Filosofía en español 
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Santiago Monroe

Santiago Monroe

Biografía. Quinto presidente de los Estados Unidos, nacido en el condado de Westmoreland (Virginia) el 2 de Abril de 1759 y muerto en Nueva York el 4 de Julio de 1831. Pertenecía a una antigua familia de Virginia, cuyo Estado había visto nacer a tres de sus cuatro predecesores, Washington, Jefferson y Madison. Educado en el odio contra los ingleses, a los diez y siete años abandonó sus estudios para ingresar en el ejército continental en el momento en que era proclamada la independencia y en que comenzaban las operaciones. Encontróse en la derrota de White Plains y luego en la victoria de Trenton, donde fue herido, por lo que recibió el grado de capitán. Distinguióse luego en los combates de Brandywine, Germantown y Monmouth, y poco antes de terminar la campaña ascendió a coronel. Al mismo tiempo había desempeñado algunas misiones importantes que le confió Madison, entonces gobernador de Virginia, y acabada la guerra fue elegido miembro de la Asamblea, y en 1783, aunque no contaba más que veinticuatro años, su estado natal le envió al Congreso continental, y allí, junto con Washington y Madison, promovió una discusión sobre los poderes conferidos al Congreso por los artículos de la Confederación, que juzgaban insuficientes, naciendo de aquellos debates la Conferencia de Annapolis y la Convención de Filadelfia, donde fue discutida y redactada la moderna Constitución de los Estados Unidos. Sin embargo, dejándose llevar del espíritu particularista, muy arraigado entonces en Virginia, no tardó en alejarse de Madison, aproximándose al partido virginiano, que quería conservar lo más posible los derechos particulares de los Estados y luchar contra las tendencias centralizadoras del Norte. Al mismo tiempo combatía enérgicamente la idea de abandonar a España el derecho de navegación en el Misisipí, cuestión que dividía entonces al Congreso, sobre la cual las opiniones estaban determinadas casi exclusivamente por la situación geográfica y que fue uno de los orígenes de la futura demarcación entre nordistas y sudistas. Monroe abandonó el Congreso en 1786 y se estableció como abogado en Frederiksburgo (Virginia), pero no tardó en ser elegido miembro de la legislatura y en 1788 de la Convención popular que había de pronunciarse en contra o en favor de la Constitución votada poco antes en Filadelfia. Junto con Henry, Mason y Grayson, combatió la Constitución o, por lo menos, propuso algunas enmiendas, mientras que Madison, Marshall y Randolph defendían la integridad del proyecto, ganando los últimos por 89 votos contra 79. Senador en 1790 por su Estado natal, hizo política de oposición contra Washington, con el que, sin embargo, mantenía excelentes relaciones particulares, yendo en 1794 a París para sustituir a Morris como embajador de los Estados Unidos. En el desempeño de sus nuevas funciones desplegó un celo republicano poco conforme con la política de neutralidad que Washington quería hacer predominar en sus relaciones internacionales, y especialmente con respecto a Francia e Inglaterra, siendo, por lo tanto, llamado dos años más tarde a su país, donde continuó combatiendo las tendencias del Gobierno federalista, publicando al mismo tiempo un folleto en el que trataba de justificar su conducta. Senador de la legislatura de Virginia, fue gobernador de aquel Estado de 1799 a 1802, y al finalizar su mandato, Jefferson, el sucesor de Washington en la presidencia, le envió como embajador extraordinario a Francia, para llevar a cabo con Livingston y Carlos Pinckney las negociaciones relativas a la compra de la Luisiana, cumpliendo a entera satisfacción su cometido. De París pasó a Londres y de allí a Madrid para ventilar una cuestión de fronteras, pues España reclamaba una parte del territorio cedido por Francia a los Estados Unidos. No pudo llegar a un acuerdo, y Monroe volvió a Londres para defender los derechos de su país contra el sistema usurpador de Inglaterra, terminándose en 1807 con un arreglo bastante beneficioso para los Estados Unidos; pero Jefferson no lo entendió así y se negó a someterlo al Senado, devolviéndolo a Londres para su revisión, por lo que Monroe dio por terminadas sus gestiones, regresando a