía.

Este Tercer Congreso constituyó realmente un acontecimiento, no sólo por la calidad y cantidad de los concurrentes, sino además, por la asombrosa eficiencia y solicitud con que los mexicanos dispusieron todos los actos de que constó el Congreso. Lo mismo en el orden intelectual que en el aspecto social, pues los delegados disfrutaron de una constante hospitalidad traducida en múltiples agasajos tales como banquetes, recepciones, excursiones, obsequios de valiosas colecciones de libros, &c. La Secretaría de Educación Pública, el Sr. Gobernador del Distrito Federal, la Facultad de Filosofía y Letras, la U.N.E.S.C.O., la Embajada de los Estados Unidos, la Embajada de Francia, el Fondo de Cultura Económica y «Cuadernos Americanos» contribuyeron exquisitamente en todos estos agasajos. Como acertadamente dijo el profesor Cornelius Krusé, la hospitalidad mexicana, aunque proverbial, es siempre motivo de grato asombro.

En total se presentaron setenta y cinco ponencias. La delegación cubana estuvo compuesta por Roberto Agramonte (por la U.N.E.S.C.O.), Luis A. Baralt (Universidad de la Habana), Mercedes García Tudurí, Rosaura García Tudurí, Máximo Castro Turbiano, Gustavo Torroella González y Humberto Piñera Llera (por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y la Sociedad Cubana de Filosofía). En lo que subsigue hacemos una breve y generalizada descripción del modo en que se desenvolvió el Congreso.

Interiores del Congreso

Una reunión de gentes dedicadas a la filosofía es, en términos muy generales, como toda otra constituida por seres humanos que se agrupan en determinado lugar y a horas previstas con la finalidad de ceder, hasta donde es humanamente posible, en las personales convicciones, de modo de llegar a un cierto acuerdo con las ajenas y en beneficio de la cultura que a todos los allí congregados interesa preservar. Lo cual implica, como es dable suponer, las más variadas e insospechables reacciones, tanto deseables como indeseables; las más peregrinas teorías; las exposiciones más ceñidas, serenas y precisas contrapuestas a líricos desbordamientos de hueca oratoria; la ironía frente al ingenuo entusiasmo de los que, sin siquiera sospecharlo, descubren a cada instante un Mediterráneo; la verbosidad frondosa y las citas manualescas frente a la tesis enjuta y transparente que dice lo que no se advierte y deja advertir lo que no es menester señalar.

Esto precisamente ocurrió en el Tercer Congreso Interamericano de Filosofía, que acaba de tener lugar en la ciudad de México del once al veinte de enero. El evento, hay que señalarlo bien, estuvo determinado por un singular acierto en un aspecto fundamental, es decir, en la temática que le sirvió de motivo. Acierto en doble sentido, pues, por una parte, los cuatro temas sometidos a discusión –El peligro que acecha a la libertad intelectual, El alcance y el significado del conocimiento científico, La importancia del existencialismo y El problema de la filosofía americana– resultaron de pareja importancia, y por otra eran, cada uno en sí, motivo para larga y ardorosa polémica sobre sus respectivas razones y sinrazones. En este respecto, y no es el único admirable, [42] hay que felicitar a la comisión organizadora del Congreso por el extraordinario acierto en la selección de tales temas que hicieron posible mantener la misma animación e interés a lo largo de los nueve días que duró el Congreso.

El primero de los temas, o sea, el del peligro que actualmente acecha a la libertad intelectual, derivó, como es natural en este caso, hacia la espinosa cuestión de la actitud personal del filósofo frente a la situación que le toca vivir en cada instante. Y aunque hubo notorias discrepancias, especialmente en cuanto a lo que debe entenderse por libertad, incluso alguna sofística argumentación acerca de la relación entre los conceptos de libertad y seguridad y de la circunstancial necesidad de que prevalezca éste sobre aquél, se llegó a la conclusión de que la libertad es consustancial con toda manifestación del espíritu, por consiguiente, de relevante manera con la actitud filosófica y que el filósofo ha de participar activamente en la situación espiritual de su tiempo, obligado por todos los deberes y provisto de todos los derechos, con la noble aspiración de consolidar éstos y levantar aquéllos hasta el máximo grado posible de la dignidad humana. Pues, como lo expresó el profesor Risieri Frondizi, la prueba de fuego del filósofo es siempre su conducta.

