Signal
Berlín, primer número de agosto de 1941
número 15 del año 1941 [Sp 15]
páginas 4-5

El significado de la lucha
por la libertad y unidad de Europa

Cuando Alemania se decidió a iniciar la lucha contra la Unión Soviética y el bolchevismo, sonaba una hora memorable para la Historia universal. El temor al bolchevismo había sido una especie de pesadilla para la humanidad a través de un cuarto de siglo. Parecía incluso como si no hubiera medio contra los preparativos que durante años se efectuaron en este gigantesco país para una revolución mundial. Y en Moscú se jugaba la vida y la suerte de muchos millones de personas para estar dispuestos el día en que el comunismo pudiera emprender su marcha por el mundo. Se dejaba a las masas de millones de este enorme país sin calzado, prendas de vestir y todo lo necesario, únicamente para construir fábricas de cañones y aviones.

Nada había cambiado cuando en otoño de 1939 estalló la nueva guerra inglesa. Llegó sólo demasiado temprano para Moscú. Todavía no se habían terminado todos los preparativos y tampoco se sentían suficientemente fuertes para tomar parte desde un principio en le gran juego. Stalin firmó con Alemania un pacto de amistad y esperó. Tanto los franceses como los alemanes tenían una línea defensiva de acero y hormigón al Oeste de Reich. Todos creían entonces todavía que no habría recursos de ataque contra semejantes medios de defensa. Si se hacía aquí la guerra, tendría que durar forzosamente largo tiempo y conduciría al agotamiento de Alemania y de las potencias occidentales. La Unión Soviética podría entretanto continuar armándose para caer finalmente como última potencia poderosa sobre los demás países agotados por la guerra.

El cálculo de Stalin era falso

No ocurrió así. La guerra en el Oeste duró sólo poco tiempo. Ni siquiera un año entero. Francia fue atropellada. El cálculo de Stalin había sido falso. Para lograr no obstante su antiguo objetivo, debía evitar ahora que Alemania pudiera terminar la guerra. Mediante las continuas amenazas y creciente aglomeración de tropas en la frontera occidental rusa, mediante la ocupación de posiciones desde las cuales podía arremeter más cómodamente por las espaldas contra Alemania, no pudo el Reich destacar por completo sus fuerzas contra Inglaterra.

Comenzó con la agresión de los rusos sobre Finlandia. Siguió la absorción completa de Lituania, Letonia y Estonia. Aquí pudo presenciar el mundo lo que significaría para Europa, si los bolcheviques hubieran logrado derrotar a Alemania y proceder con todos los demás Estados europeos como con los países bálticos. Con la ocupación de éstos había avanzado la Unión Soviética un trozo bueno e importante en el Mar Báltico. Este más es precisamente de la mayor importancia para la vida de Alemania así como de todos los países del norte de Europa.

Rumanía debía dar la iniciativa

Aún más evidente se hizo el plan de los bolcheviques, cuando irrumpieron en Rumanía. En Moscú se esperaba probablemente con la entrada una confusión general y que toda la vida del Estado se derrumbaría, siendo fácil entonces llevar desde allí la revolución roja a los países vecinos. También aquí debería alcanzarse a Alemania en un nervio vital, pues para el abastecimiento de víveres y materias primas de Europa central era importante que reinase paz en todo el Sudeste, en el Danubio como en los Balcanes, se cultivaran los campos con tranquilidad y trabajasen las minas. No se logró estorbar esta calma. Por el contrario, Bulgaria, que había sido siempre el objetivo preferido por la política soviética, se unió más íntimamente a Alemania. Se recordará que fue censurada por ello por Rusia, a pesar de que Stalin se había comprometido en el pacto con Alemania a guardar cierto límite con Europa, que ya había rebasado en Rumanía. Cuando el Gobierno yugoeslavo se dirigió a Moscú, firmó la Unión Soviética un tratado con el mismo, que dada la situación de entonces o podía significar otra cosa que una grave provocación a la Gran Alemania.

Es de suponer que en este momento se reconoció en Moscú que se había ido demasiado lejos. Por esta razón se aparentó hacia el exterior como si se diera gran importancia a las buenas relaciones con Alemania. Pero el Mando del Reich no podía ser engañado por más tiempo. Durante la visita de Molotow a Berlín a fines del pasado año, los bolcheviques habían demandado ya la entrega de Finlandia, la entrega de Bulgaria y también el sacrificio de Turquía. El Gobierno de Reich recibía cada día más noticias sobre la creciente actividad de los centros comunistas y de un sabotaje y espionaje practicado con nuevo celo a Alemania y otros países europeos. Y simultáneamente hizo avanzar Moscú a la masa de sus fuerzas a la frontera oriental de Alemania.

El avance del Ejército rojo

Cuanto más se manifestaba los síntomas de una victoria alemana sobre Inglaterra, tanto más enérgicamente adoptaba medidas la Unión Soviética mediante las cuales fueron retenidas las fuerzas militares del Reich en el Este y con ello apartadas de sus decisivas misiones. Se convirtió en fiel aliado de Inglaterra, que desde hace años se había esforzado ya para conseguir la amistad de los soviets.

El 1º de mayo marcharon 118 divisiones de Infatería, 20 divisiones de Caballería y 40 brigadas motorizadas y de Carros de Combate a la frontera oriental alemana. Esto significa:

el 70 por ciento de todas las divisiones de Infatería
el 60 por ciento de todas las divisiones de Caballería y
el 85 por ciento de todas las brigadas motorizadas y de Carros de Combate.

Los aeródromos de la frontera están ocupados completamente por unidades de combate y caza. Hay también dispuestas a intervenir formaciones de Paracaidistas con numerosos aviones de transporte.

