Magazine de La Lucha
[dedicado a Matanzas]
 
Cuba
[≈ septiembre 1923]

Ángel César Pinto

Sociedad La Unión, de Matanzas.
Antecedentes históricos

I

Pocas sociedades hay en Cuba que hayan contribuido más, en el proceso de su liberación, desde la postrimería de la guerra del 68 hasta la fecha actual, que esta sociedad La Unión, donde en el mismo nombre con que la bautizaron sus iniciadores, debe verse, el símbolo de la idea capital que hizo, en horas altamente tristes para nuestra patria.

Hija que es de la gloriosa epopeya Cesperina, por cuanto ella surge en el ocaso de aquella lucha portentosa por inspiración de uno de sus caudillos más preclaros, seguirá siendo en lo adelante, en todos los momentos de su vida, factor que aporta: en los días del sacrificio heroico su contribución de sangre; de aquella sangre generosa que empaparon fertilizando nuestras campiñas hermosas para que surgiera lozano y portentoso el árbol anhelado de la Libertad, bajo cuyos ramajes protectores habríamos de vivir dichos; y luego, en la calma sosegada de la paz, luchando por mantenerlo enflorecido, defendiéndolo de cuanto pueda lastimarle y laborando para que, con el desarrollo de las virtudes cívicas de sus componentes que es, en síntesis, su misión actual, se arraigue más en la conciencia de nuestro pueblo el santo a esta amada República.

Edificio de la Sociedad La Unión, Matanzas, Cuba
Edificio de la Sociedad La Unión, Matanzas

II

Amparados por las pocas concesiones liberales que trajo al país la guerra del año 1868, y por inspiración del general José Antonio Maceo, vino a Matanzas en el año 1879 el entonces coronel del Ejército Libertador señor Silverio Sánchez Figueras, con el encargo de constituir a modo de Club Revolucionario, una agrupación que trabajara a favor del movimiento separatista que agonizaba después de la capitulación del Zanjón, y de la cual era él, el general Maceo, de los muy pocos Jefes que no aceptaron.

A ese efecto, el coronel Sánchez Figueras que contaba con grandes simpatías en esta que fue su ciudad natal, entre el elemento de color, convocó a los hombres de más prestigio en esta localidad, y expuso; cuáles eran los motivos de aquella convocación, cual la necesidad de secundarla como único medio posible para seguir la guerra contra España.

Franca y decidida adhesión encontró el coronel Figueras, entre los elementos que hizo partícipe delicada, y como terreno que se prepara de intento para que germine la simiente, prendió en el espíritu de todos brotando, el entusiasmo que en estado latente se ocultaba en todos los corazones.

En la calle de Santa Isabel esquina a la que lleva hoy el nombre muy ilustre de José A. G. Lanuza, morada del señor Anselmo Font, hombre de reconocida capacidad y entusiasta partidario de la revolución, se dio la primera junta, y acto seguido, habiéndose impuesto la idea de la cual era mensajero el señor S. Figueras, quedó constituida la sociedad La Unión, como organismo de la Revolución cubana.

Aparecen entre sus iniciadores y tuvieron su dirección: Alejandro Echemendía tenido en su época, como profundo pensador, inspirado poeta y escritor galano, Pedro Chamizo, José M. Ramírez, Anselmo Font, Enrique Barceló Quintana Marrero y otros no menos prestigiosos caballeros que el que hace estas líneas no ha podido recoger, viéndose, a su pesar, en la necesidad de omitirlos.

Ya hemos visto, pues, como desde su cuna, fue la sociedad La Unión, una institución genuinamente patriótica, donde su único fin, su exclusivo y decidido empeño fue, al iniciarse, trabajar por la causa cubana; y como se ha dicho antes: ella fue inspiración de unos de nuestros valores más firmes y puros, de la lucha emancipadora, del muy ilustre general José A. Maceo.

Poco tiempo después, apenas iniciados sus primeros trabajos, el Gobierno español sospechando tal vez que en aquellas reuniones que se celebraban periódicamente con suma regularidad y cuya dirección llevaba en primer término el señor Sánchez Figueras, tuviera conexión con los cubanos alzados en rebelión y que no estaban dispuestos a capitular, estableció atenta vigilancia sobre los individuos que frecuentaran aquellas reuniones, y como medida preventiva para su mayor tranquilidad, decretó la expulsión del territorio nacional, del valeroso e intrépido coronel S. Sánchez Figueras.

Esto y el fracaso de la intentona del setenta y nueve que conocemos en la historia con el nombre de la «guerra chiquita», llevó al animo de los directores de la Sociedad que había de aplazarse para algo más tarde todo otro intento de rebelión, y considerando inútil la exposición de sus vidas puesto que todos los acontecimientos que se sucedían en aquella fecha denunciaban el cansancio y desaliento en todos los que estaban interesados en la lucha, resolvieron darle otro giro si bien al parecer distinto para despistar al enemigo, pero, con la intención de seguir preparándose para el momento oportuno y el día 26 de Julio del año 1879, hizo su inauguración con el nombre genérico de Instrucción y Recreo.