América. Finalizado el mandato de Jefferson (1808), presentó su candidatura para la presidencia, pero fue derrotado por Madison y nombrado por segunda vez gobernador de Virginia (1811), cargo que desempeñó muy poco tiempo, por haberle confiado el presidente la cartera de Estado, que conservó durante toda la campaña contra Inglaterra (1812-15) y hasta el final de la administración de Madison. Además, en 1814, después de la torna de Washington por los ingleses, se encargó de la cartera de Guerra por dimisión del general Armstrong y contribuyó con su energía y celo a mejorar la situación del ejército, y cuando se disponía a establecer el servicio obligatorio arriesgándose así a una impopularidad que le hubiera quitado toda probabilidad de llegar a la presidencia, se firmó la llamada paz de Gante. Terminada la guerra favorablemente para los norteamericanos, Monroe, en su calidad de secretario de Estado, se dedicó a reanudar las relaciones exteriores y a modificar la política interior, adaptándola a los modernos cambios. En 1816 el partido republicano democrático recompensó los innegables servicios que había prestado al país, adoptando su candidatura a la presidencia por unanimidad. Elegido en Noviembre de 1816, entró en funciones el 4 de Marzo de 1817, y reelegido por un segundo plazo en 1820, desempeñó la presidencia hasta el 4 de Marzo de 1825. Su administración fue muy liberal y conciliadora con todos los partidos, atendiendo más a los verdaderos intereses del país que a los de sus antiguos correligionarios. Así es que, a pesar de las indicaciones de los suyos, respetó a todos los funcionarios de las anteriores administraciones. Trabajó activamente para consolidar el nuevo régimen, robusteció el poder naval del país y le cupo la gloria de haberse negociado durante su presidencia el tratado por el cual la Florida quedaba incorporada a los Estados Unidos (1819) mediante el pago a España de 25 millones de pesetas. Además quedó reconocida la independencia de las colonias españolas y portuguesas de América, y por parte del Gobierno se tomó el acuerdo de no permitir la ingerencia de las potencias europeas en los asuntos interiores de los Estados americanos, de conformidad con el mensaje presidencial del 2 de Diciembre de 1823, cuyo enunciado se ha convertido después en la llamada doctrina de Monroe [ver los artículos Doctrina y Doctrina de Monroe] También se adoptaron las más enérgicas disposiciones para prohibir el tráfico de esclavos, y en suma, los ocho años comprendidos entre 1817 y 1825, época de la presidencia de Monroe, constituyeron una etapa notable desde el punto de vista de la transformación de la vida social en los Esta dos Unidos, pues mientras se iban disgregando, hasta desaparecer por completo los antiguos partidos políticos, se formaban otros, pero con la particularidad de que este trabajo de descomposición y recomposición se realizaba sin convulsiones ni trastornos, permitiendo así que la prosperidad material del país se desenvolviese en un grado extraordinario. Cuando Monroe abandonó la presidencia a su sucesor Juan Quincy Adams, su situación financiera era deplorable, pues sobre no poseer nada, había contraído bastantes deudas, pero como durante la guerra contra los ingleses había donado todos sus bienes al Estado, éste recompensó más tarde su generosidad devolviéndole lo que él antes había anticipado. Al terminar su mandato presidencial, se retiró Monroe a sus posesiones de Virginia y fue juez de paz y administrador de la Universidad, y en 1830 formó parte de una asamblea popular encargada de revisar la Constitución. Poco después se trasladó a Nueva York, donde acabó sus días. Había casado con miss L. Korturight, que le dio dos hijos. Sus trabajos fueron publicados con el título de Writings of James Monroe (Nueva York, 1898-1903) y su correspondencia en el Boletín núm. 2, año 1893, del Negociado de Archivos del departamento de Estado.

Bibliografía. Barrat Montferrat, De Monroe a Roosevelt (París, 1905); Edgington, The Monroe Doctrine (Boston, 1904); Gilman, James Monroe (Boston, 1883); Kasson, Evolution and History of the Monroe Doctrine (Boston, 1904); Petou, La Doctrine de Monroe (París, 1900); Tucker, The Monroe Doctrine (Boston, 1885); B. W. Bond, Monroe’s Mission to France, 1794-96 (Baltimore, 1907).