Filosofía en español 
Filosofía en español

Novum Organum

Novum Organum

Título de la obra fundamental del filósofo materialista inglés Bacon (ver), por primera vez publicada en lengua latina en 1820 en Londres. En esta obra se hace una crítica de la ideología medioeval, de la escolástica (ver) y de la teología (ver), y se exponen en forma de aforismos las tesis fundamentales de la filosofía materialista de Bacon y su teoría del conocimiento. Bacon, en contraposición a la obra de Aristóteles, Organum, escribió su obra Novum Organum, oponiendo su filosofía a la escolástica medioeval que trataba de convertir la lógica de Aristóteles, adulterándola, en una autoridad indiscutible. Bacon veía la tarea fundamental de su obra en la elaboración de un nuevo método de conocimiento, basado en la experiencia científica; método que, a su juicio, es el método empírico, inductivo, de la filosofía. El Novum Organum contiene una minuciosa crítica de las concepciones escolásticas, un análisis de los conceptos e ideas falsos que impiden el progreso del conocimiento científico. Bacon divide estas falsas y engañosas ideas y prejuicios en cuatro grupos: los “fantasmas” (ídolos) de “Tribu”, de “Caverna”, de “Foro” y de “Teatro”. Los “ídolos de tribu” tienen su fuente; en la naturaleza de la inteligencia humana, puesto que “la inteligencia del hombre se parece a un espejo quebrado, que, añadiendo a la naturaleza de las cosas su propia naturaleza, refleja las cosas en una forma torcida y deformada”. Los “ídolos de caverna” dependen de las particularidades de cada hombre individual, de su educación, de sus gustos, hábitos, del medio social en cuyas condiciones vive éste o aquél hombre. Los “ídolos de foro” han surgido gracias a que los hombres, unidos por el lenguaje, emplean las palabras establecidas conforme a la comprensión de la multitud. “Por eso, la disposición mala y burda de las palabras asedia a la inteligencia de una manera asombrosa... Las palabras violentan directamente la inteligencia, lo confunden todo y llevan a los hombres a innumerables y huecas disputas e interpretaciones”. Los “ídolos de teatro” tienen su fuente en los diversos sistemas filosóficos falsos, ante todo, en los sistemas idealistas. “Cuantos sistemas filosóficos hay aceptados e inventados, tantas comedias hay estrenadas y representadas que presentan mundos inventados y artificiales”. En el Novum Organum se examinan detalladamente las causas de la divulgación de las falsas ideas. Una de estas causas es la injerencia de la iglesia en los problemas científicos. Para conocer la Naturaleza es preciso desechar las ideas falsas. Conociendo el mundo con la ayuda de las sensaciones, por vía experimental, recurriendo al experimento, hay que evitar la unilateralidad: “los empíricos, como la hormiga, sólo cosechan y emplean lo cosechado. Los racionalistas, como la araña, crean ellos mismos la tela. En cambio, la abeja elige el método intermedio: extrae el material de las flores del jardín y de los campos, pero lo coloca y lo transforma por su propia habilidad”. El hombre, con la ayuda del experimento, puede conocer todo el mundo. Y todo lo existente es digno de ser conocido. Hay que descubrir la “naturaleza simple” mediante la descomposición y el análisis de los cuerpos y de los objetos. Bacon describe minuciosamente el método inductivo con la ayuda del cual se alcanza el auténtico conocimiento del mundo; establece una serie de tablas que ayudan a evitar el subjetivismo en la sintetización de los fenómenos individuales observados. “Francisco Bacon llama la atención hacia su nuevo método empírico-inductivo, para con su ayuda alcanzar, ante todo, los siguientes objetivos: la prolongación de la vida, el rejuvenecimiento en cierto grado, la modificación de la complexión y de los rasgos del rostro, la transformación de unos cuerpos en otros, la creación de nuevas especies, el triunfo sobre el aire y el desafío de las tempestades; se queja de que estas investigaciones hayan sido abandonadas y da en su historia natural remedios formales para preparar oro y realizar diversos milagros” (Engels). Al impugnar los antiguos métodos del conocimiento del mundo, Bacon afirma que su lógica “enseña y obliga a la inteligencia a no tratar de atrapar con finas astucias lo abstracto de las cosas (como suele hacer la lógica), sino a disecar efectivamente la Naturaleza y descubrir las propiedades y acciones de los cuerpos y las leyes específicas de la materia; ya que esta ciencia no parte sólo de la naturaleza de la inteligencia, sino también de la naturaleza de las cosas, no cabe sorprenderse si ella está en todas partes cubierta e iluminada por las observaciones de la Naturaleza y por los experimentos, al modelo de nuestra investigación”. La Naturaleza, cuyo conocimiento constituye el objetivo de la ciencia, representa una materia infinita que se halla en desarrollo. La primera y la más importante de las propiedades innatas de la materia es, según Bacon, el movimiento. La materia está dotada de cualidades específicas. Las leyes del movimiento de la materia, la conexión causal, existen objetivamente, inherentes a la propia materia. La materia es eterna: no nace ni se destruye. Pero la doctrina materialista de Bacon, que ha desempeñado un enorme papel en la historia de la ciencia, contiene, sin embargo, una inconsecuencia teológica. Así, Bacon, a la vez que reconoce la eternidad de la materia reconoce también la existencia de dios. La última edición de Novum Organum en su traducción rusa se publicó en 1938.

Diccionario filosófico marxista · 1946:234-235

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Diccionario filosófico abreviado · 1959

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Diccionario filosófico · 1965

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Diccionario de filosofía · 1984