Matanzas, Sociedad La Unión, Directiva actual
Matanzas, Sociedad La Unión, Directiva actual

III

Al partir de esta fecha se inicia, en la familia negra matancera, un franco movimiento progresista. No detiene ni la incomprensible terquedad del español dominante ni la preocupación de la época, la pujanza con que el hombre de color pugna por mejorar su condición moral e intelectual.

La famosa Ley de Asociación que se promulgó en aquella fecha, saca de los oscuros rincones donde lloran, llenos de amarguras, los pocos hombres preparados que no asesinó la intransigencia y, ampliándose el círculo de la familia puesto que ahora pueden reunirse en cordial intercambio de ideas y aspiraciones, pueden trazarse un derrotero.

En este aspecto, la sociedad La Unión fue fiel a los motivos de su origen. Lo fue; porqué incontinenti funda una escuela donde habían de prepararse los hombres que irán luego arrebatar, de manos del conquistador español que nos explotó cuatro siglos nuestra soberanía; lo fue, porque laboró con tesón para borrar de su alma, los resabios que grabó la esclavitud que soportó por largo período, teniéndola perjudicial e inapropiada para los efectos de la ciudadanía de un pueblo libre que preveía en el futuro y aspiraba ansioso; lo siguió siendo, porque en su afán de servir a la patria, llegó a comprender, que del esfuerzo necesario para levantarla al nivel moral que todos anhelaban a ella correspondía mayor suma, puesto que el elemento sobre quién iba a influir era el más canijo, y el que distaba más, por múltiples razones, de reunir las condiciones necesarias para la etapa que se esperaba.

La labor realizada por la sociedad La Unión, en los 16 años que median, desde su iniciación hasta el comienzo de nuestra guerra última, es netamente constructiva. Su influencia marca, en el conglomerado que domina, honda y profunda huella: esa efeméride señala en Matanzas, el punto desde donde arranca para no detenerse más, nuestro progreso social.

IV

Llega al fin, a la tierra amada los fulgores que irradian de aquel astro enorme que se llamó Martí. Calienta y hace germinar desde lejano suelo, como por magia encantadora, en la conciencia cubana, la simiente que tiraran mucho tiempo atrás; Goicuría, López y el divino Céspedes. Una universal idea mueve al espíritu cubano y lo orienta hacia el mismo punto, la brújula del patriotismo señala con terquedad suma una dirección invariable, uno como fuego subterráneo va minando el subsuelo, y a lo lejos se siente un eco ronco que vibra amenazante. Es la conciencia nacional que resurge y torna con más bríos a conquistar con las armas mejoras que reclamó –inútilmente– del hispano.

La sociedad La Unión, entra entonces, por razón de la hora, en esta nueva etapa a desdoblar su viejo y prístino programa. Saca de donde guardaba oculta la bandera que recibió Pedro Chamizo –su primer presidente– de manos del coronel Sánchez Figueras en el año 1879, y por boca de su presidente que lo era en esa fecha el distinguido caballero D. José Soler, solemnemente se ratifica el juramento que un día –16 años antes– y con ocasión a idénticos sagrados motivos se hiciera: «Luchar hasta morir por la independencia de Cuba.»

Iniciose enseguida activamente y con la cautela requerida en estos casos tenaz y peligrosa campaña separatista. La palabra candente y vigorosa del insigne repúblico y muy ilustre periodista Don Juan Gualberto Gómez vibra constantemente en sus salones, y sus palabras ungidas por el más puro patriotismo va inflamando a la par que inyecta un vivo optimismo propiciatorio que se resuelve más luego en columna de fuego.

Hasta esta fecha habían pasado por su presidencia y deben figurar en primera fila, los señores siguientes: Alejandro Echemendía, Pedro Chamizo, Enrique Prince, Ramón F. Comesañas, José M. Ramírez, Rafael Cervantes, Alfredo Estradet y José Soler.

El grito de Baire, postrer esfuerzo de los cubanos que ansiaban libertarse del yugo metropolítico y que debía culminar con la también guiada independencia de Cuba, epiloga esta gloriosa jornada de diez y seis años dedicada en época tan sombría para Cuba por nuestra sociedad La Unión en una lucha formidable. Este duelo entablado entre un viejo régimen europeo y nuestro amor a la democracia americana trajo, como lógica y natural secuela, la clausura de este centro por orden terminante del gobierno español que no podía olvidar su bien conocida historia revolucionaria.

