Teoría filosófica (gnoseológica) de la ciencia

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Identidad analítica: análisis / síntesis

La identidad, tanto sustancial como esencial, por su reflexividad, tiende a presentarse como identidad analítica. Pero es el concepto de esta identidad analítica el que tenemos que poner en tela de juicio. La idea de analiticidad, explícitamente implicada en la identidad, debe también ser discutida desde una perspectiva gnoseológica. El concepto de analiticidad (que, sin embargo, ha sido enfocado más desde un punto de vista epistemológico, psicológico o lingüístico que desde un punto de vista gnoseológico) es central en teoría general de la ciencia, aunque él pueda considerarse procedente de dos ciencias particulares: las Matemáticas y la Química.

El significado del planteamiento kantiano de la cuestión que gira en torno al análisis y la síntesis para la teoría de la ciencia es decisivo; pero este significado no puede ser comprendido por quien no dispone de los criterios adecuados. La importancia que, desde nuestro punto de vista, tiene el planteamiento kantiano, podría formularse así: que él eleva el concepto de análisis/síntesis al plano de la teoría general de la ciencia, al eliminar de la ciencia los juicios analíticos y al hacer de los juicios sintéticos a priori la condición misma de la construcción científica. La pregunta gnoseológica que tenemos que plantear es ésta: ¿de dónde procede (gnoseológicamente) el concepto kantiano de análisis (y el de síntesis)? Nuestra respuesta es ésta: de la Química antes que de las Matemáticas. Ahora bien: «proceder un concepto de algo» no equivale a «reducirlo a su origen»; precisamente Kant ha generalizado (al menos en ejercicio) el concepto de análisis en la dirección que más tarde se hace explícita en Husserl. En lugar del «compuesto» (químico), pondremos a un «todo»; y en lugar de «elemento» pondremos a una «parte» (Kant llama a la primera parte de su Crítica de la razón pura, «Elementología»). Esta generalización le permite extender los conceptos de análisis y de síntesis (circunscritos en Química a las totalidades integrales) a las totalidades determinantes (como puedan serlo los sistemas constituidos por los sujetos de juicios respecto de sus predicados determinantes). [28-33] Hay que advertir que las totalidades integrales también se dan en Aritmética (caso del número entero, respecto de sus factores primeros o elementos, que Leibniz había tomado como prototipo de sus definiciones); y no hay que olvidar que las relaciones entre las partes y el todo no son unívocas, porque el todo puede ser distributivo y atributivo; y la unidad entre las partes y el todo puede ser sinalógica o isológica. Además, este concepto de análisis puede también extenderse al concepto euclidiano-cartesiano, siempre que lo vinculemos al concepto de síntesis (el «método de análisis» supone dado un todo y busca resolverlo en sus elementos, a fin de recomponerlo ulteriormente).

Se comprende que el motivo por el cual Kant «ha elegido» el juicio (y no la proposición inanalizada para generalizar el concepto de análisis/síntesis no es meramente ocasional. (A quienes, como J. F. Staal –en su artículo «Analicity», en Foundations of Language, 2, 1996, págs. 67-93– sólo se les ocurre el comentario de que «la elección de Kant está hoy anticuada» habría que decirles que han comprendido muy poco del asunto). Pues lo que es preciso tener en cuenta es que, en el juicio, interpretado «en comprensión», el sujeto es una totalidad respecto de sus partes (los predicados). Ahora bien, las relaciones del todo a las partes son de diverso tipo. Cuando el todo es determinado (por ejemplo, el género respecto de sus especies o sujetos) la relación entre el todo (sujeto) y las partes (predicados) es una relación de identidad (expresada por la cópula est); y esta identidad puede ser parcial, asimétrica (el est puede significar inclusión, estar contenido, pertenencia, &c.) o puede ser recíproca y total (como «cuerpo» en «extensión»), como ocurre en las definiciones nominales, en los sinónimos (de aquí toma su fundamento el tratamiento del asunto por los lingüistas). Kant parece haber definido el análisis por la identidad total y por eso dice que los juicios analíticos son sólo «explanatorios» («todos los cuerpos son extensos»). Kant, por tanto, excluye de la ciencia las llamadas «predicaciones idénticas», que ya los megáricos, Antístenes y otros, habían señalado como las únicas posibles y que Hume –como Leibniz– habían utilizado como canon de las Matemáticas. Hume, a costa de hacerlas renunciar a su pretensión de «ciencias de la realidad». Pero para Hume (con espíritu megárico) lo que resultaban problemáticos eran precisamente los juicios no idénticos, no analíticos. ¿Qué alcance podrían darse a las conexiones (que Kant llamaba sintéticas) entre la causa y el efecto?, ¿no habría que decir que se trataba de una conexión meramente psicológica, empírica? Esto es precisamente a lo que Kant llamó «el problema de Hume». Y lo que hará Kant es mostrar que los juicios sintéticos están presentes precisamente en los conocimientos científicos; más aún, que ellos son el conocimiento científico mismo. Pero esto implica que el nexo ha de poder ser necesario, es decir, a priori (independientemente de que haya sido conocido de un modo inmediato o mediato, tras un largo proceso psicológico, &c.). Sobre todo, Kant se cree obligado a demostrar (si las Matemáticas son ciencias de la realidad) que los jucios matemáticos (7+5=12) son también sintéticos (lo que le plantea las dificultades propias de interpretación de 7+5=12 como un juicio de inherencia).

En resolución, el concepto de lo analítico no tiene un significado gnoseológico exento, sino que va ligado, en general, a un contexto o teoría (C-analiticidad) cuyo ámbito pueda definirse; va ligado, en particular, a la cuestión de si los teoremas de las Matemáticas (o de la Lógica formal) son o no son analíticos, y si la Física (causal) contiene proposiciones idénticas. (Hay círculo vicioso cuando se propone una derivación lógica, como canon de analiticidad, frente a las «proposiciones empíricas».) Desde la perspectiva de la teoría general de la ciencia el planteamiento que hacemos parte de un concepto de juicio analítico (o de análisis, en general) autorizado por Kant: analiticidad (en el contexto, por ejemplo, de «juicio analítico») equivale a conexión idéntica total, o predicación idéntica o a «identidad analítica». Según esto, juicios sintéticos son simplemente aquellos que no son analíticos.

{TCC 152-155 / → TCC 148-180}

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