Filosofía en español 
Filosofía en español

Filosofía de la cultura

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Categorías de la cultura extrasomática en función de los criterios propuestos

Dada la perspectiva «artificiosa» (operatoria, técnica o tecnológica) de las composiciones / descomposiciones de unas partes con las otras, podríamos apelar a los tres sectores del eje sintáctico [190] para establecer un esbozo de taxonomía:

I. La cultura extrasomática estará constituida, desde luego, por términos simples (a partir de morfologías φ [248]) o complejos. Los términos o conformaciones culturales extrasomáticas que pueblan el eje radial a título de términos, son muy heterogéneas, pero cabe distinguir conformaciones diversas según las relaciones que guardan a los sujetos operatorios vinculados con ellas:

(1) Ante todo, las conformaciones en las cuales los sujetos operatorios aparecen incluidos en morfologías que podríamos llamar ecomórficas de carácter π (una casa, un almacén, incluso un recipiente-utensilio) puesto que ellas pueden ponerse en relación con morfologías φ tales como una gruta, un depósito de carne enterrada o un lecho de hojas. Una aldea, un caserío, o una ciudad son también partes de la cultura extrasomática «ecomórfica». También consideramos «ecomórficas» a las vías de comunicación, correlatos π de senderos de homínidos. Las conformaciones «ecomórficas» son «antrópicas», es decir, sólo significan en función de los sujetos operatorios que las utilizan (lo que no significa que hayan de adaptarse a la escala humana, a la que desbordan continuamente). La conformación «casa» o «ciudad» se desvanece, por ejemplo, ante las hormigas, sin perjuicio de las analogías entre las ciudades y los hormigueros.

(2) En segundo lugar, las morfologías que recaen sobre los sujetos operatorios. Incluiremos aquí las categorías del indumento o del hábito, a través de las cuales el hombre puede ser definido como «hombre vestido».

(3) En tercer lugar, conformaciones que, respecto del sujeto operatorio, ni lo «reabsorben» ecomórficamente, ni son reabsorbidas por él, como indumentos, sino que son conformaciones neutras que «pueblan» el eje radial: muebles, cuadros pintados, una sinfonía, &c. son morfologías neutras que pueden incluso haber segregado sus iniciales referencias antropoicas.

II. La cultura extrasomática consta también de contenidos asimilables a las relaciones. De otro modo, muchos contenidos extrasomáticos desempeñan la función de relatores: balanzas, pirómetros, monedas, fetiches, símbolos en general.

III. La cultura extrasomática estará constituida también por operadores: es aquí donde incluimos a los instrumentos (herramientas, máquinas-herramientas o máquinas automáticas) y cuanto, por medio de ellas nuevas formas π sin necesidad de un diseño previa, sino automático. También son máquinas los vehículos (carretas, automóviles, naves espaciales), puesto que estas máquinas transforman las posiciones dadas, asignadas a individuos o a objetos, en otras posiciones. Por último, las máquinas están construidas muchas veces como procedimientos establecidos para reproducir automáticamente las operaciones y escalas de instrumentos o herramientas, por ejemplo, la máquina de fotografiar da lugar, ante todo, a fotografías que desempeñan el papel de «pinturas automáticas», porque la cámara está calculada a escala y perspectiva del pintor figurativo y aun abstracto –la objeción a la fotografía tipo Baudelaire («no es arte, sino reproducción mecánica de la naturaleza») olvida que la fotografía está precedida por un estilo de pintura fotográfica: Galassi cita un cuadro de León Cogniet (1794-1880), «En el lago Nemi junto a Roma», que en modo alguno parece un boceto, sino una fotografía, por el cambio de valores que se produce por la distancia y atenuación de tonalidades, sin contar que la imagen de la pintura está encuadrada como si fuera una instantánea fotográfica: en primer plano, a la derecha, bien enfocada, se percibe una rama con hojas de un árbol que no vemos porque el resto lo corta el encuadre; el fondo (un río y la orilla opuesta) se difumina como si estuviese mal enfocado–.

Debemos advertir que el concepto global de cultura extrasomática, cuando se examina a partir de sus categorías, pierde su trivial simplicidad y se hace mucho más complejo, puesto que ya no basta decir, por ejemplo, que la cultura extrasomática es el conjunto de útiles o utensilios que ha ido siendo acumulado por los hombres para ponerlos a su servicio. La mayor parte de los contenidos de la cultura extrasomática, lejos de satisfacer necesidades previamente dadas (la tesis del Protágoras platónico), crean ellas mismas necesidades, es decir, obligan a explicar esas «necesidades» hermenéuticamente, a partir de los propios contenidos extrasomáticos y no recíprocamente. {LM}

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