Madrid diario de la noche. Director: Antonio Fontán
Madrid, miércoles 1 de abril de 1970
 
año XXXII, nº 9.520
página 21

Manuel Pizán

Un libro sobre la filosofía española contemporánea

Alfonso López Quintás, Filosofía española contemporánea, Madrid 1970 Ortega y Gasset decía que hasta leer la Ciencia española, de Menéndez Pelayo, tenía idea de que no había habido tal ciencia española; pero que después de haberlo leído había quedado convencido de que, efectivamente, no la hubo jamás. Después de haber leído el recién aparecido libro Filosofía española contemporánea, de Alfonso López Quintas{1}, sí me atuviese estrictamente a la idea que cualquier mente crítica y medianamente informada del pensamiento actual en el mundo sacaría de él, debería llegar a la misma conclusión, al ver a qué se llama filosofía, y al ver cómo se maneja la criba.

Después de todo, Víctor Delbos ha dicho que «para conocer la totalidad de la filosofía es necesario poseer todos los idiomas, con excepción del español». Y, sin recurrir a autores franceses, ¿no dijo Federico Urales que «no existe una filosofía española verdadera y original», y que la filosofía «siempre fue en nuestro país una planta transplantada de otro suelo»? Pero aceptar este planteamiento, pese a que el libro de López Quintás pretende ser un panorama general, y su visión resulte desoladora, no sería justo ni con López Quintás, ni con nosotros mismos, y tal vez ni siquiera con la enteca filosofía española contemporánea.

El libro en cuestión –unas 730 páginas en papel biblia y letra microscópica– comienza con un prólogo en el que el autor se cura en salud. Entiende por filosofía actual aquella de autores vivos y fallecidos en las últimas décadas que conserva cierta vigencia. Afirma también que la obra «carece de toda intención valorativa», que «bajo ningún aspecto intenta servir... a un afán de originalidad» –propósito este último, digamos de paso, plenamente cumplido–, y expone, igualmente, la peregrina teoría de que la diferencia de espacio concedido a un autor u otro no representa darle más o menos importancia relativa, sino que se debe a una mayor o menor dificultad en la exposición de sus ideas.

Y con estos criterios –pues no hay que tomar en serio la manifestación del señor López Quintás, padre mercedario, de que no emite juicios de valor sobre los pensadores que trata, desde el momento en que declara que se refiere no a los «meros datos», sino a lo que constituye «la clave» de los autores –y eso ya es una valoración– se suceden 61 reseñas, por el sistema de incluir en cada uno de estos autores una exposición de sus ideas, una antología de fragmentos de textos suyos y una sucinta bibliografía y datos biográficos. Pero quizá conviniera, antes de pasar al análisis del cuerpo de la obra propiamente dicho, ver cuáles son los criterios de nuestro fraile.

López Quintás –profesor de Estética en la Escuela Oficial de Radio y Televisión, aparte de adjunto del profesor Sánchez de Muniain –declara tener una «ascética voluntad» de servicio «a una tarea de insospechada fecundidad, pues divulgar el pensamiento español dentro y fuera de las fronteras constituye algo más que una benemérita tarea patriótico-cultural, si se conviene en que el estilo hispánico de pensar está llamado a jugar un papel decisivo en el concierto actual de la cultura». Uno, la verdad, queda atónito, no sólo por la benemérita tarea patriótico-cultural que ascéticamente se impone el señor López Quintas, sino por esta pretensión de imperialismo cultural hispánico que tan confiadamente postula. Pero, claro, uno sigue leyendo y descubre, nada menos, que «en la época de apertura a lo real que se avecina, nuestra innata capacidad intuitiva puede granar en espléndidos frutos con la sola condición de que nos decidamos a entender la intuición como un esforzado quehacer, hermanado con el más paciente discurso», con lo que todo queda perfectamente claro... para el señor López Quintás. Que tiene empeño en subrayar «el evidente carácter realista e integrador de gran parte del pensamiento español, que, por obvias razones –¿cuáles?– no puede pasar sin imprimir honda huella en el espíritu desarraigado y extremista del hombre contemporáneo.» Con lo que se pone en claro que el señor López Quintás tiene sus propios puntos de vista sobre estos hombres contemporáneos en tan desairada posición, según él. Pienso, por otra parte, que cuando habla de realismo e integración quiere decir eclecticismo, lo que no es exactamente lo mismo, y además referido a todo el pensamiento español, es una afirmación por lo menos discutible.

