Filosofía en español 
Filosofía en español

Ética y moral

[ 462 ]

Sujetos morales

Suponemos referida la moralidad a los sujetos humanos, pero entendidos, no ya como «espíritus», «conciencias» o «mentes» inmateriales o formales –perspectiva que excluiría su pluralidad–, sino como sujetos corpóreos, como organismos: la individuación multiplicativa tiene lugar precisamente por la mediación de la materia corpórea. Nuestros sujetos corpóreos son múltiples (la idea de un hombre único, Adán, es biológica y antropológicamente tan contradictoria como lo sería la idea de un triángulo con dos lados). Ellos constituyen una clase o conjunto definido [x1, x2, x3… xn]. Asimismo hay que dar por supuestos los caracteres inherentes a estos sujetos corpóreos en cuanto sujetos operatorios, en particular su actividad proléptica, su capacidad, por tanto, de planificar (respecto de personas), y programar (respecto de cosas), según normas; de construir, en suma, objetos normalizados [233-238]. Los sujetos corpóreos con-formados por normas, en cualquiera de los dos contextos (distributivo y atributivo) en los cuales los consideramos [464-466] y fuera de los cuales, por hipótesis, no pueden existir –por lo que los contextos son transcendentales– cuando actúan, mediante sus prolepsis normadas correspondientes, en función de esas virtualidades transcendentales de su existencia, se constituirían precisamente como sujetos morales y como tales podrían ser llamados personas, en su sentido moral. De acuerdo con esto, las obligaciones morales [470] o los deberes éticos [468], habrán de referirse siempre a un campo de términos personales. No tendría ningún sentido hablar de una ética o de una moral referida a las cosas impersonales. Las cosas impersonales, es decir, todo aquello que se dispone en el eje radial del espacio antropológico [244], no son sujetos morales, salvo indirectamente: si debemos preservar incontaminados a los mares no será por su condición de partes de la Naturaleza –lo que equivaldría a convertir la ética en estética– sino porque ellos son necesarios para la vida humana. El orden moral y ético se constituye en el ámbito del eje circular y se extiende, según algunos, al eje angular. Es evidente que el concepto de un «derecho de los animales» es menos desproporcionado de lo que podría serlo el concepto del «derecho de las rocas». {SV 53-55}

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