José Ferrater Mora · Diccionario de filosofía [sexta ediciĆ³n]
Alianza Editorial · Madrid 1979
 
tomo segundo
páginas 1020-1021

Espiritualismo

Este vocablo se entiende: (1) En sentido psicológico, como la afirmación del primado del espíritu en la explicación de los fenómenos psíquicos. (2) En sentido metafísico, como la afirmación de que el mundo se halla constituido, en su fondo último, por lo espiritual. Ambas significaciones se unen muchas veces cuando, al sostenerse el espiritualismo metafísico, se considera que esa substancia espiritual que constituye el fondo de lo existente es de carácter psíquico. Así ocurre, por ejemplo, en Leibniz y Lotze. Lo psíquico es en [1021] este caso una realidad que tiene diversos grados, que va desde la inconsciencia absoluta hasta la conciencia absoluta, hasta el espíritu en el sentido más propio del vocablo. El espiritualismo desemboca de este modo con frecuencia en el monismo, pues tiende a concebir la realidad material como fundada en la espiritual, como el aspecto mecánico, extenso e inerte del espíritu. Sin embargo, no todo espiritualismo es monista. No lo es, por ejemplo, el espiritualismo de Berkeley y Collier. Según William James (A Pluralistic Universe, Cap. I), el espiritualismo se subdivide en dos especies: el espiritualismo «más íntimo» (monista) y el esp¡iritualismo «menos íntimo» (dualista). «La especie dualista es el teísmo, que ha sido elaborado por los filósofos escolásticos, en tanto que la especie monista es el panteísmo, del cual se habla a veces simplemente como de un idealismo, y a veces como del idealismo «post-kantiano» o 'absoluto'. A su vez, el espiritualismo de índole «más íntima» se subdivide en otras dos especies (o subespecies): una de forma más monista y otra de forma más pluralista. Esta última es la defendida por el propio James.

Por estas posibles divisiones, el término 'espiritualismo' resulta ambiguo. Pero, además, la definición del término se complica por la definición que cada una de las tendencias espiritualistas da del predicado 'es espiritual'. Así, unos reducen lo espiritual a lo inmaterial puro y simple; otros lo identifican con lo psíquico en general; otros, finalmente, sostienen el primado del espiritu inclusive sobre la psique, la vida y la materia, ya sea como una realidad superior, ya como la realidad de la cual las demás son manifestaciones.

Históricamente se han calificado de «espiritualistas» a muy diversas doctrinas y tendencias»: Platón, el neoplatonismo, Leibniz, los platónicos de Cambridge, algunos idealistas alemanes, &c. Más específica y propiamente, se llaman «espíritualistas» a varias ramas de la filosofía francesa y alemana.

Una de las ramas del «espiritualismo francés» se inicia con Maine de Biran y su examen del «sentido íntimo», en los últimos años del siglo XVIII. Este tipo de espiritualismo es al mismo tiempo, si no primariamente, voluntarista, y desarrolla las ideas de esfuerzo interior y resistencia (Véase). Sin que haya que considerar a estos pensadores como sucediéndose uno al otro dentro de una «escuela», se puede mencionar como continuadores de la tendencia iniciada por Maine de Biran a Ravaisson y a Boutroux (Véase). Aunque Bergson no partió de ninguno de estos pensadores, sino de una reflexión sobre la filosofía de Spencer, su filosofía se entronca casi «naturalmente» con la de ese espiritualísmo francés, que encuentra su continuación en el bergsonismo (Véase).

Paralelamente al espiritualismo mencionado se desarrolló en Francia, en el siglo XIX, una tendencia que algunos estiman como la única propiamente espiritualista, cuando menos en tanto que algunos de sus representantes se veían a sí mismos como espiritualistas: es la tendencia de Victor Cousin (Véase) y de su escuela, especialmente autores como Jules Simon, Emile Saisset, Elme Marie y Adolphe Franck.

En el siglo XX se ha manifestado en Francia un espiritualismo ligado en parte a la renovación que representó para muchos el pensamiento de Bergson; los más importantes representantes de este espiritualismo son Louis Lavelle y René Le Senne (Véanse), que han elaborado lo que han llamado una «filosofía del espíritu». También pueden considerarse como espiritualistas los personalistas (véase Personalismo), tanto franceses como de otras procedencias.

Una de las ramas del espiritualismo italiano está formada por algunos adeptos del idealismo, y en particular por el de Gentile (Véase). Otra rama es la del llamado «espiritualismo cristiano», que incluye el movimiento de Gallarate (Véase). Entre los espiritualistas cristianos italianos, algunos de ellos con tendencias al agustinismo, figuran M. F. Sciacca, Augusto Guzzo, Luigi Pareyson, Armando Carlini y Luigi Stefanini.

Ha habido asimismo un tipo de espiritualismo, en muchos respectos distinto de los anteriores, desarrollado en Suiza por Arnold Reymond (Véase).

Véase: Perceval Frutiger, Volonté et Conscience: Essai de dualisme spiritualiste, 1920.

M. F. Sciacca, Linee di uno spiritualismo critico, 1936. – F. P. Alessio, Studi sul Neospiritualismo, 1953 (sobre la «filosofía del espíritu» de Carlini, Guzzo, Le Senne, Sciacca, Lavelle, &c.). – N. Licciardello, Teoria dello spiritualismo integrale, 1955. – S. Alberghi, Metafisica e spiritualisti italiani contemporanei, 1960. – Dominique Janicaud, Une généalogie du spiritualisme français. Aux sources du bergsonisme: Ravaisson et la métaphysique, 1969.

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