El tema de la ciencia produjo también apasionados debates, pues es sabido que en la actualidad, el hombre, con sobra de razón, a la vez teme y espera de la ciencia en su vertiginoso desarrollo. Dos cuestiones principales mantuvieron avivado de continuo el calor polémico, a saber, si hay o no una crisis de la ciencia actual, y las implicaciones de lo científico en el orden moral. En cuanto al tema de la filosofía existencial es fácil suponer la carga de apasionada adhesión o rechazo que llevaba consigo, que llegó al rojo vivo a causa de las dos cuestiones básicas que constituyeron casi la totalidad de las discusiones al respecto, esto es, la razón y sinrazón de la irracionalidad en que parece asentarse el existencialismo, y si cabe o no hablar de una moral existencialista. Y en lo que respecta al tema de la posibilidad de una filosofía americana, que también produjo acalorados debates, hay que señalar, al menos, tres cuestiones primordiales: qué debe entenderse por filosofía americana, si es que resulta correcto hablar de esto; las diferencias y semejanzas entre el pensamiento del norte y el del sur; si es posible una unificación, o al menos la debida comprensión de las semejanzas y diferencias como punto de partida para una unificación si no real, al menos teórica.

Hasta aquí los debates propios del Congreso, es decir, en cuanto a su verdadera razón de ser. Pero es preciso referirse a otras cuestiones que son también de singular importancia y en especial una de ellas para los cubanos.

La penúltima sesión estuvo dedicada, según rezaba el programa, a la discusión de asuntos generales. Así, sin más, sugería una intrascendente y oficiosa labor de trámites puramente administrativos, sin alicientes de ninguna clase. Pero, por fortuna, estuvo muy distante de resultar aburrida, por lo que se verá a continuación.

Esta sesión abordó como cuestión primera la de una Sociedad Interamericana de Filosofía. En realidad, se trataba de poner de nuevo a discusión un proyecto aprobado en el anterior Congreso de Nueva York en 1947, pero que no había sido realizado a lo largo de tres años. Entonces, se propuso que dicha Sociedad se convirtiera en una Federación de Sociedades de Filosofía, ya que sólo como un organismo capaz de vertebrar las organizaciones filosóficas nacionales vale la pena que exista la citada Sociedad Interamericana de Filosofía. Y se procedió a designar un comité provisional organizador de dicha Sociedad, que tendrá a su cargo un reglamento y convocar a la elección de una Junta de Gobierno integrada por dirigentes de las Sociedades ya establecidas en América y de las que se organicen.

La segunda cuestión fue la moción presentada por el delegado argentino (extraoficial, por supuesto) Risieri Frondizi, que proponía no celebrar Congresos de filosofía en los países donde exista una dictadura. Como es natural, esto produjo intensos y acalorados debates, en los cuales se pretendió hacer valedera la tesis (contrapuesta a las conclusiones de la Mesa Redonda de Unesco) de que el filósofo debe apartarse de toda política. Pero, con la explicable excepción de algunas delegaciones, la mayoría votó por la aprobación de tan noble y digna iniciativa.

Finalmente, se abordó el problema de la sede del IV Congreso. Y a este respecto hay que decir que no fue una labor fácil conseguir para Cuba tan señalado honor. Muy por el contrario, por la tenacidad y la habilidad de la delegación cubana, que comenzó a laborar desde el primer momento, fue que se logró tal éxito. Pues algunos países, empeñados en conseguir para sí el IV Congreso, hacían incluso tentadoras ofertas de financiar todos los gastos de los asistentes. Además, argumentaban en el sentido de que mientras se han celebrado tres Congresos de las Antillas hacia el Norte, no ha tenido lugar ninguno en el Sur. Pero los cubanos hicieron ver a través de la destacada personalidad del profesor Gaos, quien aceptó gentilmente esta encomienda, que, entre otras razones, los asistía la de que en 1953 se cumplirán cien años del natalicio de Martí, cuya ecuménica figura es símbolo, entre otros augustos, de la plena libertad del hombre. Y esto bastó para que, de pie y por unanimidad, el Congreso votara a favor de Cuba y en homenaje a su más alta figura. [43] En nombre de la Universidad de la Habana, a la que representaba, el profesor Luis A. Baralt agradeció el homenaje que tal decisión implicaba e hizo saber que la Universidad patrocinaba dicho evento, al cual prestaría todo su concurso en el momento debido.

En 1953 tendrá lugar el IV Congreso Interamericano de Filosofía, denominado, a propuesta del delegado norteamericano Cornelius Krusé, Congreso «José Martí». Será otro de los múltiples actos con los cuales tendremos ocasión de rendir efectiva y lealmente a nuestro Apóstol el homenaje que perennemente exige –el de una integración ecuménica fundada en la defensa de la verdad y el respeto a la dignidad humana.

H. P. Ll.

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H. P. Ll.


El próximo número estará dedicado a conmemorar
el tercer centenario de la muerte del filósofo francés,
Renato Descartes.

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