Son tropas puramente ofensivas, las destacadas en las inmediaciones de la frontera: formaciones de Carros de Combate, Infantería motorizada, Artillería motorizada y pesada, Paracaidistas y formaciones de bombardeo.

Han sido constituidos cuatro cuerpos de ejército.

El situado más al Norte amenaza directamente la Prusia oriental, entre Memel y Suwalki. Consta de un 70 por ciento aproximadamente de formaciones de Infantería y del 30 por ciento de formaciones de Carros de Combate y motorizadas.

Al Sur del mismo han marchado varios ejércitos en la zona de Bialistok, que se introduce en Alemania. Al Este hay dispuesto un ejército de reserva. El 35 por ciento aproximadamente de estas tropas son de Carros de Combate o rápidas.

En el sector de Lemberg que penetra asimismo en el territorio alemán se halla otro grupo de fuerzas muy poderoso del Ejército rojo. Las divisiones de Carros de Combate, motorizadas y de Caballería constituyen aquí el 40 por ciento aproximadamente.

Otro grupo de ejército amenaza desde Besarabia directamente a Rumanía y los demás Estados balcánicos.

Este no es un avance para la seguridad de la frontera sino una preparación para una gran operación ofensiva de amplios objetivos. Si bien estos hechos señalaban demasiado los planes de la Unión Soviética, fueron evidenciados mediante el descubrimiento de instrucciones secretas comunistas y el hallazgo de importantes documentos y planos del Estado Mayor en los que las rayas tácticas y los objetivos están marcados hasta gran profundidad dentro del territorio alemán. Así por ejemplo en el informe del agregado militar yugoeslavo en Moscú del 17 de diciembre de 1940 se dice textualmente: «Según datos de los círculos soviéticos está en plena actividad el armamento de la Aviación, del arma de Carros de Combate y de la Artillería en virtud de las experiencias de la guerra actual y estará terminado en lo esencial hasta agosto del 1941. Este es probablemente el máximo límite de tiempo hasta poder esperar cambios sensibles en la política exterior soviética.

Toda Europa se levantaba como un solo hombre

El hecho de que todo el mundo reconocía muy bien este desarrollo y se había imaginado también lo que ocurriría si tenía éxito la agresión contra Alemania, se hizo patente cuando en virtud de la decisión del Führer, se adelantó al Reich a este ataque por detrás. En todos los países de la tierra, incluso en los amplios sectores de Inglaterra y Norteamérica se oyó con alegría que Alemania había tenido la fuerza y temeridad de ajustar cuentas con el antiguo enemigo de Europa en el Este, todavía antes de su decisión con Inglaterra. Los aliados de Alemania, a su cabeza Italia, Rumanía, Eslovaquia y Hungría declararon la guerra a la Unión Soviética. También Finlandia formaba al lado de Reich. Suecia permitía el paso de tropas alemanas. En todas partes se organizaban ejércitos de voluntarios. Primero en España, que todavía no ha restañado sus heridas de la lucha contra el comunismo, después en Dinamarca, Noruega y Holanda, también incluso en Francia, que asimismo rompía sus relaciones con Moscú. En una palabra: Toda Europa se levantaba como un solo hombre en la guerra contra Rusia. Desde tiempos inmemoriales nunca había estado tan unidos los pueblos de Europa, pues de la victoria sobre la Unión Soviética depende la suerte de las naciones e incluso del mundo entero.

No se trata únicamente de destruir para siempre el bolchevismo, se trata también de la compensación completa de otra presión sentida hasta ahora sólo por el Oeste, allí donde Inglaterra y los Estados Unidos intentaban cortar las importaciones a través de los Océanos a todo el Continente europeo. Ya durante la guerra mundial de 1914 hasta 18 ocurrió que la estrangulación del Continente por los ingleses desde el mar, nunca hubiese conducido a su objetivo, es decir a hacer morir de hambre a Europa, si Rusia no hubiera cerrado simultáneamente desde el Este las puertas hacia Europa. Es cierto que se logró entonces derrotar a Rusia, pero era demasiado tarde y faltaban también los medios para aprovechar los territorios conquistados a favor del abastecimiento de Europa central. Como Inglaterra por el agua que le rodea, Así Rusia estuvo protegida entonces y anteriormente por su gigantesca extensión que hacía imposible a los ejércitos ocupar todo el país.

La tenaza se romperá

Hoy es diferente. Las batallas ganadas hasta ahora en esta guerra han demostrado que con la ayuda del motor es posible cubrir rápidamente grandes recorridos. Contrario a la cansada Alemania de 1917. europa está hoy también en condiciones de aprovechar semejante ventaja, no sólo para sí misma, sino también para todos aquellos Estados a los cuales no les son permitidas tanto por Inglaterra como por Norteamérica las importaciones necesarias a través del mar. Mediante las victorias alemanas en Rusia, que mantienen en suspenso a todo el mundo, será ineficaz a la larga el cierre desde el mar incluso para toda Europa. Se romperá la tenaza en que el Antiguo Continente debería ser sujetado. Europa, que estaba preocupada siempre por su exceso de población, si podía recibir por vía marítima bastante alimento y también bastantes materias primas para sus manos de obra, será liberada no sólo hoy, sino también mañana y para todos los tiempos de la tiranía de aquellos que le podían poner siempre en un aprieto, si así lo deseaban.

Europa no será únicamente libre, se esforzará también en mantener su unidad y una colaboración entre todos los países, que posibilite la defensa contra las amenazas desde el exterior. Este es el significado de la lucha por la que Alemania se ha hecho cargo ahora del peso principal en beneficio de todos los pueblos de Europa.


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