V

El 29 del Enero del año 1910, en plena era de libertades republicanas, tras el consiguiente período preparatorio donde tomaron parte muy activísima los señores: Rafael García, Abelardo López, Nicasio García, Ignacio Hernández, Ramón Comesañas, José L. Díaz, José Camelo, Claudio Pinto, Silvestre Morejón, Demetrio Dikinson y Manuel Cánovas, adquirido y edificado su domicilio social de manera que respondiera a todas sus necesidades, se inaugura solemnemente y con júbilo de toda esta sociedad matancera, el bello y amplio edificio donde radicará para siempre, esta patriótica prestigiosa sociedad.

Inyectada ahora de nuevos bríos, e inspirados sus directores todos, desde el señor Abelardo López, culto y distinguido caballero que inaugura, desde su presidencia, este nuevo ciclo de su vida, hasta el señor Ángel César Pinto que cierra la nomenclatura de sus presidentes, todos como tocados de un sentimiento común, laboraron con firmeza por hacer de la sociedad La Unión, de tan ilustre abolengo, algo muy grande, para que responda a los anhelos y a los deseos de sus iniciadores, que vieron siempre, a través de la bruma que envolvió en su época, los días venturoso que le reservaba el destino a su patria y a su raza.

Por su presidencia han pasado, en los trece años de su nueva existencia, hombres cuyos méritos personales y su amor al progreso patrio nadie discutiría, ellos son Félix Estacholi, Antonio Sargerman, Claudio Pinto, Carlos Serrate, Abelardo López, y en la actualidad, rige sus destino un grupo de jóvenes que enamorados del porvenir que vislumbran para Cuba, y fieles a la tradición de sus mayores, han hecho de su engrandecimiento un fervoroso culto.

Cuenta en su seno con todo lo que vale en la bella y rica ciudad matancera, lo que le da derecho a que la llamen con alta justicia la verdadera y única representación de su porción étnica.

Su sección de Instrucción está a cargo del señor Ignacio Hernández que es, por así decirlo, un viejo soldado de esta lucha en que está empeñado el progreso. La sección de Letras y Ciencias, la preside el joven y culto abogado doctor en Filosofía y Letras señor Horacio Reyes Lovio, figurando en ella además el señor José Lorenzo Ruiz, culto y elegante cronista del periódico más importante de la localidad El Imparcial, el estudioso caballero señor José Roger, el culto conferencista señor Benigno Dacosta, el joven estudiante de medicina señor Ignacio Hernández García y el vicepresidente actual que es al mismo tiempo uno de sus miembros más entusiastas: señor Domingo Vinageras.

La tesorería está a cargo del señor José B. Olivera que es solvente en todo lo que puede ser solvente un hombre. Le secunda en sus funciones el señor Martín Sosa prestigioso comerciante de esta plaza.

La sección de intereses la desempeña el señor Perfecto Fauche que es una de nuestras reputaciones más autenticas.

La de Recreo y Adorno se ha vinculado rindiendo justicia a sus méritos, al señor Lázaro Hernández.

La Secretaría, con todo el celo y la competencia que le es peculiar la desempeña el incansable Pedro Sallo, cronista ameno del importante diario El Jején.

Matanzas, Sociedad La Unión, Salón de actos
Matanzas, Sociedad La Unión, Salón de actos

Además, entre su mejor elemento, entre los hombres que más se han distinguido afanándose porque esta antorcha que nos orienta brille cada vez más, debemos significar, siquiera sea para pagar de alguna manera sus nobles empeños: Demetrio Dikinson, Pablo López, Facundo Espinosa, Dionisio R. Clack, Manuel Cánovas, Jacinto Pérez, Francisco J. Alfonso, Gabino Vázquez, José Casal y Manuel Pérez, Bruno Pumariega, &c., &c.

El autor de este trabajo haciéndose eco del sentir de esta Sociedad que tanto le honra con su presidencia, recogiendo, en el espíritu de esta agrupación de hombres dignos sus deseos, inyectando el suyo con el espíritu de aquellos que desaparecieron dejándonos la herencia hermosa de sus ideas como legado sagrado con el deber de trasmitirlo a las generaciones sucesivas, declara: Que la sociedad La Unión, como organismo que sigue siendo de la Revolución Redentora y como organismo del progreso que afianzará nuestras instituciones republicanas, estará atenta, con el arma al brazo, vigilando al osado que pudiera atentar contra esta soberanía, adquirida con el esfuerzo heroico de todos los cubanos, y por la cual ella, allá por el año 1879 surge, –en la modesta casa Anselmo Font–, a la vida.

La bandera que Pedro Chamizo (su primer presidente) recibió de manos del valeroso coronel D. Silverio Sánchez Figueras, la conservamos intacta como en urna sagrada. Ella es la prenda más preciada que iremos transmitiendo a nuestros hijos.

Ángel César Pinto.
Matanzas 2 de Septiembre 1923.

[ tomado de guije.com ]

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Ángel César Pinto Albiol
1920-1929
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