El fondo y la forma

Con estos criterios, el señor López Quintás valora a lo que considera la filosofía española actual, 61 autores solamente, pues a bastantes otros, «por razones de espacio», los amontona, como en una fosa común, en una mera enumeración en letra casi invisible, dentro de unas «notas informativas». En cuanto a estos autores, y por razones metodológicas, voy a agrupar algunas observaciones según sean en cuanto a la forma o en cuanto al fondo.

En lo referente al fondo de la cuestión, me parece absolutamente extravagante que José Gaos, quizá la primera figura del pensamiento español contemporáneo, salga despachado en cuatro páginas, y Ferrater Mora nada menos que en siete, mientras que el señor López Quintas, que se autoincluye, modestamente, se atribuye «sólo» 17. Me parece absurdo que una figura de decimotercera fila, como Amor Ruibal, disfrute de 56 páginas, bastante más que Ortega y Gasset y Unamuno juntos, los dos únicos autores españoles contemporáneos que, mientras no se demuestre lo contrario, tienen repercusión teórica internacional. En cuanto al conocido pensador neoescolástico don Javier Zubiri, bate el récord: 77 páginas.

Pero es más: si este libro se llama Filosofía española contemporánea, ¿por qué faltan buena parte de los pensadores más significativos, tanto de la preguerra como de última hora, o yacen oscuramente revueltos en la fosa común de que hablé antes? ¿Por qué no figuran una serie de nombres que, dentro del pobrísimo panorama del pensamiento español, valen tanto o más que muchos neotomistas de ínfima calidad de los que el señor López Quintás, sin embargo, da amplia cuenta? Sin ánimo de ser exhaustivo, en un primer momento se me ocurre que, dentro del pensamiento español, tienen importancia Federico Urales, Anselmo Lorenzo, Luis Simarro, Manuel Crespo y Lema, Santiago Ramón y Cajal, José Mesa, Francisco Mora, Volney Conde Pelayo, Juan José Moreto, Pablo Iglesias, Cándido Cimadevilla, Julián Besteiro, Jesús Aguirre, Fernando de los Ríos, Osvaldo Marquet, Manuel Sacristán, Paulino Garagorri, Carlos Blanco Aguinaga, Enrique Tierno Galván, Juan Rof Carballo, Pérez de la Dehesa, Helio Carpintero, Antonio Truyol, Gustavo Bueno, Ignacio Sotelo, Manuel Azcárate, Josep Dalmáu, Francisco Fernández Santos, Francisco Gil, Adolfo Sánchez Vázquez, Vicente Aguilera Cerni, Valeriano Bozal, Jaime Ballesteros, Eugenio Trías, Elías Díaz, Manuel Tuñón, Francisco Álvarez González, Francisco Soler Grimáu, Claudio Sánchez Albornoz, José Luis Abellán, Américo Castro, Alberto Miguez, Salvador de Madariaga, José Antonio Balbontín, Francisco Romero, Antonio Machado, José María González Ruiz, Odilio Olate, Augusto Pescador Sarget, Castilla del Pino, Láscaris Comneno, Eleazar Huerta, Francisco Carmena, Tomás Ducay, Luis Fradejas, José Remarra López, Javier Muguerza, Rubert de Ventos, &c.

Méritos

El mérito indiscutible del libro del padre mercedario es ser la primera obra de conjunto sobre la filosofía española contemporánea. Muchos de los errores reseñados, aparte de los atribuibles al criterio y orientación de López Quintás, pueden tener como origen, precisamente, la carencia de antecedentes, el estar trillando senda. Ni con la mejor buena voluntad, que ya se nos ha ganado nuestro antólogo por el simple hecho de atreverse con el difícil y necesario trabajo de poner los cimientos a obra semejante, puede pensarse que el libro de López Quintás ha cubierto el objetivo. Tiene demasiadas lagunas y demasiada falta de aparato crítico para ello, así como la carencia de un estudio de los autores en el contexto de las corrientes de pensamiento dentro y fuera de España. Pero no dudo de que ésta obra recordará a los estudiosos interesados en los rumbos del pensamiento español contemporáneo la urgente necesidad de enfrentarse seriamente con el tema.

Manuel Pizán

{1} Filosofía española contemporánea, de Alfonso López Quintás. Editorial Católica (B. A. C.). Madrid, 1970.

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Alfonso López Quintás
1970-1979
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